Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 114
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114: Pathetique 114: Pathetique Editor: Adrastea Works Al ver a Lucien inclinarse ante el público, Christopher parecía algo emocionado.
—Cuando Victor y Rhine me mostraron por primera vez el piano, aunque podía ver el potencial de este nuevo instrumento, nunca intenté componer nada para el piano, sin mencionar adaptar piezas de clavecín o violín.
Las habilidades que Lucien acaba de aplicar durante la canción eran muy desafiantes.
Lo que intentaba hacer era aprender de la forma de tocar los instrumentos de cuerda, lo que es encomiable.
—La práctica hace la perfección —aunque Verdi también estaba muy impresionado, no quería hacer un comentario muy favorable sobre Lucien—.
Especialmente tras despertar su Bendición, la práctica no le debe llevar mucho tiempo.
—La digitación no lo es todo —Natasha lanzó una mirada a Verdi—.
Para otros músicos, lo difícil es llegar a conocer realmente el piano… quiero decir… como Lucien, que posee un entendimiento tan profundo de las características únicas de este instrumento.
Sin ese conocimiento, no hay forma de que alguien pueda producir una pieza tan fabulosa.
—Bueno, tal vez yo sea muy viejo… Aunque la técnica de Lucien es impresionante, no me he emocionado tanto con su tecleo elegante como vosotros jóvenes —el gran duque sonrió—.
Tengo más ganas de escuchar Pathetique.
Por otra parte, los amigos de Lucien estaban algo más aliviados al ver que el concierto de Lucien iba genial de momento.
Eso hizo la última pieza del concierto, una sonata, incluso más significativa.
…
Pierre también estaba en la plaza.
Contemplando la cúpula de cristal, escuchando el aplauso atronador, se avergonzó de sí mismo porque, cuando Lucien tocaba, su corazón estaba completamente engatusado por los tecleos audaces y desenfrenados de Lucien, que una vez condenó como una horrible traición a las técnicas legitimas fundadas por su padre.
—No… no está bien —Pierre murmuró para sí mismo—.
¡Su técnica no es más que tecleos elegantes acumulándose!
¡Eso es inaceptable!
Eso… no está bien.
Pierre estaba muy distraído para darse cuenta de que Lucien había vuelto al escenario otra vez.
Todos esperaban el último solo de piano de la noche, Pathetique.
…
Sentado frente al piano, Lucien no empezó a tocar inmediatamente.
Sabía que, aunque las habilidades requeridas para este solo no eran nada difíciles para él, si no podía dedicar todo lo que tenía a la interpretación, Pathetique nunca podría mostrar su asombroso encanto.
Lucien cerró los ojos.
Todos esos dolorosos momentos volvieron a él.
La gran nostalgia que le torturó en esas noches en vela cuando echaba de menos la sonrisa de sus padres.
El miedo que sufrió cuando fue forzado a ir a las alcantarillas por el pastor Benjamin.
El sentimiento de impotencia cuando fue vapuleado por esos pandilleros.
El horrible sentimiento de culpa que soportó cuando Joel y su familia fueron secuestrados.
La gran furia que ardía en sus entrañas cuando vio los tres dedos enviados por los herejes… Todas esas emociones se juntaron y se infundieron en el corazón de Lucien.
¡Lo que más deprimía a Lucien era que estaba atrapado en esta ciudad, la Ciudad del Salmo!
Se ocultaba como una sucia rata para hacer sus experimentos mágicos.
Era como un espía que no podía confiar plenamente en nadie.
Se preocupaba constantemente de que pudiera traer la desgracia al tío Joel y su familia.
Cada vez que veía el patíbulo, no podía dejar de pensar que algún día ardería hasta la muerte.
Miedo, tristeza, impotencia, furia, cobardía… Lucien no se dio cuenta de hasta qué punto las emociones negativas se acumulaban en lo profundo de su mente.
Dando un pisotón en el pedal del piano, Lucien golpeó el teclado con ambos brazos usando la gran fuerza proveniente de sus fuertes sentimientos encontrados.
¡Incluso el pesado piano tembló de los golpes!
Entonces apareció una melodía profunda y sombría, con un fuerte sentimiento de tristeza y pérdida.
Orvarit, el gran duque, sintió inmediatamente la trágica atmosfera traída por la música.
La melodía era como las oscuras nubes que amenazaban desarrollar una gran tormenta, presionando con fuerza en su mente.
El gran duque no fue el único con esa impresión.
Todos los oyentes, sin importar viejos o jóvenes, hombres o mujeres, ricos y pobres, siempre que hubieran experimentado el lado amargo de la vida, sintieron la profunda emoción de la canción.
