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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 Cap 7 Bosque en la antiguedad
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7: Cap 7: Bosque en la antiguedad.

7: Cap 7: Bosque en la antiguedad.

*Autor: Ahora se referirá a Alexis en modo pensamiento como alexis, pero cuando habla o le llaman, será Enkha.* Después de que Alexis y Ennbha decidieran finalmente dirigirse al bosque, no dudaron más.

Las huellas de los lobos que planeaban asentarse se dirigían al noroeste, así que ellos se dirigían hacia el suroeste, en la zona prácticamente opuesta al río donde planeaban mantenerse un tiempo.

Era mejor permanecer cerca del río que venía del norte, pero era aún mejor mantener la vida, así que solo podían ir por ahí.

Al final, siempre podría haber un río o riachuelo como una rama del río principal —como sucedió con ellos— que pudiera mantener su vida.

Así ambos comenzaron a caminar hacia el bosque, que ya no estaba tan lejos después de avanzar casi 2 kilómetros.

Alexis, junto con Enbha, la chica tigresa, caminaban con cansancio.

Sus cuerpos y heridas dolían; las piernas rotas que apenas se sostenían o el cansancio, todo eso hacía que ninguno se sintiera feliz, pero aun así avanzaron.

Del lado de alexis, él era un tipo que normalmente no recibiría bien el dolor, sin embargo, a mitad del camino se dio cuenta de que, cuando sentía tanto dolor que quería tirarse y rendirse, una fuente de calor salía desde el fondo de su corazón, dándole un poco de espíritu de lucha para seguir adelante.

Alexis lo sabía: él no era tan fuerte, así que aquello que le sucedía para seguir adelante era algo que antes no tenía.

Finalmente puso su ojo en la habilidad inexplicable que no había encontrado uso: “Voluntad humana”.

No sabía qué era, pero en comparación con Manos de Midas o Vista de Águila, que tenían efectos claros, esta habilidad simplemente no tenía sentido ni explicación.

Voluntad… algo inexplicable, pero que puede entenderse como fuerza mental y espiritual.

En cuanto a “humana”, bueno, él era humano, así que podía interpretarse como que esta “voluntad” podría ayudarlo a no rendirse.

Eso pensaba alexis: que cuando estuviera a punto de rendirse, la habilidad lo empujaría más allá de su límite sin parar.

Sin embargo, alexis no pudo evitar sentirse avergonzado.

La chica a su lado era similar a él, y no tenía una habilidad de “voluntad humana” que la empujara más allá; aun así, ella seguía adelante.

No se quedó atrás, y cuando alexis sentía que estaba a punto de rendirse, ella continuaba sin detenerse ni un paso.

Así de dura era.

Alexis no quería pensar en el dolor que ella estaba sintiendo, y aunque seguía avanzando, él aún podía notar que su voluntad se desgastaba poco a poco.

Esta experiencia, si sobrevivían, seguramente templaría sus voluntades más y más.

Así, alexis no quería perder contra una niña pequeña.

Ella solo tenía 14 años, y él tenía más de 25; él sentía que se veía vergonzoso en comparación con esta chica.

Apretó los dientes y siguió adelante: aunque dolía, no le importó y avanzó.

Extrañamente, eso hizo que el calor de su corazón apareciera cada vez menos.

Antes surgía cada vez que estaba a punto de rendirse, pero ahora prácticamente había desaparecido, y alexis era quien no podía permitirse perder, dejando que una habilidad lo empujara más allá cuando Enbha seguía adelante sin ayuda.

De esta forma siguió, sin dejar que el calor apareciera, y poco a poco comenzó a desaparecer hasta que finalmente él siguió adelante sin ninguna ayuda de la habilidad.

Sin que alexis se diera cuenta, gracias a algo tan simple como una competencia mental, su mente se fortaleció tan rápido como un cohete, algo que lo ayudaría a sobrevivir en este mundo donde el fuerte se come al débil.

… … … El sol pasó de estar cerca del este por la mañana a llegar al centro del cielo, calentando sus cuerpos durante la larga travesía.

