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Tres de corazones - Capítulo 21

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21: Capítulo 11_2 21: Capítulo 11_2 La alarma sonó a primera hora como era costumbre, mi cabeza dolía un poco, pero no lo suficiente para quedarme un rato más en cama, en ese momento recordé que no estaba en mi casa.

Miré a mi alrededor, Perseo estaba dormido a mi lado con su cabello despeinado y yo me encontraba bajo sus sábanas completamente desnuda con solo una hora para llegar al trabajo, maldije dentro de mí, no por haberme acostado con él, sino por haberme quedado dormida en su casa y no haber regresado a la mía.

Me levanté con cuidado de no despertarlo y busqué a tiendas mi ropa por su cama, pero no la veía, en ese momento recordé que nos habíamos desnudado en su sofá.

Me escapé con cuidado de la cama, buscando no despertarlo, caminé hasta la sala cuando encontré mi ropa interior, me empecé a vestir con prisa.

—¿Quieres que te lleve al trabajo?

—preguntó Perseo desde la entrada a su habitación, llevaba un bóxer puesto y se enjuagaba los ojos.

—Acabas de despertar.

—puntualicé.

—No creo que sea buena idea.

—Solo dame cinco minutos.

Cumpliendo su palabra, a los cincos minutos se encontraba vestido y arreglado, al igual que yo, bajamos hasta el parqueadero, donde tomó rumbo hasta la librería, pero antes hizo una parada para comprar el desayuno, durante todo el trayecto hubo silencio, lo cual agradecí, porque tan solo pensar que hora eran, hacia que me doliera la cabeza.

Llegue muy puntual para mi hora de entrada.

Diamante me quedó observando cuando vio que me bajé del auto de su sobrino un martes muy temprano, Perseo entró a la librería y le entregó a su tía el desayuno que había comprado y a mí, mi parte, e inmediatamente subí hasta el mezzanine, Diamante solo me juzgó con su mirada, pero no dijo algo sobre la situación más que darme tareas para el día.

Comí mi desayuno tranquila mientras sentía las miradas puestas en mí, estaba en el trabajo sin mi mochila usual, no había realizado mi rutina matutina y solo podía sentir un poco de malestar por ese alcohol extraño que bebimos, pero entre aquellos sentimientos no sentía ni una pizca de remordimiento.

Tomé mi carrito para comenzar a catalogar los libros, cuando entre la pila vi uno que llamó mi atención, era un cuento infantil, uno que solía leer muy seguido porque había sido de mis primeras lecturas, “la bufanda que soñaba con el viento”, un título que era la segunda vez en mi vida que lo veía, como el título lo indicaba, una bufanda triste que soñaba con viajar, hasta que un día se pierde.

Tenerlo en mis manos se sentía como saborear mi niñez, una época en la que era ignorante de muchas cosas, cosas que hoy en día no me gustaría saber, abrí el cuento para recordar los dibujos que estaban dentro, hojee rápido su contenido, hasta que me detuve en una de las páginas algo que captó mi atención.

—Mira, Ale.

—dijo con mucho entusiasmo.

—Me encontré esta carta y pensé en ustedes.

—¿Sí?

¿Por qué?

—pregunté.

—Es solo una simple carta.

—Así es, solo una simple carta, muchas veces los objetos son simples, hasta que le damos significados especiales.

—¿Y qué significado especial tienes esta?

—Es un tres de corazones, somos nosotros, tú, Caterina y yo.

—dijo.

—¿No te parece bonita esta carta?

El recuerdo vino fugazmente a mi memoria, mi mano comenzó a temblar de miedo, todos los malestares y pensamientos que pudiera tener se esfumaron enseguida, entre medio del libro había un tres de corazones, en un libro que él sabía perfectamente que me gustaba de niña, con una carta que solo él sabía el significado, solo podría dar a entender una sola cosa, él me había encontrado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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