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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 1

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  4. Capítulo 1 - 1 Cap 1 Vida y Muerte
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1: Cap 1: Vida y Muerte.

1: Cap 1: Vida y Muerte.

Alexis miró la pantalla de su celular con interés.

En un video de aproximadamente una hora, un tipo con shorts y sin camisa creaba poco a poco una casa hecha de barro y hierba, techos de palmeras y hasta un horno de arcilla donde cocía carbón vegetal de forma muy experimentada.

Alexis se había encontrado últimamente con este tipo de videos desde hace algún tiempo, y había tantos similares que podía elegir de donde quisiera para meterse en este mundo parecido al cavernícola.

[¿Otra vez estás mirando eso?

¿De qué te sirve, Alexis?] Dijo una voz masculina desde un lado, con un tono molesto y amonestador que hizo que Alexis se pusiera rígido.

Apartando la vista del celular, lo que lo recibió fue la cara gorda y grasienta de su jefe de sección en la oficina.

Alexis guardó como si nada su teléfono celular y, mientras sonreía, dijo con un poco de nerviosismo: —Jaja, Jaime, ya sabes.

¿Qué pasa si un día de estos termino como un náufrago o algo similar?

Con toda esta información valiosa en mente puedo sobrevivir más fácilmente y hasta vivir cómodamente.

Jaime miró con desdén al tipo frente a él.

En lugar de terminar el trabajo asignado, estaba mirando videos estúpidos en internet.

—Quiero que termines los archivos rápidamente.

Deja de actuar como imbécil y termina todo rápido.

Dijo el tipo mientras apuntaba con su dedo gordo como salchicha a la cara de Alexis.

Después de decir esto, Jaime se dio la vuelta con su cuerpo gordo y se alejó pavoneándose del lugar.

Alexis solo suspiró, mirando a un lado la pila de papeles que le habían impuesto por la fuerza y que, obviamente, no era su trabajo.

Solo pudo rendirse.

De hecho, ya había terminado todo su trabajo la noche anterior, pero Jaime no había terminado una parte de los expedientes, así que su pequeña novia, que no servía para nada más que coger con él en su oficina, le entregó también sus expedientes para que los terminara.

Y claro, Jaime siempre cumplía los deseos de su novia, así que obligó a Alexis a trabajar horas extra para terminar dos trabajos que no tenían nada que ver con él.

Aun así, Alexis no podía hacer nada en contra.

Una vez reclamó en la oficina de recursos humanos y lo que recibió fue una disminución del sueldo por aparente bajo rendimiento.

Alexis quería ese mismo día ir a reclamarle a Jaime, pero aún quería mantener su trabajo.

Aunque no era la persona que más aportaba dinero en casa, seguía siendo al menos una parte importante: pagaba el internet, aire acondicionado y demás cosas.

Si perdía el trabajo, la familia no moriría de hambre, pero no podrían usar internet ni sentirse frescos, así que era considerado una parte importante…

No?

De hecho, en casa él era el menos esencial.

Sus padres tenían una gran casa y, como habían trabajado y ahorrado suficiente, podían jubilarse temprano y vivir cómodamente.

Sus cuatro hermanos mayores tenían vidas plenas; un par ya se había casado, pero eran filiales y enviaban dinero y regalos a sus padres a menudo, mientras que los otros dos seguían aportando dinero aunque tuvieran gastos personales.

Solo Alexis, que acababa de entrar en la sociedad, era quien podía pasar desapercibido.

Bueno, al menos podía decir que tenía una buena vida.

No nació en una familia pobre donde no había ni pan para comer, así que sus quejas no eran tan tomadas en serio.

Alexis miró su reflejo en la pantalla de la computadora: cabello castaño, piel mayormente morena, y lo único distintivo eran un par de ojos heterocromáticos: entre café dorado y gris azulado.

No, no tenía nada de increíble.

Aunque algunos creen que tener ojos distintos hace la vida más interesante, en realidad puede ocasionar muchos problemas durante la infancia: “fenómeno”, “zombie” y otros apodos molestos.

Al menos, cuando creces te ayuda un poco a ligar chicas.

Era triste que los colores no fueran azul y verde puros, sino una combinación rara de café dorado con azul grisáceo.

El color dorado era por un problema de hierro: una capa de partículas se había formado en la córnea y casi lo deja ciego, pero por suerte el problema se resolvió.

Ahora tenía una amalgama entre café, ámbar y dorado que no era tan lindo.

Al menos no tenía que usar lentes; su vista era común, tampoco mejoró ni nada por el estilo, solo estaba ligeramente por debajo de lo normal.

Su rostro también era común.

Aunque sus rasgos eran adecuados, no lo suficiente para ser guapo: mentón, nariz, pómulos y frente normales.

Solo cuando se dejaba crecer la barba podía llamarse guapo, pero era triste que en su trabajo se prohibiera tener barba larga y tenía que venir aseado y rasurado todos los días.

Su cuerpo también era delgado.

Aunque intentó un par de veces hacer ejercicio y ganar músculo, el tiempo no fue suficiente y se mantuvo como un palo de bambú de 180 centímetros.

