Tres de corazones - Capítulo 43
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 43: Capítulo 22_2
Levantó con su mano para depositarla con fuerza en mi mejilla, la fuerza ocasionó que me doliera la cabeza y me tumbara al suelo. Observé al monstruo que alguna vez había sido mi hermano, resoplaba de ira.
—¡Ciro! —gritó Lucio.
Corrió a levantarme y con el dorso de su mano limpió la sangre que corría por mi nariz. Jamás, nunca en su vida, Ciro me había levantado la mano, jamás en su vida me había gritado, en ese momento vi nacer algo dentro de él, que solo lo harían volverse cada vez más sádico e insensato.
—Llévala a su habitación y que no salga hasta nueva orden. —dijo Ciro señalando a uno de sus hombres.
Ellos se miraron entre sí cuestionando su petición, pero me tomaron por los brazos para levantarme del piso.
—¡No soy una niña, Ciro! —grité mientras me levantaban del piso. —¡Puedo hacer lo que quiera y quiero irme de aquí!
No deseaba estar bajo el mismo techo que un hombre como él, solo sería cuestión de tiempo para que acabara igual o peor que Caterina, mi pobre alma gemela que no merecía todo aquello, de haberlo sabia, hubiera huido con ella hace años sin necesidad de ser arrastradas a ese mundo.
Ciro hizo un ademan para que se detuvieran, me tomó con fuerza del cabello para obligarme a mirarlo.
—Quiero que entiendas algo, Alessia Sartore. —comentó Ciro a regañadientes. —Tú eres mía y no irás a ninguna parte sin que yo lo sepa, juré protegerte y es lo que haré. Ya viste lo que le ocurrió a Caterina, lo mismo puede pasarte a ti si no colaboras. Además, aquí tiene todo lo que puedas necesitar.
Cada palabra era como un puñal para mí, mi propio hermano me estaba amenazando, no podía huir, era lo que me estaba dando a entender, si lo hacía, donde quiera que estuviera él me encontraría y por todo lo que me ha contado que es capaz de hacer, solo tendría que hacer una llamada para conocer mi ubicación.
—Llévensela.
Puse resistencia mientras me trataban de sacar de la habitación, grité lo más que pude, gritaban buscando que alguien me ayudara, él único que me miró con compasión fue Lucio, quien en silencio observó cómo era arrastrada fuera de allí, pero seguía estando a disposición de Ciro, él no podía hacer nada para ayudarme, ya no tenía quien me escuchara, estaba sola.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com