Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 71
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Capítulo 71: Capitulo 71: Inesperado
[¿Qué pasa con los otros campamentos?]
Preguntó Monarca a Fae.
Esta miró a los alrededores.
Aunque había solo tres tribus grandes en este lugar, había docenas de tribus pequeñas en los alrededores.
A lo largo de donde podía ver, había zonas llenas de otras tribus que se quedaban separadas las unas de las otras. A lo lejos, todavía pudo notar el humo oscuro saliendo de zonas que no alcanzaba a ver con los ojos.
Fae las miró y asintió.
[Muchas tribus, muchas personas. Cada tribu especial, pero todos son caza y recolección. Es todo.]
Fae se encogió de hombros.
De hecho, las tribus que tenían capacidades de producción eran las medianas o grandes, con algo más de poder en sus manos.
Si tenían una tecnología única, entonces sería normal que estas tribus se expandieran y abarcaran a más gente. Así se formaron los grupos de muchos humanos.
El problema era que cuando una de estas tribus crecía, podría ser anexada por alguna otra más grande.
En el caso de los perros, mantenían a sus perros cuidadosamente unidos y como un alto secreto.
Siempre podría ocurrir que alguien más también domesticara un perro, por lo que esta tribu se movía rápido y obligaban a la persona a unirse o era asesinada, dependiendo de su estado de ánimo.
En el caso de la tribu del árbol, no eran tan agresivos, pero podían anexar a otras tribus o hacer que se nombraran tribus del árbol.
Al parecer había varias de estas tribus pequeñas, aunque la mejor tecnología era la de esta tribu mediana.
En cuanto a los de la tribu de cuervos blancos, solo se podía decir que eran algo más desafortunados.
No tenían una tecnología única; todos sabían cómo preparar pieles. Sin embargo, su artesanía para cuidar de las pieles era la mejor, y tenían secretos de mantenimiento y pulimiento.
Monarca dejó la piel del tigre en manos de Mekla-na, y parecía ser un gran curtidor, aunque también tenían un grupo de personas unidas.
Monarca pensó que los nombres de las tribus tendrían que ver con sus características.
Cuervos blancos, tal vez criaban cuervos blancos; la tribu de aves rojas usaba pájaros rojos, y los de los árboles tal vez eran tipos que se creían druidas.
Pero la realidad es diferente. Aunque cada tribu tiene su simbología para sus nombres, la verdad es que sus identidades eran únicas y variadas.
En cuanto a otras tribus más pequeñas, sus nombres eran simplemente nombres toscos y espirituales.
La mayoría eran cazadores, recolectores y guerreros. Nada más.
Se ganaban la vida en el día a día y eran más cercanos a animales.
Era extraño decirlo, pero vivían de esta forma.
Monarca recordó cómo vivió en la tribu de Alas Grises.
Durante la mañana, salían a cazar, recolectando comida y evitando ser cazados por animales grandes.
Por la tarde, regresaban y descansaban; los grandes se apareaban sin parar y, cuando llegaba la noche, dormían.
Tenían ropa, armas, tazones y usaban chozas para cubrirse, pero así era día tras día, sin parar.
Al menos parecía que las tribus medianas no se concentraban solamente en estos aspectos, concentradas en el trueque, ganancias y el desarrollo.
Finalmente, serían las tribus grandes.
Estas tribus eran más complejas.
Tenían sus propias bases en el sur; viajaban de norte a sur cada año, persiguiendo a los animales y luego persiguiendo el calor.
No tenían agricultura; sin embargo, se quedaban en zonas donde el crecimiento de plantas era claro.
Un ejemplo: la tribu de Cuervos Blancos parecía saber dónde había una zona boscosa donde abundaban las frutas. No pensaban que este lugar debía cuidarse, solo pensaban que al volver tendrían algo de comida y siempre estaría ahí.
En fin.
Aunque Monarca pensó en que buscaría algunas tribus para lograr asentarse, ¿por qué parecía que no tenía opción?
Todas eran tribus inferiores que no se diferenciaban de la tribu de Alas Grises; las tribus más grandes se habían alejado y las tres restantes tenían a los amantes de perros y despiadados que sacrificaban niños, la tribu que hacía cerámica y la tribu donde estaban, que no era tan famosa pero parecía tener más libertad.
Monarca pensó en pros y contras, reflexionando.
Al final, no quería mascotas que comieran niños y ya sabía hacer cerámica.
¿Por qué pensarlo demasiado?
Entonces, quédate aquí.
Monarca lo decidió muy fácilmente.
Cuando volvieron, pensó en platicar esto con Leona; sin embargo, estando dentro de la tribu, se encontró con un paisaje lejano algo extraño.
Desde el sur lejano, un grupo grande de personas salió del bosque. Estos corrieron hacia la zona abierta cerca del río y luego se dispersaron en varios pequeños grupos que corrieron hacia todas partes.
Fae miró eso, confundida.
Leona preguntó:
[¿Qué es?]
Pero Fae negó con la cabeza, confundida.
[Recolectores… regresaron temprano.]
Monarca también frunció el ceño.
Activó su vista de águila, notando que todos eran amarillos, pero por alguna razón casi podía sentir un aura roja que venía desde el bosque.
Sus pupilas amarillas fueron vistas por Fae, quien respiró profundo.
