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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 59

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Capítulo 59: Capitulo 59: Tribu cuervo blanco. Bed-Lana

Leona y Monarca caminaron en silencio, siempre intentando mantenerse a una distancia segura del grupo que tenían delante de ellos.

Cargaban el cuerpo del tigre en un tronco que ambos sostenían y seguían al grupo de humanos, unos cincuenta metros atrás.

Habían pasado alrededor de dos horas desde que tuvieron el primer contacto con otros humanos.

Por suerte, en esta ocasión, siendo la segunda vez que encontraban personas vivas que no querían matarlos de un vistazo, las cosas resultaron más pacíficas.

Después del encuentro, ambos lados se mantuvieron tensos.

Un lado sentía que el grupo enemigo tenía demasiados miembros y figuras fuertes, mientras que el otro grupo veía a dos tipos cubiertos de sangre que acababan de asesinar a un animal peligroso y todavía querían pelear contra ellos.

La tensión aumentó bastante en ese momento.

Sin embargo, en ese momento salió esa figura.

—Monar-kha, Leo-na.

Monarca miró hacia su lado.

Una mujer los miraba con gran curiosidad.

Esta mujer era peculiar.

Era bastante alta, tal vez de unos 190 cm, realmente resaltante.

Sobre todo, el hecho de que su cuerpo fuese más el de una guerrera poderosa, con hombros anchos y figura fornida, la hacía parecer un guerrero feroz.

Si no fuese por los rasgos faciales femeninos que le daban cierto encanto y la forma de su cuerpo, uno pensaría que es hombre.

La mujer tenía un cabello rubio pajizo y ojos azules tan claros como el cielo.

Usaba la típica vestimenta de pieles de cualquier tribu cazadora, con una lanza larga el doble de su tamaño. Lo más interesante fue que, en su espalda, en una especie de rebozo, cargaba al que parecía ser su hijo o hija.

Monarca debía medir unos 150 o 160 cm; no se sentía en absoluto a gusto ante la mujer que le sacaba más de una cabeza de alto; sin embargo, por alguna razón, la forma en que los veía y el aura que emanaba simplemente hacía que todos pensaran que era agradable.

—¡Leona! Leo-nah no, ¡Leona!

Detrás de él, Leona gruñó con molestia. Miraba a la mujer con ferocidad, no temiendo en absoluto el tamaño abrumador, y era como un gato pequeño, amenazando a la mamá león con sus pequeños colmillos.

Ante esto, la mujer sonrió, asintiendo.

—Leo-nah.

Ella movió sus ojos azules sobre el cabello de Leona. Miró la forma algo desarreglada, pero se interesó más en las trenzas pequeñas que le cubrían el cabello y despejaban el rostro.

Ella estiró la mano, acariciando una trenza y asintiendo con agrado.

Ante el tocamiento, Leona se molestó y se apartó hacia un lado. Sin embargo, aparte de esto, no intentó atacarla.

Al menos tenía claro que no podría ganarle normalmente a una persona de tal tamaño y mucho menos cuando había un grupo grande de posibles enemigos por el frente.

Ella solo pudo apartarse y gruñir mientras expresaba su molestia.

[No tocar, molesto]

Autor: ¿qué tal poner el “–” para charlas en español y “[]” para charlas en idiomas antiguos?

[Mhm, molesto… lindo pelo]

Leona rugió, pero la mujer siguió frotando algunas trenzas.

Monarca miró esto con preocupación.

Era obvio que esta mujer era alguien importante.

Cuando la tensión entre ambos grupos había llegado a un punto crítico, ella salió para hablar con ambos.

Aunque el idioma antiguo era algo tosco y bastante disperso, al final de todo era un idioma y ambos lados pudieron entenderse un poco.

La mujer se llamaba Bed-lana; era la esposa del jefe de la tribu de cuervos blancos. Esa era la figura del hombre que tenía un casco blanco sobre la cabeza.

Bed era bastante amigable, si quitabas el hecho de que su cuerpo causaba una gran impresión a todos.

Sintiendo que Leona estaba en su límite, Monarca suspiró mientras miraba hacia la mujer.

[Bed-lana, no la enfurezcas]

Ante sus palabras, la mujer que intentaba tocar las trenzas de Leona se detuvo y lo miró.