La mente de Natasha volvió a ese invierno, cuando el cielo de Aalto estaba cubierto de pesadas nubes negras, como si algo horrible estuviera a punto de suceder… Christopher echaba de menos a su difunta esposa que lo acompañó durante casi cincuenta años, y a su hijo que prefería pasar la vida en la carretera como hombre de negocios en lugar de ser músico debido a la gran presión que traía la reputación de su padre.
Victor cerró los ojos y murmuró: —La vida es dura, Winnie, pero aún recuerdo tu sonrisa.
Los corazones de todos estaban apoderados de su propia tristeza.
Entre todos ellos, el sentimiento de Lilith y Sala sería el más cercano al de Lucien, ya que también saboreaban la amarga frustración de tener que esconderse, de saber que cada día era una lucha entre la vida y la muerte.
La introducción terminó con un suave recorrido de notas, después la interpretación de Lucien se volvió más rápida y con mucho vigor.
El estilo musical se volvió excitante, como si la música empujase a la gente a afrontar con valentía todo el sufrimiento y las dificultades de la vida y a creer que la vida siempre podía ir a mejor.
Sin embargo, con la repetición de la introducción, la solemnidad permaneció en las mentes de los oyentes.
Los sentimientos encontrados de esperanza y desesperación casi les volvieron locos.
El gran duque estaba casi sin aliento.
El gran dolor volvió hasta él, recordándole cuando oyó que su hijo mayor había muerto en batalla en el lejano norte, y cuando miraba a los hermosos ojos de su esposa en sus últimos días.
Los ojos de Natasha estaban más oscuros que de costumbre.
Recordó lo que le prometió a su madre en frente de su cama.
«Me convertiré en caballero, mamá, para proteger la Casa Violet.» Recordó lo suave y débil que estaba la mano de su madre.
El rostro de Verdi parecía bastante sombrío.
Obviamente, él también tenía su propio sufrimiento.
En la plaza, el impacto de la música entumeció a Pierre, y después de un rato, rompió a llorar.
Al fin se dio cuenta de que el tecleo de piano de Lucien iba a reemplazar la habilidad creada por su padre.
Se culpó de ser tan inútil al no poder ser capaz de continuar el logro de su padre.
Marcus, Silvia, Felicia… sus corazones estaban ocupados con sus propios pensamientos.
Al final del primer movimiento, el público se dio cuenta de que el tono de la música se volvió más alentador, como si el joven que tocaba el piano ahora mismo intentase mostrarles su gran fe en la vida, para animarles a enfrentarse al dolor y continuar.
Porque la luz estaba frente a ellos, la victoria estaba frente a ellos, siempre que pudieran aguantar un segundo más.
El Congreso Continental de Magia, la tierra de ensueño para hechiceros y hechiceras… eso era en lo que pensaba Lucien.
Creyó que, tras esta noche, después de descubrir donde estaba el congreso, ¡ya no tendría necesidad de esconderse más!
El tono agudo era muy ensalzador.
Muchos de los oyentes respiraron profundamente y soltaron un largo suspiro como si se deshicieran de toda emoción negativa.
Este movimiento era de un estilo cantado.
La gentil melodía era como la cálida luz del sol iluminando la mente de la gente.
Entonces el coro se unió, curando los corazones de la gente.
Entonces, llegó el rondó final.
Lucien presionó rápidamente una serie de teclas a una velocidad pasmosa, como gotas de lluvia que caen al suelo.
La velocidad mostró el espíritu renovado de Lucien y encendió la gran pasión de la gente.
El movimiento de Lucien era tan rápido que los ojos del público no podían seguirlo.
Todos se emocionaron de nuevo, la gente empezó a aplaudir en mitad de la interpretación.
Estaban disfrutando la música, y disfrutaban mucho más que la música.
El ánimo del público estaba dirigido completamente por Lucien, el joven que mostraba sus increíbles habilidades en el escenario.
En ese momento, no importaba si eran nobles o campesinos.
Aclamaban a este joven genio musical, aclamaban la lucha sin fin de Lucien contra el destino, aclamaban por sus emociones compartidas como seres humanos.
La interpretación de Lucien alcanzó la perfección con el movimiento de tiempo en corte en Do menor.
Tras otra serie completa de notas, pulsó con fuerza la última tecla y terminó la sonata con gran entusiasmo.
Todo el público del Salón de Salmos, incluyendo el gran duque, se levantó de sus asientos y aplaudió a Lucien.
La multitud de la plaza se volvió loca, y gritaban y vitoreaban.
¡La ciudad entera fue conquistada por el concierto de Lucien!
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