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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 Cap 6 Primer dia solos
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6: Cap 6: Primer dia solos.

6: Cap 6: Primer dia solos.

Después de finalmente encender el fuego y celebrar como dos salvajes, Enkha finalmente reaccionó.

Las llamas se encendieron en el montón de leña, y estaba seguro de que al menos duraría toda la noche encendido sin problemas, ya que algunos de los troncos eran incluso un poco más gruesos que podrían durar más.

Enkha reaccionó rápido y dijo que era mejor prepararse para cenar.

—Trae la carne —dijo a Enbha, quien seguía emocionada por ver el fuego encenderse.

Ella reaccionó y se metió a la choza poco a poco mientras su cuerpo cansado cojeaba para ir por las cosas.

Poco tiempo después, Enbha salió con la bolsa en sus manos.

Cuando llegó, pensó en simplemente arrancar un pedazo y luego picarlo con un palo para cocinarlo, como se hacía normalmente en la tribu, pero Enkha negó que lo hiciera, lo cual la hizo sospechosa de inmediato.

Logan solo suspiró porque esta chica era así, casi como si él quisiera robar la comida.

Pero claro, ambos aún no podían confiar el uno en el otro, así que solo podían llegar a una tregua temporal.

Enkha miró a Enbha, quien protegía la carne, y comenzó a intentar explicar una vez más: —La carne se partirá para dos días, hay que calcular con cuidado cómo cortar.

Enkha tenía un pedazo de piedra afilado en la mano y señaló la carne.

Enbha reaccionó un poco y, después de que Alexis le explicara un poco más, finalmente aceptó partir la carne.

Separándose del lugar y poniéndolo en una piedra medio plana, Logan finalmente suspiró y comenzó a mirar la carne.

Lo que les habían dejado era el trozo de carne de una pierna; no era todo, sino alrededor de kilo y medio de carne.

Así que se tenía que dividir lo suficiente para dos días: dos trozos para hoy por la noche, cuatro para mañana y cuatro últimos para pasado mañana, donde no sobraría ya nada.

O sea: dividir 1500 gramos de carne entre 10, que serían 150 gramos por pedazo.

Alexis calculó la medida aproximada de los pedazos para hoy y mañana y luego comenzó a cortar usando un lado más afilado de la piedra para partir poco a poco las fibras musculares de la carne y varios tendones.

Alexis también quitó uno de los tendones más gruesos y finalmente arrancó unos 600 gramos de carne, que se dividieron en 4 partes: dos para esta noche y dos para mañana.

Alexis se encargó de explicarle esto a Enbha, quien asintió.

Un poco después, mientras presionaban la carne en un palo de madera, comenzaron a esperar poco a poco que se cociera.

Alexis, a mitad del trabajo, tomó una pizca de sal para rociarla sobre la carne, que ya había comenzado a soltar un aroma seductor, y finalmente la volvió a poner al fuego.

Enbha miró esto con interés, y cuando notó que extrañamente el aroma de la carne del tipo junto a ella era más fragante que la suya, que ya tenía un pedazo un poco carbonizado, no pudo evitar retraer su carne y ponerle también algo de sal, aunque cuando lo hizo, le puso demasiado, volviendo la carne de un sabor no tan agradable.

Y esto se vio un rato después, cuando ambos sacaron sus carnes y se notó la diferencia.

Por un lado, la carne de Alexis tenía un color bronceado por el tostado, la grasa saliendo y chorreando, y un aroma seductor.

Por otro lado, la de Enbha estaba medio quemada y con demasiada sal.

Enbha miró la carne a la que ya estaba acostumbrada, pero comparando con la de Enkha simplemente sentía que la suya no parecía tan fragante.

Sobre todo al dar el primer mordisco y casi querer escupirlo por lo salado que estaba; en cambio, Enkha comía lleno de placer por tener algo bueno en la boca.

Enbha se enojó de inmediato, miró a Enkha y pensó que la había engañado, así que le gruñó.

Alexis, quien estaba concentrado en comer su carne, parpadeó confundido.

¿Por qué la chica salvaje le gruñía tan de repente?

No fue hasta que Enbha le ofreció un intercambio que se dio cuenta.

