Tres de corazones - Capítulo 12
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
12: Capítulo 6_2 12: Capítulo 6_2 —¿A eso ha venido?
—pregunté.
—Solo quise ser cortés.
—De acuerdo, no, no tuve una buena noche.
—le respondí recordando mis pesadillas.
—¿En qué puedo ayudarle?
—Quiero que revises algunas fotos.
—comentó Mauro sacando algunos papeles de su carpeta.
Me senté en el sillón que estaba frente al sofá, él puso las fotos sobre la mesita que había en medio, había seis hombres en total por las fotos, la misma cantidad de asaltantes del banco.
—¿Quieres que los identifique?
—pregunté, por lo que Mauro asintió.
No podía saber si alguno de ellos o todos habían participado del robo puesto que no les vi la cara en ningún momento y puedo recordar un rostro con facilidad, recordar solos los ojos era un asunto más complicado, pero podía intentarlo.
Mis ojos enseguida se desviaron a una imagen en particular, era una foto de Perseo sin sus lentes, con su mandíbula tensionada y con una expresión muy seria.
—¿Lo reconoces a él del robo?
—preguntó Mauro al verme observar la foto.
—¿Qué?
¡Lo reconozco porque estuve con él en el bar!
—dije indignada.
—No puedo creer esto.
No podré reconocer a ninguno porque todos llevaban algo que les cubría el rostro, lo mismo que usaron para taparnos el rostro a nosotros cuando salimos del banco.
—Es lo mismo que han dicho los otros tres rehenes.
—comentó Mauro.
—Pensé que contigo podría tener suerte.
—¿Perseo es un criminal?
—pregunté con curiosidad.
No quería verme envuelta de nuevo en un mundo de peligros y restricciones, que Mauro tenga la foto de él entre los sospechosos del robo, solo significaba que lo era y que tenían la sospecha que él había sido el responsable, pero no tenían como ligarlo a la escena del crimen, a menos que alguien lo reconozca.
Y, sobre todo, si estaba libre, daba a entender que jamás lo han atrapado en algo ilícito, pero que siempre estaba allí como el principal sospechoso.
—Mis hombres nunca le han encontrado algo.
—respondió Mauro con naturalidad.
—Siempre está en los peores momentos y sabemos que es un hombre peligroso.
—Entiendo.
—Bueno, eso sería todo.
—¿Por qué no me llamaste que fuera a la estación?
—pregunté.
Era lo más lógico, puesto es obtener una declaración era más fácil en la estación de policía con varias personas corroborando que lo que yo decía era cierto.
Él quedó en silencio pensando en una respuesta.
—Algo dentro de mí piensa que viniste a ver si aún estaba con él.
Era lógico, lo primero que vio cuando llego fue mi habitación junto con su pregunta, además, normalmente los procedimientos policiales siempre vienen dos, no solo uno.
No solo era asegurarse que no estuviera con Perseo, sino incluso demostrar que sus palabras aquella noche en el callejón eran ciertas.
—A veces olvido que eres muy detallista en ese aspecto.
—dijo él sonriendo.
—No sabía que había demostrado ser detallista.
—Y yo muy observador.
Hasta luego, Evelina.
Cuídate.
Terminando su frase, cerró la puerta tras de sí y mi lavadora indicaba que era hora de cambiar de ciclo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com