Tres de corazones - Capítulo 47
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 47: Capítulo 24_2
Mi grito había despertado a varias personas, incluyendo a Lucio que dormía en el pasillo, cuando me escuchó abrió la puerta de golpe y encendió las luces, solo me veía a mí llorando desconsoladamente en la cama, tras de él llegaron otros tres hombres apuntando con armas dentro de la habitación para acabar con lo que había en la habitación, solo estaba yo y mis pesadillas.
—No hay problema. —dijo Lucio dirigiéndose a los otros hombres. —Me encargaré, vuelvan a la guardia.
Cuando se aseguró que no había nadie por allí, entró a la habitación. Se acercó a la cama y se acostó a mi lado, abrazándome hasta calmarme. Al cabo de unos minutos había dejado de llorar.
—¿Qué soñaste? —preguntó.
—Ya no lo recuerdo, pero me sentí con miedo. —respondí.
Con delicadeza se levantó de la cama y caminó hacía la entrada, de un salto me levanté para seguirlo, no quería pasar la noche sola, solo quería un poco de compañía, por lo menos hasta que me quedara dormida.
—¡Lucio, espera! ¿Podrías quedarte otro rato?
—No, Alessia, no puedo quedarme.
—Si te preocupa, Ciro, él no está, igual hacemos como la última vez, solo hasta que me quede dormida.
—Si, eso es lo que me preocupa, que él no esté.
—¿Por qué? Él no se dará cuenta, no hará nada.
—El problema no es él… —y casi en un susurro dijo: —El problema eres tú.
—¿Qué quieres decir? —pregunté confusa.
Caminó hasta la entrada y, quedándose dentro, cerró la puerta, se quedó con el picaporte en la mano durante unos segundos, meditando que iba a decir.
—¿Tienes un problema conmigo? —pregunté molesta.
Durante todo ese tiempo pensé en todo lo contrario, pensé que tenía una conexión, que él se la pasaba bien conmigo, siempre se le veía sonriendo a mi lado, además de sus palabras indicaban todo lo contrario.
—Si, Alessia. —dijo en un tono serio. —Tengo un problema contigo. —poco a poco comenzó a caminar hasta quedar frente a mí. —Y es que no haces como lucho todos los días por no acercarme a mí.
—Yo… no lo entiendo…
—Alessia, estoy perdidamente enamorado de ti. —confesó. —Pero… —cerró sus ojos con fuerza y al abrirlos me miró fijamente. —Al diablo, te amo más a ti de lo que le temo a Ciro.
Sentí un alivio dentro de mí, al ver que mis pensamientos no eran correctos, se resistía a estar cerca de mí para no cometer una locura. Sin embargo, al terminar su frase, me dio un beso, primero largo y húmedo, sus labios se sentían un poco resecos, gruesos, poco a poco aumentó la fuerza del beso, sus manos abandonaron mi rostro para tomar mi cintura, se deslizaban por mi cuerpo, cuando de un solo movimiento me alzó y mis piernas rodearon mi cintura, mi mente se puso en blanco.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com