Alexis finalmente entendió lo que pasó.

Al final, después de la insistencia de la chica tigresa, solo pudo aceptar el intercambio.

La carne medio quemada y salada entró en su boca y solo sintió que lo habían estafado.

Por otro lado, Enbha comenzó a comer felizmente la carne con buen sabor mientras se lamía los labios y se chupaba los dedos.

Alexis solo pudo intentar quitar algo de la sal excesiva y finalmente logró comer la carne de mal sabor.

Después de que ambos hubieran comido lo suficiente, Alexis se metió en la choza junto con varios palos que había encontrado y algunas lianas, así como piedras afiladas, para comenzar a trabajar.

Enbha se quedó un rato frente al fuego, perdiéndose en sus recuerdos mientras veía las llamas bailar.

Después de entrar en la choza, Alexis tomó algunos palos y pensó en cómo hacer una tablilla.

Su pierna estaba rota, y necesitaba usar algunas para mantener en su lugar el hueso y evitar complicaciones.

Tomó algunos palos rectos y lianas largas como cuerdas para amarrarlos.

Enkha tomó un pedazo de piel dura que normalmente usaba para cubrirse la espalda y comenzó a acomodar su pierna de forma adecuada.

En esta época, heridas fatales en piernas o manos eran prácticamente sentencias de muerte, sobre todo cuando los humanos eran nómadas y la movilidad diaria era necesaria, así que Alexis estaba realmente preocupado por recuperarse pronto.

De esta forma, usando palos rectos comenzó a enderezar el hueso de su pierna.

Cuando su mano tocó el hueso fracturado, casi sintió desmayarse; sin embargo, aunque incluso las lágrimas habían aparecido en sus ojos, una especie de fuerza desde el fondo de su corazón hizo que siguiera adelante sin rendirse, casi como si lo impulsaran.

Finalmente, con un sonido de clic —que no se escuchó literalmente, pero sí en su mente—, el hueso pareció regresar a su posición.

La pierna estaba roja e hinchada, el sudor aparecía en la frente de Enkha y estaba tan rojo como un camarón cocido, pero finalmente lo logró.

Después comenzó a poner las tablillas y ató la liana alrededor de la pierna, usando el hueso como guía para dejarlo plano.

Escupir.

Enkha finalmente escupió el cuero que sabía tan rancio como comer mierda y que tenía las marcas de los dientes.

Acomodó su ropa, acomodó su pierna un poco y usó la energía recuperada para activar Mano de Midas en su pierna.

Esto hizo que la hinchazón y algo del dolor disminuyeran.

Enkha solo esperaba que no fuera una fractura conminuta o similar.

Alexis se acostó un poco sobre un pedazo de paja en el suelo.

Estaba cansado después de usar Mano de Midas y comenzó a sentir sueño, pero no pudo dormir, pues aún tenía trabajo por hacer.

Tomando algunos palos más, comenzó a trabajar.

Como era de esperar en un mundo sin entretenimiento nocturno, cuando anochecía era hora de dormir.

Así que Enbha, quien había estado mirando el fuego perdida en sus pensamientos, finalmente sintió sueño después de un rato.

Cuando entró en la choza con ojos somnolientos, no pudo evitar sorprenderse al ver un grupo de palos raros.

Aun así, estaba adolorida y cansada como para entender para qué servían.

Simplemente caminó a una esquina, se sentó y luego se acostó en el suelo, acomodando un poco su pierna hinchada a un lado.

Sin decir nada, mantuvo cerca de ella la punta de una lanza rota —solo un pedazo de piedra afilada— como arma de emergencia por si algo la atacaba.

Enkha ignoró esto; tampocoo tenía mucho de qué hablar con una niña peligrosa como ella.

Después de un poco más de trabajo manual, finalmente usó Mano de Midas para reforzar algunas cosas, dejándolo exhausto.

Sin pensar mucho, se acostó y, mientras inconscientemente pensaba en su vida anterior, finalmente se quedó dormido.

… … … Alexis se despertó muy temprano por la mañana; el sol aún no salía, pero el cielo ya era azul.

Su mirada perdida volvió poco a poco a la normalidad y su cuerpo, cansado por usar demasiado la Mano de Midas, había recuperado la energía.

