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Transmigrado en el Villano [BL] - Capítulo 67

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Capítulo 67: Capítulo 64.

Saúl no podía sacarse de la cabeza esa taza de café que aparecía de la nada, ni la habitación ordenada después de su arrebato de furia que tuvo sino que lo hizo pensar de quien hizo eso sin siquiera el pedirlo.

¿Por qué hacerlo?

Al principio lo ignoró porque pensó que solo un sirviente más, uno de los muchos Betas que pululaban por la mansión Pero la curiosidad. Así que esa noche, después de otra reunión fallida con socios que empezaban a dudar de su poder, Saúl decidió poner fin al misterio y fingió salir de la mansión ero regresó por la entrada de servicio y esperó en el pasillo que daba a su habitación privada.

No tardó mucho y vio a un beta llegando con una bandeja pequeña con trapeador y productos de limpieza. Empezó a recoger todo lo que encontraba con mucho cuidado como si fueran suyos, cada movimiento era lento y no robaba o husmeaba.

Saúl salió cruzandose de brazos. — Parece que encontré al pequeño hámster.

Teo se congeló y el trapeador se le cayó de las manos con un golpe sordo. Se giró despacio con cabeza baja, sin atreverse a mirarlo a los ojos, tenía las manos temblando y respiración acelerada del miedo.

— Y-Yo…

El omega no sabía que decir, no pensó que ese alfa volvería.

Saúl dio un paso adelante y observó con frialdad. No había nada en ese chico que le atrajera, era delgado, cabello gris simple, uniforme holgado, rostro simple con ojos negros. Un simple Beta sin belleza y sin nada tan llamativo como el Omega que estaba en la otra habitación. Solo un sirviente aburrido.

Pero… ¿Por qué parecía diferente a la vez?

— ¿Por qué haces esto? — Preguntó Saúl frunciendo los labios. — Nadie te lo ordenó.

Teo tragó saliva con la voz apenas en un susurro. — Vi… Vi que estaba desordenado, señor. Pensé que le molestaría al volver y solo quería ayudar.

Saúl lo miró un rato largo Pero Teo no levantó la vista ni una sola vez. No suplicó, no mintió, no intentó justificarse más allá de lo necesario ni intentar arreglar la situación. Solo temblaba.

Finalmente, Saúl suspiró ya irritado consigo mismo Pero aún así no quería dejarlo ir.

— … Me gusta tu actitud, silencioso y tranquilo. — El alfa se acercó más a él tomándolo de la mandíbula y haciendo que lo mirara, odiaba cuando evitaban verlo.

Teo casi se muere del miedo pero mantuvo su mirada. — ¿S-Señor…?

— No entres sin mi permiso, yo mismo te llamaré de ahora en adelante. ¿Entiendes?

No sabía porque hacía esto, normalmente no se preocupaba por cosas tan estúpidas como estás pero por alguna razón, este chico le parecía interesante aún cuando no era para nada su tipo.

— S-Si señor.

Aunque definitivamente le gustaba su sumisión, eso era lo más llamativo.

— ¿Cómo te llamas?

— Angel. — Mintió.

— Desde mañana traerás el café a mi oficina todos los días a las siete de la tarde. Y si ves desorden aquí o en mi habitación, lo arreglas. ¿Entendido? — Preguntó soltando lo.

Teo asintió rápido. — Sí, señor.

— ¿Por qué lo haces?¿Por qué tan obediente? — Saúl lo miró fijamente.

Teo dudó un segundo y luego con voz muy baja habló. — Porque parece que lo necesita y no cuesta nada.

Saúl se le quedó viendo más tiempo sintiendo algo diferente porque nadie le había hablado así nunca ni había visto su cansancio sin intentar aprovecharse.

Interesante. – Pensó.

— Vete. — Dijo al final más confundido que enfadado.

Teo salió corriendo pero sabía que esto podría ayudarle así que empezó con el plan. Según lo que dijo Alice, ya todo estaba listo y pronto vendrían por ellos Pero tenía que tener a Saúl distraído tanto como pudiera.

