Transmigré como la madre del villano - Capítulo 251
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Capítulo 251: Te extraño mucho
Lu Gan lucía una gran sonrisa. Estaba eufórico. Sin embargo, encendió su ordenador y fingió trabajar seriamente.
Song Ci entró en la casa. Sun Qin y Yang Haoran llevaban su equipaje.
Ese momento era preciado para Lu Gan y Song Ci. Por fin estaban reunidos después de mucho tiempo. Yang Haoran lo sabía, así que se fue rápidamente con Sun Qin.
Mary tomó el equipaje de Song Ci. Le sonrió y dijo: —Señora, por fin ha vuelto. El joven amo está en su despacho. Vaya a buscarlo. Yo me encargaré de su equipaje. Por cierto, parece que ha adelgazado mucho. Prepararé algunos platos extra para la cena.
Song Ci le devolvió la sonrisa.
—Gracias.
Mary actuaba como una madre sobreprotectora.
—De nada.
Ambas entraron juntas en el ascensor.
Mary fue a deshacer el equipaje de Song Ci mientras Song Ci se dirigía directamente al despacho de Lu Gan. Llamó a la puerta con cara seria.
—Adelante.
El tono de Lu Gan era grave.
Song Ci entró. En cuanto vio la cara de Lu Gan, se le dibujó una sonrisa. No podía controlar sus emociones en absoluto.
Lu Gan logró recomponerse antes de la llegada de Song Ci. La gran sonrisa que lucía antes había desaparecido de su rostro. Dijo con calma: —Has vuelto.
Song Ci asintió y se acercó a él.
—Sí.
El tono de Song Ci era suave y cariñoso. Lu Gan apenas podía contenerse. Al final, renunció a mostrarse frío y distante.
Lu Gan miró a Song Ci y le dijo: —Ven aquí.
Song Ci se acercó más a Lu Gan. Acto seguido, él la atrajo hacia sí y la abrazó. Luego, empezaron a besarse.
Era imposible que Lu Gan mantuviera la calma. Llevaba esperando con ansias el regreso de Song Ci desde la noche anterior. Esa mañana, ni siquiera había podido quedarse quieto.
—Bienvenida a casa, mi querida esposa.
Lu Gan posó la mano en la frente de Song Ci y le rozó suavemente los labios. Para él, era como un tesoro de valor incalculable.
—¿Eso es todo?
Song Ci parpadeó y miró a Lu Gan.
—Te he echado mucho de menos.
La voz de Lu Gan sonaba muy sincera.
Song Ci sonrió y abrazó a Lu Gan. Sus narices se rozaron.
—Qué coincidencia. Yo también te he echado de menos —dijo Song Ci mientras le rodeaba el cuello con fuerza. Después, apoyó la cabeza en su hombro y se dieron otro beso. El corazón empezó a latirle deprisa.
La pareja se quedó así un rato.
Más tarde ese día, Song Ci se subió al coche de Zhang Huan para recoger a los dos niños del colegio.
Song Yujin y Lu Suo recogieron sus mochilas y salieron en cuanto terminaron las clases.
Como de costumbre, Zhang Huan esperaba en la entrada.
Cuando Song Yujin abrió la puerta del coche, se quedó atónito.
—¿Qué pasa? Sube al coche.
Lu Suo estaba desconcertado. Miró dentro del coche con curiosidad.
Dentro, sentada, estaba nada menos que Song Ci.
—¡Mamá! —gritó Lu Suo de inmediato.
Song Ci sonrió y extendió los brazos.
—¿Estáis sorprendidos?
Lu Suo sonrió hasta que se le achinaron los ojos. Se apresuró a abrazar a Song Ci.
Song Yujin también sonreía a un lado, aunque sin darse cuenta.
Tras reponerse de la sorpresa, Lu Suo y Song Yujin subieron al coche.
Song Ci se sentó entre ellos.
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