Al menos su físico era atractivo: espalda ancha, cintura delgada y brazos largos.

Lo que algunos llamarían un chico guapo y delgado.

Era triste que su encanto de pianista se desperdiciara frente a una computadora haciendo el trabajo de los demás.

Pronto llegaron las 22:00 pm y Alexis finalmente terminó su trabajo.

Cuando apartó la vista de la pantalla, se dio cuenta de que ya habían apagado todas las luces de la oficina, y del otro lado del ventanal se veía el cielo oscuro con edificios y luces LED brillando en la noche.

[Otra vez tarde.] Se quejó Alexis mientras se levantaba de la silla anti-ergonómica y súper incómoda donde estuvo sentado durante horas.

Después de estirar su espalda hasta hacer crujir algunos huesos, Alexis finalmente se relajó.

Presionó el teclado un par de veces y confirmó que los documentos realmente habían sido enviados al buzón de Jaime.

Hizo una copia de seguridad más por si acaso y finalmente apagó la computadora.

Tomando su saco de vestir, el maletín de oficina y metiendo sus cosas, Alexis estaba listo para largarse del lugar y tener una buena noche de sueño.

Mientras comenzaba a salir y revisaba el dinero en su bolsillo, pensando en comprar un hotdog en la esquina como cena, escuchó pasos apresurados viniendo del pasillo.

Alexis no les prestó atención.

¿Algún compañero habría olvidado algo?

No era su problema y ya quería comer, así que ignoró el sonido.

Los pasos rápidos pasaron y desaparecieron al final del pasillo.

Parecía que iban hacia la oficina de Jaime.

Tal vez al gordo se le olvidó el dinero y tuvo que regresar tarde, pensó Alexis maliciosamente.

No fue hasta que escuchó los gritos de una mujer y el sonido de hombres discutiendo y rompiendo muebles que se detuvo.

Con la mentalidad de encontrar un buen chisme, Alexis no pensó en irse.

Sacó su celular, encendió la cámara y se acercó a la oficina de Jaime.

Las paredes eran de cartón, así que se oía todo.

Cuando Alexis se acercó lo suficiente, finalmente entendió lo que pasaba.

La voz de un hombre, los gritos de la novia de Jaime y los propios gritos del gordo se oían dentro.

[¡Sara, te dije!

¡Te dije que no puedes engañarme!

¡Te dije que te amo y me haces esto!] Gritó el hombre extraño.

[¡Aaah!

¡Ayuda!

¡Samuel, es mentira!

¡Es mentira, solo estábamos trabajando!] Gritó la novia de Jaime.

[¡Maldita perra!

¡Estabas cogiendo con este gordo!

¡No me digas que es un malentendido!] Alexis no pudo evitar sonreír.

Apretó el puño y deseó que le pusieran una paliza al bastardo de Jaime y a la perra que lo obligaba a hacer su trabajo.

[Oye, amigo, no sabía que tenía novio.] Alexis sonrió con desdén.

Era obvio que ella tenía novio: su fondo de pantalla eran ella, un hombre aparte y un bebé bonito.

O sea, era madre, y el tipo obviamente era su esposo.

Así que era imposible que Jaime no lo supiera.

Alexis se mofó de la situación por un rato, hasta que… ¡Bang!

Una explosión ensordecedora se escuchó desde la oficina, acompañada del grito agudo de la mujer y el chillido como cerdo de Jaime.

La sonrisa desapareció de la cara de Alexis y hasta las manos le temblaron.

Un momento después, vio a la mujer —unos 30 años, no tan atractiva pero vestida lo bastante provocativa para que un tipo como Jaime cayera— salir corriendo llena de pánico.

No tenía nada puesto, corría descalza y solo llevaba una camisa blanca que obviamente era de Jaime.

Mientras corría, la camisa se abría dejando a la vista todo el paisaje debajo.

Detrás de ella se escucharon dos disparos más.

Bang!

Bang!

El sonido de la pistola era tan evidente que Alexis, que nunca había escuchado uno, supo de inmediato lo que era.

Se dio la vuelta e intentó escapar, incluso cuando la mujer le gritaba pidiendo ayuda.

Alexis pensó que una perra merecía lo de una perra, y que su vida aún no debía terminar ni quería que terminara.

Desde la oficina apareció un hombre de mediana edad, apariencia promedio, con un revólver común en la mano.

Al verlo, la sangre de Alexis se heló.

En ese momento, la mujer ya había llegado cerca de Alexis.

Incluso cuando él corría a toda velocidad, ella lo alcanzó.

¿Esto era el llamado potencial al filo de la muerte?

Se preguntó Alexis cuando otro bang resonó y vio cómo el brazo de la mujer brotaba sangre, haciendo que tropezara y cayera frente a él, obligándolo a detenerse.

[Ugh… ayuda, ayuda…] Dijo la mujer, pero Alexis no quería perder la vida, así que planeó ignorarla.

Solo que— [Tengo un bebé, ayúdame…] Cuando la mujer dijo eso, Alexis no pudo evitar detenerse.

