Transmigrado en el Villano [BL] - Capítulo 57
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Capítulo 57: Capítulo 54.
En la bodega abandonada, el aire se sentía muy espeso con el aroma sobrecargado del celo forzado de Liam el cuál estaba tratando de calmarse y no caer en la tentación pero su cuerpo temblaba incontrolablemente, la droga amplificando cada sensación hasta el punto del dolor. Jadeaba forcejeando contra las cuerdas que le apretaban las muñecas, sus ojos tenían una mezcla de rabia y deseo inducido mirando al grupo, tenía rabia pero tenía aún más miedo.
No quería esto. No. No podría soportarlo su llegaran a tocarlo.
¿Cómo vería a Alek de esta forma?
No… No podría. Le dolería tanto a él como a Alek.
No.
Los Alfas ya se habían acercado con más manos ansiosas extendiéndose hacia él. Lo tocaron con fascinación aún sin quitarle las cuerdas.
— Es una belleza.
— No te preocupes cariño, pronto te daremos lo que quieres.
Liam apretó los dientes. — Pudranse.
Una mujer alfa rubia le sonrió tomándolo de la mandíbula. — Pronto estarás gritando de placer, estoy ansiosa por saber de quién te vas a embarazar.
Liam palideció al escuchar esto mientras James reía.
— Eso sería excelente, estoy seguro de que alguno logrará implantar su semilla dentro. — Otro alfa moreno sonrió.
Uno de cabello negro soltó una risa. — No sería malo tener un bebé de una belleza como tú. Quizás tenga más.
Liam pateó tratando de moverse Pero las manos de todos esos alfas empezaron a moverse por todo su cuerpo tratando de quitarle la ropa. El rubio sintió las lágrimas en sus mejillas Pero se negaba a esto, pateó, grito, mordió y se movió por todos lados Pero era imposible.
Hasta que la puerta de la bodega se abrió con un golpe seco y todos se congelaron pensando que era la policía Pero no.
Saúl Valverde entró con sus hombres y mujeres guardaespaldas, su figura alta y tenebrosa contrastaba con la de los demás. Cabello negro impecable, ojos verdes como esmeraldas, traje oscuro elegante abrazando su fuerte cuerpo. Tenía un aura digna de un Alfa dominante que opacaba las feromonas de los demás Alfas presentes quienes se sintieron intimidados.
Los alfas retrocedieron instintivamente gruñendo pero sin atreverse a avanzar. James, que estaba a un lado con el teléfono aún en la mano apareció mirándolo frunciendo el ceño.
— ¿Qué haces aquí? — Preguntó. — Pensé que no vendrías hasta que Liam ya estuviera destruido, aún no ha pasado lo mejor.
Saúl ni siquiera lo miró, sus ojos se clavaron directamente en Liam quien estaba atado y jadeante, él levantó la cabeza con desafío. El celo lo tenía ruborizado, labios entreabiertos, sudor pasando por su frente, su cabello rubio estaba desordenado pegado a la piel dejando a Saúl encantado con la imágen que tenía al frente.
Liam era hermosísimo.
Tenía esa belleza desafiante, esa fuerza que no se doblegaba ni siquiera en un estado tan vulnerable, un Omega diferente a todos los demás. La forma en que sus ojos brillaban con odio, la curva de su cuello expuesto, el lubricante que brillaba entre sus piernas, todo lo cautivó más de lo que esperaba.
¿Cómo es que no había encontrado a este Omega antes?¿Por qué Alek lo tuvo antes?
Siempre pasaba eso, Alek tenía todo lo que debía ser suyo.
— Solo vengo a probarlo.
James hizo una mueca. — Ese no era el trato. Dijiste que podía hacer lo que quiera con Liam y él tiene que sufrir.
Saúl giró la cabeza lentamente. Una sola mirada fue suficiente, era fría, letal, sin palabras. En ese instante, sus guardaespaldas se desplegaron alrededor de la bodega, rodeando a los alfas y a James. El aire se llenó de feromonas Alfa opresivas, un fuerte olor que hizo que todos bajaran la mirada.
James retrocedió un paso. — …
— No me cuestiones, se lo que hago.
Saúl se acercó a Liam agachándose frente a la silla para mirarlo a los ojos mientras el Omega lo miraba con ira aún jadeando. Saúl podía sentir el aroma de sus dulces feromonas Pero gracias al supresor que siempre tenía, eso no le afectaba.
— ¿T-Tu quien eres? — Jadeó con rabia.
Claro que sabía quién era o algo así, Alek en algún momento le había dicho sobre este tal Saúl pero no pensó que estaría aquí.
— Sabes quién soy, cariño.
Esa sonrisa asquerosa y atractiva hizo que Liam sintiera más odio.
