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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 5

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  4. Capítulo 5 - 5 Cap 5 Pasando la noche
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5: Cap 5: Pasando la noche.

5: Cap 5: Pasando la noche.

Enkha miró el lugar donde estaba y no pudo evitar pensar en el mejor lugar para pasar los siguientes días.

Al final, apenas podía moverse con sus heridas actuales, y salir de la tienda era casi considerado su límite actual.

Solo podría descansar durante los próximos medio mes para parecer que realmente podría comenzar a moverse adecuadamente.

En este momento estaban en un gran valle.

El valle tenía una gran área de bosque en la zona oeste y algo de la zona norte, mientras que un río pasaba de norte a suroeste y entraba al bosque.

En esa zona fue donde se encontró a la manada de caribúes.

Finalmente estaba el este, que era la salida del gran valle, hacia donde ahora se dirigían las personas de la tribu, así como la manada de comida.

Pero claro, Enkha no podía pensar en seguir el trasero de la manada ni de la tribu.

Simplemente era imposible seguirles el paso hasta las afueras del valle mientras estaba herido, así que solo podía pensar en buscar una guarida segura por el momento, y el bosque al oeste era el mejor lugar.

Había un río cercano, madera que podría usarse para hacer fuego y armas, así como obvias presas que Enbha y Enkha podrían cazar.

Enkha lo decidió: esta noche se quedaría en la cabaña con Enbha y mañana por la mañana saldría junto con ella hacia el bosque, aprovechando el día para buscar un lugar donde quedarse.

Alexis volvió su mirada hacia las cosas que había alrededor y que aún parecían ser de mucha utilidad.

Enbha también parecía estar perdida en sus pensamientos, algo así como recordando cuando estaba con la tribu.

Sin embargo, los habían abandonado, así que ya no tenía sentido pensar en ellos.

Al menos Alexis pensaba eso.

Mierda, era un maldito reencarnado y no pensaría en las personas que lo abandonaron en esta nueva vida.

Ni siquiera pensaba en algo como la venganza o algo similar; para él, simplemente esos tipos eran transeúntes que no tenían nada que ver con él.

En cambio, si esos tipos le hubieran hecho alguna mierda cuando había tomado conciencia, o sea en los últimos días, tal vez sí terminaría odiándolos o algo similar.

Pero ya había pasado casi una semana desde que llegó aquí y su mente ya se había calmado bastante.

De hecho, seguía regañando al anciano que lo empujó a este mundo.

Quiero decir, a tantos tipos los mandan a mundos como Naruto con un Sharingan, Dragon Ball con sangre saiyán antigua y mucha mierda donde tienen riqueza y poder… pero él terminó en este lugar donde obviamente era más difícil vivir y buscar comida, y su cuerpo estaba malherido, mientras que lo único femenino cercano era una niña que tenía ojos que podrían querer arrancarte la yugular de un mordisco si le quitas la comida de las manos.

Enkha suspiró.

Tampoco era como si pudiera quejarse tanto; al menos seguía vivo y tal vez podría vivir adecuadamente en este maldito lugar.

Alexis se echó porras a sí mismo y finalmente volteó hacia Enbha, quien seguía mirando la nada, perdida en pensamientos.

La niña, de cabello mayormente rubio y piel blanca, había sido templada por vivir en un lugar tan terrible como este, así que era algo áspera.

Tampoco era como si los dos olieran a flores: tenían un obvio olor a humano en todo el cuerpo, ya fuera el cabello, las pieles que llevaban encima —que nunca se cambiaban y tampoco estaban bien manufacturadas—.

En fin, Alexis realmente haría todo lo posible por tener a mano una tina de agua caliente, shampoo y jabón.

Alexis dejó esos pensamientos innecesarios a un lado y le dijo a Enbha lo que opinaba.

Claro, el lenguaje no era tan bueno, así que solo podía hacer lo que podía con el lenguaje corto y señas de manos.

No fue hasta un rato después que Enbha finalmente pareció entender y asintió.

—[Nos quedamos esta noche y salimos mañana]— dijo Alexis a Enbha, quien parecía pensar en lo que harían.

Alexis siguió: —[Esta noche hay que protegernos de las bestias con fuego]— Alexis dijo esto mientras apuntaba hacia el sol, que obviamente estaba cada vez más cerca del oeste, y Enbha asintió una vez más.

Alexis sabía que esta chica parecía ser más lista de lo esperado, así que no dijo mucho y apuntó al suelo, donde había sogas de liana y palos y ramas que fueron cosas usadas para poner las tiendas de la tribu anterior.