Levantándose de las hierbas secas, miró a su alrededor: Enbha ya no estaba, así como la comida había desaparecido.

Enkha no pudo evitar pensar que la niña tigresa se había largado, pero después de escuchar con cuidado afuera de la choza, oyó pasos lejanos: el sonido de un pie y un palo golpeando el suelo como bastón.

Así que ella obviamente seguía cargando la comida, con miedo de que él se llevara todo.

Enkha finalmente decidió usar Mano de Midas en su pecho para recuperar un poco más la lesión, sin usar demasiado para no quedarse dormido otra vez.

Era mejor usarla antes de dormir para recuperar energía durante el descanso.

Alexis tomó las cosas que había hecho la noche anterior y, usando esto, finalmente pudo salir más cómodo usando solo una pierna.

Lo que había hecho eran un par de muletas, o más bien, cuatro muletas completas: dos para él y dos para la niña tigresa.

También hizo un par de lanzas cortas.

Bueno, escuchar los nombres suena demasiado genial, pero la realidad era que las muletas eran palos adecuados para poner debajo de la axila y sujetar con las manos, y la “lanza” era un palo con una piedra afilada atada con una liana.

Alexis solo usó Mano de Midas para reforzarlas un poco, y aunque no serían de gran utilidad después de unos días, al menos durarían para el viaje que tendrían pronto.

Cuando Alexis finalmente salió de la choza, una ráfaga de aire helado lo hizo llenarse de piel de gallina.

El frío era casi invernal, aunque según su memoria estaba comenzando la primavera.

Mirando la pila de fuego, esta ya se había convertido en cenizas y un poco de carbón vegetal, con unas pocas brasas rojizas en el centro.

Más lejos, vio a la niña tigresa, quien parecía haber despertado más temprano para ver los alrededores.

Cuando él salió, Enbha estaba regresando con el ceño fruncido; caminaba lentamente por la herida del pie, pero aún así era lo suficientemente ruda como para mover el cuerpo con fuerza.

Enkha la saludó, y ella solo asintió, pareciendo dejar un poco de lado su actitud amenazante después de pasar la noche juntos sin que ocurriera nada malo.

Parecía haber un poco más de confianza.

Cuando Enbha llegó junto a él, Alexis le entregó las muletas, que ella tomó con algo de confusión mirando esos palos extraños.

Alexis mostró cómo usarlas: eran más adecuadas y permitían moverse más rápido que con un bastón, pues podían balancearse hacia adelante usando el apoyo de la madera.

Enbha vio cómo Enkha se movía más fácilmente usando esos palos e intentó copiarlo; al hacerlo, se dio cuenta de que realmente era más adecuado para caminar un poco más rápido.

Alexis miró el horizonte, que comenzaba a iluminarse, y dijo: —Hoy vamos a irnos.

Apuntó hacia el bosque del oeste del valle y añadió: —En el bosque hay agua, animales para comer y zonas para recuperarnos.

Vamos ahí.

Enkha quería explicar las razones del porqué y cómo, pero al final solo dijo eso.

Como era de esperar, la chica tigresa asintió sin pensarlo mucho.

De hecho, no parecía interesada en planear; solo seguía los planes siempre que le parecieran adecuados para sobrevivir.

Sin embargo, cuando se trataba de comida, sería la primera en dudar u objetar, incluso siendo más astuta de lo normal.

Antes de irse, ambos cocinaron la primera comida usando la choza como combustible: los techos de paja, el piso de paja y el pilar de madera con un par de lados de madera para encender el fuego.

Después de encender un nuevo fuego, Enkha esta vez se encargó de cocinar la carne para dos.

Él estaba cocinando su carne cuando Enbha, de la nada, empujó su vara de carne hacia él para que la cocinara también.

Viendo esos ojos ámbar mirándolo fijamente, llenos de esperanza de comer carne deliciosa, Alexis finalmente no pudo negarse.

Así que terminó siendo el cocinero del desayuno: un pedazo de carne junto con las últimas bayas que habían quedado.

Cuando la comida estuvo lista y el fuego se apagó dejando solo algo de madera quemada, Enkha tomó un par de trozos de carbón vegetal y los puso dentro de una hoja para usar más tarde.

