Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 53
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- Capítulo 53 - 53 Capitulo 53 Bosque nocturno
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53: Capitulo 53: Bosque nocturno 53: Capitulo 53: Bosque nocturno Con un golpe sordo, la lanza de Leona apuñaló un arbusto.
Con un chillido ahogado, el pequeño animal que los había estado mirando chilló y se retorció.
Leona movió el bastón hacia un lado, arrastrando al roedor fuera del arbusto y dejando una mancha sangrienta en el lugar por donde pasaba.
Pronto se pudo ver que el pequeño animal, ese **urón cabezón**, había sido atravesado por el lomo con la punta afilada de la lanza.
Aunque esta era de piedra y el tamaño no era increíblemente largo, con cada una midiendo un poco más de dos metros, al final había estado usando *mano de Midas* en cada una durante bastante tiempo.
Para este momento, las puntas podrían haberse vuelto tan duras como el acero, y su conexión algo tosca con el palo, usando savia y lianas, casi las había convertido en una sola pieza.
Aunque su filo no era nada increíble, con muchas muescas y partes desiguales, su capacidad de penetración era realmente buena.
Por esta razón, a medianoche, cuando ambos estaban descansando, Monarca encontró algunas pequeñas cosas que parecían estar intentando acercarse de nuevo.
Esto era realmente molesto, por lo que Monarca le dijo a Leona dónde parecía haber uno, mientras él miraba otro que estaba cerca.
De esta forma tan simple, ahora había dos cadáveres de pequeños animales cerca.
Después de asesinarlos, realmente no tenían un verdadero uso para los cuerpos.
Eran carnívoros.
Monarca no sabía si podían comerse, como comer carne de león o de tigre.
Normalmente era posible comer carne de animales vegetarianos, pero nunca entendió bien por qué no se comían los carnívoros.
¿Acaso podrían tener toxinas?
Recordó que las vacas comieron vacas y terminaron con la enfermedad de las vacas locas, por lo que al final desistió de intentar comer estas cosas.
Sin embargo, así como había asesinado estos animales, ahora tenía que hacer algo con sus cadáveres.
No podía simplemente dejarlos tirados.
Aunque el frío podía disminuir la expansión del olor, había muchos animales capaces de oler la sangre fresca.
Tal vez el hedor de la sangre dejada por las arpías podría ocultar el aroma, pero Monarca tampoco estaba muy confiado.
Por esta razón, se paró ante los dos cadáveres mientras pensaba.
El tamaño de los dos era, a lo mucho, como dos perros medianos bajos.
Unos 80 cm de largo, con una altura de poco más de 30 cm.
Una gran cabeza con orejas lanudas y una cola corta y esponjosa.
Leona se acuclilló a su lado, mirando las dos cosas con cuidado.
No parecía poder hacerse mucho con ambos.
Prácticamente valían lo de dos mangas para ropa, pero claro, ¿de qué valían dos mangas?
Tras pensarlo un poco, Monarca finalmente decidió lo más obvio.
Era mejor enterrarlos bajo la nieve.
Aunque… Monarca miró a su alrededor.
Tal vez era porque estaban dentro del bosque que la temperatura aumentó, así que no había realmente mucha nieve, solo parches dispersos con anchos de pocos centímetros.
Suspirando, dijo: —Primero hay que quitar la piel.
Tal vez sirva de algo… Después de decir esto, trabajó junto a Leona para despellejar ambos animales.
Lo que quedó fue una piel larga y ancha, aunque no lo suficiente para servir como protección.
Tal vez un pequeño bolso.
Tras hacer esto, instó a Leona a acercarse a tomar nieve y luego envolverlos en esta especie de agua con barro.
Tal vez serviría para apartar el olor.
Después de hacer que Leona durmiera a su lado, Monarca miró el cielo.
Debería ser medianoche, no muy tarde, así que podía aguantar durante un tiempo.
Asintiendo, estiró la mano mientras tomaba el barro ligeramente húmedo del suelo, y, después de hacer una pasta, comenzó a untarlo sobre la piel interna, donde aún emanaba un olor a sangre.
Embarró el barro en el interior, luego hizo lo mismo con la parte con pelaje.
Tras terminar de hacer esto, estiró la piel en dos ramas y finalmente las puso sobre el fuego.
Un tiempo después, hizo lo mismo con la otra piel.
No sabía si podría funcionar como una aceleración del tratado con piel, pero incluso si terminaba siendo un fracaso, solo podría tirar ambas cosas al suelo.
Al final, podría ser que funcionara.
Mientras tiraba ramas de los alrededores al fuego, tuvo una idea.
No sabía por qué, pero una vez más, al igual que cuando había escapado del bosque tras la persecución de aquellos salvajes, tuvo una especie de crecimiento de energía.
Antes ni siquiera podía usar la vista de águila, cansándose bastante y siendo algo que usaba poco.
Pero después del escape, pareció aumentar su capacidad energética o resistencia, ahora logrando usar la vista de águila durante 3 segundos sin problemas.