Así que empezó, las siguientes dos noches Teo empezó la rutina dejando café caliente en la oficina, ordenando papeles, doblando ropa que había quedado tirada y mirando de reojo al alfa quien también lo miraba de reojo. Saúl empezó a vigilarlo a escondidas, desde las cámaras o desde las sombras de los pasillos viendo como Teo trabajaba, evitaba cualquier contacto visual y parecía genuinamente bueno.

Así que Saúl lo llamó directamente a su oficina.

Teo entró con la cabeza baja, con una bandeja en mano y lo dejó a un lado de la mesa, estaba a punto de irse cuando Saúl habló.

— Siéntate. — Ordenó Saúl señalando la silla frente al escritorio.

Teo obedeció y eso hizo que Saúl sonriera sintiéndose mejor porque últimamente Liam no quería hablar con él, solo miraba por la ventana como si estuviera esperando algo así que ver a alguien que le obedecía completamente era algo bueno.

Le gustaba.

— ¿S-Señor?

— Pareces un hamster asustadizo. — Dijo con una leve sonrisa. — Me encanta.

Y entonces notó algo, el rostro común de aquel chico se puso tan rojo como un tómate y bajo más la mirada. El alfa se sorprendió y se acercó a él tomándolo de la mandíbula para verlo fijamente, aunque era un rostro simple y sin nada llamativo, no podía negar que tenía algo que llamaba su atención de alguna manera.

Y esas mejillas rojas de la vergüenza hizo que algo dentro del alfa cambiara.

¿Que era eso?

— Pareces un tomate.

Teo estaba muy avergonzado y tener a un alfa tan atractivo como Saúl mirándolo fijamente era peor. No podía negarlo, Saúl era guapo y definitivamente su tipo pero sabía que alguien como Saúl no se fijaría en un Omega tan simple él quien no tenía nada que ofrecer, no era tan hermoso como Liam o tan popular como Noah, no tenía carisma ni nada que pudiera ayudarle.

Además, era un Omega recesivo.

Casi nadie apreciaba a los suyos, su casta era de lo mas bajo por lo que muchos alfas preferían usarlos por un momento y dejarlos.

Teo no quería eso en su vida, quería alguien que lo viera como es y lo quisiera con todos sus defectos.

— L-Lo siento…

— … Juju.. — El alfa pareció reírse, lo soltó y se dió la vuelta. — Vete, vuelve en la noche para arreglarme la ropa de dormir.

— Si señor.

Y se fue de allí, sentía su rostro aún rojo de la vergüenza que pasó y su corazón latiendo a mil.

Es tan guapo… – Cerró los ojos. – Pero no puedo distraerme, él… Es el malo.

A la noche, Teo llegó a la habitación notando que no estaba el alfa así que Rápidamente dejo la ropa de dormir arreglada sobre la cama y puso la ropa restante de los armarios cuando oyó el sonido del agua cerrarse en el baño privado. No le dio importancia al principio así que siguió doblando toallas y la ropa con cabeza baja, entonces se dió la vuelta y chocó con algo duro que por poco lo hizo caer sino fuera por un fuerte brazo que lo atrapó por la cintura.

Para su sorpresa, el alfa había salido del baño solo con una toalla blanca anudada en la cintura. Cuando levantó la mirada, el agua aún goteaba de su cabello negro resbalando por el pecho definido y los músculos marcados.

El Omega se sonrojo completamente tratando de alejarse.

— ¡S-Señor!¡L-Lo siento mucho!

Pero el agarre de Saúl fue más fuerte acercándolo. — Debes tener cuidado Ángel, pudiste haberte caído.

— … S-Si Señor…

Lo soltó pero lo mantuvo aún cerca de su cuerpo. Notó que tenía un cuerpo delgado y por lo que tocó de la piel de su cintura, era suave y tierna.

— Debes comer más, Angel.

El Omega se sonrojo más. — … Si señor.

