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Tres de corazones - Capítulo 56

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Capítulo 56: Capítulo 29

El día de la fiesta llegó más pronto de lo que esperaba. Ciro personalmente había elegido el vestido que usaría y los accesorios, incluso había contratado a una maquilladora para Chiara y para mí, en sus palabras, debía de verme digna para compartir a su lado, estarían los mayores socios de él compartiendo todos en una misma habitación.

El vestido en particular no era de mi agrado, pero debía usarlo, tenía un escote muy pronunciado, la espalda descubierta, de un color rojo intenso, con tacones plateados. Un vestuario demasiado excesivo para mi gusto.

Chiara en cambio, llevaba un vestido un poco más sencillo, igualmente largo, en un tono claro, sin escote, espalda descubierta, el vestido era ajustado que le hacía notar aun más su cintura y podía verse su abdomen inflamado, la primera vez que notaba en ella ese signo de su embarazo, aunque Ciro se comportase indiferente con ella, no la maltrataba o la gritaba, a veces podía escuchar que se interesaba por el bebé, empezaba a creer que buscaba rápido agrandar la familia.

Las miradas no se hicieron esperar, incluso de los hombres de él. Ciro nos ayudó a ambas a subir al auto, sentándose en medio de ambas, los escoltas también asistirían a la fiesta.

El casino El Gran Duque resplandecía igual que navidad, luces en cada lugar, personas que demostraban el lujo que no poseían, autos extravagantes, personas con sus mejores trajes. La música resonaba con fuerza, el bullicio de las personas se mezclaba con los tintineos de los juegos, el olor a alcohol y cigarrillos se sentía en el ambiente, era un sitio completamente nuevo para mí, no había ninguna ventana que diera hacia el exterior, el sitio se encontraba completamente iluminado.

Paseamos en medio de la multitud, podía sentir las miradas en mí y se reforzó más, cuando subimos a la segunda planta del casino, el lugar privado de Ciro, donde se encontraban muchas personas esperándonos, el silencio reinó cuando entramos al salón de eventos, se escucharon murmullos y suspiros. La música del casino no llegaba hasta el salón, y antes de qué entráramos, no se escuchaba algo.

Había a cada lado del salón mesas para que las personas pudieran sentarse, el sitio olía a perfumes caros, pero se mezclaba ligeramente con el olor a la comida que preparaban.

Ciro tomó mi mano con fuerza, obligándome a ir con él hasta el centro del salón, Chiara solo lo seguía. Alguien apareció en medio de la multitud sosteniendo un micrófono que le extendió a Ciro.

—Bienvenidos sean todos. —comenzó a decir Ciro. —Hoy junto a ustedes, celebramos la certeza de que nadie, puede derrocar a un rey. Y los reyes… siempre protegen lo que es suyo.

Al concluir la frase, mientras creía una ovación, sostuvo mi mano y me dio un beso en ella, mientras con la otra mano sostenía la cintura de Chiara. “Protegen lo que es suyo”, lo que es de tu propiedad, pero no le pertenecía a nadie.

Los aplausos seguían y me guío hasta una mesa, hasta el fondo del salón, allí se sentó en medio de nosotras, personas iban y venían, lo saludaban, me sonreían y debía fingir que les devolvía el saludo, que disfrutaba de la fiesta, pero no era capaz de hacerlo.

—Señor Sartore. —dijo un hombre de un traje gris dirigiéndose a Ciro. —¿Me permite bailar una pieza con su acompañante?

—Si, claro. Chiara estará dispuesto en bailar con usted. —respondió Ciro.

—Oh, creo que no me expresé bien. —luego mirándome, el hombre añadió: —Señorita, ¿le gustaría bailar conmigo?

—Yo… —intenté decir.

—No. —interrumpió Ciro con frialdad. —Ella no baila.

—Pero, le pregunté a la señorita. —dijo con una sonrisa llena de malicia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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