Finalmente, cuando comenzó a inclinarse hacia el oeste —unos 20 grados de los 160 grados normales—, señalando que era alrededor de la 1 de la tarde, ambos llegaron al bosque.

Cuando llegaron, alexis no pudo evitar sorprenderse.

Anteriormente había visto el bosque desde varios kilómetros, parecía un conjunto verde, disperso y denso al mismo tiempo, con zonas de planicies.

Parecía algo que podría pasarse con facilidad; sin embargo, estando allí, solo pudo admirar lo increíblemente grande que podía ser un árbol por primera vez, tanto en su vida anterior como actual.

Alexis miró un árbol que ni siquiera podría ser abrazado por una docena de personas y que, mínimo, debía medir unos 100 metros de alto.

[¡Mierda!] No pudo evitar soltar una palabra moderna en este mundo antiguo.

Enbha no entendió qué quiso decir, pero inconscientemente también estaba sorprendida y repitió lo que dijo él.

[M… mierda…] El acento era extraño, pero alexis solo pudo asentir.

De hecho, era una gran mierda.

Y ese árbol no era el único gigante: todo el bosque estaba conformado por árboles enormes.

Y recordó que más al fondo había visto árboles aún más altos; en ese momento pensó que no serían tan grandes, pero comparándolos ahora… ¿acaso no medirían casi 200 metros?

Alexis solo sintió que quizá la época a la que viajó era el Jurásico, en lugar de la época del fin del último glaciar.

Después de un rato de asombro, alexis se recuperó.

Mirando el interior del bosque, prácticamente oscuro porque las grandes copas de los árboles bloqueaban la luz, y viendo los arbustos densos abajo, alexis sintió que, al asomarse, al menos una docena de ojos maliciosos ya los estaban observando a él y a Enbha… como carne lista para devorarse.

Alexis decidió seguir el plan.

No entrarían al bosque, sino que intentarían rodearlo para buscar una zona abierta y segura donde pudieran entrar sin arriesgar la vida.

Ambos ya habían visto el bosque desde lejos, así que sabían que más al sur había un área que parecía una colina y podría darles una vista adecuada si subían a la cima.

También podrían descansar ahí por la noche.

Comenzaron a caminar más allá.

El piso, mayormente de piedra fría, se convirtió en tierra húmeda, lodosa y difícil de caminar.

Aun así, siguieron.

También intentaban mantenerse alejados de los arbustos y zonas de hierba: si alguno era picado por una serpiente, solo podrían decir “GG” y terminar la partida ahí mismo; no había nada que pudiera ayudarlos a recuperarse, así que solo podían cuidarse.

La muleta fue de enorme ayuda.

Cada paso que daban era tocado primero por la punta de la madera, y eso los salvó de dos ataques de serpientes.

En una ocasión, Alexis pasaba por unas rocas, puso la punta de la muleta en una zona firme, y en ese instante una cabeza de serpiente se lanzó, mordió la madera con ferocidad y se enroscó en ella.

Su visión de águila era inútil para un uso continuo; solo podía mantenerla 5 segundos, así que no podía activarla todo el tiempo.

Aun así, una vez detectado el peligro, le ayudaba un poco.

Alexis sacó su lanza corta recién hecha y, con todas sus fuerzas, atravesó la cabeza de la serpiente.

Lo bueno fue que murió, pero la punta de la lanza se rompió.

No esperaba mucho de un arma de piedra, pero aun así le sorprendió lo fácil que se quebró.

Alexis tiró la serpiente a un lado, sin intención de tomarla.

Era venenosa, no quería arriesgarse.

Después de revisar con su vista de águila, encontró otro par de señales rojas con forma de serpiente, emboscándolos.

Alexis decidió rodear el lugar sin dudar.

La segunda vez fue con Enbha.

Ella pasó cerca de una zona de hierba baja; ni siquiera cubría los tobillos, pero la muleta picó el suelo y una serpiente salió para morderla y enroscarse.

Aprendiendo de Alexis, no apuñaló con el arma, sino que la usó como garrote y golpeó con fuerza la cabeza de la serpiente, noqueándola de un solo golpe.

