Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 77
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Capítulo 77: Capitulo 77: Sangre bajo la lluvia
El tiempo pasó lentamente.
Bajo el cielo que parecía no querer despejarse en mucho tiempo, el viento del norte fue empujado sobre las copas de los árboles.
Los riachuelos casi se convertían en ríos pequeños y el gran río madre se convirtió en una corriente violenta que se expandió, arrasando todo lo que tenía en su camino.
Bajo esta oscuridad, el gran grupo de nómadas de las tribus en la alianza se unieron en una gran masa de lanzas y cabezas, sumergiéndose en las profundidades del bosque.
Pisando ramas viejas y esquivando raíces que se despejaban del suelo, las pisadas con los pies callosos se empapaban en el fango y pisaban las piedras, ramas y espinas mientras chapoteaban.
Caminando bajo los pinos que se lavaban con la lluvia y creaban cortinas blancas, como si estos estuvieran cubiertos de capas blancas.
La multitud se sumergió en el bosque como sombras.
El espíritu estaba ardiendo y la voluntad de ganar era alta; después de todo, en esta ocasión los espíritus antiguos los habían bendecido.
No temían y no dudaban. Ganarían.
Caminando en silencio y moviéndose como sombras oscuras.
Se acercaron a una gran encrucijada. El ruido de la lluvia y el río madre era tan sonoro que casi cubría cualquier otro sonido en sus oídos.
Sin embargo, en ese momento, todos se detuvieron.
No se sabía bien lo que era: ¿un olor en el aire?, ¿un movimiento sutil entre ramas o la forma en que se movía el viento?
Sentían algo extraño entre la brisa densa y la bruma levantada por el río.
El silencio se estancó en el lugar, aparte del claro repicar de la lluvia densa y el viento golpeando las ramas sobre ellos.
Un momento, luego dos.
Entonces, algo cruzó el aire.
Entre las filas, un hombre que miraba alrededor fue empalado contra el suelo.
Una lanza afilada le había atravesado el estómago y salido por la parte posterior.
El hombre gritó, se retorció de dolor, apretando la lanza con dos manos. Las venas de sus brazos y frente se hincharon.
—¡Aaah!
Sus gritos de agonía fueron lo que inició la batalla.
De pronto, docenas de figuras vestidas con pieles largas y oscuras se reflejaron desde la parte trasera de varios árboles frente a la alianza de tribus, cuando lanzaron sus lanzas hacia los enemigos.
Estos esquivaron y muchos se salvaron, pero otros todavía fueron golpeados.
—¡Guerra!
Entonces alguien gritó. Nadie supo quién fue, si fue el lado de la tribu de osos o la alianza, pero entonces ambos corrieron hacia el frente.
Pisadas, chapoteos, gritos y alaridos resonaron.
Las lanzas se empujaron, las personas saltaron y entonces chocaron contra sus enemigos.
Gritos, golpes, jadeos.
Las personas chocaron siguiendo la inercia.
Nadie sabía si lo que golpeaba era un tronco de árbol grueso, un arbusto o un enemigo.
Solo corrieron hacia adelante.
La lluvia interrumpía la visión de todos, mientras que la sangre manchaba el suelo.
Los cuerpos jadeantes cayeron y fueron pisoteados por la multitud.
La furia y violencia llenó la mente de todos.
En la esquina este apareció la tribu de cuervos blancos.
En ese instante, Bed-Lana se agachó, moviendo el cadáver de un enemigo que acababa de asesinar.
Ella revisó las orejas, notando que tenía rastros de orificios.
Ella entrecerró los ojos.
Los únicos que tenían orificios en las orejas eran las tribus de perros y las tribus de pescadores. Las tribus de perros tenían un agujero en la parte superior, mientras que la tribu de pescadores usaba un colgante de coral en el lóbulo.
Todos tenían agujeros en el lóbulo, por lo que deberían ser de la tribu de pescadores.
Ella se acercó a otro cadáver, volteándolo.
Rápido notó el rostro viejo y las canas blancas en las sienes.
Deberían haber sido los hombres y mujeres débiles que fueron atrapados.
Ella se acercó junto a su pareja, el líder cuervo blanco Rafla-Na.
Ella le informó sobre su avistamiento.
El líder Rafla-Na asintió. Su rostro estoico tuvo un ligero cambio, pensando por un tiempo.
Bed-Lana lo miró en silencio y sin decir nada.
Esperando en silencio.
