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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 3

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3: Cap 3: Debiles en la tribu.

3: Cap 3: Debiles en la tribu.

En la tribu de los Alas Grises, siempre se mantuvo una sola regla, y esta era: “Solo los fuertes viven”.

Sin importar si eras mujer u hombre, viejo o joven, el más fuerte siempre sería el líder, quien guiaría a la tribu en la caza y a la vida larga y próspera.

Claro, el chamán siempre guio a la tribu con su sabiduría dada por los dioses y antepasados, así como sus conjuros y rituales eran indispensables para dar fuerza y espíritu a los guerreros en las grandes cazas.

Pero aunque el chamán siempre fue una excepción a la regla de la tribu, todos los demás acatarían la regla incluso si solo podías llorar.

Este era el mundo salvaje, y cualquier debilidad en el grupo era la debilidad que el enemigo podía tomar para meterse en sus filas y arrancarles de un mordisco las entrañas cuando menos se lo esperaran.

De este modo…

Estamos en la tribu.

Con un total de 40 personas, hombres y mujeres jóvenes y fuertes, con apariencias mayormente curtidas por la batalla, el cabello largo y enmarañado entremezclado con hierbas y suciedad que se extendía por la espalda y hombros, ya fuera hombre o mujer.

El cabello largo era esencial para mantenerse más cálido, por lo que nadie se lo cortaba ni peinaba o ataba.

El cabello enmarañado también podía protegerte de insectos, así como, si llegabas a encontrarte con un animal salvaje, entonces el largo cabello podía mantener tu cuello más seguro de lo normal.

Las pieles gruesas también eran indispensables; algunos usaban pieles de lobos, osos y caribúes que ellos mismos cazaron.

Los ataban con una cuerda hecha de enredaderas y luego se ajustaban alrededor de la cintura como faldas, en la espalda para cubrirse del frío, así como en brazos y tobillos para evitar mordeduras de bestias.

Esto era una vestimenta simple, de hecho, demasiado simple, pero era lo suficientemente adecuada como para protegerse del frío terrible de las noches y evitar enfermedades tanto como fuera posible.

En este momento, en la tribu se estaba llevando una discusión.

Andha, el actual líder de la tribu, un hombre con la mayor cantidad de pieles, así como un collar de colmillos de animales alrededor de su cuello, y la corona ancestral que pasaba de líder a líder, que constaba de medio cráneo de un tigre dientes de sable que un ancestro cazó alguna vez, estaba parado frente a una tienda de ramas en una esquina del campamento temporal.

Su figura alta y musculosa, de 190 centímetros, cargaba una lanza larga de madera con una punta de piedra triangular afilada, y era opresora donde se mirara.

Alrededor de él estaban varios subordinados, hombres fuertes que también eran guerreros y cazadores increíbles, pero no tan buenos como el mismo Andha.

Hace unos días, la tribu había salido a cazar como de costumbre.

Veinte personas saldrían a cazar mientras que otras veinte se quedarían a cuidar del chamán, las esposas de Andha y algunos niños y bebés que crecían en la tribu.

Sí, solo los fuertes viven, pero si nuevos fuertes no sustituyen a los viejos fuertes, entonces la tribu perecería, así que siempre se intentaría cuidar de las crías más fuertes; pero si encontraban a una cría que no parecía lo suficientemente fuerte, solo podrían lamentarse y sacrificarla a los dioses con la esperanza de que el próximo grupo de crías fuera más fuerte.

Así que los que quedaban en la tribu solo eran los más fuertes, desde niños a ancianos.

Después de salir a cazar, el grupo de hombres y mujeres tomó sus lanzas en busca de los rastros de la manada de caribúes que habían estado siguiendo durante días, y finalmente, después de medio día rastreando, encontraron a la manada tomando agua y descansando cerca de un río semicongelado.

Después de rodear a la manada lograron cazar un total de 4 grandes caribúes.

Sin embargo, aunque lograron la caza, 2 personas murieron, mientras que 3 resultaron heridas entre graves y leves.

A las personas muertas se les dio un entierro de guerrero, con el chamán guiando su camino al más allá con cantos, bailes y rituales mientras se les bendecía por haber muerto como los más fuertes cazadores.

Mientras tanto, a los heridos se les dio un cierto tiempo para recuperarse y seguir a la tribu, ya que si no era así, solo podrían dejar atrás a los débiles sin futuro, y la tribu seguiría su camino sin importarle dejar atrás a un hermano, hijo o padre.

De este modo, ya habían pasado 8 días.

La manada que seguían se movía hacia el este a través del gran valle y pronto saldrían de este.

Si la tribu no los seguía a tiempo y junto con las lluvias, entonces podrían perder su rastro, por lo que esta vez venían a ver cómo iban las personas heridas.