En un instante pensó en lo que le pasaría al bebé.

Si ese tipo, loco por la rabia y la tristeza, la mataba, iba a la cárcel sí o sí.

Ese bebé no tenía ni tres años, según la foto.

Si la pareja estaba huyendo, sería imposible cuidarlo.

Y en el peor escenario… si el hombre se daba cuenta de que perdería su libertad para siempre y ya no vería a su hijo, podría incluso matarlo y luego suicidarse.

Alexis había escuchado demasiadas noticias parecidas.

[Mierda…] Dijo Alexis mientras recordaba al bebé inusualmente lindo en la foto.

Maldijo a la mujer en su corazón, y tras enlazar la grabación como transmisión en vivo a su Facebook, pensó: “si muero, que todos lo vean”.

Dándose la vuelta, Alexis habló.

No quería morir: la muerte sería la última opción.

—Oye, amigo, ¿qué tal si te tranquilizas un poco?

Dijo mientras se ponía frente a la mujer, bloqueando la visión del armado.

Con una mirada vacía, sin emociones, el hombre dijo con voz ronca: [Aparta, niño.

Esto no tiene nada que ver contigo.] Era obvio que no tenía nada que ver con él, pero tampoco quería que un niño muriera.

Mientras su mente trabajaba a toda potencia, dijo: —¿Sabes lo que estás haciendo?

Tienes un hijo, ¿recuerdas?

Si sigues, es obvio que las cosas no irán bien con él.

El tipo se detuvo un poco.

La mirada fría vaciló, sus manos temblaron y lágrimas comenzaron a caer sin fin.

Alexis vio tristeza, rabia, desesperación, arrepentimiento, autodesprecio…

demasiadas emociones.

Alexis siguió, viendo una oportunidad.

—Piénsalo, amigo.

La matas, y tu hijo quedará sin madre y sin padre.

Ya mataste a alguien, así que obviamente vas a la cárcel.

Tu hijo tendrá una mala vida.

Piénsalo por él.

El hombre asintió un poco y se secó las lágrimas con el dorso de la mano, aunque el dedo seguía en el gatillo.

[Tienes razón…] Dijo, haciendo que Alexis suspirara aliviado.

Sintió su celular vibrar: alguien llamaba.

Quizás sus padres o sus hermanos.

Quiso contestar y presumir que había salvado dos vidas.

Pero antes de sentirse feliz, el tipo sacó un papel de su bolsillo, lo leyó y lo lanzó hacia Alexis mientras comenzaba a llorar aún más.

[Lo pensé desde el inicio.

Es mi hijo.

Pensé que, pasara lo que pasara, debía esforzarme para mantenerlo.

Pero parece que al final ni siquiera es eso…] Alexis tomó el papel y, al verlo, maldijo a la mujer mil veces.

Su mente se llenó de insultos.

Era un documento simple, pero las palabras eran el problema: “Prueba de paternidad.

Negativo.” Alexis volvió a maldecirla mil veces.

Miró hacia arriba.

El hombre, llorando como un niño, levantó la pistola.

[Pensé que era mi hijo.

Pensé que no importaba lo que pasara… tenía que mantenerlo.

Pero ya no es necesario… porque no es mío.] Tenía una sonrisa rota, ojos como pozos oscuros sin emoción.

Lo siguiente que Alexis vio fue el agujero del arma.

Mierda, maldita mujer… Pensó Alexis justo cuando el tipo disparó.

¡Bang!

Alexis sintió un fuerte dolor en el estómago.

Primero ardor, luego calor… y finalmente frío.

Cayó al suelo intentando detener el sangrado, pero no sirvió de nada.

La sangre seguía brotando entre sus dedos.

El celular cayó a un lado, grabando todo, vibrando sin parar por la llamada entrante.

Alexis finalmente se arrepintió.

Si tan solo hubiera empujado a la mujer cuando cayó frente a él, tal vez habría sobrevivido.

Solo podía desear que la ambulancia llegara antes de desangrarse.

¡Bang!

¡Bang!

¡Bang!

Se escucharon más disparos consecutivos, como si el hombre vaciara toda su frustración.

Si el revólver tuviera más de seis balas, seguramente vaciaría todo el cargador en el cuerpo de la mujer.

Los gritos se apagaron, y pronto se oyeron pasos alejándose.

[Oh, mierda…] Dijo Alexis mientras el frío llegaba a sus extremidades y su cuerpo comenzaba a apagarse.

Finalmente, Alexis dijo: [Lo siento, madre y padre… parece que la cagué.

Realmente no debí actuar como héroe y mejor simplemente ser un bastardo egoísta… por favor, quemen el disco duro de mi computadora, y la caja de cartón debajo de mi cama.

No la abran… solo quemenla con el disco duro.

Y—] Finalmente, el negro consumió su visión y no pudo decir nada más.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Hola chicos, aqui empiesa el (Piloto) de una nueva novela, dependera si la sigo escribiendo si todo va bien con las reacciones y el apoyo, asi que ofrescan sus piedras lo mejor posible si realmente les gusta el contenido ¡Porfavor apoyen!.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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