También la dejaron a un lado.

Por suerte la hierba no era mucha ni había más serpientes, así que pasaron rápido y sin problemas.

El problema no fueron solo serpientes; también había escarabajos, arañas, escorpiones y otros animalillos pequeños probablemente muy venenosos.

Al fin, tras una caminata de prácticamente un día entero, llegaron a la falda de la colina buscada.

Una gran colina de piedra y tierra, un poco más alta que los árboles cercanos, desde la cual podrían ver hacia dónde dirigirse.

[Vamos a subir y descansar durante la noche.] Alexis le dijo a Enbha, quien ya parecía exhausta.

Ella asintió: habían pasado todo el día caminando, estaban agotados, especialmente sin poder tomar un sorbo de agua porque no tenían cómo almacenarla.

Aceptando esto, comenzaron a subir la colina.

Era sin duda el trabajo más difícil: no solo porque la colina estaba llena de piedras donde era difícil caminar, sino porque ambos eran casi inválidos, incapaces de moverse o escalar bien.

Solo habían subido la mitad y ya estaban exhaustos, pero aun así continuaron.

Cuando estaban a punto de subir, Alexis vio cómo Enbha estuvo a punto de caer.

Estaban en una zona de piedras.

Enbha puso la punta de la muleta en un pedazo de roca que parecía estable e intentó empujarse, pero antes de levantarse, la roca se desplazó y se arrancó del suelo.

Tanto Enbha como la roca casi cayeron por una pendiente empinada de unos 80 metros, llena de rocas.

Alexis no necesitó imaginar mucho para saber cómo quedarían.

La expresión de Enbha se mezcló entre desesperación, confusión y un poco de alivio mientras caía hacia atrás.

Pero en ese momento, Alexis saltó sin importar nada; incluso si ambos podían morir, él saltó y tomó la mano de Enbha, que intentaba agarrarse de algo.

Sus manos se entrelazaron en el aire, y aun con todo el dolor en su pecho y esternón —que parecía fracturarse otra vez— tiró de ella con toda su fuerza.

Ambos cayeron sobre una gran roca, respirando con dificultad.

El sudor les recorría la piel al imaginar que podrían haber muerto si daban un mal paso.

Sus corazones latían rápido.

Miraron cómo la roca suelta rodaba junto con la bolsa de comida y una muleta.

Vieron cómo la carne salía del envoltorio y se llenaba de tierra y lodo.

Un momento de silencio.

La adrenalina se extinguió en ambos.

Enbha, más desesperada, gritó de sorpresa y rabia.

Lagrimas aparecieron en sus ojos, parecía querer saltar por la comida, pero era tarde.

De un arbusto cercano salió un pequeño animal parecido a un mapache, aunque más grande.

Tomó la carne y, sin pensarlo, corrió y desapareció en el bosque mientras chillaba como burlándose de ellos.

[¡Aaah!] Enbha gritó de rabia, haciendo una rabieta como una niña a la que las cosas no le salían bien.

Alexis solo pudo sonreír amargamente mientras veía cómo se alejaba su comida del día y medio.

Viendo a Enbha furiosa, estiró la mano para calmarla.

Tocó un poco su hombro; ella, al sentirlo, se dio la vuelta furiosa, a punto de atacar por haberla tocado.

Pero al ver el estado de alexis, pálido y sudoroso, tocándose el pecho, se detuvo, bajó la cabeza e hizo un puchero.

No era tonta: estaba más enojada consigo misma por resbalar y soltar la comida que los alimentaría otro día.

Quería bajar y matar al maldito animal, pero sabía que era inútil: no podría atraparlo ni con las piernas sanas.

También sabía que Enkha estaba herido y que, por salvarla, él resultó aún más herido.

Eso le provocó culpa y frustración como nunca.

Se sentó en cuclillas, sin importarle su pierna adolorida.

Escondió su rostro y comenzó a llorar; lágrimas salieron de sus ojos ámbar como si no tuvieran fin.

Sus hombros temblaban, la respiración se agitada, pero no hizo sonido; lloró en silencio, desahogando su malestar por sentirse inútil e incapaz de ayudar a Enkha con una herida que ella misma provocó.