Finalmente, el líder Rafla-Na movió su lanza y le habló a Bed-Lana.
Esta escuchó lo que dijo en silencio y luego asintió con firmeza.
Aunque el otro lado estaba bajo el yugo del enemigo, el resultado final fue que estaban en su contra, por lo que no podían tener piedad.
Aunque era triste por estas personas, la guerra era así.
Bed-Lana se volteó hacia un grupo de cuervos blancos que estaban detrás de ella y dio la señal.
Era momento de atacar.
Bed-Lana apretó un palo largo en su mano. Este era una especie de garrote o hacha, teniendo una piedra encajada en la punta y sirviendo como un bastón asesino.
Este ya estaba manchado con sangre y rastros de cabello enredado, marca de que había acabado con la vida de varias personas.
La sangre escurrió hacia la mano de Bed-Lana, haciéndola sentir una sensación pegajosa y extraña.
Entonces, junto con el líder cuervo blanco, se lanzaron hacia adelante.
Fue en ese mismo instante cuando, como una punta de lanza, atravesaron el flanco al que apuntaban. Bed-Lana miró cómo su líder aplastaba con fuerza abrumadora a un guerrero oso enemigo.
Las pupilas de Bed-Lana se dilataron; su visión casi pudo adentrarse entre las sombras oscuras cuando la luz de un rayo iluminó el cielo.
Ahí ella lo vio: un rostro difuminado entre el agua.
Bed-Lana levantó su bastón cuando rugió con todas sus fuerzas.
—¡Grah!
Sintió esa sensación dura y suave de golpear carne y hueso, escuchó un grito femenino y luego escuchó el hueso romperse.
Bed-Lana sentía su sangre hervir cuando saltó con las mejillas manchadas de sangre y aplastó la figura que estaba detrás de esa mujer.
Un hombre oso desprevenido.
Este detuvo el arma de Bed-Lana, haciendo que el choque de madera resonara.
Bed-Lana sintió el dolor en sus brazos, pero no le importó cuando levantó el pie y pateó la entrepierna del hombre.
Su pie sintió los testículos siendo desplazados y estamparse contra el hueso.
—¡AAAG!
El hombre gritó. Bed-Lana utilizó la oportunidad para golpear la cara de este con todas sus fuerzas.
Gracias al brillo de un rayo azul, ella vio cómo la roca golpeó la mejilla; el rostro se deformó, el ojo rebotó fuera de la cuenca y los dientes salieron volando junto a la sangre y saliva.
Ella no se detuvo a ver si ese hombre había muerto cuando cayó al suelo retorciéndose. En su lugar, siguió el camino de su líder y esposo, que ya había abierto una brecha de varios hombres muertos.
La sangre corrió por su cuerpo, las heridas se acumularon, pero no le importó.
Entonces, una lanza salió disparada de una sombra detrás de un pino.
La lanza se dirigió hacia su pecho, el cual chocó con violencia y de lleno, sin que ella pudiera esperarse defenderse.
La punta atravesó la armadura. Ella sintió el dolor y el empuje, pero…
¡Tac!
Chocó contra algo duro y se clavó profundamente.
Bed-Lana recuperó su equilibrio y, con una mirada bestial y sedienta de sangre, golpeó el cuello del hombre furtivo.
Ella solo miró cómo la cabeza se sacudía, con esos ojos aturdidos y llenos de sorpresa. El cuello se volvió una rama rota y el sujeto cayó al suelo.
La lanza solo quedó colgando de su pecho.
Entonces, aún con una mirada llena de sorpresa, se tocó el pecho donde estaba la lanza.
Seguía viva.
Ella se abrió la ropa, mostrando un pedazo de coraza que Monarca le había regalado al final de su despedida.
El pedazo era algo de cuero con una cosa dura y una cuerda.
Se lo ató porque sintió que era un amuleto y serviría para ser bendecida por sus nuevos amigos, solo que no esperaba ser salvada.
Ella arrancó la lanza de su pecho, acariciando el peto que cubría su gran busto y parte de su vientre.
Se sintió realmente feliz de no haberlo tirado.
Sintiendo que realmente estaban bendecidos, ella volvió a rugir y saltó sobre otro guerrero.
—¡Aaah!
Su martillo salpicó sangre una vez más.
¡Votos y comentarios!
¿Sabbian que Hrnaf significa cuervo en nordico antiguo? asi es el nombre del lider, aunque combino el lana del pueblo que significa blanco
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