Transmigré como la madre del villano - Capítulo 288
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Capítulo 288: Beso intenso
El pulso de Lu Gan se aceleró mientras escuchaba las palabras de Song Ci. Le acarició el rostro con cariño.
—Llevo esperando mucho tiempo. ¿No vas a abrazarme al menos? Me siento incómoda.
Por supuesto, Lu Gan no pudo negarse. Abrazó a Song Ci y besó sus labios rojos.
Song Ci se quedó atónita por un momento, pero rápidamente le devolvió el beso.
El beso fue suave y delicado. Claramente, Lu Gan intentaba reconfortarla.
Poco después, Lu Gan soltó a Song Ci. No habló, pero ella podía sentirlo sentado a su lado.
Song Ci se sintió un poco nerviosa e inconscientemente bajó la cabeza.
«¿Y si Lu Gan se echa atrás por mis acciones?».
Con ese pensamiento en mente, Song Ci levantó la cabeza de inmediato. Miró en la dirección en la que Lu Gan estaba sentado.
Lu Gan había estado prestando atención a cada movimiento de Song Ci. Sus emociones estaban descontroladas.
«Tengo que controlarme. No la merezco».
De repente, Song Ci le tomó la mano a Lu Gan. Luego, lo abrazó y se apoyó contra él. Empezó a besarle el cuello poco a poco.
Lu Gan sujetó los hombros de Song Ci, obligándola a detenerse.
Song Ci estaba confundida.
—¿Qué pasa?
Lu Gan estaba al límite. Después de todo, seguía siendo un hombre. Las acciones de Song Ci eran demasiado para él.
Por un momento, Lu Gan no pudo hablar. Intentó reprimir sus instintos, pero se habían estado acumulando durante mucho tiempo.
Lu Gan terminó besando los labios de Song Ci sin control. Fue intenso. La pareja cayó junta sobre la cama.
Song Ci estaba azorada. Agarró a Lu Gan y lo abrazó. Mientras se besaban, murmuró su nombre.
Lu Gan le devolvió el abrazo con aún más fuerza.
Song Ci se sentía inquieta porque no podía ver. —Quiero oír tu voz —dijo con coquetería.
Lu Gan besó la seda negra que cubría los ojos de Song Ci. Bajo la luz tenue, parecía una tentadora.
—Pequeña Ci… Cariño… Mi esposa… —dijo Lu Gan con voz suave.
Al oír eso, Song Ci se sintió un poco avergonzada. Sin embargo, esa sensación se desvaneció rápidamente. En su lugar, lágrimas de felicidad empezaron a brotar de los ojos de Song Ci. No podía contenerlas en absoluto.
Lu Gan continuó besándola a través de la seda húmeda.
—¿No te gusta?
Song Ci negó con la cabeza. —Quiero verte… ¿Puedes quitarme la venda? —dijo en voz baja.
Por supuesto, si Lu Gan se negaba, Song Ci no volvería a mencionarlo jamás.
Lu Gan extendió la mano y acarició la seda negra que cubría los ojos de Song Ci. Todavía estaba húmeda por sus lágrimas. Podía sentir cómo le temblaban los párpados.
Tras besar a Song Ci una vez más, Lu Gan le quitó la venda.
Las luces del dormitorio eran tenues, pero aun así Song Ci hizo una mueca al recuperar la vista. Antes de que pudiera abrir los ojos por completo, Lu Gan ya la estaba besando.