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Transmigrando en la antiguedad. - Capítulo 84

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Capítulo 84: Capitulo 84: DEsicion

Monarca no tuvo más tiempo para pensar en pros y contras.

La realidad era que, de forma inexplicable, ahora parecía ser algo así como un líder temporal en este grupo de personas que escapaban.

El sudor formado repentinamente en su espalda lo hizo sentir un escalofrío en este lugar denso y cubierto con una capa de nieve.

Mirando al grupo de personas que ahora dudaban en hacer algo, Monarca pensó rápido y se estrujó el cerebro en busca de posibilidades.

[Primero… tenemos que saber si el líder y Bed-Lana siguen vivos.]

Monarca intentó dar una posible ruta, pero claro, actualmente no era posible encontrar una forma de saber la vida o muerte de estas personas.

Rod-Lana miró hacia donde parecía aumentar la nube negra y dijo:

[Es peligroso regresar.]

Monarca asintió, suspirando.

Pensando, preguntó:

[¿Hay un lugar que solo los cuervos blancos conocen? ¿Algo donde solo el líder podría volver?]

Ante esta pregunta, parecía como si Fae tuviera una idea, pero luego negó con la cabeza.

[La gran zona de comida es conocida por varios.]

Rod-Lana pensó por un tiempo, cuando asintió.

[Hay lugar.]

Los ojos de Monarca brillaron y preguntó:

[¿Dónde es?]

Rod-Lana pareció recordarlo y finalmente apuntó hacia un lugar en el sur.

[El lugar donde la tribu nació, al sur.]

Fae escuchó esto y parecía confundida; de hecho, los otros jóvenes también tenían rostros estupefactos.

De hecho, nadie de esta generación parecía haber regresado donde se supone que había nacido la tribu.

Era algo normal si se trataban de tribus nómadas, aunque este tipo de lugares siempre se mantienen en mente.

Monarca asintió y dijo:

[Entonces vamos ahí.]

Sintió que si la tribu de cuervos blancos aún tenía supervivientes, entonces tal vez podrían regresar ahí. Tal vez…

Monarca suspiró cuando miró a su alrededor y notó a los varios jóvenes que aún parecían confundidos.

Monarca lo dudó, notando sus apariencias; aunque parecían aceptar el hecho de que parecía haber sido designado como líder temporal, ¿quién quería ser mandado repentinamente por un desconocido total?

Monarca los miró y se preguntó qué era lo que debería hacer.

Esta fue su duda, hasta que de pronto Leona llegó a su lado junto a la antorcha que había hecho anteriormente.

Esta antorcha era un palo con un extremo envuelto con algo de resina.

Leona lo miró con ojos emocionados cuando susurró:

—Hijo de fuego, es hora de mostrar.

Monarca la miró, dudando por un tiempo.

Notó un brillo increíble en las pupilas de Leona, su rostro delicado, con una cicatriz desde su labio izquierdo hasta sus sienes, una marca que la seguiría toda su vida.

Recordó la forma en que había convencido a esta chica salvaje en aquel tiempo.

Usando una habilidad que la confundió un poco y que hasta ahora parecía haber mantenido aferrada con una gran creencia hacia él como una especie de elegido.

Aunque, si lo piensas y ya que cruzó a través de la ayuda de un ser extradimensional más poderoso que varios dioses, entonces… realmente había sido elegido.

Monarca sostuvo la antorcha en su mano cuando finalmente tomó una decisión.

Como fuese, si para lograr mantenerlos con vida era necesario esto, entonces lo haría.

De esta forma, ante todos, Leona encendió la antorcha de resina y la puso frente a Monarca.

No hubo rituales ni nada extraño. Monarca simplemente hizo activar Mano de Midas en su palma y comenzó a curarla mientras la metía en la llama amarillenta.

