Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 66
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Capítulo 66: Capitulo 66: Noche tormentosa
Cuando Monarca abrió sus ojos, aún era de noche.
Su mente estaba borrosa, no recordando correctamente lo que había sucedido la noche anterior.
—Ug… oigo borroso.
Se quejó, frotándose la nariz e intentando levantarse; sin embargo, cuando intentó moverse, encontró que había un peso extra sobre su cuerpo.
Estaba confundido. Era de noche, parecía estar en una especie de cabaña y no había luz alguna.
Confundido, activó su visión de águila, captando toda la información que tenía alrededor de él en un instante.
Lo primero que miró fue un rostro femenino delicado y desconocido.
—¿Eh?
Monarca se congeló.
Había pensado que despertaría y estaría con una linda leona abrazándolo, al menos esa idea llegó cuando sintió el peso y la respiración constante, pero… ¡¿quién mierda era esta?!
Ah, espera…
Monarca se golpeó un par de veces la frente, como si esto pudiera hacerlo despertar mejor, como cuando golpeas un aparato para que funcione.
Normalmente esto es algo estúpido, pero aquí funcionó.
Mirando el rostro femenino, se le hizo algo conocido.
Esta mujer era sin duda Fae-Lana, la loca piromaníaca que había conocido la noche anterior.
Mirándola, de hecho, dormida se veía bastante bonita y delicada, con rasgos suaves y refinados. Era una lástima que la gran cicatriz de su brazo, que era oscura y chamuscada, le quitara puntos.
Dejando este pensamiento de lado, miró a su lado.
Se había dado cuenta.
En algún momento había regresado a su cabaña, la que Bed-Lana les había prestado.
Él estaba aquí y Leona igual.
Ella estaba acostada a un metro de distancia, desparramada sobre el suelo y abrazando su barrote de madera como si fuese el peluche más suave de todos.
Hay niñas que duermen con osos, otras que usan almohadas… ella usa un trozo de hueso duro.
Mirando alrededor, encontró que estaba totalmente seguro y no había nada peligroso.
Bueno, la mujer sobre él era la peligrosa.
Dudando por un momento, se revisó el cuerpo, pero notó que no estaba desvestido e incluso el taparrabos estaba intacto.
No supo si sentirse triste o feliz por tal cosa.
Es decir, una chica guapa así estaba sobre él, pero no pasó nada. Era algo raro.
[Oye, despierta.]
Para quitársela, la tomó del hombro y la sacudió varias veces.
Fae solo movió la cabeza, con el cabello alborotado; su aliento, que seguía oliendo a alcohol, le rozó el cuello.
[Despierta, loca del fuego.]
La tomó, hablándole en un susurro potente, y la sacudió, pero esta siguió dormida como roca.
Sin dudar, levantó la mano y le apretó el pecho.
Su mano amasó, apretó y moldeó el pecho suave y lleno. La ropa de Fae era algo suelta, con solo dos tirantes en sus hombros, por lo que tenía un claro escote que mostraba la piel blanca de debajo.
Monarca sintió el peso y la suavidad; sin duda era un buen tamaño, más de lo que su palma podía sostener, y sus dedos se hundían en la carne como si fuesen de esas pelotas antiestrés suaves.
Tras jugar un poco, Monarca suspiró; esta mujer estaba realmente dormida hasta la inconsciencia.
Dudando, lo pensó un rato y finalmente tomó a Fae-Lana y la tiró hacia un lado.
Esta golpeó el suelo y soltó un gemido raro.
[Kuh!]
Monarca se levantó, respirando hondo y llenando sus pulmones.
Negando con la cabeza, se recuperó de su estupor.
Aún sentía esa suavidad en su mano y, por delante, pudo ver el pecho alto de Fae, que debido a la gravedad caía hacia ambos lados de su ropa, queriendo salir por el hueco de su camisa.
Sintió cómo su hermano pequeño se levantaba con furia desmedida, preparado para desatar toda su furia y juventud.
Monarca sintió que este de pronto tenía un peinado de hongo negro, cejas pobladas y le sonreía con brillantes dientes destellantes.
«¡Tú puedes hacerlo, la juventud está de tu lado! ¡Sigue tu camino ninja y ve por la juventud!»
Respirando hondo, realmente tuvo ese impulso.
Sin embargo, antes de dar un paso adelante, finalmente suspiró.
Sentándose en el lugar, cerró los ojos y pensó seriamente.
Ajustando su respiración, se calmó.
De pronto, con un ruido de trueno desde el cielo, la noche oscura se volvió más oscura.
Primero sonaron sonidos de tic-tac, seguido del sonido de petardos y, finalmente, el agua cayó a raudales sobre ellos.
Un viento fresco llegó desde el norte, trayendo un frío invernal hacia el sur, barriendo la planicie y pareciendo traer el llamado del invierno.
Monarca miró la lluvia que caía a cántaros, creando una cortina de agua en la puerta, salpicando el interior con diminutas gotas de agua con el viento.
Mirando a las dos chicas dentro, se levantó y cerró la entrada con una capa de cuero, que terminó aislando el interior cálido del frío externo.
Sin embargo, esto hizo solo que el interior oscuro se volviera más oscuro.
