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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 56

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56: Capitulo 56: Hasta los grandes caen.

56: Capitulo 56: Hasta los grandes caen.

Árboles, pinos y arbustos.

Estas eran las escenas que Monarca había visto más en las últimas 72 horas.

Claro, si quitabas el constante encuentro con animalillos peludos que podrían intentar cazarlos.

Por suerte, era una bendición que pareciera que estos tipos temieran el fuego.

Debería ser la razón por la que tantas personas habían pasado por el mismo lugar tiempo atrás.

Los animales habían aprendido a temer el fuego de forma instintiva.

Entonces, cuando se hacía de noche y se encendía el fuego, la mayoría de los animales eran cautelosos con él.

El “casi todos” era porque no faltaban los animales que parecían ser atraídos por el fuego.

Aunque era una suerte que no hubiera mosquitos ni polillas; tal vez por el frío constante.

Aun así, era normal encontrarse con algunos animales que eran atraídos por el calor.

Entre estos, había algunas pequeñas serpientes que aparecían de la nada.

Sabía que había pequeñas serpientes en los bosques, pero fue realmente desagradable estar acostado y, de pronto, sentir cómo una cosa suave y fría corría por tu pierna.

Las serpientes parecían estar adaptadas al frío, con un color totalmente oscuro y patrones en zigzag.

Con ojos rojos intensos y en forma de línea, como un gato.

Monarca estaba durmiendo bastante satisfecho cuando esta cosa, del tamaño de un puño, apareció junto a él, rodeando sus piernas y acercándose al fuego.

Había visto algunos tipos de serpientes como esta, adaptadas al frío, pero algo tan poco común no era cosa casual.

¿El resultado?

Evidentemente, esta cosa se convirtió en su alimento.

Fue una suerte que Leona actuara rápido.

Mientras Monarca gritaba como una niña que ve una cucaracha voladora, ella saltó con su daga de colmillo de jabalí y apuñaló a la serpiente, rebanándole medio cuello de un tajo.

Después de notar esto, Monarca también reaccionó y terminó de cortar la cabeza con su daga.

Tener la serpiente fue, de hecho, bastante aterrador.

Con una piel mate y con un aspecto escamoso y duro, era sin duda algo valioso.

Como le habían cortado la cabeza y las glándulas venenosas habían sido separadas de forma intacta, la demás carne pudo ser usada.

Monarca sintió que su prestigio había decaído, por lo que se encargó de quitar la piel y poner a cocer la carne.

El sabor era realmente un cambio agradable.

Era un sabor a pollo y algo de pescado.

Carne blanca y suave que fue un cambio excelente para su ya monótona comida.

Por suerte, este encuentro fue único, pero desde entonces Monarca tuvo especial cuidado con los lugares que usaba para dormir.

Tras revisarlo, encontró que la serpiente había salido de una grieta profunda que había debajo de una raíz de árbol, entonces ahora revisaba los lugares con más cuidado, usando vista de águila.

De esta forma, pasaron algunos días.

Fue tal vez la suerte, pero para el quinto día todo había salido bastante bien.

Caminando en la zona cerca del gran río madre, ambos se detuvieron.

Desde hacía un tiempo, había dejado de encontrarse con los restos de esas arpías.

Parecía que un total de cuatro días era tiempo suficiente para que los animales carroñeros dejaran el lugar limpio.

Entonces, solo pudieron acercarse al río madre y continuar el viaje.

Hacer esto fue más complicado.

La zona a orillas del río era visitada por bastantes animales, con una orilla rocosa amplia de una docena de metros.

En este lugar no crecían muchos árboles, aparte de plantas y arbustos densos.

Esto parecía ser así ya que, cuando el río se ensanchaba, se llevaba cualquier rastro de plantas que aparecían, y en el lugar solo quedaban algunos árboles muy resistentes y rocas lisas.

