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Transmigrado en el Villano [BL] - Capítulo 65

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Capítulo 65: Capítulo 62.

Teo había esperado ese tiempo en la residencia secundaria de Saúl esperando el momento para ser escogido e ir al lugar principal. Había hecho cosas que no eran extrañas para él, limpiando pisos interminables, sirviendo comidas a los guardias y otras personas y manteniendo la cabeza baja como un buen “Beta” que era. Cada día era una prueba que le ponía los nervios de punta, tenía que fingir indiferencia cuando oía rumores sobre “el Omega especial en la mansión principal”, evitar cualquier mirada prolongada, memorizar horarios y rutas de patrulla de cada persona.

Todo esto le daba terror pero sabía que todo era por Liam.

Finalmente, el ascenso llegó ese día cuando el supervisor llegó a su lado.

— Has demostrado lealtad. — Le dijo el supervisor con voz monótona. — Mañana empiezas en la casa principal.

— Entiendo.

— Harás la limpieza de habitaciones privadas y servicio al invitado especial. — Mencionó. — Las reglas son claras, no hables con él, no lo mires a los ojos. Solo comida, baño y limpieza. Si rompes alguna regla, desapareces. ¿Entendido?

Teo asintió sin expresión pero por dentro suspiraba. — Claro que si.

Al día siguiente, ya estaba con el uniforme gris de sirviente y el corazón en la garganta al ver el enorme lugar. Entró por primera vez en la mansión principal viendo el gran palacio moderno y frío de mármol blanco, techos altos, cámaras en cada esquina y todo muy elegante que el Omega se sintió intimidado. Lo llevaron directamente a la cocina interna y le entregaron una bandeja con el almuerzo del “invitado”.

— No hables y no respondas a sus preguntas. Deja la bandeja y sal.

Teo subió las escaleras con la bandeja en las manos temblorosas porque hace rato no veía al otro omega. La puerta de la habitación de Liam se abrió y entró sin mirar directamente con la cabeza baja como le habían ordenado.

Liam estaba sentado en la cama con una cadena en el tobillo, tenía una expresión cansada pero de alerta a todo a su alrededor. Cuando Teo levantó la vista un segundo, sus ojos se encontraron de inmediato y Liam lo reconoció al instante. ¿Cómo no lo haría? Era su amigo.

Liam abrió la boca para decir algo pero vio la cámara en la esquina superior y la cerró de inmediato sabiendo que lo mejor era estar en silencio por el momento. Teo hizo lo mismo, solo colocó la bandeja en la mesita con movimientos lentos, levantó ligeramente el plato principal y deslizó una nota diminuta debajo. Era un papelito doblado mil veces, casi invisible con algunas cosas escritas.

Teo retrocedió, hizo una reverencia mínima y salió sin una palabra.

Cuando la puerta se cerró, Liam esperó diez segundos antes de acercarse a la bandeja. Levantó el plato con disimulo y leyó la nota.

“Todos estamos trabajando para sacarte. Alek no descansa y tus hermanos tampoco. Te sacaremos pronto Liam. -T”

El rubio apretó el papelito en su puño cerrando los ojos suspirando. Una lágrima solitaria le rodó por la mejilla pero la limpió rápido porque no debía ser débil, debía aguantar hasta que todos llegaran a su lado.

Pronto. – Pensó optimista. – Aguanta porque Alek vendrá.

Se sentó a comer con calma aparente saboreando cada bocado como si fuera la última cena antes de la libertad en ese lugar.

Horas más tarde, Teo estaba en el baño adjunto a la habitación de Liam llenando la tina con agua caliente y esencias perfumadas como le habían ordenado. Tenía un pequeño micrófono oculto cosido en el cuello de su uniforme (uno de los dispositivos que Alice le había dado) el cual transmitía audio en tiempo real a Alek y al equipo.

Oyó la puerta de la habitación abrirse y entonces supo que Saúl entró.

Teo se quedó quieto con la cabeza baja fingiendo ajustar el grifo. Desde su posición podía ver de reojo a Saúl acercándose a Liam que estaba de pie junto a la cama con una postura desafiante a pesar de la cadena.

Saúl se detuvo a un metro con las manos en los bolsillos mirándolo de arriba abajo.

— Liam… Pronto Alek tendrá que elegir. — Soltó con voz calmada. — O me entrega todos sus negocios o te pierde para siempre. Aunque honestamente, no pienso devolverte ni en un caso ni en el otro.

Liam soltó una risa amarga. — No te saldrás con la tuya. Esto no es correcto y lo sabes. — Hablo directo. — Secuestrarme, amenazar a Alek y todo esto… ¿Por qué?¿Qué te hizo él?

Saúl se acercó un paso más y habló con su voz baja.

— Todo esto es culpa de la familia de Alek. Hace años, su abuelo quitó lo que era nuestro por obligación, nuestro territorio, contratos, poder, todo. — Su ira se podía sentir. — Nos dejó en la calle con nada y juré que lo recuperaría todo sin importar que.

