Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 70
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Capítulo 70: Capitulo 70:Come y conoce
En ese momento, un corazón recién hervido se posó ante Leona y Monarca.
Este había sido cortado a la mitad justamente; sin embargo, incluso si realmente no quería comerlo, mirando a Leona a su lado, que ya lo había tomado como si lo que tuviera ante ella fuese un tesoro y un elixir de la vida, solo pudo tomar tal cosa.
Había pasado un tiempo desde que se había repartido el tigre en partes. Se le dio una parte al líder de la tribu como agradecimiento por acogerlos, aunque era más un intento desesperado de intentar deshacerse de la mayor cantidad del tigre posible.
Por suerte, eso se consideró casi una especie de ofrenda y el líder lo aceptó con gusto.
Pero, por otro lado, algunas cosas esenciales no pudieron alejarse o tirarse.
El comer al tigre fue considerado algo lujoso, pero no fue necesario hacer una gran ceremonia alrededor de este.
Por esta razón, Leona y Monarca pudieron regresar a su pequeña zona de estancia y comerse la carne.
Por alguna razón, Leona casi quiso comerse el corazón crudo, pero Monarca la obligó a dejarlo hervir por un largo rato.
Tuvo que pedir prestada una olla de barro; la que tenía se rompió durante la persecución del tigre y ahora no tenía ningún artículo de arcilla que había creado antes. Lo único que quedaba era el colgante en forma de colmillo que colgaba del cabello de Leona.
Finalmente se hirvió la carne y fue hora de comer.
Ambos estaban solos en su lugar. Nadie sabía a dónde había ido Fae, pero supuso que debió ir a trabajar.
Al parecer, esta chica trabajaba con fuego en la tribu; este trabajo era sobre la creación de carbón vegetal.
Monarca se sorprendió un poco cuando Bed-Lana le explicó esto. La tribu no era simplemente nómada; entendían muchos conceptos simples y de importancia para una vida estable. Aunque todo era tosco y a menudo sucio, cosas como la creación de carbón vegetal, cerámica, herramientas y hasta arcos y flechas estaban en su entendimiento, aunque estos últimos no parecían estar hechos para la caza de animales grandes, sino para pequeños animales.
Entonces, el sonido de la voz nasal de Leona lo despertó de su aturdimiento.
Cuando volteó, esta chica ya había mordido la carne con violencia, moviendo la cabeza de un lado al otro con fuerza, intentando arrancar un pedazo.
Monarca suspiró.
(Piensa que es carne de res, piensa que es carne de res).
Se hipnotizó varias veces antes de abrir la boca y morder el corazón.
No era sabroso. Era como comer puro nervio. Después de todo, el corazón era un músculo denso cubierto de arterias.
Un olor a sangre llegó a su nariz y solo pudo ejercer fuerza con los dientes.
Al final, terminó como Leona, arrancando la carne en lugar de lograr masticarla; era demasiado difícil.
Cuando tomó un pedazo de carne dura, la masticó una y otra vez, pero incluso mordiendo no parecía poder aflojarla, solo crear una masa medio dura.
Suspiró mientras sentía que su mandíbula iba a ceder.
Ahora entendía por qué los antiguos tenían mandíbulas tan fuertes y no ocupaban ir al dentista; morder estas cosas era demasiado complicado y podía fortalecerlas hasta volverte un tipo de gran mandíbula.
Sin duda, la comida blanda era mejor.
Mordisco tras mordisco, morder un pedazo de llanta con aroma a hígado y sangre no fue agradable, pero al menos era solo la mitad.
Se preguntó: ¿qué habría sido de sí mismo si tenía que comerlo todo? Habría sufrido.
Al final, logró terminarlo. Por suerte, lo que siguió fue comer carne de jabalí fresca y al carbón.
Con la grasa animal y la carne asada, se enjuagó el sabor del corazón hervido, más o menos.
Su grupo esperó durante un par de días antes de que la lluvia se detuviera. Incluso tuvieron que alejarse del río por un tiempo, ya que este se volvió violento y, según un par de personas, se llevó a algunos desafortunados que se acercaron demasiado.
El campamento de los Cuervos Blancos estaba en una colina y no fueron afectados, pero otros grupos que estaban entre los relieves y montículos sufrieron.
La lluvia no era simple agua; era una combinación de granizo y agua que congelaba el suelo y dejaba una capa de escarcha por todo el lugar.
Monarca suspiró.
Los pocos meses de calor que había al año se alejaron de tal forma y ahora solamente habría un periodo de heladas.
Sintiendo la urgencia, finalmente decidió salir junto a Leona de la tribu de los Cuervos Blancos y ver el exterior de esta.
