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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 82

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Capítulo 82: Capitulo 82: Vivan

El caos se armó en el campo de batalla improvisado.

Bajo la caída constante de copos de nieve, el humaredo con olor acre proveniente de los pinos incendiados y los gritos mezclados con el olor a sangre, las personas confundidas tomaron sus armas y atacaron a quienes creían que eran sus enemigos.

En ese momento, Monarca golpeó con su lanza el pecho de un guerrero de la tribu del árbol que acababa de atravesar la zona entre el fuego.

Un momento después, un garrote de hueso y una nueva lanza lo empalaron, haciéndolo caer al suelo.

Desde el mismo lugar, otro guerrero saltó, con ojos rojos sedientos de sangre y gritando con furia; sin embargo, una vez más fue empalado.

La tribu de los cuervos blancos usó estas zonas entre el fuego para usarlo como un control del flujo de los enemigos, dejando pasar solo uno o dos a la vez y luego empalándolos.

Fue lamentable; el otro lado no era estúpido. Se dividieron y atacaron desde los lados con más espacio, por lo que las personas tuvieron que dividirse para asesinar a quienes venían en oleada desde los lados.

En el centro, solo quedó Kar-Lana, recibiendo con su lanza a quienes aún atravesaban el lugar entre las llamas ardientes.

Monarca saltó, con una roca en su mano; la lanzó y golpeó la cabeza de una mujer loca que corría hacia ellos con una lanza larga.

La roca golpeó su frente, frotando piel y marcando una gran área roja y sangrienta.

La mujer retrocedió mareada; a su lado, Leona saltó y con todas sus fuerzas levantó su bate y golpeó el mismo lugar que había sido marcado por la piedra.

La mujer cayó al suelo, pero antes de que Leona pudiera acabar con ella, un hombre barbudo con una maza llegó con fuerza.

La maza, la cual solo tenía una roca pesada atada al extremo, estaba manchada de sangre y colgaban cabellos y piel de las grietas.

Monarca se adelantó y apuñaló con fuerza el pecho del hombre.

Sin embargo, este parecía loco; levantó su maza y la apuntó a su cabeza, queriendo al menos matarlo. Monarca solo pudo levantar su brazo, donde tenía su escudo hecho de piel y resina endurecida.

La resina, que ahora era tan dura como la madera, recibió el golpe y se logró desviar; sin embargo, Monarca sintió un fuerte dolor en el brazo, lo cual lo hizo retroceder.

La lanza se apartó del cuerpo del guerrero, pero eso fue tiempo suficiente para que Fae, con otra lanza, avanzara y golpeara al hombre en el cuello.

Hombre y mujer cayeron al suelo, completamente muertos.

Monarca maldijo.

—Esto es una mierda.

Era realmente irritante; quería vomitar, pero el flujo de calor en su pecho lo ayudaba a mantener la claridad y esto lo dejaba en un limbo que lo irritaba cada vez más.

En ese momento, finalmente llegó junto a Kar-Lana.

Esta mujer mayor, de sienes blancas, acababa de acribillar a un hombre fornido; ella sacó su lanza larga del pecho de este y se preparaba para asesinar a alguien más.

En ese momento, Monarca atravesó la zona de combate, esquivando puntos de pelea y saltando algunos cadáveres.

En ese instante, saltó el cuerpo de un niño pequeño.

Este era el niño cuervo blanco que había visto no hace mucho, jugando con los chicos de la tribu del árbol.

Tenía una gran abolladura en su cabeza, con una expresión en blanco en el pequeño rostro que aún tenía una mirada estupefacta. Parecía haber muerto sin entender bien lo que sucedió.

Monarca maldijo.

Kar-Lana retrocedió un poco; otros guardias levantaron sus lanzas y atacaron a los lados. Ella parecía gritar órdenes.

Monarca se acercó y finalmente habló.

[¡Kar-Lana! ¡Debemos escapar! ¡Movernos atrás!]

Ante su aparición, la mujer flaca y alta lo miró con una expresión fría.

Entrecerrando los ojos, ella miró hacia donde apuntaba, pero tras verlo, simplemente negó con la cabeza.

[¡Pelea! ¡No somos débiles!]

Monarca frunció el ceño.

[¡Esta es trampa, estamos siendo rodeados!]

En ese instante, las voces y gritos resonaron desde uno de los flancos. Un gran grupo de guerreros saltó desde ese lado.

Monarca estaba confundido cuando miró hacia el fondo del lugar con vista de águila y quedó estupefacto al notar que la tribu de aves rojas había caído totalmente, sin siquiera tener oportunidad de combatir correctamente.

