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Tres de corazones - Capítulo 15

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15: Capítulo 8 15: Capítulo 8 Milena había encontrado cinco micrófonos en mi apartamento, pero no estaba segura si había más o no, por lo que salimos de apartamento para que ella llamara a un equipo que revisara con sumo cuidado buscando si había más micrófonos o cámaras, en lo que ellos revisaban el apartamento, Milena se quedó vigilando el trabajo de ellos, decidí regresarme al supermercado para comprar otras cosas que hacían falta.

Mientras caminaba hasta allí, solo podía pensar en lo incomodo que sería vivir allí de ahora en adelante con el constante pensamiento de sentirme vigilada.

No había traído conmigo la lista de mercado que suelo hacer, porque siempre me pasa que me olvido de algunas cosas, a medida que iba pasando por los pasillos iba recordando que necesitaba y qué no, en ese momento mi móvil sonó, en la pantalla se podía ver el nombre de Milena.

—No encontramos nada más.

—dijo cuando atendí.

—Solo había esos cinco que te enseñé, haré un reporte de ello y lo más seguro es que me pidan tu traslado.

—Lo sé, creo que será necesario.

—dije resignada.

—Te llamaré apenas tenga noticias.

No quería mudarme, pero en vista de lo que acaba de ocurrir creo que podría ser la mejor idea, así poderme sentir más segura.

Milena ya no estaría a cargo de mi seguridad sino otra persona, quizá más estricta, menos presente, no lo sé, pero no me gustaba la idea, pero iba a ser lo mejor para mí.

Tomé un par de víveres más y me puse en la fila para poder realizar el pago, cuando lo vi.

No era Ciro, pero sin duda era alguien muy cercano a él, la fila era larga y se encontraba delante de cinco personas más, era él, la mano derecha de Ciro, Rolando Neri.

Mi corazón comenzó a latir con muchas fuerzas, sentí ganas de llorar de la desesperación, no me lo estaba imaginando, no era un producto de mi mente, era él en verdad.

Me sentía atrapada, no podía demostrar miedo porque sospecharían, pero tampoco debería tentar a mi suerte y quedarme allí esperando a ver qué ocurre.

—Señorita, ¿puede avanzar?

La voz del hombre detrás de mí me hizo dar un susto, la fila había avanzado lo suficiente para detrás un gran espacio, di unos pasos cortos con miedo a acercarme, con miedo a que me Rolando me reconociera y me llevara de regreso con Ciro, sería mi fin.

¿Qué hacía él aquí?

Los hombre de Sartore no pueden estar en esta ciudad que es territorio de Emilio Di Marino, lo sabía, por eso había elegido esta ciudad entre muchas otras, por eso sabía que aquí me sentiría a salvo, es una ciudad que Ciro jamás tocaría o se enfrentaría a Emilio, algo que él intentó hace años y casi le cuesta la vida, era el único territorio que no le pertenecía.

Observé como Ronaldo se acercaba a la caja para pagar unas sodas y unas cajetillas de cigarrillo, observó a su alrededor mientras buscaba en sus bolsillo el dinero para pagar con esos productos, desde donde estaba podía verlo, pero él le costaría mirarme a mí.

Mi corazón no dejaba de latir con fuerza, tanto que por un momento de daría un infarto de la impresión.

—¡¿Quién sigue?!

—gritó la cajera.

Era mi turno y la caja, justo la que estaba detrás de él.

Rolando seguía sin verme, pero yo podía verlo a él perfectamente.

Con lentitud y cuidado comencé a colocar los productos en la caja.

La cajera me observaba con recelo, mi actitud en esos momentos no era la mejor, me sentía presa del pánico.

Comencé a respirar con normalidad cuando vi que se iba, hasta que estando en la puerta, sus ojos se cruzaron con los míos y durante esos segundos que me vio, sentí el mundo detenerse.

Sus ojos se desviaron a otro lugar, se quedó un rato afuera encendiendo un cigarrillo para luego marcharse y yo, comencé a llorar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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