Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Tres de corazones - Capítulo 7

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Tres de corazones
  4. Capítulo 7 - 7 Capítulo 4
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

7: Capítulo 4 7: Capítulo 4 Estando en el trabajo, me había dejado influenciar por Tamara y sus ruegos por salir a beber y tomar algo, había dado mi palabra de que iríamos, pues, iríamos todos los del trabajo para desestresarnos de la jornada laboral de la semana, usualmente solían hacer esa clase de planes y siempre solía negarme, pero esta vez Tamara logró hacer que fuera.

Estando en mi casa me arrepentía de haber dicho que sí, porque donde ellos veían oportunidades para conocer personas y divertirse, yo solo veía posibilidades de encontrarme con personas que no quería ver.

Me obligué a vestirme para salir, me coloqué un vestido con unos tacones bajos y un poco de maquillaje, al observarme en el espejo pude ver mi más grande temor, comencé a ver tonos rubios en mi cabello negro, era una señal que debería de tapar esas raíces antes que fuera demasiado tarde.

Mientras mi retocaba los labios frente al espejo, sentí escuchar algo, una risa, la risa característica de Caterina, de una manera muy fugaz me pareció verla detrás de mí por el reflejo del espejo riéndose, desesperada comencé a recorrer toda la casa, cada esquina, cada puerta cerrada, cada espacio, pero me encontraba sola en el departamento.

—Me estoy volviendo loca.

—dije cuando regresé a mi habitación.

Pero la sensación no desaparecía de mi pecho, la había visto, hace meses no la veía, pero siempre la recordaba y como no hacerlo, si cada vez que me veía al espejo era como verla a ella.

Sonó el interlocutor del departamento, desde portería me llamaban para avisarme que una mujer llamada Tamara se encontraba allí esperándome, así que rápido salí de ese departamento que el único sonido que había era el de mi respiración.

En poco minutos llegué con Tamara a un bar en el centro de la ciudad, mi primera impresión era que el lugar se veía muy grande, además que se encontraba muy lleno de personas para mi gusto, nuestros compañeros de trabajo estaban esperándonos afuera del bar para poder entrar y hallar una mesa donde nos sintiéramos a gusto.

La música resonaba muy fuerte, tanto que para entablar una conversación con la persona que tenía al lado hacía falta que le hablaras al oído.

El camarero rápido nos trajo una botella de ron que dejó en el centro de la mesa con siete vasos disponibles para todos los presentes.

Las conversaciones eran algo banales, no se hablaba de nada de importancia, quizá un cliente que haya hecho algo extraño o como estuvo el partido de futbol ayer, conversaciones de las cuales casi no escuchaba, por lo que tampoco podía participar de ellas, pero si bebía cada vez que hacían la ronda.

Algunos bailaban, otros reían, pero yo solo podía pensar en la posibilidad de encontrarme con alguien, aunque estuviera a miles de kilómetros de distancia todavía existía esa remota posibilidad y no quería quedarme más tiempo para averiguar si podría ser cierta, la ansiedad empezaba a apoderarse de mí, comenzaba a disfrutar esta nueva vida para que un encuentro con alguien en un bar dañara todo lo que me ha costado conseguir, por eso cuando pasaron la sexta o séptima ronda de ron, me levanté de mi asiento, el alcohol empezaba a hacer efectos en mi cuerpo, pero todavía podría aguantar otras cinco rondas, pero no me quedaría para entonces.

—¿A dónde vas?

—preguntó Tamara tomándome del brazo.

—Voy a… —intenté decir, pero alguien tropezó conmigo.

El lugar estaba lleno de personas, así que tropezarme con alguien no debía ser un problema, pero lo era cuando ese alguien se trata del casanova de la librería, Perseo si no olvidaba su nombre.

—¿Tan pronto de marchas?

—preguntó sujetándome de los brazos.

En ese momento me quede sin palabras, agradecía haberlo encontrado a él y no a alguien más, pero hubiera preferido no hacerlo, cada segundo que pasaba solo hacia arrepentirme de haber salido de casa.

—Ven, te invito a un trago.

—dijo al notar mi ausencia de palabras.

—No te preocupes, la cuidaré.

—dijo esta vez dirigiéndose a Tamara.

Me condujo por el bar sosteniendo mi mano, en ningún punto la soltó hasta que llegamos a la barra, él me sentó en un lugar y se colocó de pie a mi lado, no había notado su cabello despeinado hacia atrás, o el arete que bailaba en su oreja izquierda, en esta ocasión se veía menos intimidante cuando lo vi hace un par de días.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo