Transmigrado en el Villano [BL] - Capítulo 66
- Inicio
- Todas las novelas
- Transmigrado en el Villano [BL]
- Capítulo 66 - Capítulo 66: Capítulo 63.
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 66: Capítulo 63.
La mansión principal de Saúl era un lugar donde el silencio era lo que más había la mayor parte del tiempo. Teo había aprendido eso en sus primeros días, los guardias hablaban poco, los sirvientes se movían como zombies y no habían casi personas dentro, solo unas pocas.
Teo ahora estaba solo en la cocina privada del ala oeste mientras limpiaba los estantes con movimientos suaves porque amaba tener todo organizado, el uniforme gris desordenado por todo lo que había hecho Pero al Omega poco le importaba. Solo esperaba y enviaba notas importantes a los demás quienes ya estaban preparando todo.
Entonces la puerta se abrió de golpe y
Saúl entró sin mirar a nadie. El cabello negro que siempre estaba bien peinado, estaba desordenado con mechones cayéndole sobre la frente, tenía la camisa blanca tenía los primeros botones abiertos y las mangas remangadas de cualquier manera. Sus ojos verdes estaban opacos, cansados, como si hubiera pasado horas discutiendo o en alguna pelea perdida.
Saúl se detuvo en el centro de la sala visible desde la cocina abierta donde Teo lo miraba confuso y con miedo. No dijo nada y solo miró una pequeña foto al parecer fijamente, el pulgar rozando el vidrio como si pudiera tocar a las personas de dentro Pero sabía que era imposible. Por primera vez, Teo vio algo que nunca pensó ver en ese Alfa: vulnerabilidad.
— …
Los hombros ligeramente caídos, la mandíbula apretada pero no por rabia sino por un dolor que no sabía cómo soltar.
Algo de su pasado.
Teo sintió un nudo en el estómago y no por lástima porque Saúl seguía siendo el hombre que tenía a Liam encadenado pero sí compasión. Ese hombre parecía roto y adolorido por lo que pasaba en su mente, y Teo que siempre había sido el que ayudaba a los demás sin esperar nada, no pudo evitarlo.
Era su naturaleza el ayudar a los demás aún sabiendo que estos no lo merecían ni un poco.
Apagó el micrófono oculto en su cuello con un movimiento discreto del dedo, preparó una taza de café negro que había escuchado de los demás sirvientas que era lo que le gustaba y la puso en una bandeja pequeña con una servilleta doblada, luego la dejó en la mesa de la sala justo al lado de donde Saúl estaba parado mirando la foto quien ni siquiera se dió cuenta del movimiento.
Teo no dijo nada y no lo miró directamente porque aún daba miedo. Solo se retiró hacia la cocina con rapidez y desapareció por la puerta.
Saúl no se había dado cuenta de su presencia hasta que oyó el leve tintineo de la taza. Giró la cabeza despacio y confundido, luego vio la taza pero se sorprendió. Nadie le había hablado, ni siquiera notó a esa persona y era la primera vez que le pasaba.
— ¿Que…?
Se quedó mirando el café un largo rato, luego miró la foto y otra vez el café. Por primera vez en años, alguien se había acercado a él sin miedo y sin pedir nada a cambio.
Frunció el ceño, tomó la taza y bebió un sorbo. El calor le bajó por la garganta y lo tranquilizó de manera inesperada todo el acumulo de pensamientos que lo tenían agobiado en su cabeza. No sabía quién lo había dejado pero por un segundo, la ira que tenía se suavizó.
— Gracias. — Murmuró al aire.
Mientras Teo solo miraba de reojo escondido y se iba corriendo sin escuchar bien.
.
Al día siguiente…
Alek y Saúl se reunieron en un restaurante privado en las afueras de la ciudad. Alek llegó solo con un traje negro impecable y una expresión dura mientras que Saúl ya estaba sentado con las piernas cruzadas y una sonrisa fría.
— No vine a negociar. — Soltó Alek de la nada. — Vine a decirte que no te entregaré nada, Liam volverá conmigo y cuando eso pase, tú y yo terminaremos esto de una vez.
Saúl alzó una ceja divertido por la situación. — ¿Estás tan seguro? Liam está muy cómodo a mi lado. — Saco un cigarrillo y lo encendió. — Pero aún si no cedes, tendré que subir la apuesta.
Alek se inclinó hacia adelante mirándolo fijamente.
— Sube la apuesta todo lo que quieras porque eso no me hará cambiar de opinión. — Dijo con confianza. — Sé que Liam está bien y también sé que no te saldrá como planeas porque él no es débil.
Saúl se quedó callado un segundo observándolo porque esa seguridad de Alek lo irritó más de lo que esperaba y de lo que ya estaba, no le gustaba y eso también le estaba empezando a molestar de Liam. Se levantó, ajustándose la chaqueta y lo miró.
— Veremos cuánto dura esa fe tuya.
Y se fue dejando a Alek con una sonrisa en el rostro.
— No tienes ni idea.
.
Saúl llegó a la villa principal furioso porque la reunión con Alek había sido un golpe directo a su ego, el Alfa no solo no había cedido sino que parecía más seguro que nunca como si tuviera algo en mente lo que le inquietó más de lo que ya estaba. Saúl entró a su oficina privada y en un arrebato tiró todo lo que encontró a su vista tratando de calmar su ira.
Respiraba agitado y con los puños cerrados, sus feromonas Alfa estaban llenando la habitación creando un ambiente más duro.
Teo estaba en el pasillo llevando algunas cosas necesarias cuando oyo los golpes y los vidrios rompiéndose, como la puerta estaba abierta se asomó con cautela y vio el desastre. Algo en él se removió por lo que vió y la compasión apareció otra vez. Saúl parecía un animal herido y no un monstruo como creía.
… Esto está mal… No debería Pero… – Pensó suspirando.
Teo entró en silencio cuando Saúl salió al balcón a fumar furioso consigo mismo. Con movimientos rápidos y lo más silenciosos posibles, Teo recogió todo con cuidado tratando de organizarlo lo más que pudiera. Dejó la ropa de noche de Saúl doblada perfectamente en la silla,(había un armario dentro y también una cama cuando no quería ir a su habitación propia), la cama arreglada y lista con una botella de agua fresca en la mesita.
— Listo.
Cuando terminó, salió corriendo por el pasillo antes de que Saúl volviera. Y cuando Saúl regresó minutos después, se detuvo en la puerta confundido al ver la habitación ordenada, limpia y con un toque acogedor. Nadie había entrado… ¿O sí?
Frunció el ceño pero no le dio importancia o eso se dijo a sí mismo.
Pero aún así le quedó la duda de quien había hecho algo así. Jamás había pasado esto porque si no daba la orden, nadie lo hacía pero alguien en pocos días había cuidado de él sin que lo pidiera.
— ¿Quién demonios esta haciendo esto? — Preguntó mirando a todos lados no sintiendo ningún aroma de alguna persona.
Pero su corazón se sentía cálido. ¿Que era eso?¿Significaba algo?
Por otro lado, Teo estaba escondido en el pasillo de servicio y respiraba agitado por haber corrido de allí con miedo a ser descubierto. Sabía que había arriesgado demasiado y que no debía hacer esto, tenía que estar al tanto de la situación cuando ellos vinieran (y que sería pronto), no estar ayudando al enemigo.
Pero también sabía que, poco a poco, estaba dándose cuenta de las debilidades del alfa y todo lo que él estaba pasando.
.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com