Ella intercambió la mirada entre Leona y Monarca, pareciendo entender algo.

Ella dio un par de pasos adelante, golpeando con fuerza el hombro de Monarca con la palma.

Ante el golpe, el rostro de Monarca se contrajo.

Aunque había usado Mano de Midas apresuradamente para curar un poco la lesión, las heridas eran profundas y todavía sentía un gran dolor donde las garras del tigre lo habían atrapado, como en los hombros en este caso.

Bed-lana le sonrió y dijo:

[No buscaré concubina, pero tú eres fuerte. Zen-lana es joven, pero será fuerte. ¿Quieres esposa? Dará hijos fuertes]

Ella apuntó a su espalda, donde el bebé, que no parecía ser mayor de dos años, lo miraba con curiosidad.

Entonces era una ella.

Monarca sintió que su labio se contraía.

¿En serio le estaba ofreciendo a su hija?

Monarca sintió un leve dolor de cabeza, pero finalmente negó con la cabeza.

[Muy joven]

Pudo responder apenas esto.

Bed-lana asintió, contemplativa.

Ella miró entre Leona y Monarca y, con una repentina comprensión, dijo:

[Ustedes dos pareja. Zen-lana unirse con su hijo macho, crecerá hijo fuerte y poderoso]

Ante esto, incluso Leona sintió que esta mujer era extraña.

No era falso que las personas buscaban algunos guerreros fuertes o mujeres poderosas para procrear. En la tribu de los Alas Grises, este acto era más normal que respirar; sin embargo, incluso así, no se ofrecían las crías que aún no podían caminar mucho por su cuenta.

Principalmente porque no se sabía si el niño o niña sobreviviría hasta una edad adulta.

En este caso, Bed-lana parecía estar segura de que su hija lo haría. Eso significaba que estaba muy segura de su fuerza y suerte.

Ante la sorpresa de ambos, Bed-lana levantó su pecho con orgullo.

—Zen-lana fuerte y poderosa, mi hija no es cualquiera.

Ella volvió a ver a Leona y suspiró.

[Tu darías un hijo fuerte con mi líder]

Ante esas palabras, Monarca se puso rígido por un segundo, mientras que Leona parecía comenzar a prepararse para atacar.

Sin embargo, Bed-lana miró a Monarca y dijo mientras suspiraba:

[Pero ya tienes pareja fuerte. No se puede hacer nada]

Ante esto, Monarca y Leona estaban una vez más sorprendidos.

¿De qué hablaba de parejas?

En este caso, incluso Leona parecía confundida.

Es decir, en este mundo no existían las parejas.

Monarca recordó a los miembros de los Alas Grises que copulaban sin cuidado ni sentido.

Ahí no había nada parecido a una pareja única; sin embargo, parecía que aquí se respetaba eso.

¿Qué estaba pasando?

Incluso Leona estaba confundida.

Los tres continuaron caminando, pero Bed-lana parecía aún interesada en el asunto de la descendencia.

[Ustedes fuertes]

Ella miró el tigre que estaban cargando entre ambos. Sus pupilas se estrecharon con cuidado, analizando el cuerpo y los distintos daños en este. Luego miró el cuerpo de ambos.

El más dañado era Monarca, pero este caminaba todavía como si nada y podía cargar con ese peso.

Un instinto pareció activarse en su cuerpo, diciéndole que estos dos serían realmente fuertes si crecían un poco más.

Con un par de ojos inteligentes, miró al par y dijo:

[¿Los dos quieren unirse a tribu de cuervos blancos?]

Ella preguntó, pero Monarca y Leona todavía ni siquiera habían logrado descansar correctamente tras la lucha.

Leona había sido tratada apresuradamente con Mano de Midas, mientras que Monarca seguía adelante gracias a la voluntad humana que ardía en su pecho y le daba energía.

Sinceramente, no tenían tiempo ni ganas para pensar en unirse a otra tribu.

Monarca habló:

[Lo pensaremos cuando termine la gran reunión de clanes]

Ante su respuesta, Bed-lana levantó una ceja.

Ella finalmente dijo:

[La gran reunión ya acabó]

Ante sus palabras, Leona y Monarca se congelaron nuevamente.

Monarca preguntó rápido:

[¿Acabó?]