Todos miraron esto sorprendidos. Se preguntaban si acaso Monarca se había vuelto loco y amante del fuego como Fae, a quien le encantaba jugar con fuego incluso si este la dañaba, pero esperaron los gritos, el ardor, la carne quemada. Entonces, cuando Monarca sacó la mano intacta, el silencio se hizo en este lugar.

Monarca entrecerró sus ojos, activando su vista de águila, haciendo que sus pupilas se volvieran amarillentas. Debió ser por el brillo del fuego que parecía como si hubiera llamas ardientes bailando en sus ojos.

[Ahora tengo que pedir su ayuda.]

El fuego se expandió tan rápido como la tormenta de nieve llegaba.

Una pelea entre el fuego y la blancura chocó en tal lugar, elevando columnas de humo negro y vapor blanco.

En este lugar, Renka-Hur guio a un grupo de guerreros de la tribu del árbol en búsqueda de los restos andantes de la tribu de cuervos blancos.

Fue sencillo: el otro lado escapaba y no tenía tiempo para ocultar sus huellas. Mirando el suelo, incluso si la nieve comenzaba a cubrir la tierra, podía notar las ramas rotas y los arbustos abiertos por la mitad.

Siguiendo las marcas y rastros dejados detrás, lograron acercarse rápido hacia ese grupo. O eso era lo que estaba pensando.

Con lanzas en las manos, sus cuerpos envueltos en pieles gruesas que se cubrían lentamente con nieve, se sentía cómo la piel se endurecía con el frío, pero al menos los mantenía cálidos.

Pisaban el suelo nevado con agilidad.

Finalmente, saltando una zona cubierta de troncos, llegaron a un pequeño claro abierto.

Renka-Hur se paró en la zona, mirando los alrededores.

Se agachó, limpiando la nieve y mirando el suelo. Huellas grandes y pequeñas.

Era evidente que habían estado ahí.

Con ayuda de otro miembro de la tribu de osos, notaron que este lugar había sido utilizado para descansar.

Una sonrisa depredadora se formó en el rostro de Renka-Hur.

El otro lado tenía cargas como niños; si no los abandonaban, entonces tendrían que estar cargando con este peso inútil que los cansaría más y más.

Renka-Hur ordenó fuertemente que buscaran la zona por donde el grupo se había alejado. Los guerreros jóvenes a su alrededor se movieron para rastrear en los alrededores.

Renka-Hur miró la zona un poco más, entrecerrando los ojos.

Inconscientemente se tocó el flanco, el cual aún le dolía. Maldijo a esa vieja desgraciada a la que había asesinado. Sin descansar adecuadamente, comenzaba a sentir que la herida le pulsaba. Solo esperaba, con ayuda de los antiguos espíritus, que sanara rápido.

Con una expresión desagradable, pensó que era mejor asesinar a aquel grupo de escapistas. No, el líder oso le pidió devolver a la gente; entonces solo asesinaría a los jóvenes y viejos, los jóvenes se volverían la recompensa seria.

Estaba pensando esto cuando un grito doloroso llegó desde un lado del claro cubierto de nieve.

Renka-Hur se levantó rápido de su lugar, estupefacto.

Con su lanza en mano, se preguntó si lo que había sucedido fue algo como una especie de ataque furtivo.

Los demás perseguidores se unieron de igual forma y, con precaución, se dirigieron hacia esa zona.

No encontrando signos de que hubiera una batalla, caminaron hasta acercarse a aquel individuo que se retorcía.

Cuando Renka-Hur se acercó con el ceño fruncido, finalmente lo notó.

Este era un joven que había caído con el pie dentro de un agujero, tal vez uno hecho por algún conejo u otro animal.

Mirando más de cerca, frunció el ceño.

El pie había sido atravesado por una rama afilada.

El joven se retorció ante el dolor.

Renka-Hur ordenó a otros individuos que lo sostuvieran y luego, con fuerza, tomó la rama y la arrancó de un tirón fuerte.

La sangre salió a borbotones, pero Renka-Hur simplemente tomó algo de nieve y la untó en la herida, cubriendo el agujero.

