Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 146

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Trono de la Arcana Mágica
  4. Capítulo 146 - 146 Después de la batalla
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

146: Después de la batalla.

146: Después de la batalla.

Editor: Adrastea Works Tan pronto como Lucien regresó al castillo del barón, vio en un pasillo a Joanna caminando hacia él llevando un espadón en las manos.

—Lord Evans, —Joanna le mostró su profundo respeto—, todos los muertos vivientes aquí han sido eliminados.

De hecho, ella estaba hasta cierto punto molesta con Lucien por involucrarlos en aquella peligrosa pelea sin siquiera decirles lo que deberían esperar.

En realidad, ni siquiera Lucien se esperó una feroz batalla como aquella.

Este último asintió a Joanna y le preguntó con tranquilidad: —¿Hay alguien más vivo en el castillo aparte de Mars?

¿Están todos bien?

Joanna no iba a revelar fácilmente su insatisfacción con Lucien, por lo que respondió con seriedad: —Aparte del Señor Mars, no hay nadie más vivo en el castillo.

Todos son muertos vivientes.

Simon está encargándose del caos presente en la Ciudad de la Niebla ahora mismo…

Este podría haber sido causado por algunos muertos vivientes que escaparon.

Los señores Mars y Wise aún están ocultándose en el almacén.

Betty está vomitando en el baño.

—¿Está haciendo qué?

—Lucien tomó un puñado de reactante de hechizo con la mano izquierda.

Joanna mostró una expresión de asco.

—Encontramos algo en la cocina que parecía ser la cena que estábamos a punto de “disfrutar” …

Había carne podrida, globos oculares, lenguas, dedos…

Todos cubiertos de larvas.

Mientras hablaba, ella también vomitó.

Lucien asintió.

Parecía que el barón estaba a punto de servirles comida con tomaína para enfermarlos antes de revelarles sus verdaderas intenciones.

Bajo el efecto de magia, la gente común no podría notar la verdadera naturaleza de la comida, pero cuando el que lanzó el hechizo murió, dicho camuflaje también desapareció.

—Ya veo.

Gracias, Joanna —Lucien dio un paso adelante hacia ella y le habló en voz baja—.

Por favor, no me llames lord.

No tengo ningún título.

Joanna miró hacia arriba inconscientemente y quedó atrapada directamente en la mirada encantadora de Lucien.

Instantáneamente, entró en un sueño en el que había incontables estrellas brillantes.

—Sí, Señor Evans —respondió obedientemente.

Lucien revisó sus recuerdos de la batalla que acababa de suceder y no encontró nada que pudiera potencialmente revelar su identidad, pero de cualquier manera realizó algunos pequeños ajustes en la memoria de Joanna.

—Yo estoy bien.

Ve a encontrar a Simon y ayúdalo, Joanna…

¿Puedes hacerlo?

—Lucien liberó el hechizo que la afectaba.

Ella se sobresaltó repentinamente y sus mejillas se sonrojaron inmediatamente.

No podía creer que estaba allí parada, con la mirada perdida en el rostro del Señor Evans, y pensó que este era tan encantador que no podía apartar la mirada.

—Claro…

Sí, claro…

Ahora voy —Joanna se tocó el rostro con ambas manos y dio la vuelta, dirigiéndose a la puerta del castillo.

Luego de que esta se fue, Lucien ajustó la memoria del resto de personas, una por una, borrando cualquier evidencia de magia de la pelea en la habitación del barón.

…

Bajo la tenue luz generada por las velas colocadas alrededor de la sala del castillo, Lucien le habló a Simon, Betty y Joanna: —Gracias por ayudar a la Ciudad de la Niebla, y, obviamente, gracias por ayudarme.

Como es convención, ustedes tomarán la décima parte de la riqueza del barón, y yo tomaré un tercio.

El resto de sus pertenencias serán entregadas al Vizconde Stanley y a la Iglesia.

Lucien aún quería mantener su imagen como caballero en sus mentes, y es por ello que él no se quedó con todas las cosas del barón.

Además, también se sentía algo mal por involucrar a sus guardias en un peligro mucho mayor del que estaban acostumbrados.

El hogar del barón no estaba precisamente tan lleno de joyería y oro como uno pensaría.

Dejando de lado el castillo, la mansión y las tierras que Habearo poseía, solamente quedaban sesenta Thales en sus aposentos y un espadón de segundo nivel de extraordinaria calidad llamado Rock, pues el hombre necesitaba manejar los gastos generados por los experimentos de Hunt, comprar bebés y niños, mantener su lujoso estilo de vida, y pagar por diferentes cosas con el fin de ocultar sus malas obras.

—Eso sería aproximadamente…

¡Seis Thales!

—Los ojos de Simon estaban llenos de emoción.