Bed-lana asintió, tomando una trenza de Monarca, y continuó:

[Dos soles atrás, las grandes tribus se movieron ante el frío que viene]

Monarca suspiró.

Al final de todo, parecía que habían llegado tarde.

Mientras suspiraba, intentó esquivar la mano de Bed-lana, pero ella era demasiado ágil. Al final, solo pudo entregarle una trenza, la cual ella aceptó con gusto.

Monarca siguió preguntando:

[¿Ya no hay nadie?]

Bed-lana lo miró y, tras pensar un poco, negó con la cabeza. Se apuntó a sí misma y a las personas que caminaban por delante.

[Las tribus pequeñas se quedaron para cazar. La guerra de las tribus grandes causa muerte en su regreso. Esperamos hasta la siguiente luna para regresar]

Monarca asintió.

No dudó que no hubieran visto a nadie en el regreso. Normalmente, el camino que tomaban era solo la zona de regreso; aquel bosque era peligroso.

Cuando se regresaba, era del otro lado del gran río madre, por una enorme planicie que era más segura.

No recordaba bien el proceso de caminata; la memoria de Enkha era algo confusa acerca de muchos detalles, pero al menos sabía que siempre había conflictos entre tribus grandes.

Asintiendo, Monarca miró cómo Bed-lana desataba su cabello y veía la trenza y cómo estaba hecha.

Parecía interesada en saber cómo se hacía. Monarca dejó que ella hiciera lo que quisiera; al final de todo, podría considerarse un pago por la información.

Bed-lana desató y ató el cabello varias veces, hasta que finalmente pareció entender cómo se hacía. Ella asintió satisfecha, alejándose, y finalmente miró a los dos con algo de seriedad.

[Dos jóvenes, es peligroso caminar solos]

Ante sus palabras, Leona resopló y agitó el tigre colgado en el palo.

[No tan peligroso]

Bed-lana se congeló por un momento, asintiendo finalmente con un leve suspiro.

Ella los miró con admiración y dijo:

[Ustedes son fuertes]

Ella aceptó eso, pero todavía aun así extendió una rama de olivo.

[¿Quieren unirse a mi tribu cuervo blanco?]

Esta era casi la quinta vez que ella los invitaba. Leona y Monarca se miraron por un tiempo, ambos dudando.

Monarca dudaba porque no tenía mucha confianza en las personas de esta época, mientras que Leona siempre tuvo en su mente el asunto del hijo del fuego.

Ambos con dudas, finalmente rechazaron la oferta una vez más.

[Esperaremos, no ahora]

Dijo Monarca.

Ante esto, Bed-lana suspiró.

[Pero iremos con ustedes. Buscaremos una tribu; si no se puede encontrar una tribu fuerte, nos unimos a su tribu]

Bed-lana escuchó esto y de pronto se sintió de buen humor.

Ella se golpeó el pecho con una palma, diciendo:

[Los cuervos blancos son fuertes]

Ella parecía muy segura.

De esta forma, caminaron por casi medio día, con un par de descansos más.

Monarca usó Mano de Midas con la cabeza de Leona, la cual, por suerte, no parecía tener un daño fuerte aparte de un raspón. Se curó a sí mismo y, de paso, reajustó su armadura.

Notó que Bed-lana puso especial atención a su ropa, desde la forma de la chaqueta, las sandalias o el peto con la mochila.

Monarca lo recordó: a diferencia de estos tipos, Leona y él vestían algo diferente.

Intentando pasar desapercibido, ajustó su armadura y utilizó agua para limpiar sus heridas.

Solo podía esperar que lloviera pronto para poder bañarse.

Estar cubierto de sangre no era nada cómodo.

Finalmente, después de una larga caminata, Monarca lo encontró.

A lo lejos, en una gran planicie rodeada de bosques densos, varias docenas de piras de humo que se elevaban hacia el cielo fueron vistas por todos.

Enfrente, un grupo de personas levantó sus lanzas y gritó de felicidad.

Parecían realmente emocionados.

Bed-lana también se echó a reír y gritar.

Leona también parecía emocionada, pero, al igual que Monarca, se contuvo. No porque no fuese feliz, sino porque para los de la tribu de cuervos blancos regresaban a su hogar, pero ellos solo se acercaban a un lugar desconocido.

¿Qu´e les parece este primer vistazo de otras personas salvajes? ¿interesante o no?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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