Tres de corazones - Capítulo 41
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 41: Capítulo 21_2
Sus palabras quedaron suspendidas en el aire, una explosión se llevaron sus palabras y la música, lo único que podía escuchar era un fuerte pitido en mis oídos. Me levanté de prisa para mirar a Caterina quien estaba tumbada en el suelo, de su cabeza brotaba sangre, sin embargo, estaba bien, rápido se levantó y tomó mi rostro.
—¿Estás bien? —preguntó.
Comenzaron a escucharse disparos, el humo comenzaba a dispersarse del lugar, solo olía a pólvora y sangre. Caterina y yo nos tiramos enseguida al piso cubriéndonos la cabeza. Caterina lloraba desconsoladamente, el miedo se le veía en su rostro, yo solo pensaba en salir de ahí.
A lo lejos pude ver a Lucio haciéndonos señas para caminar hasta él. Tenía un arma en sus manos, apuntaba detrás de nosotras y disparaba. Logramos llegar hasta él, indicando que nos quedáramos resguardadas detrás de una columna, mientras él solo disparaba, hasta que una bala atravesó su hombro.
Caterina y yo gritamos del asombro, Lucio aún se encontraba con vida, pero malherido, me acerqué a él para ayudarlo, se quejaba mucho del dolor, hice presión en su brazo para detener el sangrado.
—Quédense quietas. —dijo un hombre apuntándonos. —Levántense.
Obedecimos a su petición, tomé la mano de Caterina con fuerza, el hombre puso la pistola en su mi espalda obligándonos a caminar. Caterina intentaba reprimir las lágrimas, su mano temblaba aun cuando sujetaba la mía, yo no podía procesar tanta información que ocurría en solo momentos.
—¡Basta, Sartore! —gritó el hombre de detrás de nosotras. —¡Empecemos la negociación!
—¡No tengo nada que negociar contigo, Ricci! —gritó Ciro de regreso.
Ciro estaba escondido detrás de la escalera, cuando salió de su escondite y vio que el hombre nos estaba apuntado vi por primera vez en su rostro una expresión que no había visto jamás. Salió dejando ver sus manos, el arma que sostenía la dejó en el suelo con cuidado y poco a poco se iba acercando a nosotras.
—Ciro, por favor. —dijo Caterina suplicando. —Ayúdanos.
—Todo estará bien. —respondió él.
—Si, niñas. Todo estará bien, si él me entrega mi cargamento. —comentó el hombre detrás de nosotros.
—¿Tu cargamento? —preguntó Ciro confuso. —Tu cargamento ya no lo tengo. ¡Hicimos un negocio!
—¡No! ¡Tú me robaste! Y me lo regresarás ahora.
—Escúchame, Ricci. Ya no lo tengo, pero puedo pagar por él. Negociemos.
—De acuerdo, elige.
No tenía que mirar para saber que estaba hablando de nosotras. El momento pasó en cuestión de segundos, pero puedo recordarlo todo, cada fragmento con detalle.
Observó a Ciro indeciso sobre su acción, sin embargo, lo hace, de su espalda saca otra arma que tenía escondida, apunta al hombre que estaba detrás de nosotras, se escucharon casi al mismo tiempo, pero imperceptible, dos disparos, el primero, impactando detrás de nosotras, escucho como cae el cuerpo del hombre que nos amenazaba. Ciro, que aun sostenía el arma humeando, miraba con desconcierto a Caterina. Tuvo los segundo para pensar, para poder negociar con Ricci, pero prefirió actuar.
Con miedo observé a Caterina, se encontraba encorvada, con sus manos en el abdomen, estaba asustada, no podía moverme, no podía gritar, la sangre de mi hermana escapaba por el agujero que atravesaba su cuerpo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com