—No, deberían ser veinte Thales —le corrigió Lucien.

—¿¡Qué!?

Eso…

Eso es demasiado, Señor Evans.

¿Cómo llegó a eso?

—El tono de Simon se elevó.

—De acuerdo a la norma, el valor del espadón, Rock, también debería ser agregado al valor total.

Diría que la espada vale aproximadamente ciento cuarenta Thales basándome en su nivel —explicó Lucien.

A pesar de que consideró quedarse con la espada, resultó que esta era demasiado pesada para él.

—¡Muchísimas gracias!

¡Es muy generoso de su parte, mi lord!

—intervino Joanna con una gran sonrisa en la cara—.

A pesar de que en realidad ayudamos mucho, todos nosotros necesitamos dinero para recibir entrenamiento formal de caballero, especialmente Betty.

Veinte Thales era claramente mucho dinero para ellos.

Sus ingresos de todo un año no se acercaban siquiera a diez Thales.

Lucien sonrió y asintió.

Luego de que pusieran el dinero en sus bolsillos, les dijo: —Puedo enseñarle a Betty algunas habilidades de entrenamiento para caballeros antes de llegar a Korsor.

Ustedes dos también pueden observar.

Por un lado, él apreciaba su ayuda, y por otro, cuando la Iglesia los interrogara, algo que resultaba muy probable luego de que matara al barón, la idea era que el saber al menos algo sobre entrenamiento formal para caballeros sirviera para ocultar su verdadera identidad.

—¿¡En serio!?

—Betty estaba tan emocionada que casi soltó un grito—.

¡Le agradezco mucho, Señor Evans!

Joanna y Simon estaban muy sorprendidos con la generosidad de Lucien.

Además de decirle “gracias” una y otra vez, no hallaron ninguna manera de expresar su gratitud.

Lucien sacudió la mano.

—En realidad no soy un Caballero Santo, o siquiera un noble.

Le serví a la princesa en algún momento, y mi poder proviene mayormente de mis objetos divinos y mágicos que ella me brindó; un poder no realmente propio.

Espero que los tres puedan guardar el secreto sobre mi poder para evitar problemas innecesarios.

—Por supuesto, Señor Evans —respondieron.

—Muy bien —Lucien asintió y continuó—.

La batalla fue intensa y necesito descansar un poco ahora.

No permitan que nadie me moleste esta noche, por favor; ni siquiera ustedes tres.

Intentaré recuperarme para mañana en la mañana, y entonces nos dirigiremos a la Ciudad Lobo Salvaje para informar a la Iglesia.

Todos los sacerdotes en la Ciudad de la Niebla habían sido convertidos en muertos vivientes por el poder nigromántico de Hunt, por lo que ellos necesitaron visitar el pueblo cercano para encontrar otros.

—¡Sí, Señor Evans!

—respondieron los tres guardias con alegría.

…

La noche estaba oscureciéndose.

Echado en la cama de una de las habitaciones para invitados de aquel castillo malvado, Lucien permanecía bastante tranquilo y pensativo.

Mientras volteaba la invitación que recibió Hunt entre sus manos una y otra vez, él estaba planeando algo importante para esa noche.

Al comparar la invitación en sus manos con aquella brindada por Chris y que guardó en su biblioteca espiritual, Lucien notó que la única diferencia entre ambas era que había un pequeño símbolo del Árbol de la Vida Invertido en la primera, y uno de un hexagrama negro en la segunda.

Su teoría era que los símbolos correspondían a las identidades de los invitados por cuestiones de seguridad.

—El hexagrama negro representa…

A un aprendiz de hechicero, y el árbol invertido a un nigromante…

Entonces, ¿cómo puedo entrar allí?

—murmuró para sí mismo.

Además, estaba casi seguro de que la hora y ubicación de aquella reunión serían cambiados luego de la muerte de Hunt.

Después de todo, él era un nigromante de segundo nivel que recibió una invitación oficial.

Y esto significaba que Lucien tendría que encontrar las pistas lo más pronto posible, o definitivamente se perdería el evento.

Al hacer otra adivinación con su bola de cristal, el resultado fue bastante borroso y para nada de utilidad.

Frunció el ceño.

Él sabía que tendría que tomar un riesgo nuevamente.

A pesar de que le tomaría al carro más de siete días llegar a Korsor desde la Ciudad de la Niebla si seguía el escabroso camino montañoso, al acortar camino a través de bosques y barrancos valiéndose del a velocidad de un caballero podría ahorrar mucho tiempo, y Lucien confiaba en que podría llegar al Castillo de Carendia en un lapso de tres horas si iba solo.

Luego de abrir su maleta, Lucien se puso su túnica negra y procedió a escabullirse del castillo por la ventana.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo