Tres de corazones - Capítulo 40
- Inicio
- Todas las novelas
- Tres de corazones
- Capítulo 40 - Capítulo 40: Capítulo 21
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 40: Capítulo 21
Años antes.
En el país ya era bastante conocido el nombre de Ciro Sartore, no había persona que no lo mencionara, nosotras duramos ignorantes de ello durante diez años, cuando tuvimos dieciocho supimos la verdad de la manera más trágica y cruel posible.
Ciro seguía comportándose como un rey en su castillo, teníamos chef que nos cocinaban todo lo que quisiéramos, podíamos pedirle cualquier cosa que él nos la daría solo con dos estrictas condiciones, siempre al lado de un guardaespaldas y sin salir de casa sin previa autorización. Nunca nos preguntamos los motivos, para nosotras no era necesario el exterior puesto que en la mansión Sartore lo teníamos todo.
Ambas teníamos asignado como guardaespaldas a Lucio, el mejor amigo de toda la vida de Ciro, un hombre que él conoció siendo solo niños y avanzó con él en este camino de perdición.
Descubrí el habito de la lectura, el poder que tenía de transportarte a otros mundos sin salir de tu lugar, Ciro compraba cualquier libro que le pidiera y él era feliz haciéndolo.
Un día entró a nuestra habitación. Caterina dibujaba algo mirando a la ventana, mientras yo solo leía. Lucio esperaban afuera de la habitación respetando nuestra privacidad. Insistió que fuéramos de compra y adquiriéramos el vestido más hermoso para nosotras, también que fuéramos al salón y demás cosas, nosotras sin dudar aceptamos, hacer algo diferente no estaba de más, además, él nos había dado el permiso para estar por fuera.
Pasamos horas en el centro comercial, Caterina reía cuando le daban masajes en los pies, emocionada eligió un nuevo corte de cabello y un peinado diferente, hablaba de lo mucho que le gustaba ir a la peluquería e ir de compra.
Cuando regresamos a la casa, Ciro nos tenía preparada una sorpresa, había dos ramos de rosas rojas de casi cien flores cada uno, varios regalos de marca, ropa, libros, set de pinturas y muchas cosas más que a nosotras nos gustaban, celebraba nuestro cumpleaños. Nosotras aun no sabíamos cuando era nuestro nacimiento, y no le dábamos importancia a ello, pero para Ciro si era un día muy especial, invitó a varias personas para compartir el día, personas con la que había hablado antes y entablado un conversación, pero todo comenzó a ir mal.
Ciro había contratado una banda para que tocara ese día en la mansión, había varias personas bailando, ningún hombre nos sacaba a bailar, por lo que nosotras éramos felices bailando entre nosotras mismas, yo tenía a Caterina para hablar, pasar el rato, desahogarme, llorar, reír, tenía a mi hermana, no necesitaba más nadie.
—Ale, ¿ya le dijiste algo? —preguntó Caterina mientras bailábamos.
—Habla despacio, no quiero que Ciro nos escuche. —respondí. —Pienso en preguntarle hoy, más tarde si tenemos un tiempo a solas.
—En serio, no sé qué le ves. —dijo entre risas.
—Lo has visto, como me trata, como me habla. —dije ilusionada.
—Si, he notado un trato preferencial contigo. —comentó. —Le gustas y mucho.
—¿De verdad lo crees? —pregunté.
—Si, pero no puedo entender cómo es que le gustas tú y yo no, si somos iguales. —dijo entre risas.
—No me digas que estas celosa.
—¿De esa cosa fea? ¡Jamás! —dijo fingiendo estar indignada. —Además, tu felicidad es la mía, si eres feliz con él, adelante.
—Pero no quiero que Ciro se dé cuenta, ya sabes que es muy celoso.
—Si, ¿recuerdas cuándo…?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com