Bed-Lana era la jefa de la tribu; no podía estar todo el tiempo con ellos. Sin embargo, tuvieron una ayuda inesperada.
Fae-Lana, que solo trabajaba con el fuego durante algún periodo seco durante las lluvias, pudo charlar con ambos y explicar cómo estaba separado el grupo de tribus.
Bajo una ligera brisa con nieve, el trío caminó fuera de la tribu mientras veían la disposición de otras tribus de tamaño medio y más pequeños que se habían quedado.
Fae apuntó a tres colinas lejanas donde había otro grupo de chozas y cabañas toscas elevadas en colinas.
[Tribu de árbol y tribu de ave roja vivir ahí. Grandes tribus, muchos guerreros y hábil magia de fuego.]
Monarca la miró con curiosidad.
[¿Magia de fuego?]
Fae asintió con seriedad y algo de fanatismo.
[Tribu árbol con poder. Creación de vasija con tierra, magia.]
Monarca se quedó sin palabras. ¿Entonces para ella hacer artículos de barro era magia?
Leona, en su lugar, asintió en comprensión, acariciando el artículo en forma de colmillo en su cabello y pareciendo tener una mirada orgullosa.
Monarca ignoró eso.
[¿Qué pasa con la tribu de ave roja?]
Fae frunció el ceño.
—Guerreros fuertes, usar plumas de ave roja y con fuerza de gran depredador.
Monarca fue entendiendo las cosas.
La tribu de árbol era un grupo que se especializaba en la creación. Usaban sus técnicas de moldeo de barro y producción de artículos varios para hacer que las otras tribus hicieran trueques de pieles, carne y otras cosas.
Eso era muy inteligente; después de todo, ellos hacían los artículos de barro como ollas y vasijas, mientras que los otros se encargaban de arriesgar sus vidas.
No era nada malo.
Por otro lado, la tribu Ave Roja era una tribu especializada en combate.
Según la explicación de Fae, Monarca recordó bastante a la tribu de Alas Grises.
Al menos, el método de tratamiento de personas débiles era de tal forma que Monarca sintió que era un desperdicio.
En caso de bebés, debían pesar más que una piedra o serían tirados y alimentados a los tigres-perros.
Así es, esta era la tribu que tenía perros bajo su mando.
Monarca incluso pudo ver a lo lejos, encontrando a algunos perros grandes con apariencia de alguna especie de lobo más pequeño merodeando en la zona.
[Tribu lograr cazar grandes lanudos, con colmillos. Fuertes.]
En esta ocasión, Leona estaba confundida.
[¿Gran lanudo? ¿Colmillos?]
Fae asintió. Pensando que Leona no entendía, usó un palo para dibujar una apariencia en el barro.
Lo que se formaba ahí era un mamut.
Monarca y Leona miraron esto, estupefactos.
Monarca, porque descubrió que realmente existían mamuts.
Leona, porque entendió lo que era y sabía que solo grandes grupos de guerreros podían cazar tales animales.
De pronto, ambos sintieron que esa tribu, aunque despiadada, realmente tenía algo.
Es decir, se podría comprender si una de las tribus grandes que salió antes pudiera hacerlo; tenían miles de personas bajo su mando, pero ¿entre estos? Solo había cientos.
Fae, sin embargo, frunció el ceño.
[Tener cuidado, gustar alimentar perros con carne humana.]
Monarca lo recordó.
Estos tipos, si sentían que un bebé era demasiado ligero, lo alimentaban a sus perros y, según la explicación de Fae, no era el final.
Durante el crecimiento, pasaban por varias pruebas, como pelear desde pequeños, asesinar un perro a cierta edad y tener una jerarquía clara de fuertes, débiles y productores, pareciendo usar un método rudimentario de esclavitud.
Monarca lo había decidido: incluso si Fae le estaba mintiendo, no se acercaría a esa tribu precipitadamente.
Era mejor curar que lamentar.
En ese momento, Monarca miró la tribu detrás de él.
La tribu de los Cuervos Blancos.
Miró a Fae y preguntó:
[¿Qué hace esta?]
Fae la miró, confundida, pero luego asintió.
[Tribu Cuervos Blancos. Caza y recolección. Mejores pieles que todas tribus.]
Fae levantó la barbilla con algo de orgullo.
Luego, se cruzó de brazos y dijo:
[Y magia de fuego.]
Monarca la miró con extrañeza, pero Leona asintió.
—Baile de fuego.
Dijo ella, a lo que Monarca se quedó sin palabras.
¿Eso era la magia?
De pronto, sintió que cualquier tipo con un soplete del futuro podría ser considerado un archimago.
Votos y comentarios. ¡vamos!
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