Mientras apuntaba, dijo: —[Ayúdame a hacer fuego]— Después de esto, sin pensar mucho, comenzó a tomar algunas de las ramas y las puso frente a la tienda, en un lugar donde al menos el fuego no quemara el pasto seco encima de la choza.

Enbha miró cómo Alexis comenzaba a mover varios troncos de un lado a otro, y después de pensarlo un poco, finalmente decidió ayudar con el trabajo.

Alexis vio que Enbha ayudaba y se sintió aliviado.

De hecho, tirar de un tronco a la vez era realmente un trabajo pesado para ambos: estaban heridos y moverse era doloroso, pero también sabían la importancia del fuego para ahuyentar bestias, así que solo podían apretar los dientes y seguir adelante.

Después de casi una hora de estar arrastrando troncos y lo que quedaba de los techos de paja, los amontonaron en una pila rodeada de algunas piedras para evitar que la madera se dispersara.

De hecho, Alexis tomó algunos de los palos de madera más adecuados para hacer un par de muletas, así como un par de otras cosas más.

Alexis llevó algunos de los palos a la tienda y luego se tumbó mientras sudaba profusamente.

Enbha también se había sentado en la tienda y ambos estaban exhaustos y doloridos.

Alexis quería tomar un poco de agua, pero se había olvidado de que la fuente de agua más cercana estaba a casi dos kilómetros al norte, y ellos simplemente no estaban lo suficientemente preparados para hacer ese viaje, por lo que solo podían aceptar el hecho de estar cansados y sedientos, pero no tomar agua.

Alexis y Enbha descansaron por un largo rato, pero mientras lo hacían, la noche se acercaba más y más, por lo que solo pudieron levantarse y pensar en comenzar a hacer el fuego.

Sin embargo, después de pararse frente a la pila de madera, Alexis y Enbha se miraron uno al otro.

Los pares de ojos se enfrentaron mientras ambos se decían: “Ve y prende fuego”.

El lugar se mantuvo en silencio por un tiempo.

Los dos pares de ojos se siguieron mirando hasta que finalmente ambos se dieron cuenta de que ninguno sabía encender fuego.

—[¿No sabes encender fuego?]— preguntó Alexis con un último toque de esperanza en mente.

Pero Enbha simplemente negó con la cabeza, haciendo que las esperanzas de Alexis cayeran al fondo.

Ambos miraron la pila de madera que les había llevado sudor, dolor y mucho tiempo, y solo pudieron quedarse en silencio mientras pensaban en cómo hacer que la pila prendiera fuego.

Alexis comenzó a recordar cómo era que el fuego se hacía, pero después de pensarlo un poco recordó que cada vez el fuego era hecho o por el chamán o por algunas de las personas mayores, mientras que los demás no tenían idea de cómo hacerlo; aparte de que solo parecía que lo hacían chocando un par de piedras la mayoría de veces.

Alexis solo pudo suspirar mientras pensaba constantemente en cómo demonios se hacía fuego.

Al inicio pensó en métodos como usar una lupa, pero no funcionaría aquí; tampoco usar pedernal; ni siquiera algo como usar un arco y tallar madera o algo similar.

Después de todo, nada de eso parecía servir en absoluto en este momento, sobre todo cuando estaba herido y no podía hacer nada realmente increíble, como en la película de Náufrago o similar.

Mientras Alexis seguía pensando en qué demonios hacer, Enbha se puso en cuclillas y tomó dos rocas del suelo, comenzando a intentar chocarlas.

De hecho, el hecho de que los tipos hacían fuego usando rocas era algo que todos sabían, pero el cómo hacerlo o qué tipo de rocas usar era el problema.

Como era de esperar, Enbha intentó chocar las rocas durante un rato y, aparte de hacer que saliera un poco de polvo y que la roca se quebrara en algunas zonas, no salió ni una sola chispa y no se pudo encender fuego.

Alexis frunció el ceño mientras pensaba, mirando las rocas alrededor con cara pensativa.

Era importante pensar en qué tipo de rocas podrían causar algún tipo de chispa.

Lo primero que pensó fue en el obvio pedernal, que es lo más común y famoso, pero claro, no había algo así por aquí, por lo que pensó en otras cosas que tuvieran que ver con la piedra.

Mientras Enbha parecía más desesperada y el sol se ponía cada vez más en el horizonte, volviendo la tarde de un color rojizo anaranjado, Alexis pensó: Algo que tenga que ver con rocas y que no se rompa en pedazos después de chocarla, sino que produzca chispas… en primer lugar, no podría ser solamente roca, sino la combinación de roca y tal vez algún mineral metálico adherido a ella; algo como magnetita, hierro u otras cosas, haciéndola lo suficientemente dura.