Incluso usando *mano de Midas* con frecuencia sin cansarse excesivamente.
Pero ahora, desde hace más de un día, parecía sentir que volvió a crecer.
No entendía bien cómo funcionaba esto, pero ahora podía mantener la visión de águila durante al menos 8 segundos sin problema, y reutilizarlo varias veces al día tras varios intervalos.
No era gran cosa y 8 segundos parecía algo inútil, pero seguía siendo realmente agradable ver este crecimiento.
Entonces, si esta habilidad que antes no se podía usar mucho, ahora realmente era utilizable… ¿qué pasaría con *mano de Midas*?
No esperaba de pronto lograr convertir la piel en un ítem SSR, pero tal vez podría hacer algo.
Estiró la mano, tomando un pedazo de la piel que estaba algo expuesta en una esquina.
Pensó por un tiempo y lo decidió: Que se vuelva resistente, flexible y algo que no se pudra fácilmente.
Al final de todo, al menos sabía que usar este método tan burdo sin duda haría que la piel terminara por cocerse en lugar de convertirse en piel suave.
Tendría suerte si no se convertía en un pedazo duro.
Después de hacer esto, solo pudo dejarlo de lado y dejarlo a la suerte.
Recostado en el suelo, con la espalda contra un tronco, suspiró, sintiéndose algo somnoliento.
Metió la mano en su bolsillo, tocando una vez más su papa-zanahoria que lo había acompañado durante tanto tiempo.
Una vez más, utilizó *mano de Midas*, mejorándolo.
Para este momento, encontró que al igual que la papa-zanahoria anterior, esta también había obtenido un tono ligeramente verdoso, con algunas vetas de un tono ligeramente amarillento, casi pareciendo dorado, aunque más grandes.
No sabía en qué clase de cosa podría convertirse en el futuro, pero solo esperaba que cuando llegara el momento, realmente pudiera alimentarlo y dejarlo saciado.
Metió la papa-zanahoria en su bolso, luego tomó su daga de cuerno afilada y un pedazo de madera tallado en esta, tallando varias pequeñas piezas de madera.
Estos eran dos especies de paletas de madera algo largas.
Grababa pequeños surcos en el interior de las caras, haciéndolos compatibles entre sí.
Luego se usaban pequeños pedazos de huesos largos, hechos de colmillos de jabalí, los cuales eran casi como mondadientes gruesos y de tamaños similares, que se ponían en cada surco.
Lo que estaba haciendo era un simple peine.
Como tenía el cabello tan largo y a menudo se enmarañaba, pensó en hacer un cepillo para evitar este problema.
Había comenzado el día anterior, tomándose el tiempo con esta pequeña baratija.
Lo más complicado podía ser hacer las pequeñas puntas como agujas para el peine, pero aparte de esto, lo demás fue simple.
Después de grabar unos 16 surcos, comenzó a acomodar las pequeñas piezas en cada ranura y finalmente puso encima la otra placa de madera, emparejándolo.
Levantando el peine, lo tomó del mango y lo movió un par de veces.
No era increíble, pero serviría.
Solamente faltaba algo para lograr pegarlo.
Miró a su alrededor, buscando algo como una liana para apretarlo.
Sin embargo, se dio cuenta: ¿No estaba en un bosque de pinos?
Los pinos eran a menudo los árboles resineros más famosos, y estaba recostado sobre uno bastante grande.
Con curiosidad y sin querer hacer mucho ruido, comenzó a picar la corteza del tronco con cuidado.
Primero apartando la corteza dura y negra, exponiendo el interior liso y suave.
Con la punta de la daga, comenzó a hacer un pequeño agujero.
Era una suerte que la daga tuviera una punta realmente afilada, cortando constantemente la madera y formando un pequeño agujero.
Con las virutas cayendo al suelo y el tiempo pasando, finalmente la daga se incrustó unos tres centímetros en el interior del tronco, cuando comenzó a salir la savia del árbol.
Pero no era poca.
Fue como abrir una pequeña fuente cuando el árbol “sangró” el líquido ámbar y pronto cayó por el agujero, embarrando la madera.
Bueno, le había dado justo en el clavo.
Este era sin duda un pino resinero de alta calidad.
Mirando la cantidad abundante de resina que continuaba emanando del pequeño agujero del tamaño de un dedo pulgar, Monarca no pudo evitar sentir que era un desperdicio no utilizar esta cosa.
Comenzó a pensar en las cosas para usarla, recordando sus clases de biología y química de su vida pasada.
Lamentablemente, no recordaba tanto.
Suspirando, tomó su peine improvisado y comenzó a usar la resina para pegar la madera y los palillos.
Al menos sabía una cosa: la resina podía usarse como pegamento.
Ah… y también como impermeabilizante… Monarca recordó esto de repente, con sus ojos brillantes.
En este mundo tan lluvioso, realmente necesitaba esto.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Voten y comenten!
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