Kar-Lana miró ese lugar, cuando saltó con furia, dirigiéndose hacia allí.

Monarca quedó atorado en el lugar, recibiendo el ataque repentino de otro guerrero poderoso.

Monarca tomó su lanza y la apretó con fuerza.

En ese instante, el otro lo apuñaló con su lanza directo al pecho. Monarca no temió cuando lo recibió; su vista se volvió increíblemente silenciosa, con el calor en su pecho adormeciendo su miedo natural.

La piedra puntiaguda golpeó su pecho. Monarca se dio media vuelta; la punta siguió el camino sin atravesar su pecho, pero rallando con fuerza la placa de resina dura, tallándola hacia un lado y terminando por desviarse hacia su axila. Monarca atrapó en ese momento la madera y, usando el impulso hacia adelante del otro, lo tiró con la fuerza de todo su cuerpo.

El guerrero fuerte no esperaba ser atrapado así de la nada, tropezando hacia adelante.

Monarca utilizó esta oportunidad para usar el empuje hacia un lado como impulso y su otro brazo con la lanza se movió.

La punta afilada y nítida como el acero apuñaló el globo ocular del guerrero y, con una sensación entre suave y dura, atravesó su cráneo con fuerza.

Con un tirón más fuerte, la lanza fue extraída y la punta, manchada de sangre y materia gris, quedó con un globo ocular atravesado, mientras que el otro simplemente caía al suelo.

Mirando el globo ocular en su lanza, Monarca sintió su estómago gorgotear. Realmente quería sacarlo todo, pero pronto su mente se calmó una vez más.

Miró a su lado; Leona y Fae también lo miraron con algo de sorpresa, aunque claro, eso habría sido más convincente y agradable si no estuvieran manchadas de sangre.

Monarca suspiró cuando corrió una vez más hacia Kar-Lana.

Esta había golpeado y apuñalado a algunas personas; la cantidad de muertos debería ser mínima, pero era obvio que mantenían la línea.

[¡Kar-Lana! ¡Tribu del árbol es traidora! ¿Qué pasará con la gran alianza en batalla?]

Monarca dio su opinión.

Cuando notó que este grupo del árbol ya había atacado y era hostil a sus dos grupos, pensó en lo peor. Estos tipos querían convertirse en un gran clan, apropiarse de las otras dos tribus y volverse fuertes y poderosos. O sea, no podrían hacerlo solos, por lo que deberían estar al menos en una especie de cooperación tácita con los de la tribu del oso.

Ahora, ¿qué pasó en el campo de batalla? Eso era lo que le daba miedo.

¿Qué pasaba si la tribu de cuervos blancos, a la que acababa de unirse, batallaba pero de pronto era traicionada y aniquilada?

Era obvio que no podía explicar tanto en este burdo idioma antiguo, pero se hizo entender lo mejor posible.

Ante su voz, otro par de guerreros se detuvo, de pronto entendiéndolo.

Kar-Lana apretó su lanza y miró a Monarca con enojo.

[¡Tú! ¡No cuervo blanco!]

Ella lo apuntó con su lanza afilada.

[¡Calla! ¡Batalla importante, guerra ganada!]

Monarca maldijo. Esta mujer era demasiado terca.

Pero no podía rendirse así como así.

[¡No hay guerreros, ellos tienen más! ¡Aquí niños, débiles y viejos! ¡Si somos envueltos, moriremos!]

Monarca apuntó al campo de batalla.

Su grupo era simplemente el resto de personas que intentaban refugiarse; los verdaderos guerreros se quedaron atrás en el campo de batalla, las mujeres y hombres más fuertes, mientras que de su lado apenas había algunos tipos jóvenes o muy viejos que no se podían defender tanto.

A su alrededor era muy evidente encontrar a ancianos o jóvenes repeliendo las fuerzas de guerreros jóvenes y fuertes, hombres y mujeres que parecían estar preparados de antemano para todo.

Ese lado era joven y el suyo débil y viejo.

[¡No soportaremos!]

Monarca apuntó hacia los lados y luego hacia atrás, donde estaban solo algunos ancianos y niños que se escondían.

[¡Tenemos que mantener sus vidas!]

Monarca gritó esto mientras esquivaba un ataque de lanza de otro guerrero.

En ese instante, una figura alta salió desde las ramas viejas y lejanas. Cuando Kar-Lana lo miró, sus ojos casi escupieron fuego.

[¡¡Renka-Hur! ¡Rompiste alianza!]