Alexis caminó por el suelo buscando rocas parecidas a lo que pensaba.

Tal vez no tenían que ser exactamente como imaginaba, pero al menos tendrían que ser muy, muy duras.

Alexis caminó y caminó hasta que finalmente, después de recoger una docena de rocas, encontró una que tenía una apariencia más porosa y, aunque no tenía cosas como pedazos de metal, la roca en sí parecía un poco más pesada de lo normal.

Alexis dijo que seguramente sería algo como esto, así que tomó otra roca del suelo y regresó con Enbha, quien parecía cada vez más preocupada mientras el sol comenzaba a esconderse detrás de las montañas.

—[Toma esto]— dijo Alexis a la chica preocupada, quien parecía sospechosa cuando él se acercó.

Alexis no dijo nada más, pero le pasó las dos rocas.

Enbha miró las nuevas rocas.

No entendía cómo las rocas que tenía en la mano eran diferentes a las que tenía Enkha, el tipo enfermo.

Mirando al aún más débil Enkha —a quien ella misma podría tirar al suelo y romper con un par de rocas—, finalmente asintió.

Tiró las piedras medio rotas que tenía en la mano y tomó las nuevas rocas que le habían entregado.

Alexis asintió e instó a la chica salvaje a intentarlo, lo cual comenzó de inmediato.

De hecho, Alexis querría intentar hacerlo, pero su pecho estaba herido, no solo el esternón sino también el músculo pectoral.

Para hacer algo tan simple como colisionar dos rocas todavía es necesario usar la fuerza de los brazos y el pecho, cosas que no podía hacer ahora mismo.

Así que solo podía ver a Enbha intentar sacar chispas con las piedras.

Enbha lo intentó una docena de veces, pero no salió ninguna chispa.

Esto hizo que Alexis pensara que tal vez había estado mal en su predicción.

Pero finalmente, después de que el sudor apareciera en la frente de Enbha y sus manos comenzaran a temblar, al fin un pequeño grupo de chispas salió volando de la roca y cayó sobre la madera.

En ese momento, Enbha inconscientemente no pudo evitar detenerse, sorprendida.

Alexis también se sorprendió al ver las chispas que comenzaban a apagarse, ya que no había nada que hiciera combustión.

Alexis reaccionó y, sin importar su pierna rota, se arrojó al piso mientras tomaba algunas de las hierbas secas que eran finas y podían encenderse fácilmente.

Instó a Enbha a seguir adelante, y Enbha, que también reaccionó, hizo lo que Alexis le dijo.

Aunque pensaba que echar las chispas directamente a la madera sería mejor, al final, el tipo Enkha le había dado las rocas, así que hizo caso.

Las chispas salieron un par de veces y cayeron sobre la yesca seca, creando brasas rojizas anaranjadas que encendieron un poco la yesca.

Alexis, al ver que finalmente funcionaba, tomó la yesca y comenzó a soplar con una intensidad suficiente para que las brasas se iluminaran con un color amarillo blanquecino.

Enbha siguió lanzando chispas a la madera, pero mientras lo hacía, estas no encendían fuego como esperaba; aparte de chocar con la madera, no pasaba nada más.

—[¡Ah!]— En ese momento, Enbha escuchó un grito a su lado y cuando volteó, Enkha —el tipo debilucho— ya tenía una bola de fuego en la mano, lo cual la sorprendió.

Alexis había estado soplando sobre las brasas hasta que finalmente estas usaron el viento y la yesca como combustible.

Salió humo y, con esto, una bola de fuego se encendió.

Alexis se sintió demasiado emocionado, incluso gritó de la emoción, pero esto no hizo que olvidara su objetivo: se movió hacia el montón de madera y puso la bola de fuego debajo de un montón de hierba seca que antes se usaba como techo de algunas casas, lo cual hizo que, en solo un momento, la pira se encendiera en fuego.

Y junto con el último rayo de sol en el horizonte, la luz se encendió frente a ellos, alejando el frío y la oscuridad hacia el más allá.

En ese momento, el fuego frente a ambos hizo que Enbha y Alexis sintieran seguridad por primera vez desde que fueron abandonados.

Enbha se levantó usando el palo como muleta y gritó fuertemente al aire.

Un grito de emoción lleno de salvajismo que hizo erizar la piel de Alexis y, al mismo tiempo, acelerar el pulso de su corazón y hervir su sangre.

Inconscientemente, Alexis también se levantó y gritó de la misma forma, desatando desde su pecho toda la frustración de viajar a un nuevo mundo, estar sin la comodidad de la civilización, crear fuego y, finalmente, la despedida y bienvenida a una nueva vida.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Comenten que les parecio el capitulo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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