Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 106
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- Capítulo 106 - 106 La Ciudad de ensueño de la Música
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106: La Ciudad de ensueño de la Música.
106: La Ciudad de ensueño de la Música.
Editor: Adrastea Works Sentado en la diligencia, que se movía con bastante suavidad, Lucien miró por la ventana y descubrió que Aalto estaba más ajetreada que de costumbre, a cause del festival de música.
Montones de diligencias con extraños blasones aparecieron de repente en las calles, pero Lucien los conocía, ya que había leído varios libros en el estudio de Natasha que mostraban historias de los blasones de las diferentes familias del continente.
Además, hoy había muchos más artistas callejeros y bardos en la calle.
Entre esta gente, Lucien identificó una figura familiar.
Era el tío Joel.
Joel tocaba la lira.
Parecía que perder dos dedos de su mano izquierda no le molestaba mucho.
Rodeado por un grupo de gente, Joel parecía bastante alegre y emocionado.
Lucien pidió al cochero que se detuviera.
Después se bajó y caminó hacia Joel.
Colocándose tras la multitud, Lucien le escuchó tocar, sonriendo.
La multitud dio un cálido aplauso cuando Joel dejó de tocar y se inclinó.
Unos pocos oyentes sacaron sus monederos y echaron unas monedas en el sombrero de Joel para mostrar su aprecio.
Cuando Joel se irguió, vio a Lucien.
Los ojos de Joel se iluminaron de sorpresa.
—Lucien, ¡cómo es que estás aquí!
—Cuando la multitud se dispersó, Joel fue con Lucien hasta una esquina más tranquila—.
Creí que seguías en la mansión.
—Lo estaba —sonrió Lucien—.
Voy a la asociación.
¿Cómo te va, tío Joel?
—¡Me va genial!
—los ojos de Joel brillaban de orgullo—.
Ya lo has visto.
¡Les encanta mi música!
Lucien asintió y dijo: —Por supuesto —entonces apuntó al sombrero de Joel, que estaba lleno de monedas.
—No necesito el dinero.
Te has estado haciendo cargo de mi familia todo este tiempo, y gracias a ti y a John, tenemos una vida decente —Joel sopesó el sombrero en su mano—.
Mientras les guste mi música, con eso me basta.
—Lo sé —Lucien coincidió—.
La música en sí ya es lo bastante hermosa.
—Ahora solo toco para seguir mi sueño, no para ganarme la vida.
Siento que los días en los que vine a Aalto por primera vez han vuelto.
Estoy apasionado y motivado.
El Festival de Música de Aalto me convierte en un polluelo… jajaja… Más tarde, Lucien vagó por la calle para disfrutar de los distintos estilos.
La música callejera tenía su encanto único, lo que inspiraba a Lucien un tanto.
Al quedarse tanto tiempo en la mansión de los suburbios, Lucien echaba de menos la atmósfera agitada.
Mientras caminaba, Lucien intentaba hacerse una idea algo tosca de como recomponer el tercer movimiento de Sonata de Violín en Sol Menor, que era una pieza muy complicada en este mundo.
Lucien quería presentar la belleza de esta sonata al piano, y también mostrarle al público sus habilidades.
Decidió recomponerla por sí mismo, en lugar de tomar referencias de su mundo original como había hecho siempre.
Este concierto sería el primero y quizá el último de toda su vida.
Quería dejar algo especial que le perteneciera realmente.
Contemplando a la gente sonreír y las caras alegres en la calle, escuchando la música melodiosa, Lucien suspiró y murmuró: —Ojalá no existiera la Iglesia.
—¡Señor, venga a unirse a nuestro concierto gratuito!
—De repente, un joven salió al encuentro de Lucien.
—¡Es gratis!
—Sus ojos verdes estaban llenos de esperanza.
—¿Oh?
—Lucien estaba algo confundido.
—¡Hemos alquilado una casa para organizar nuestro concierto, señor!
—Explicó el joven—.
¡Por cierto, soy Piola, el primer violín de nuestra orquesta!
Aún era pronto.
Lucien no tenía prisa, así que asintió con una sonrisa.
—¿Dónde es?
—¡Por ahí!
—animó Piola—.
¡En el treinta!
Entonces llevó a Lucien hasta una casa de dos plantas al otro lado de la calle.
El centro de la sala de estar era el escenario simple y temporal, en el que había dos violines, una viola y un violoncelo.
