Tres de corazones - Capítulo 27
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
27: Capítulo 14_2 27: Capítulo 14_2 Hubiera preferido que se confirmaran mis sospechas sobre Mauro, al menos así podría decir que lo sospechaba, pero de él jamás tuve ese sentimiento, si tan solo hubiera prestado atención a las advertencias de Mauro, nada de esto estuviera pasando.
Repasé con precisión mi encimera, en ese momento observé unos cuchillos que tenía cerca.
Recordé esa noche en su casa, el sabor del sake, la forma en que me miraba mientras conducía, todo había sido mentira, él solo estaba esperando el momento para entregarme, quizá la cabaña era su sitio perfecto para hacerlo, gracias a la presencia de Mauro eso no ocurrió.
Tomé un cuchillo y sin pensarlo dos veces me acerqué a él, no iba a dejar que me entregara, prefería morir antes de vivir de nuevo un infierno, una pesadilla.
Perseo era mucho más alto que yo, pero me las arreglé para poder colocar el cuchillo sobre su garganta, a él le sorprendió mucho ese gesto, pero estaba tan cegada de ira y traición, que no previne que él haya hecho algún movimiento, hasta que sentí algo frío en mi abdomen, me apuntaba con un arma.
—¿Por qué?
—pregunté enojada.
—¡¿Por qué?!
—Escúchame, necesito que lo hagas.
—¿Escucharte?
¡Me has estado mintiendo!
¡Todo ha sido una mentira!
—Si, es cierto que me acerqué a ti con un propósito.
No pude creer que te tenía tan cerca, cuando te vi trabajando en Oceánica creí que sería un trabajo fácil.
—¿Cuánto están pidiendo?
—Quinientos mil.
—respondió él.
—Pero quien me contrató fue Di Marino.
—¿Qué?
—pregunté incrédula bajando la guardia y él bajando su pistola.
—¿Por qué Di Marino me querría?
—Planea usarte para chantajear a Sartore.
—respondió Perseo.
—Trabajas para él.
—dije indignada.
Emilio Di Marino es quien controla las drogas, carteles y asesinatos en esta parte del país, solo un pequeño porcentaje en comparación de Ciro Sartore quien se lleva la corona en ese sucio mundo y me usaría para arrebatarle ese título, usarme como cebo.
—Evelina, necesito que me escuches.
—imploró Perseo.
—No soy el único que te estaba buscando, hay muchos más.
—Me pusieron precio, era de esperarse.
—No estás a salvo, déjame protegerte.
—¿Protegerme?
Trabajas para Di Marino, me has estado engañando y quieres que crea que me protegerás.
—Puedo darte otra vida si así lo deseas… —Solo quiero que esto termine.
—dije al borde de las lágrimas.
—Sartore y Di Marino no se cansarán hasta que alguno de los dos te obtenga.
—Ahora soy un premio que conseguir.
Vete, Perseo.
Si no vas a entregarme en estos momentos con alguno de ellos, vete.
—Déjame ayudarte, por favor, Alessia.
Era la primera vez en meses que alguien me llamaba por mi verdadero nombre que todo se sintió falso, irreal, me negaba a creer que todo aquello estuviera pasando.
—¡Lárgate!
—grité con furia.
Resignado Perseo se marchó, dejándome sola y confundida, con un nombre que pensé que jamás escucharía haciendo eco en mí recordando cosas que me obligué a olvidar, solo era cuestión de tiempo para que todo terminara.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com