Cuando ambos llegaron a este lugar, lo primero que se encontraron fue la escena bastante maravillosa de un arcoíris que se elevaba en el cielo, gracias a la salpicadura constante del río.

Cuando Leona miró esto, agachó la cabeza de forma piadosa y pareció orar.

Monarca parpadeó confundido por un tiempo, pero finalmente lo recordó.

Este arcoíris, para las poblaciones nómadas, era considerado una bendición del río madre hacia sus grupos visitantes.

Un regalo colorido y llamativo.

Monarca también lo siguió, juntando las manos y haciendo una simple alabanza.

[Gracias, bendícenos mucho, que no nos coma algún animal raro y amén al agua y todo eso.] En ese momento, Leona y Monarca se detuvieron en las cercanías del bosque.

Leona miró el suelo, cubierto de densas marcas de pisadas profundas.

Esto le recordó a Monarca la escena de aquellos bisontes que parecían pequeños elefantes, que corrían a gran velocidad.

Mientras caminaban a lo largo del terreno, fue común encontrarse con este tipo de huellas, pero la razón por la que se habían detenido a ver estas huellas especialmente fue porque, en las cercanías, habían encontrado restos de sangre.

No sabían si era sangre de un animal desafortunado que se interpuso en el camino de estos gigantes, o si era la sangre de uno de estos gigantes.

Si era lo primero, era realmente una pena por aquel animal, pero no les causaba inconveniente.

Pero si era lo segundo, y la sangre eran los restos de uno de estos bisontes, entonces significaba que había un gran depredador capaz de cazar bisontes en las cercanías.

De esta forma, ambos mejor se detuvieron, intentando encontrar respuestas en el suelo, intentando evitarse problemas.

Desafortunadamente, él con vista de águila y Leona con su experiencia, no pudieron encontrar mucho.

El agua había corrido entre las grietas de las rocas, lavando muchas huellas dejadas atrás.

Ambos siguieron caminando adelante, pero con mucho más cuidado.

Cada vez que encontraban rastros de sangre, ambos se detenían a ver lo que había en los alrededores.

Aproximadamente unos diez kilómetros más adelante del primer rastro de sangre, finalmente lo encontraron.

Este era un gran charco de sangre en el suelo.

Cuando ambos lo vieron, solo sintieron que sus corazones se encogían.

Ambos llegaron a una zona cercana, encontrándose con una zona de pelea.

Había rocas levantadas, pozos en la tierra y rastros de sangre.

Uno no podría haberlo esperado, pero cuando, en una esquina, encontraron el resto de un cuerno gigantesco, parecía obvio lo que había pasado en tal lugar.

Uno de los grandes bisontes había sido cazado.

Leona caminó hacia una esquina, donde encontró una huella tan grande como un rostro humano en el fango.

Monarca activó su vista de águila, haciendo que su visión cambiara a un tono totalmente azul.

De pronto, se encontró con una variedad de imágenes pintorescas por todo el suelo y el aire.

Una pelea ficticia apareció por un momento.

Las huellas pisaron el fango, dando una silueta como la de algún enorme felino.

El bisonte cayó al suelo, pateando e intentando luchar.

Ambos lados se enredaron, con la sangre goteando y la pelea convirtiéndose en un desgaste continuo, esperando a quien tuviera mayor resistencia.

En ese momento, un cuerno se atascó entre las rocas; el felino utilizó este momento para ejercer más fuerza.

El bisonte entró en pánico y, en su lucha final, intentó agitarse con todas sus fuerzas, rompiendo el cuerno, pero aun así, al final terminó cediendo.

Las huellas desaparecieron, con las marcas de sangre que se arrastraban al interior del bosque, hacia una zona a faldas de un cerro alto.

Desactivando la vista de águila, Monarca se sintió algo mareado, pero aparte de esto, también se sintió algo aliviado.

Esto era porque, no importaba lo grande que fuese aquel gran depredador, por el momento debería estar lleno y bastante satisfecho con la comida abundante.