Finalmente, junto con Enbha, puso su mirada en el bosque lejano, que parecía estar a al menos dos horas de caminata.

Allí buscarían un lugar de refugio.

… … … El camino que recorrieron al principio fue hacia el norte, donde un riachuelo —rama de un gran río que atravesaba el bosque— fluía.

Necesitaban agua para una caminata tan larga, y este riachuelo estaba a casi 2 kilómetros, así que no tenían opción.

El suelo de la tundra helada era rocoso, con zonas de musgo y partes heladas con pedazos de tierra congelada.

Para Enkha, era sorprendente caminar por esos lugares sin zapatos gruesos y sin una chaqueta de plumas, pero ahora estaba ahí, con solo un pedazo de piel como falda y otra en la espalda, sin nada que cubriera las plantas de los pies.

Enkha decidió que cuando se recuperara, haría un par de zapatos para sí mismo.

Caminó por un tiempo por la zona empedrada.

Enbha también seguía el paso; de hecho, su velocidad no era muy diferente a la de una persona normal.

Sin embargo, en ese momento Enkha notó que Enbha, quien ya se había adelantado un poco, se detuvo a unas docenas de metros.

Cuando Enkha llegó detrás de ella, vio que se había detenido junto a una zona de tierra húmeda donde era fácil resbalar.

Pero eso no era lo que llamaba la atención: en el suelo húmedo había docenas de pisadas de animal.

Cuando Alexis miró esto, frunció el ceño.

Se agachó para verlas, pero no logró identificar claramente qué criatura las había dejado.

Aun así, mirando la dirección en la que iban, era obvio que los animales se dirigían al bosque.

Eran cuadrúpedos y, por lo que se veía, había señales de al menos cuatro animales juntos.

—Lobo —dijo de pronto Enbha.

Alexis miró más de cerca las huellas; parecían de perro, pero más gruesas y pesadas.

Entendió: sin duda, una jauría de lobos había pasado por ahí.

Aunque no sabía si iban hacia el bosque o hacia el riachuelo, tenía sentido: los lobos, como la tribu, seguían a las manadas de caribús para cazar.

No se quedarían en el valle cuando la manada ya se había ido.

Enbha se agachó para tocar las huellas húmedas, que no parecían muy recientes.

Finalmente se levantó y dijo: —Pasaron por la noche y se dirigen hacia el bosque.

Enkha pareció confundido y respondió: —No, los lobos siguen a la manada.

Saldrán del valle siguiéndola.

Alexis estaba bastante seguro de eso.

Sin embargo, Enbha lo miró como si fuera tonto y señaló una esquina donde había más huellas.

Entre ellas había una muy pequeña.

—La jauría está en época de cría, así que se detendrán.

Enkha quedó sin palabras.

Mirando con más atención, realmente era una huella diminuta que casi había pasado desapercibida.

Entonces, si era así, era muy probable que la jauría hubiera cazado caribús antes de salir del valle y luego se hubiera asentado en el bosque para descansar y que algunas lobas dieran a luz.

Cuando supo esto, no pudo evitar fruncir el ceño.

Esto era problemático.

Ellos se dirigían al bosque y, si se encontraban con la jauría, se convertirían en comida.

Pero tampoco podían ir a otro lugar: estaban heridos y necesitaban un refugio para recuperarse.

Enkha pensó profundamente un rato, pero al final solo pudo suspirar.

Aunque hubiera lobos, el bosque era tan grande que sería mala suerte encontrarlos.

Así que decidió seguir hacia el bosque, aunque esta vez alejándose de la dirección en la que iban las huellas.

En lugar de ir al noroeste hacia la parte más alta del bosque, caminarían directamente hacia el oeste, donde era más denso, aunque un poco hacia el sur para no perderse.

Enkha tomó la decisión y se la dijo a Enbha, quien aceptó sin pensarlo demasiado.

De esta forma, después de llegar al riachuelo y tomar agua —algo arriesgado porque podían enfermar—, comenzaron a moverse hacia el bosque en busca de un refugio seguro.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines comenten que les parecio y donen piedras!!.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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