— No te atrevas a hacerme algo o te mataré yo mismo.
Saúl sonrió, lento y peligroso extendiendo una mano para rozar con el dorso de los dedos la mejilla caliente de Liam.
— Esta vez nadie vendrá a salvarte, precioso. Alek está ocupado buscándote pero yo te encontré primero. — Murmuró riendo.
Liam forcejeó con más fuerza pero el calor del celo lo hacía gemir involuntariamente cuando el toque de Saúl rozó su piel sensible.
— Eres un hijo de puta, maldito.
Saúl rio bajito encantado por la resistencia del Omega y su forma de hablar. Realmente era una cosita linda.
— Tal vez. Pero tú eres algo especial. — Dijo con seriedad. — Alek no merecía atraparte. Yo sí lo haré o al menos una vez, mientras Alek te encuentra.
Se levantó mirando a James. — Cambio de planes, yo me ocuparé del Omega primero, lo destruiré a mi manera pero te llamaré cuando termine para que veas el resultado y hagas lo que quieras después. Por ahora, quiero disfrutarlo solo.
James apretó los puños porque esto no era lo que quería pero no tenía el poder suficiente para enfrentarse a ese Alfa, además, era bueno, Liam sufriría más.
— Bien, avísame de inmediato, no quiero esperar más tiempo de lo necesario.
Saúl asintió sin emoción. — Te llamaré.
James salió furioso aún pero con el plan en su mente todavía seguido por sus propios mercenarios que ahora temían más a Saúl que a él. Saúl se giró hacia Liam sacando una pequeña jeringuilla de su bolsillo interno.
— No quiero que luches demasiado o aún no. — Le dijo como una forma de burla. — Después lo harás.
Liam gruñó forcejeando Pero era inútil, no tenía fuerzas. — No te saldrás con la tuya, Saúl.
El pelinegro inyectó la droga en su cuello, era un sedante rápido mezclado con un amplificador. La vista de Liam se nubló en segundos, el celo aún estaba ardiendo pero su cuerpo volviéndose más pesado e incapaz de moverse, luego cayó inconsciente. Saúl lo desató con facilidad, lo levantó en hombro como si no pesara nada y salió de la bodega sin mirar atrás dejando todo como estaba porque sabía que alguien vendría pronto.
— Tranquilo Alek, está cosita será mía primero. — Susurró mirando al rubio de hermoso rostro y sonrió caminando hacia su auto.
Los guardaespaldas lo siguieron y la bodega quedó vacía al poco tiempo.
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15 minutos después…
Alek irrumpió en la bodega con un equipo armado y hombres de su familia cubriendo cada salida Pero no había nada.
El lugar estaba desierto.
Solo quedaban las cuerdas sueltas en el suelo, un charco de lubricante seco, el olor residual de Liam mezclado con el de múltiples Alfas y un aroma nuevo, uno dominante y tenebroso: el de Saúl.
Alek olió el aire y su rostro se transformó en pura furia.
— Saúl… — Gruñó con los puños cerrados hasta que los nudillos crujieron. — Ese hijo de puta se lo llevó.
Apareció entonces Frederick con una expresión seria mirando todo. Cuando se enteró de lo que le pasó a su hermanito, supo que la situación era peor que antes. Sus padres seguían por fuera así que prefirió no decirles nada porque sabía que sería aún más complejo.
— ¿Aquel tipo que mencionaste?¿Saúl Valverde? — Preguntó escaneando el lugar. No había pasado mucho tiempo desde que se habían ido.
— Así es.
— ¿Por qué demonios tienes problemas con ese tipo?
— Es una historia compleja pero básicamente es por poder. — El pelirrojo suspiro y saco su teléfono mandando mensajes a lo loco. — Debemos encontrar a Liam, ese tipo no esta bien de la cabeza.
El otro alfa apretó las manos y miro a los hombres que estaban detrás de él. — Sigan buscando, como sea. — Luego miro su propio teléfono. — Llamaré a los demás, tenemos que pensar bien que hacer.
— Bien.
Alek quería matarlo, ese tipo siempre había Sido así, queriendo quitarle todo lo que era suyo. Podía hacerlo, quitarle su poder, dinero, influencia, herencia Pero Liam no… Liam era suyo, su única esperanza en este mundo, su amor, su todo, no iba a permitir que ese tipo se quedará con él y le hiciera daño.
— Lo mataré, lo encontraré y cuando lo haga, le arrancaré la garganta con mis propias manos. — Pateó un objeto cercano casi rompiéndola.
Sus ojos brillaban de ira porque Liam estaba en manos de Saúl.
Y Alek sabía exactamente qué significaba eso.
La caza había comenzado y no tendría piedad.
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