Entre los que estaban heridos había dos hombres y una mujer.

El mayor era Anbhu, un hombre fuerte de mediana edad al que le habían roto una costilla y el brazo cuando fue empujado hacia atrás por un caribú fuerte y resultó herido.

La siguiente, la mujer Anhba, era una joven que apenas había cumplido la mayoría de edad y era la primera vez que salía a cazar.

Fue descuidada, así que al final la golpearon y tumbaron, haciéndole un grave esguince en la pierna, así como un golpe en la cabeza que la dejó inconsciente durante todo un día.

Finalmente, estaba Ankhe, también un joven que acababa de cumplir la mayoría de edad.

Fue empujado al suelo por dos caribúes; fue el más herido cuando una pezuña le fracturó el esternón, así como una pierna que estaba evidentemente fracturada, junto con una herida que casi le abrió el estómago cuando cayó sobre una roca afilada.

El más herido y con menos posibilidades de recuperarse.

Y aunque se había despertado de vez en cuando para comer y beber, no parecía lo suficientemente sano como para siquiera levantarse a orinar por su cuenta.

Andha se paró en la puerta con su figura imponente.

Dentro de la cabaña especial para los heridos se escuchaban las últimas plegarias del chamán a los dioses para ayudar a los heridos a levantarse de las camas y seguir siendo fuertes guerreros capaces de seguir con la tribu.

Usando hierbas y distintas cosas más para quemar y producir una gran cantidad de humo, el chamán siguió pidiendo al dios sol que les diera calor en sus corazones para levantarse desde el este; pidió al dios de la tierra para que los guerreros volvieran a poner sus pies firmes sobre la tierra; al dios animal para ayudarlos a tener fuerza para recuperarse; y a la madre de las plantas para que el poder medicinal surtiera efecto y el humo entrara en sus espíritus para ayudarlos.

En ese momento, la habitación estaba llena de este extraño humo.

El humo parecía estar hecho de algunas hierbas quemadas con efectos más raros, haciendo que el dolor incluso disminuyera por varias muescas y adormeciendo los sentidos de las tres personas acostadas sobre la hierba.

Finalmente, el primero en levantarse fue Anbhu.

Solo tenía el brazo roto, y después de unos días de descanso, fue suficiente como para que los huesos comenzaran el periodo de conexión, así que estaba mejorando rápidamente.

Y aunque no podría hacer trabajos pesados durante un tiempo, la verdad era que se recuperaría pronto.

Levantándose de la estera de paja con gran fuerza, Anbhu gritó fuertemente al cielo con un grito de guerra, haciendo que la tribu silenciosa respondiera felizmente con un grito igual de guerra y haciendo que el lugar se llenara de felicidad por un tiempo.

El chamán agradeció a los dioses por hacer este milagro, y Anbhu agradeció al chamán poniéndose de rodillas frente a él, mientras que el chamán le ponía las cenizas de lo quemado en el puente de la nariz y la frente como señal de alguien que volvía a vivir.

Cuando Anbhu salió de la tienda, fue recibido por todos los de la tribu con vítores y halagos.

Incluso la cara fría como el hielo de Andha estaba cubierta de una leve sonrisa y asintió al regreso de Anbhu, haciendo que este se llenara de felicidad.

Pero después de que Anbhu se reincorporara a las filas, el lugar volvió a calmarse.

Aún quedaban dos personas más en la tienda y no todos se habían recuperado.

Pasaron los segundos, y los segundos se hacían minutos, haciendo que el ambiente se volviera cada vez más tenso.

En la tienda, Anhba ya se había despertado.

Con ojos color ámbar y un rostro que en el mundo moderno se consideraría hermoso, era una joven de unos 14 años que lamentablemente, en su expresión, no tenía nada que la llamara una niña, aparte de una nueva cicatriz que iba desde su labio derecho hasta pasar por su mejilla, peligrosamente cerca de su ojo derecho y que iba hasta la zona cercana a su sien derecha por encima de su oreja.

La cual fue hecha por la colisión que la había dejado inconsciente por todo un día.

Sus ojos llenos de salvajismo estaban llenos de fuerza y voluntad de no rendirse.

Miró a su lado a la persona que había pasado mucho tiempo durmiendo y que obviamente era quien moriría, y ella no quería ser así.

Por lo que, incluso con una pierna rota que obviamente no se había recuperado, comenzó a intentar levantarse con todas sus fuerzas.

El humo del chamán podía adormecer su dolor un poco, pero no era tan bueno, así que ella tenía que soportar el dolor de moverse con un pie obviamente esguinzado, al punto de que se podía ver el hueso del fémur en la zona de conexión que no estaba bien conectado.

Estaba hinchado y rojo, con un toque de púrpura, y con cada paso que intentaba dar, era como si retorcieran sus huesos de la forma más terrible.