Leona y Monarca contemplaron esta escena durante un rato.

Leona levantó el cuerno de bisonte.

Estaba roto, pero aun así medía casi 120 cm.

Era bastante pesado y parecía un arma excelente.

Leona acarició el cuerno rugoso con ojos brillantes.

La forma en que lo acarició hizo que Monarca recordara a su hermana de su vida pasada cuando consiguió un bolso LV.

Parecía que acariciaba la mano de su amante, más que un artículo.

Leona levantó el cuerno como si fuese un gran garrote y lo blandió con fuerza.

Su cuerpo se tambaleó ante el peso y casi se caía, pero sus ojos simplemente brillaron más.

Monarca miró esta escena, por alguna razón sintiendo que esta chica peligrosa había conseguido algo que la volvía aún más peligrosa.

Como si le crecieran alas a una araña, o que un león tuviera cola de escorpión.

Simplemente lo hacía más letal de lo que ya era.

Leona agitó el palo un par de veces y pronto pareció cansada.

Era obvio que no podría blandir esta cosa a su gusto; sin embargo, ella de pronto miró a Monarca con sus ojos brillantes.

Extendió la mano y se lo entregó.

[Monarca hacer mejor.] Monarca atrapó el cuerno, que era tan pesado como un niño pequeño.

Incluso él sintió que no era posible blandirlo como arma, pero Leona parecía ansiosa.

Con una expresión dudosa, Monarca la miró.

Leona sacó la daga con cuerno de jabalí y apuntó de un lado al otro, entre el cuerno y la daga.

[Tu construir.] Monarca miró la pequeña daga y el cuerno gigante.

¿Acaso esta chica quería que le construyera una espada hecha con tal cuerno?

Monarca quiso negarse de inmediato.

Solo pensar en construir algo como una espada resultaba tan cansado que ya se sentía frustrado.

Sin embargo, mirando lo emocionada que estaba Leona, al final solo pudo suspirar.

Con el ceño fruncido, dijo: [No puedo construir una daga grande.] Leona parpadeó, confundida.

Pero, pareciendo entenderlo, frunció el ceño.

[¿Por qué?] Monarca miró el cuerno.

Aunque parecía grande y resistente, al final no era realmente un pedazo de marfil o algo del estilo.

Mirando la zona rota, encontró que había dos capas.

Parecía que el cuerno era como los de rinoceronte, hechos de queratina, o al menos la protección externa era queratina, por lo que no podía ser usado como una daga.

El interior realmente era hueso, pero igualmente tratarlo sería difícil y no podría hacer una espada.

Claro, sería difícil decirle a Leona que la queratina no podía ser afilada como una espada, por lo que, tras pensarlo lo suficiente, finalmente dijo: [Puedo hacer un garrote.

Duro, pesado.] Hizo gestos y dibujó en el suelo.

Tardó un tiempo en demostrarle a Leona lo que se podía hacer.

Al final, no estaba muy satisfecha, pero tras un rato finalmente pareció aceptar esto.

[Bien… cuando lleguemos al otro lado, continuaremos la construcción.

Por ahora, cárgalo tú.] Monarca le entregó el cuerno a Leona, quien hizo una mueca.

Pero aun así, acarició el cuerno con cuidado, pareciendo realmente satisfecha con tal artículo.

Sintiendo que quedarse en tal lugar no era de muy buen augurio, ambos finalmente continuaron hacia adelante.

En cuanto al rastro sangriento de atrás, solo podían esperar que no hubiese más grandes depredadores capaces de cazar bisontes gigantes en el camino.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Vamos con esos votos!

comenten!

me caga como Chat Gpt corrige los errores.

Le digo: “Chatp, Corrige puntuacion y ortografia” y como resultado, convierte 1800 palabras en 1400 y de paso reformula todo el texto en una especie de resumen.

¡¡Ah!

¡la frustracion!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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