Liam frunció el ceño intentando razonar con aquella estupidez. — Eso no es problema de Alek. Él no hizo nada y si quieres venganza, ve a otras personas Pero Alek solo está protegiendo lo suyo como tú estás haciendo ahora.

Saúl quedó en silencio y por primera vez, sus ojos verdes vacilaron ante lo que dijo el Omega. Pensó en algo y su mandíbula se tensó pero no respondió, simplemente se dio la vuelta y salió de la habitación sin decir una palabra más.

Teo estaba aún junto a la tina y sintió que el micrófono había captado todo. Sabía que Alek estaba escuchando en tiempo real Pero aún así sintió algo extraño en la mirada de aquellos alfa.

Algo que era totalmente diferente a lo que había pensado.

.

En la mansión…

Alek estaba en la sala con los auriculares puestos escuchando cada palabra y apretaba sus dientes mostrando sus colmillos. Cuando oyó la amenaza de Saúl, su puño golpeó la mesa con tanta fuerza que el monitor tembló y la mesa se agrietó por la fuerza ejercida.

— Hijo de perra… — Gruñó con los ojos amarillos brillando con furia. — Quiere todo lo que tengo por una mierda que ni siquiera yo sabía y ni había nacido, pedazo de…

Frederick a su lado puso una mano en su hombro tratando de calmarlo.

— Calma Alek, esto confirma que Liam está vivo y todavía bien. Saúl no le ha hecho nada aún y esa duda que mostró al final podemos usarla. — El alfa había notado vacilación en la voz del otro hombre cuando Liam le dijo esas palabras, era muy perceptivo así que sabía que había algo ahí.

Y debían usarlo.

Alek respiró hondo pero la rabia no se fue, solo que la contuvo en lo más profundo de su ser sabiendo que Fred tenía razón. Tenía que calmarse porque al menos sabía que su Omega estaba bien.

Liam… – Pensó.

— Teo está dentro y es lo importante. — El pelinegro siguió con una expresión serena. — Ahora solo necesitamos que encuentre una forma de acercarse más y que Liam resista un poco. Así entraremos.

Alek solo asintió aún mirando por las cámaras de Teo y luego lo dejo a un lado, seguir mirando no tenía sentido.

Por otro lado, Teo en la mansión de Saúl, terminó de preparar el baño y salió sin ser visto por aquel alfa, miró se reojo al Liam quien asintió levemente y se fue de allí.

Aún así en su mente solo había una idea.

Aguanta, Liam. Pronto saldremos de aquí. – Pensó.

Solo debía tener todo el tiempo a su favor y entonces, darían el golpe final.

.

La mansión principal de Saúl era un lugar donde el silencio era lo que más había la mayor parte del tiempo. Teo había aprendido eso en sus primeros días, los guardias hablaban poco, los sirvientes se movían como zombies y no habían casi personas dentro, solo unas pocas.

Teo ahora estaba solo en la cocina privada del ala oeste mientras limpiaba los estantes con movimientos suaves porque amaba tener todo organizado, el uniforme gris desordenado por todo lo que había hecho Pero al Omega poco le importaba. Solo esperaba y enviaba notas importantes a los demás quienes ya estaban preparando todo.

Entonces la puerta se abrió de golpe y

Saúl entró sin mirar a nadie. El cabello negro que siempre estaba bien peinado, estaba desordenado con mechones cayéndole sobre la frente, tenía la camisa blanca tenía los primeros botones abiertos y las mangas remangadas de cualquier manera. Sus ojos verdes estaban opacos, cansados, como si hubiera pasado horas discutiendo o en alguna pelea perdida.

Saúl se detuvo en el centro de la sala visible desde la cocina abierta donde Teo lo miraba confuso y con miedo. No dijo nada y solo miró una pequeña foto al parecer fijamente, el pulgar rozando el vidrio como si pudiera tocar a las personas de dentro Pero sabía que era imposible. Por primera vez, Teo vio algo que nunca pensó ver en ese Alfa: vulnerabilidad.

— …

Los hombros ligeramente caídos, la mandíbula apretada pero no por rabia sino por un dolor que no sabía cómo soltar.

Algo de su pasado.

Teo sintió un nudo en el estómago y no por lástima porque Saúl seguía siendo el hombre que tenía a Liam encadenado pero sí compasión. Ese hombre parecía roto y adolorido por lo que pasaba en su mente, y Teo que siempre había sido el que ayudaba a los demás sin esperar nada, no pudo evitarlo.

Era su naturaleza el ayudar a los demás aún sabiendo que estos no lo merecían ni un poco.

Apagó el micrófono oculto en su cuello con un movimiento discreto del dedo, preparó una taza de café negro que había escuchado de los demás sirvientas que era lo que le gustaba y la puso en una bandeja pequeña con una servilleta doblada, luego la dejó en la mesa de la sala justo al lado de donde Saúl estaba parado mirando la foto quien ni siquiera se dió cuenta del movimiento.