Ella se puso en pie poco a poco.

Incluso si le dolía, ella tenía que resistir y levantarse; si no, la abandonarían, y si la abandonaban, entonces era evidente que moriría poco tiempo después, ya sea porque no pudiera cazar por sí misma, o porque las grandes bestias la cazaran a ella.

De cualquier modo, si perdía a la tribu, su posibilidad de supervivencia sería casi nula, y para vivir, tenía que caminar.

Después de arduos esfuerzos y los ritos del chamán, Anhba finalmente se puso de pie, con los puños apretados hasta el punto de que las venas sobresalían del dorso de sus manos y cuello por el esfuerzo hecho.

Ella intentó dar un grito de guerra similar al de Anbhu, pero antes de siquiera hacerlo, sus fuerzas finalmente se agotaron.

Cayó al suelo de rodillas, haciendo que el dolor en su pierna fuera aún más terrible, y entre lágrimas de desesperación y renuencia vio cómo las últimas llamas que el chamán había usado finalmente se apagaban, como señal de que su última oportunidad para seguir a la tribu se había ido así como así.

Ella vio cómo el chamán suspiraba y, después de dejar en el suelo una cierta cantidad de carne suficiente para dos personas durante unos días, se levantaba, se daba la vuelta y finalmente salía de la tienda.

Anhba solo miró esta escena sin estar convencida.

Estaba tan cerca, pero simplemente no lo logró.

Con toda su ira comenzó a golpear el suelo hasta que los puños le sangraron, pero para alguien que estaba a punto de morir, ¿qué importaba ahora una herida en la piel?

Anhba rugió con ira y depresión, pero al final, ni siquiera sus padres voltearon para verla una última vez.

Y qué hablar de los demás miembros de la tribu… aparte de la pena por perder a dos fuerzas que podrían ayudarlos en la caza, no sentían mucho por los débiles, que ni siquiera podían levantarse después de unas heridas, ni siquiera con la ayuda del chamán y los dioses.

Poco a poco, la tribu recogió sus cosas y, después de tumbar algunos de los pilares de algunas chozas, al final no dejaron nada atrás, aparte de algunas señales de madera y hierbas que indicaban que ahí hubo alguna vez un asentamiento humano.

La tribu se alejó sin pensarlo mucho mientras seguían las pistas de la manada que les daba de comer, mientras los débiles se quedaban atrás para morir.

… … … Cuando Alexis despertó, era una vez más la escena familiar que había estado viendo durante los últimos días de la semana: un techo bajo de casi metro y medio hecho de hojas marchitas, un palo grueso como base de la choza rústica y el olor apestoso del cuerpo humano y varios desechos más, junto con el familiar olor de hierbas, y el aún más familiar dolor en todo el cuerpo, como si le hubieran dado la paliza de su vida.

De hecho, Alexis ya había superado el tiempo de pensar que esto era un sueño; simplemente, el mismo dolor en su cuerpo era tanto que si un dolor así fuera perceptible en los sueños, entonces seguramente la gente se volvería loca o hasta moriría en un sueño al estilo Freddy Krueger.

Aparte, el hambre, la sed, el cansancio, los diversos sentidos sensoriales y muchas otras cosas más hacían que Alexis simplemente no pudiera evitar pensar que eran reales.

Por otro lado, había pensado que había reencarnado o algo similar a la transmigración, algo como que tendría un nuevo cuerpo o que llegaría a este mundo con su cuerpo anterior, pero no fue así.

Fue más como una especie de clonación, porque pareció como si las vivencias de Ankhe fueran un sueño fugaz suyo.

No hubo nada como que dos almas pelearon por un cuerpo y luego se tragaron la más débil, o algo como que en realidad reencarnó hace mucho tiempo, pero sus recuerdos se sellaron y ahora no sabe quién es quién.

Sino que fue más como que inició sesión en ese momento, si es así como se le puede llamar a esta experiencia.

Después de ver toda la vida de Ankhe desde un punto de vista similar a un sueño, aprendió muchas cosas, pero también muchas cosas se perdieron.

Como ver una película: estás mirando Avatar, y recuerdas a esos tipos grandes color azul, cómo los animales son tan raros, pueden montar sobre bestias voladoras, así como una guerra genial y épica.

Pero en cuanto a las demás escenas, si no tienes una memoria fotográfica, entonces es muy probable que olvides muchas cosas, ya sea el idioma hablado, diferentes plantas vistas, y la geografía; todo se puede pasar y no recordarlo del todo, aunque lo acabas de ver no hace mucho tiempo.

En los siguientes días después de que Alexis tomó el control del cuerpo, se dio cuenta de que era demasiado similar a su cuerpo anterior.