Ella miró hacia el bosque lejano, luego miró a Monarca y luego miró a Leona. Apretó los puños con nerviosismo y dijo:
[Algo es peligroso.]
Ella se dio la vuelta y dijo:
—¡Avisaré al jefe Cuervo Blanco! ¡Tomen cosas!
Ella salió corriendo bajo la lluvia hacia la gran carpa.
Monarca y Leona se miraron, confundidos.
Leona lo miró con confusión.
—¿Qué pasa?
Monarca negó con la cabeza.
—No lo sé.
Respiró el aire; sentía un extraño entumecimiento en su cuello.
¿Era alguna clase de aviso de sus instintos?
No quería terminar fallando, por lo que dijo:
—No lo sé, pero por ahora toma tus cosas y usa armas.
Leona asintió.
Ambos se dieron la vuelta y corrieron hacia su choza.
Antes de alejarse, pudo ver cómo un grupo de docenas de personas corría hacia esta dirección de la tribu de Cuervos Blancos. Parecían ser los recolectores dichos por Fae.
Tal vez regresaban para anunciar algo.
No lo supo hasta más tarde.
Mekla-na corrió con todas sus fuerzas en el camino mojado y resbaloso del suelo.
Sus compañeros corrían detrás de él mientras jadeaban con miradas de pánico.
Su respiración era agitada, el frío cubría su nariz y sentía dolor en las piernas, pero no le importó y continuó hacia adelante.
Tenía que dar la noticia que habían obtenido los grupos de recolectores.
Todo había ocurrido durante la mañana.
Las tribus enviaban recolectores con cestas para tomar raíces, hierbas y frutos comestibles del bosque.
Su grupo no era diferente.
Llegaron a una zona adecuada para la recolección y comenzaron su trabajo.
Esto no fue difícil; estaban acostumbrados, levantando rocas, trepando árboles y cavando en la tierra.
Parecería que hoy iba a ser como todos los días.
Sin embargo, llegó un sonido de chiflido.
Un sonido agudo que cubrió un área grande de recolección para muchas tribus.
Confundidos, enviaron a algunas personas para ver lo que era.
Sonaba como el sonido de una caracola de batalla que usaban esas tribus grandes.
Sinceramente, tuvieron miedo, pero debían entender lo que pasaba.
Más tarde, las personas que fueron enviadas regresaron con un mensaje extraño.
En la cima de una colina, un guerrero herido de la gran tribu de pescadores hacía un llamado a todas las personas de otras tribus.
Mekla-na dudó por un tiempo, pero finalmente tomó a sus seguidores y caminaron hacia aquel lugar.
Se encontraron con otras personas de otras tribus lejanas en el camino; lo más difícil fue encontrarse con un grupo de cazadores de Aves Rojas, con perros acompañándolos.
La tensión aumentó entre estos grupos; sin embargo, la gran tribu de pescadores era una de las pocas tribus más grandes de todas y le tenían gran respeto, por lo que no hicieron nada.
Cuando llegaron bajo aquella colina, Mekla-na finalmente encontró aquella escena.
El hombre estaba vestido como un guerrero fuerte de la tribu de pescadores; su collar de espinas de pescado, el cabello con conchas atadas y la joya del mar en su mano eran claros.
El problema era que estaba herido. Tenía una gran marca roja en el pecho que dejaba ver su hueso amarillo interno; la sangre seguía saliendo, con dos flechas largas incrustadas en su espalda.
Cuando las personas de otras tribus se reunieron bajo la colina, el guerrero fuerte se levantó con piernas temblorosas y mirada débil.
Parecía estar a punto de ser llamado por la Madre Tierra, pero el hombre aún era empujado por su vida para decir esas palabras.
[¡Compañeros! ¡Compañeras! Están en gran peligro.]
Esa voz hizo que todos en el lugar se congelaran, dudosos y confundidos.
El hombre apuntó al sur.
[Fuimos atacados. La tribu de osos utilizó magia para volar con aves gigantes del cielo. Fuimos atacados desde arriba por aves, entonces por debajo por la tribu de osos. El cielo lloró y la tierra de la madre se empapó en vitalidad roja.]
La noticia los impactó a todos.
El hombre se arrodilló al suelo, llorando, con una expresión vacía.
[La tribu de pescadores ya no existe.]
La noticia, como los rayos enojados del cielo, atravesó sus cerebros con un brillo de temor que los invadió a todos. La gran tribu de pescadores, la famosa y poderosa tribu, ahora ya no existía en palabras de este guerrero.
Todos creyeron, puesto que el hombre había sido reconocido como un fuerte miembro de la tribu de pescadores, conocido como Trucha Nadadora. Podía nadar en el agua como un pez y cazar grandes animales con sus manos.
Pero ahora estaba así.
Entonces soltó la bomba.
[Tribu de osos, peligro. Volverán. Su hambre es insaciable, quieren gobernar todo y mandarlo todo. Volverán con furia, armas y sangre de la tribu de pescadores en sus manos. ¡Corran y avisen! Todas las tribus están en peligro. ¡Corran!]
El hombre entonces murió, arrodillado, con lágrimas en su rostro y su grito de odio y furia hacia la tribu de osos resonando ante todos.
votos y comentarios! vamos!
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