Teo no dijo nada y no lo miró directamente porque aún daba miedo. Solo se retiró hacia la cocina con rapidez y desapareció por la puerta.

Saúl no se había dado cuenta de su presencia hasta que oyó el leve tintineo de la taza. Giró la cabeza despacio y confundido, luego vio la taza pero se sorprendió. Nadie le había hablado, ni siquiera notó a esa persona y era la primera vez que le pasaba.

— ¿Que…?

Se quedó mirando el café un largo rato, luego miró la foto y otra vez el café. Por primera vez en años, alguien se había acercado a él sin miedo y sin pedir nada a cambio.

Frunció el ceño, tomó la taza y bebió un sorbo. El calor le bajó por la garganta y lo tranquilizó de manera inesperada todo el acumulo de pensamientos que lo tenían agobiado en su cabeza. No sabía quién lo había dejado pero por un segundo, la ira que tenía se suavizó.

— Gracias. — Murmuró al aire.

Mientras Teo solo miraba de reojo escondido y se iba corriendo sin escuchar bien.

.

Al día siguiente…

Alek y Saúl se reunieron en un restaurante privado en las afueras de la ciudad. Alek llegó solo con un traje negro impecable y una expresión dura mientras que Saúl ya estaba sentado con las piernas cruzadas y una sonrisa fría.

— No vine a negociar. — Soltó Alek de la nada. — Vine a decirte que no te entregaré nada, Liam volverá conmigo y cuando eso pase, tú y yo terminaremos esto de una vez.

Saúl alzó una ceja divertido por la situación. — ¿Estás tan seguro? Liam está muy cómodo a mi lado. — Saco un cigarrillo y lo encendió. — Pero aún si no cedes, tendré que subir la apuesta.

Alek se inclinó hacia adelante mirándolo fijamente.

— Sube la apuesta todo lo que quieras porque eso no me hará cambiar de opinión. — Dijo con confianza. — Sé que Liam está bien y también sé que no te saldrá como planeas porque él no es débil.

Saúl se quedó callado un segundo observándolo porque esa seguridad de Alek lo irritó más de lo que esperaba y de lo que ya estaba, no le gustaba y eso también le estaba empezando a molestar de Liam. Se levantó, ajustándose la chaqueta y lo miró.

— Veremos cuánto dura esa fe tuya.

Y se fue dejando a Alek con una sonrisa en el rostro.

— No tienes ni idea.

.

Saúl llegó a la villa principal furioso porque la reunión con Alek había sido un golpe directo a su ego, el Alfa no solo no había cedido sino que parecía más seguro que nunca como si tuviera algo en mente lo que le inquietó más de lo que ya estaba. Saúl entró a su oficina privada y en un arrebato tiró todo lo que encontró a su vista tratando de calmar su ira.

Respiraba agitado y con los puños cerrados, sus feromonas Alfa estaban llenando la habitación creando un ambiente más duro.

Teo estaba en el pasillo llevando algunas cosas necesarias cuando oyo los golpes y los vidrios rompiéndose, como la puerta estaba abierta se asomó con cautela y vio el desastre. Algo en él se removió por lo que vió y la compasión apareció otra vez. Saúl parecía un animal herido y no un monstruo como creía.

… Esto está mal… No debería Pero… – Pensó suspirando.

Teo entró en silencio cuando Saúl salió al balcón a fumar furioso consigo mismo. Con movimientos rápidos y lo más silenciosos posibles, Teo recogió todo con cuidado tratando de organizarlo lo más que pudiera. Dejó la ropa de noche de Saúl doblada perfectamente en la silla,(había un armario dentro y también una cama cuando no quería ir a su habitación propia), la cama arreglada y lista con una botella de agua fresca en la mesita.

— Listo.

Cuando terminó, salió corriendo por el pasillo antes de que Saúl volviera. Y cuando Saúl regresó minutos después, se detuvo en la puerta confundido al ver la habitación ordenada, limpia y con un toque acogedor. Nadie había entrado… ¿O sí?

Frunció el ceño pero no le dio importancia o eso se dijo a sí mismo.

Pero aún así le quedó la duda de quien había hecho algo así. Jamás había pasado esto porque si no daba la orden, nadie lo hacía pero alguien en pocos días había cuidado de él sin que lo pidiera.

— ¿Quién demonios esta haciendo esto? — Preguntó mirando a todos lados no sintiendo ningún aroma de alguna persona.

Pero su corazón se sentía cálido. ¿Que era eso?¿Significaba algo?

Por otro lado, Teo estaba escondido en el pasillo de servicio y respiraba agitado por haber corrido de allí con miedo a ser descubierto. Sabía que había arriesgado demasiado y que no debía hacer esto, tenía que estar al tanto de la situación cuando ellos vinieran (y que sería pronto), no estar ayudando al enemigo.

Pero también sabía que, poco a poco, estaba dándose cuenta de las debilidades del alfa y todo lo que él estaba pasando.

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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