Tres de corazones - Capítulo 38
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Capítulo 38: Capítulo 20
Años antes.
Extendí mi mano instintivamente, a mi lado, el lugar vacío. Toqué una sábana tan delgada que se podía ver a través de ella, pero no había nadie. Abrí mis ojos y el olor a suciedad, humedad y drogas llenaron mis pulmones.
Enjuagué mis ojos con mis manos, pestañeé varias veces para enfocar la vista, el lugar estaba oscuro, aunque afuera hubiera una luz resplandeciente. Miré a mi alrededor, había basura en todos lados, en una esquina de la habitación había una mujer, tenía en su brazo enrollado algo lo tiraba con fuerza con su boca, para luego soltar un largo suspiro luego de inyectarse algo en el brazo.
—Mamá, Caterina —le dije a la mujer.
Su cabello lucía tiesto cual esponja, lo que alguna vez había sido una sedosa cabellera rubia, ahora solo estaba sucio. La mujer se levantó de la esquina donde se encontraba, vi a la otra esquina del lugar y había un hombre tirado en el piso.
La mujer se acercó a mí, me miró con una sonrisa, tomó con fuerza mi cara y la inspeccionó.
—Vete a dormir y no molestes. —dijo al final.
Hice caso a sus palabras para evitar que me golpeara, me recosté en el colchón, sentía los resortes bajo mi delgado cuerpo, me preocupaba Caterina, ella no salía sin mí. Observé mis manos sucias y volví a quedarme dormida.
—¿Alessia?
El susurro provenía de un hombre, alguien que conocía, mi hermano Ciro, la única persona en el mundo en la que podía confiar.
Ciro nació diez años antes que nosotras, había salido con la belleza de la mujer que nos dio a luz y con el carácter de su progenitor, un hombre del cual mi madre estaba completamente enamorada, haciendo de todo para quedarse con él. Cuando esta mujer descubrió que el amor de su vida la engañaba con una mujer más joven y que quería dejarla, empezó su descenso a la locura, lamentablemente Ciro fue arrastrado a ese mundo, comenzó a tener trabajos en varios lugares para poder llevar algo de comida a la casa a una edad muy corta porque esa mujer no era capaz de valerse por sí misma, solo buscaba prostituirse y consumir drogas.
Algunos años después, esa mujer queda embarazada de nuevo, para todos es un misterio quien es nuestro padre, también la manera en cómo llegamos al mundo, unas gemelas. Desde ese momento, con la edad de diez años, Ciro comenzó a velar por nosotras, un niño cuidando a unas niñas.
Hace un par de meses, Ciro se marchó sin decir a donde y más nunca volvimos a saber de él. Desde el momento en que se fue comenzamos a pasar hambre, la mujer pasaba más drogada que sobria y solo nos paseábamos por la calle en busca de comida. Entidades quisieron hacerse cargo de nosotras, pero nunca sucedía algo, hasta ese día.
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