Tres de corazones - Capítulo 2
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
2: Capítulo 1_2 2: Capítulo 1_2 —Levántate.
—dijo un hombre, el tono de voz era diferente del que me había ordenado que me tirara al suelo.
Su voz era un poco carrasposa con un ligero tono de rudeza.
Sin colocar el mínimo de resistencia hice lo que me pidió, fue cuando noté que habían herido al vigilante del banco y que, junto a mí, había otras tres personas que habían tomado.
Iba vestido todo de negro el hombre, con un pasamontañas que le cubría el rostro exceptuando sus ojos, era lo único que tenía descubierto, poseía unos ojos marrones que te miraban tratando de inspirar temor.
Llevaba guantes en sus manos, con una de ellas tomó con fuerza mi brazo, tanto que tan solo con un medio apretón comenzaba a doler el agarre.
Comenzó a tirar de él con fuerza obligándome a caminar donde él quisiera mientras con su mano libre sostenía el arma apuntándome directamente a la cintura.
En ese momento fue que empecé a sentir un poco de arrepentimiento, además de causarme risa la situación, porque había luchado tanto por tener tranquilidad en mi vida, que al final me la arrebatarían en un robo en donde no tenía nada que ver, en donde no estaba participando, solo allí en el banco existiendo y el arrepentimiento de morir y saber que no podré realizar muchas cosas y experimentar muchas más.
Nos obligaron a salir del banco donde nos esperaban dos carros, eran en total seis hombres los que habían robado el banco, todos vestidos exactamente iguales, lo único que se podía diferenciar entre ellos eran las estaturas y la forma de sus ojos.
Al llegar a los carros tiraron deprisa los maletines en los baúles de los carros, apuntándonos, nos esposaron las manos y nos colocaron pasamontañas sobre el rostro a todos, o eso pensaba, porque a diferencia de los que ellos usaban, estos imposibilitaban la vista.
Nos obligaron a subir al auto, para luego arrancar a toda prisa por la autopista mientras al fondo se podía escuchar las sirenas de lo que intuía que era la policía.
Estuvieron en silencio durante todo el trayecto, solo se podía escuchar un pequeño lloriqueo de mi compañero rehén que se encontraba mi lado durante un trayecto que, para la velocidad que iban, duró bastante.
Muchos minutos después, comencé a sentir como la velocidad iban reduciendo poco a poco, hasta detenerse por completo, escuché como abrieron una de las puertas del auto.
—¿Qué?
—gritó mi compañero rehén.
—¿Qué van a hacer?
¡Por favor, no me maten!
—Sino haces silencio, consideraré en matarte.
—respondió alguien.
El hombre dejó de sollozar.
Escuché como cerraban la puerta del auto e inmediatamente arrancar, pero no sentía el peso de mi compañero a mi lado, por lo que solo quedábamos los tres asaltantes y mi persona.
—Oye.
—dijo uno de ellos.
—¿Qué te parece si nos divertimos un rato con ella?
—preguntó en un tono divertido.
Mi cuerpo se tensionó, estaba en peligro, pero no actuaba como tal, no me gustaba su idea, pero en un momento así solo podía pensar en lo peor.
—No.
—se escuchaba como el hombre que me había ordenado en levantarme.
—Cumplamos el trabajo y eso es todo.
—¿Cada cuánto vez una preciosura así?
—preguntó alguien más, seguida de una risa, no sé qué pasó después para que el sujeto añadiera: —De acuerdo, de acuerdo, pararé aquí.
El auto redujo la velocidad de nuevo hasta detenerse, la puerta se abrió de nuevo, una mano tomó mi brazo de nuevo con fuerza jalándola para bajarme del auto, sentí como uno de ellos se colocaba frente a mí, retiro el pasamontañas con fuerza tirando de igual manera mi cabello, en ese momento pude verlo a los ojos que me miraban fijamente, al cabo de unos segundos, su mirada se desvió hacía el auto, que abordó poco después para luego irse dejándome sola en un lugar abandonado y desconocido.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com