Del otro lado, el hombre fuerte y musculoso, con pieles gruesas en su cuerpo y una lanza larga, negó con la cabeza.

[No hay alianza, solo hay ganador.]

Kar-Lana gritó a su alrededor:

[¡Matar al traidor! ¡Acabarlo y no perder!]

Los guerreros a su alrededor levantaron sus lanzas con fuerza.

Kar-Lana se preparó para moverse, pero antes de hacerlo miró a Monarca por un momento; luego miró hacia la zona que protegían, cuando gritó:

[¡Entonces escapa! ¡Lleva jóvenes! ¡Aquí se quedan viejos para detener!]

La mujer alta y de pelo negro se recogió el cabello y lo manchó de sangre, luego apretó su lanza y gritó:

[¡Hombre y mujer viejos! ¡Morir y matar! ¡Morir y matar!]

Los hombres a su lado levantaron sus lanzas. Monarca lo notó. Estos parecían ser lo que Bed-Lana una vez le mencionó; anteriormente estaban bajo el mando del jefe de tribu anterior, marido de Kar-Lana. Ahora, aunque eran viejos y no tan ágiles como el grupo junto al líder actual, seguían siendo un grupo fuerte y leal bajo ella.

Ante su espíritu de sangre ardiente, la mujer no volteó a ver a Monarca más, cuando apretó su lanza y corrió hacia el hombre del otro lado que se llamaba Renka-Hur.

Monarca miró esto, un poco confundido.

Entonces, ¿se había conseguido?

Tenía que admitir que pensó que ella no aceptaría, pero… ¿la confundió?

Negando con la cabeza, respiró el aire cada vez más frío de los alrededores, incluso si había un fuego ardiente y casi incontrolable frente a ellos.

Monarca miró por última vez hacia el grupo de guerreros que saltaron hacia adelante, valientes y sin temor a la muerte, cuando finalmente se dio la vuelta y corrió hacia atrás.

Esta vez era posible guiar a los grupos de personas hacia el otro lado.

Tenía que hacer al menos que Zen-Lana, aquella niña pelirroja que miró solo una vez, así como otros jóvenes, tuvieran la mínima oportunidad de vivir.

Mientras corría y gritaba para llamar la atención y dirigiendo a un grupo de escape, se preguntó:

¿Por qué hacía todo esto? ¿Qué no había dicho que si volvía a vivir haría lo que le diera la gana?

Monarca miró a Rod-Lana, ahora moviéndose mientras cargaba a tres bebés en un rebozo de piel en su espalda, y cómo tiraba de dos niños de las manos a su lado, así como otros grupos de personas que parecían solo ser personas comunes sin capacidad de guerra feroz.

Entonces lo entendió.

Oye, realmente quería salvarlos.

—Maldito complejo de héroe… ¿soy masoquista?

Ya había sido asesinado una vez por esto.

Maldijo, pero aun así, con un pequeño grupo de personas y la ayuda de Leona y Fae, apuntaron todos hacia ese lugar que había puesto bajo su atención desde el principio.

Activó su vista de águila cuando los miró; aunque escondidos en las ramas y varios pareciendo haber asesinado a quienes intentaban escapar, ahora estaban tan claros para él como si los rodearan focos.

El color rojo sangriento y hostil quedó bajo su vista cuando gritó y se lanzó.

Con un empuje de su lanza, esta atravesó el aire y entonces se clavó en el pecho de un tipo desprevenido.

Monarca saltó, con Leona gritando por detrás. Fae estaba confundida, pero también atacó.

Seguido de ella, otros que los siguieron debido a las palabras de Kar-Lana también los siguieron.

Un pequeño grupo, disperso y roto, se abrió paso ante la flaca defensa de esa zona que no estaba bien cuidada. Entonces la atravesaron y comenzaron un escape.

Monarca tomó a Zen-Lana y la montó en su espalda; otros tipos entendieron que los jóvenes no podían correr, cuando tomaron a las figuras pequeñas a sus lados y las subieron a sus espaldas, mientras que los que eran algo más grandes y pesados solo pudieron correr.

Mientras corrían, Monarca activó una vez más la vista de águila, cuando quedó estupefacto.

En la zona de emboscada, ahora había un gran grupo de puntos rojos que se acercaban desde el oeste hacia ese lugar; o sea, desde donde se suponía que debía ser el campo de batalla.

Solo había una explicación si el grupo de guerra que debería estar en un campo de batalla lejano aparecía aquí.

La batalla allá había acabado.

¡voten y comenten!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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