Alexis vio esto y suspiró.

No la había visto cambiar de expresión ni cuando caminaron tanto con heridas, pero ese contratiempo la desesperó.

Alexis sonrió al recordar que había estado en un estado de competencia con ella durante el camino, y solo se sintió ridículo: al final, incluso una niña tan fuerte seguía siendo una niña de 14 años.

Suspiró de nuevo mientras sentía el dolor en su pecho.

Al tirar de la chica, prácticamente volvió a abrir la herida que comenzaba a sanar.

Eso solo prolongaría su invalidez.

También se culpó por salvarla: en su vida anterior intentó actuar como héroe y terminó muerto.

La mujer perra ni siquiera merecía ser salvada, pero lo hizo; su cerebro se calentó.

Aquí fue igual: la caída de Enbha fue tan rápida que reaccionó tarde y ya estaba lanzándose a tomarla.

Cuando su esternón crujió y el dolor golpeó, Enbha ya estaba segura.

Solo quedaba el dolor para él.

Alexis se dijo que ya no intentaría actuar como un maldito héroe, o le traería algo malo.

Y míralo ahora.

En su vida anterior dijo que en su próxima vida viviría para sí mismo, incluso si era ilegal, pero en lugar de eso seguía actuando como alguien que no teme ser herido.

Alexis sintió que era irónico: ni siquiera ahora podía vivir para sí mismo ni pensar para sí mismo.

Entonces comenzó a cuestionarse qué tipo de persona era.

[Ug…] El dolor en su pecho lo sacó de su contemplación.

Solo pudo hacer su último movimiento, que realmente era peligroso.

Miró a Enbha, que había dejado de llorar pero seguía con la cabeza entre las piernas, y estiró la mano para sobar su espalda.

Esperaba que, como la había salvado, al menos le regresara la bondad, aunque fuera un poco; que no lo dejara morir.

Tocó la zona de la herida, algo realmente doloroso solo de tocar, pero era necesario intentar acomodar el hueso.

Sintió el hueso y encontró una dobladura extraña.

Alexis contó en su mente: 1… 2… ¡!

En ese momento movió la mano y empujó el hueso.

Este tronó de forma rara, pero pareció volver a la normalidad.

El dolor fue tanto que pensó que se desmayaría, pero el calor de su corazón mantuvo su conciencia.

Acomodó otra costilla desviada y la regresó a su lugar.

Alexis sintió que era el mayor dolor que había sentido.

Sabía que nunca podría haber hecho eso sin la ayuda del calor, que le daba fuerzas.

Cuando terminó, se dio cuenta de que Enbha lo miraba con los ojos grandes.

Alexis no tuvo tiempo ni de saludar.

Aunque el calor lo ayudaba, el dolor era tan real que sentía que se desmayaría incluso con la voluntad humana empujándolo.

Finalmente se acostó en el suelo y puso su mano en el pecho.

Miró una vez más a Enbha, que estaba a su lado.

Pensando un poco, decidió activar Vista de Águila; su ojo heterocromático dorado brilló un instante y luego se apagó.

Cuando se apagó, Alexis pareció mucho más tranquilo.

Lo que vio en Enbha fue sin duda el color amarillo dorado.

Con ese alivio, no dudó más y activó la Mano de Midas con todas sus fuerzas.

Normalmente solo usaba un poco de poder para mantenerse despierto o reaccionar por la noche, pero ahora ya no importaba.

Activó la Mano de Midas con todo, y sintió cómo el dolor y la pesadez en su pecho desaparecían poco a poco, de una forma que nadie en la vida real podría experimentar.

Alexis comenzó a sentir somnolencia, pero siguió adelante.

Luego sintió que el mundo daba vueltas, pero insistió.

Finalmente sintió como si un hilo en su mente se rompiera y plop, se desmayó, cayendo en un sueño profundo de un solo golpe.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Antonio_Martines Comenten almenos un like, o algo como un punto, pero comenten porfavor, y de paso dejen sus piedras, porfaa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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