Con el ceño fruncido, preguntó:

[¿Cómo sucedió? ¿No sabes cazar y esquivar madrigueras?]

Ante su reprimenda, el joven con rostro pálido asintió, pero luego apuntó hacia adelante.

[Vi rastros de escape ahí.]

Renka-Hur siguió el lugar que apuntaba el otro lado y miró con más cuidado la zona.

Rápido pudo ver otros rastros, ahora incluso más evidentes que antes; el otro lado sí que estaba desesperado. Había un pedazo de piel rota atrapada en una rama y también ramas rotas y corteza raspada.

Si ahí no habían pasado un grupo de personas desesperadas, entonces podría tragarse lo que le salía del trasero.

Con una sonrisa, miró al joven herido y dijo:

[Tú espera aquí, pronto volveremos al clan y ahí te curarán.]

Renka-Hur prometió esto, aunque al mirar la piel del chico, ahora la nieve estaba muy manchada de sangre. Se sintió algo consternado; solo esperaba que el joven guerrero de su tribu no perdiera demasiado de su líquido de vida o realmente sería un problema.

Después de hacerle una promesa, miró a su alrededor y gritó:

[¡Persigan!]

Entonces, las personas se movieron con gran velocidad hacia adelante, pensando que pronto encontrarían su presa.

Renka-Hur ya había imaginado su regreso a la tribu y finalmente poder descansar y recuperarse mientras unía su tribu en una gran alianza con la tribu oso.

Su imaginación se detuvo cuando, de pronto, sonó un nuevo grito detrás de él.

Cuando se dio la vuelta, otro guerrero joven había metido el pie en otro agujero.

Renka-Hur frunció el ceño, hizo la misma operación de arrancar la rama del pie y frotarla con nieve y barro para cubrir la herida. Tomó al resto de personas y siguieron corriendo, pero entonces otro cayó.

Era la misma cosa.

Renka-Hur se detuvo finalmente, dudando completamente de lo que estaba sucediendo.

En ese momento, Monarca miró cómo dos chicos cavaban rápido un agujero profundo y, con cuidado, metió y empaló una rama afilada que había endurecido con Mano de Midas para volverse mucho más nítida.

Luego de esto, Leona tomó algunas ramas pequeñas y las enjauló, y finalmente cubrió todo con hojas y nieve.

Dejando la trampa, siguieron corriendo hacia adelante.

Su grupo ya se sentía exhausto, pero todavía tenían que seguir con el trabajo.

Mirando los alrededores, suspiró porque no pudo hacer otras cosas que trampas de pie, pero esperaba sinceramente que funcionaran.

Corrieron por una esquina y rompieron ramas y patearon el suelo, dejando marcas de pasos grandes en todas partes.

Tras un tiempo, Monarca pensó que era suficiente.

Mirando a las personas exhaustas a su alrededor, asintió.

Dijo:

[Ahora, eso es suficiente.]

Todos suspiraron de alivio al escuchar esto, cuando Monarca activó la vista de águila, asegurándose de que no hubiera ningún problema circundante.

Finalmente asintió a las personas y, en lugar de seguir adelante, dejó que todos se metieran en el bosque al lado, caminando en una fila india, casi cada uno pisando la huella del otro, mientras que él y Leona se quedaban atrás cubriendo las huellas con nieve.

Esperaba que al menos su ruta de escape no fuese encontrada.

Se estremeció ante el frío cada vez mayor, pero todavía caminó mientras pisaba la nieve, asegurándose de no dejar marcas evidentes.

Miró hacia el sur y siguió el camino.

Votos y comentarios porfavor!

Por cierto, este arco ya casi acaba. porfavor comenten lo que les pareci´o esta parte. aunque dejamos un poco de lado el asunto de la construccion y demas, pero creo que era necesario tener este arco de clanes.

Claro, todo depende de su gusto, comenten lo que piensan.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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