Tuvo que usar visión de águila para moverse en el interior.
Mientras lo hacía, notó que Fae hacía un movimiento extraño.
Como una extraña babosa, se estremeció por el frío, intentó tocar la parte donde él estaba no hace mucho tiempo, pero solo tocó un trozo de piel algo tibio.
Con el ceño fruncido, se movió hacia el otro lado y, encontrando finalmente el cuerpo de Leona, se arrastró hasta ella y pronto se enredó.
—Entonces así fue.
Monarca miró a la mujer enredada sobre Leona.
De forma descarada incluso intentó subir sobre ella, pero Leona era muy pequeña y Fae solo caía hacia los lados. Tras un par de intentos fallidos, finalmente la abrazó como un pulpo y durmió.
Aun así no se veía tan cómoda, encogiéndose en su lugar.
Monarca sonrió, aunque notó que los pies de ambas chicas estaban algo brillantes.
Revisando con más cuidado, encontró que eran gotitas diminutas. Tal vez cuando empezó a llover, ellas se mojaron un poco.
Eso las mojó.
Con el ceño fruncido, pensó que no era bueno si ambas se mojaban.
Un resfriado era de esperar, y aquí no había antibióticos ni vacunas que ayudaran con la gripe y el catarro.
Suspirando, se acercó hacia ellas.
Apagó su visión de águila y estiró sus manos.
Sintió primero una cintura suave y elástica.
Esta era Fae, que tenía un trasero respingón.
Aguantando la respiración, bajó sus manos hasta sus piernas y, al tocar la piel, se detuvo.
Encontró que esta mujer tenía su túnica baja, demasiado enrollada.
Sintió un pliegue de carne que dividía la zona entre pierna y muslo interno.
Sintiendo que la juventud lo quería llamar, movió su mano hacia el muslo suave y apretable.
Debió ser debido al ejercicio constante; las tribus nómadas tenían desarrolladas las piernas extremadamente bien: suaves, elásticas, apretables, tersas y firmes.
Podrías dormir sobre ellas y pensar que estás durmiendo sobre nubes.
Maldiciéndose un par de veces, calmó su respiración; entonces activó su mano de Midas.
Esto solo instaba a fortalecer el sistema inmunológico.
No se pasó; nada que algo de espinacas y naranjas no harían tras un tiempo de consumo.
Cuando retiró su mano, se sintió algo exhausto mentalmente.
Sí, ahora se sentía cansado físicamente, pero el cansancio mental para resistir la juventud era mayor a cualquier cosa.
Tras ajustar su respiración y obligar a su hermano pequeño a detenerse de ideas locas, movió su mano hacia la otra pierna.
Fue algo difícil adivinar de quién era la pierna; es decir, estaban enredadas, pero tras un rato lo consiguió.
Leona tenía solo las pantorrillas descubiertas; cuando tocó la piel delicada y suave, de inmediato lo comparó con Fae.
En comparación, estas piernas parecían más suaves y delicadas, aunque la musculación era algo mayor y se sintió; se notaba la sensación de piel tersa y delgada, así como delicada.
Monarca no se demoró; usó mano de Midas rápidamente.
Tras esto, les puso encima un pedazo de piel que cubriera sus pies y entonces se alejó.
¿Cobarde? Sí.
¿Desgracia como hombre por no haber aprovechado la falla? También.
¿Una deshonra para los transmigradores expertos en todo que le enseñan a estas mujeres antiguas lo que es aparearse sin fines de procreación? Tal vez.
Sin embargo, tenía que decir esto: no se arrepentía.
Bueno… tal vez un poco.
Pero él es una persona que podría dar la vida a cambio de una perra infiel. Claro, no fue a propósito, pero todavía lo hizo.
Aunque pensó que si cuando reencarnara se volvería un protagonista que se acuesta con todo lo que tiene vagina, tiene un harén de 10 000 protagonistas femeninas y haría lo que quisiera…
La realidad es que la personalidad es muy difícil de cambiar.
Oye, si eres un otaku tímido en una vida, no te vuelves la mariposa social que es experto en negocios y hace amigos en todas partes como un isekai. Tu personalidad es totalmente la misma y, si cambia, entonces, ¿sigues siendo tú?
Hipnotizándose con esos pensamientos, obligando a su juventud a calmarse, haciendo un mantra mental de ser mejor persona y mucha basura, ignoró en su totalidad que en la oscuridad un par de ojos de felino lo miraron con cuidado.
Los ojos brillantes vigilaron a Monarca por un tiempo y, al verlo sin moverse, finalmente se acostó.
Un suave suspiro sonó en el lugar.
Leona miró el techo, aturdida.
Se frotó la pantorrilla, donde parecía aún tener esa sensación caliente de la palma en su piel.
Pensando un tiempo, sintió el enredo desagradable de Fae, por lo que sin duda la pateó.
[Kuek]
Ella soltó otro sonido ahogado, pero no se soltó.
Tras intentar empujarla un par de veces, Leona finalmente se rindió y volvió a cerrar los ojos.
Esa noche, la lluvia fue muy intensa, apagando cualquier rastro de llamas en el exterior y bajando la temperatura del medio ambiente de frío a mucho frío.
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