Una chica morena de amplias proporciones estaba sentada frente a un clavecín.
—Lo siento señor.
Necesitamos traer a más amigos antes de empezar —se disculpó Piola —Grace tocará el clavecín para nuestros invitados mientras esperan.
Lucien se dio cuenta de lo que ocurría.
Eran una banda de otro país.
Habían venido al Festival de Música de Aalto siguiendo su sueño musical, pero alquilar un salón de música formal en Aalto era inasequible para ellos.
Por tanto, esperaban que más gente los acabara conociendo mediante interpretaciones gratuitas.
Lo que la muchacha tocó para la audiencia resultó ser Para Silvia.
Aunque Grace la tocó bastante bien, algunos defectos del clavecín comparado con el piano no eran invisibles a ojos de Lucien.
Tras un rato, entró más gente a la casa.
La espaciosa sala de estar acabó bastante abarrotada.
—Damas y caballeros —Piola saltó al escenario y tomó su violín—, venimos desde Sturk, la Brillante Perla del Mar.
Es un gran honor tocar para ustedes hoy.
¡Bienvenidos!
Entonces se dio la vuelta e introdujo a los miembros de la banda.
—Soy el primer violín, Piola, aquí el segundo violín, Sharon.
Y nuestro violista, Green.
Aquí la cellista, Leslie.
Y nuestra hermosa Grace que ha tocado el clavecín para nosotros.
El pequeño concierto duró una hora.
Lucien pudo ver que tenían bastante experiencia por su repertorio, su contagioso entusiasmo y sus habilidades.
Incluso en Aalto, podían ser considerados instrumentistas cualificados.
Al acabar el concierto, recibieron un cálido aplauso del público.
Los miembros de la banda estaban muy emocionados y empezaron a hablar con los invitados.
—¿Qué le ha parecido nuestra Fantasía en Do Menor, señor?
—Piola sonrió a Lucien.
—Bastante buena —contestó Lucien con sinceridad—.
Al mismo tiempo, probablemente puedan prestar más atención a cómo extienden la música y la técnica que usa una serie de valores para manipular diferentes elementos musicales… lo llamamos serialismo.
—Vaya… —Piola estaba muy impresionado.
No esperaba recibir un comentario tan profesional de este oyente tan joven.
Entonces empezó a intercambiar ideas con Lucien con gran pasión.
Su acalorada charla atrajo la atención de los otros miembros de la banda.
Poco a poco, se unieron a su conversación después de que la mayoría del público dejara la casa.
…
—Muchas gracias señor, hemos aprendido mucho de sus sugerencias —Dijo Grace a Lucien.
—Que lo pasen muy bien en Aalto —Lucien sonrió y estaba a punto de marcharse.
—Lo haremos — contestó Piola —Señor, ya sabe que el horario de los conciertos que se celebran en el Salón de Salmos ya ha sido publicado.
—¿Ya?
—Lucien estaba algo sorprendido.
—¡Sí!
—Piola parecía emocionado—.
¿Sabe cuáles tengo más ganas de ver?
—Todos lo sabemos —sonrió Sharon—.
Los del señor Christopher y el señor Evans.
—¡Exacto!
—Piola dio palmas—.
¡Siete meses de viaje!
¡Hemos venido hasta aquí desde la costa sólo por los conciertos del señor Christopher y el señor Evans!
Durante el Festival de Música de Aalto, incluso los plebeyos, que no podían permitirse las entradas, podían escuchar todos los conciertos del Salón del Salmo indirectamente gracias a un círculo de poder divino, que funcionaba como un transmisor en la plaza central.
Siete meses… La costa… Algo brilló en la mente de Lucien.
Entonces, empezó a hablar con ellos sobre su viaje otros diez minutos.
Tras irse Lucien, Grace dijo al resto de miembros: —Aún no puedo creer que un señor al azar de Aalto tenga conocimientos tan profundos de música.
Esta ciudad es alucinante.
—¡Ay dios!
—exclamó Piola mientras se golpeaba la cabeza con remordimientos—.
¡No le hemos preguntado su nombre!
…
Tan pronto llegó Lucien a su oficina en la asociación, oyó unos golpes en la puerta detrás suyo.
Sorprendentemente, eran Natasha y Camil.
Después de que Camil cerrase la puerta, Natasha dijo seriamente a Lucien: —Argentum Cornu ha sido detectado de nuevo en algunos pueblos remotos.
Ten cuidado Lucien.
No salgas por la noche.
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