Saúl no se movió y se quedó allí observándolo fijamente, su mirada era profunda y casi perforante. Sentía una gran curiosidad mezclada con algo que Saúl mismo no entendía. ¿Por qué ese chico insignificante lo ponía en alerta? ¿Por qué su presencia lo hacía sentirse así?

¿Que estaba pasando realmente?

.

— ¿Por qué tan rojo? — preguntó Saúl con voz divertida. — ¿Viste algo interesante?

Teo negó con la cabeza rápido sin mirarlo y se avergonzó más.

— No es… Yo… Uh…

Saúl hizo que lo viera y Teo no refutó nada, ambos se miraron a los ojos.

— Aún sigo sin Entender… — Saúl ladeó la cabeza. — ¿Por qué sigues haciendo todo lo que digo sin refutar o salir con miedo?¿Por qué?¿Qué ganas con eso?

— No gano nada, señor y no pretendo hacerlo. — Dijo con voz suave pero firme. — Solo veo que está cansado y nadie más parece notarlo. No cuesta nada ayudar, siento que realmente lo necesita y está solo.

Saúl se quedó en silencio porque esa respuesta simple lo golpeó más fuerte de lo que esperaba. Nadie le había hablado así o había visto detrás de él todo lo que tenía.

¿Cómo es que un beta tan común como este podía hacerlo?

Ni siquiera Liam, nadie, solo este chico que lo miraba con calidez y tranquilidad aunque también tenía miedo.

— … ¿Por qué lo dices?

— Porque en tu mirada se ve, siento que realmente no eres como dicen.

—Vete. — Dijo al final después de escuchar eso.

Teo asintió rápido y salió dejando a Saúl mirando donde había estado el chico. Por primera vez en mucho tiempo, sintió algo extraño, ese chico extrañamente no era como los demás.

No.

Era definitivamente diferente Pero quería saber realmente no que quería y era.

.

Teo llegaba a las siete en punto con el café y Saúl ya estaba en su escritorio trabajando diligente porque tenía cosas que hacer, no solo su venganza contra Alek sino también subir más el poder de su empresa la cuál estaba relacionada con él negocio farmacéutico, era un buen negocio y le había dado muchas ganancias desde que empezó a tomar el control de este.

Siempre estaba solo en su oficina, cuando a veces su asistente Martin venía a verlo era poco pero ahora parecía diferente con la llegada de aquel chico.

Al principio no hablaban mucho, Teo solo dejaba la taza, ordenaba lo que veía desordenado y se iba sin mucho más pero poco a poco Saúl empezó a hacer preguntas.

— ¿De dónde eres, Ángel?

— ¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?

— ¿Te gusta este lugar?

Teo respondía con verdad en algunas ocasiones cuidando cada palabra para no contradecir su identidad falsa Pero no mintiendo en todo, solo lo necesario.

De repente, Saúl preguntó.

— ¿Por qué no tienes miedo de mí? Todos los tienes, inclusive los omegas… — Le dijo con una expresión seria

Teo se detuvo y lo miró. — P-Porque creo que no es malo…. S-Siento que usted está muy solo y la soledad hace que la gente parezca más dura de lo que es.

Saúl se quedó impresionado por lo que dijo, no se lo esperaba y nada le había dicho algo así, jamás nadie había visto más allá de su aura tenebrosa, su poder, su crueldad o su forma de ser. Siempre lo habían considerado alguien sin corazón y más con la perdida de su familia completa.

Desde que perdió a su familia, todo se vino abajo, su madre casi se volvió loca y ahora solo quedaban ellos dos. Sus hermanos, su madre alfa, sus tíos, primos, todos habían muerto y ahora solo quedaban ellos dos, su madre estaba descansando lejos porque su mente aún no lo asimilaba y lo sabía, quería darle una buena vida y la venganza que ella quería.

Y había escondido todo su dolor detrás de su expresión fría, sería y una pared alrededor de su corazón.

Pero esas palabras simples dichas sin miedo, lo dejaron en silencio por mucho tiempo. Teo solo le sonrió tímidamente siguió ordenando sin saber lo que había dejado en el interior del alfa mayor.