Carajo, todavía tenía una herida en la mano donde de pequeño accidentalmente se había cortado con la navaja de un sacapuntas, por lo que su cuerpo era el mismo.

Sin embargo, era la versión joven de alrededor de 14 años, donde seguía siendo un pequeño mocoso.

Alexis se alegró por tener una vez más un cuerpo joven; sin embargo, las circunstancias no le ayudaron mucho.

En primer lugar, estaba bastante malherido, al punto de que simplemente se había convertido en un desperdicio.

Por otro lado, sabía que en la tribu en la que había caído simplemente tiraban a los débiles y heridos.

Ahora, si se quedaba en la tribu, tendría que estar obedeciendo al jefe y hasta prestarle su esposa si alguna vez tuviera una, porque el jefe podía acostarse con las mujeres que quisiera donde quisiera, así que eso era un no absoluto.

Por otro lado, si se quedaba en la tribu, también estaría protegido y aparentemente podría tener una vida más o menos estable.

Pero aun así, Alexis sabía que había caído en lo que parecía ser un mundo en la antigüedad.

Por lo que había visto en su memoria-película, todavía existían malditos mamuts lanudos que andaban por ahí, así como posibles tigres dientes de sable y otros animales que deberían haberse extinto en la tierra hace casi más de 10 000 años a.

C., lo cual dejaba en claro que en este momento estaba alrededor de la época donde los humanos aún eran nómadas y comenzaban a volverse sedentarios.

O sea, aquí cualquier lugar es peligroso y es mejor vivir mal acompañado que solo.

O este fue el pensamiento de Alexis hasta que en el tercer día recordó algo, y era que se había olvidado mientras pasaba los días actuando como un hombre enfermo que no despertaba aparte de comer y dormir.

Eran las tres habilidades que le había dado ese dios raro que fue atravesado por quién sabe qué cosas.

De hecho, quería preguntarse qué era lo otro, pero Alexis decidió dejar de pensar en ello; simplemente no tenía nada que ver con él lo que pasara con el anciano ese.

En fin, Alexis recordó sus tres habilidades: Vista de Águila, Voluntad Humana y Mano de Midas.

La Voluntad Humana se dejaría de lado ya que no logró encontrar ningún uso para ella.

Pero en cuanto a los otros dos, fue algo mucho más simple.

Vista de Águila era una habilidad sacada de Assassin’s Creed, una habilidad realmente útil que aparte de tener una excelente vista de largo alcance, también podía identificar amigos y enemigos, pintando de color azul a las personas que son transeúntes, rojo a enemigos y amarillo a aliados.

Aunque en el juego es posible ver a cientos de metros o al menos varios metros a la redonda, Alexis solo pudo usarlo para mirar 2 metros alrededor de él, viendo en la mayoría de veces a las dos personas heridas junto a él, que eran de color azul como personas no involucradas con él.

Sin embargo, usar esta habilidad consumía mucha energía propia; solo usarlo durante aproximadamente 5 segundos hacía que se sintiera cansado, con hambre y somnoliento, pareciendo consumir fuerza física.

Pero aparte de esto, no había nada más.

Finalmente, la razón por la que Alexis se quedara atrás por cuenta propia era la habilidad llamada Mano de Midas.

No era algo para convertir las cosas en oro, sino que servía para mejorarlas.

Si usaba una pajita de hierba y usaba Mano de Midas con ella, después de un rato podría volverse tan dura como una rama de madera normal.

Sé que no parece increíble, pero Alexis intentó hacer esto durante dos días seguidos, mientras que la fuerza física se agotaba por el uso continuo de la Mano de Midas, y después de dos días completos, la pajita de hierba se volvió tan dura como un alambre de hierro.

En pocas palabras: podía mejorar sus atributos constantemente, aunque a costa de consumir una gran fuerza física.

Pero aparte de este uso aparentemente inútil en la situación en la que estaba, cuando Alexis tocó la herida de su pecho donde su esternón obviamente había sido fracturado y hacía difícil respirar, la herida comenzó a curarse rápidamente.

No tanto como la recuperación de Wolverine u otras personas de cómics, pero era suficiente para que en los días restantes antes de que esos tipos se fueran, el cuerpo de Alexis ya pudiera moverse y pararse.

Aunque caminar mucho no sería agradable, al menos podría escapar y esconderse durante medio mes, y luego podría comenzar a correr y andar por ahí como quisiera.

Por esa razón decidió quedarse atrás.

Aunque, mirando a la chica de edad similar a él que estaba llorando de desesperación a solo medio metro de distancia, Alexis nunca pensó que no se quedaría solo, sino que tendría lo que parecía un competidor por la comida… con una apariencia muy bonita.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Porfavor den sus piedras y tirenlas aqui.

Al final, pueden apoyar a los nuevos escritores emergentes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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