Saúl no dijo nada más esa tarde pero cuando Teo se fue, se quedó mirando la puerta cerrada con el corazón latiéndole un poco más rápido de lo normal. Por primera vez, se permitió notar que la presencia del chico le traía paz.

— Mierda… ¿Que me está pasando?

.

En el sótano subterráneo

En la mansión, el sótano se había convertido en el centro de las operaciones de todos ellos. Tenían paredes reforzadas, monitores múltiples mostrando planos de la propiedad de Saúl, armas alineadas en una mesa larga y planos de lo que debían hacer.

Alek estaba en el centro revisando el plano por enésima vez, Frederick a su lado señalando puntos de entrada, Alice y Laila coordinaban drones de vigilancia esperando el momento, Arian cargaba munición, Jael revisaba su propio equipo con expresión dura y Noah se mantenía cerca ayudando a organizar suministros o cuál otra cosa que pudiera hacer.

Teo había enviado el último mensaje encriptado esa mañana.

“Veo a Liam todos los días y está bien pero Saúl lo vigila de cerca. Hay cámaras en su habitación pero no en los pasillos de servicio. Creo que es hora.”

Alek apretó los puños sabiendo que ya no podían dejar pasar más tiempo.

— Vamos a entrar, es el momento.

Frederick asintió. — Entrada por el lado norte, dónde están los drenajes subterráneos. Teo abrirá la compuerta desde dentro. Vamos Alek, Arian, Jael y cuatro hombres míos.

Arian luego hablo. — Alice y Laila desactivarán las alarmas remotamente.

— Si, Noah y yo nos quedamos en el centro de mando. — Dijo Frederick seriamente mirando a Jael.

Todos empezaron a organizarse, Jael solo miró a otro lado, no quería mirar a ese tipo ni loco Pero el alfa lo tomó de la cintura cuando los demás estaban ocupados en otras cosas.

— Ten cuidado.

Jael frunció los labios. — No soy débil, Frederick. También soy un alfa y me se defender como es. — Soltó con replica.

— Lo sé pero aún así… Hazlo.

Ambos se miraron, Fred lo beso con fuerza haciendo que el otro alfa se sonrojara y lo empujara avergonzado.

— Imbécil.

Fred solo le sonrió.

Por su parte, Noah tomo de la mano a Arian con preocupación.

— Ten cuidado Arian, tráiganlo de vuelta Pero también se cuidadoso.

— Lo sé. No te preocupes. — Lo beso en los labios. — Cuando vuelva, te juro que no te dejare ir por muchos días… Ya sabes.

El Omega se sonrojo y lo empujó. Media hora después, Jael los miró.

— Saúl no lo entregará fácil, estará convencido de que no haremos nada aún y quiere aún destruirte, Alek.

Alek lo miró y asintió. — Lo sé. Por eso lo mataré yo mismo.

El sótano quedó en silencio porque todos sabían que Alek no se quedaría quieto, haría lo que sea por Liam Pero también pero también sabían que Saúl no se rendiría sin sangre. Habría que hacerlo de forma violenta Pero no importaba, solo tenían una oportunidad de sacar a Liam y también a Teo de ese lugar.

No podían fallar.

Y en la mansión principal, Teo seguía haciendo la rutina que había creado para mantener a Saúl sin sospechas (aunque en el fondo esto no era lo que quería, Saúl seguía observándolo en silencio tratando de adivinar el enigma que le estaba causando este chico y Liam seguía esperando pacientemente sabiendo que pronto todo empezaría de verdad.

No podía rendirse.

Y Saúl era lo de menos, quien quería ahora destruir era a Kieran porque sabía que ese chico estaba planeando algo seguramente y no podía dejar que se saliera con la suya.

No sabía en qué momento la novela dejo de ser lo que él creía Pero tenía sentido, muchas cosas él las había destruido. Saúl ni siquiera aparecía como personaje en la novela o no lo mencionaban y habían muchas cosas nuevas por lo que Liam tenía que estar preparado.

Él ahora era el protagonista.

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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