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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 150

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150: Las cartas.

150: Las cartas.

Editor: Adrastea Works La risa de Lucien no atrajo la atención de nadie, ya que habían empezado a hablar con entusiasmo sobre la nueva sonata del famoso músico Lucien Evans.

—Señor Wise, parece gustarle mucho el primer movimiento de Claro de Luna, sugiero que vayamos a la sala de piano a intentar tocarlo.

Después de todo, hemos estado de pie en el vestíbulo durante un largo rato —Caspar invitó a Wise a subir las escaleras.

Wise asintió y se rio.

—Es muy considerado.

Siguiendo a Wise y Caspar, los músicos e instrumentistas fueron inmediatamente a la sala del piano en la segunda planta.

Betty dijo a Lucien.

—¡Esta es una oportunidad única!

¡Señor Evans, subamos juntos!

—Sí, Señor Evans, vamos —cogidos de la mano, tanto Joanna como Simon estaban bastante emocionados.

Lucien agitó al cabeza y sonrió: —Para mí, escribir mis cartas es más importante.

—De acuerdo… —dijo Betty algo decepcionada, pero al poco se animó y dijo a Joanna y Simon—.

¡Dense prisa!

Se imaginaron que el Señor Evans, como caballero de la princesa, debía haber conocido a muchos grandes músicos en Aalto, hasta el punto de no emocionarse tan fácilmente como ellos.

Al ver a Betty, Simon y Joanna subir las escaleras a toda prisa, Mars también pidió disculpas a Lucien.

—Perdóneme Señor Evans, tampoco quisiera perderme esta gran oportunidad.

Por favor siéntase como en su casa.

Cuando termine sus cartas, déselas a Christie, y me ocuparé del resto del proceso.

—Gracias señor Mars, lo haré —Lucien asintió ligeramente y vio al señor Mars marcharse.

Como el vestíbulo no tenía mesas, Lucien se acercó al mostrador y empezó a escribir.

Mirando a la segunda planta, Christie suspiró.

—Por qué tengo que quedarme aquí… Voy a perderme la interpretación del señor Wise —entonces, empezó a caminar sin descanso tras el mostrador.

Lucien la ignoró y escribió su experiencia de viaje de estos dos últimos meses con todo detalle, principalmente acerca del hermoso paisaje, las costumbres nacionales únicas, y los monstruos y bandidos con los que se ha encontrado por el camino.

Lucien no se detuvo hasta que se dio cuenta de que había llenado cerca de siete páginas de palabras.

Metiendo la primera carta en el sobre, Lucien anotó cuidadosamente la dirección de Joel, y comenzó a escribir la segunda carta.

La segunda era para Natasha.

A la base de la primera carta, Lucien añadió muchos conocimientos de música folclórica en distintas naciones que ha encontrado durante el viaje.

La segunda carta tenía más de veinte páginas.

Christie frunció el ceño ligeramente y pensó para sí misma, «Que hombre tan verboso…» Al final de la carta, Lucien escribió el último párrafo con una sonrisa en la cara, «Se acerca su cumpleaños, Majestad.

¿Le puedo felicitar por adelantado desde tan lejos?» Tras cerrar el segundo sobre, Lucien se agenció más hojas para empezar la tercera carta para Christopher, el expresidente de la Asociación de Músicos de Aalto.

Al ver que Lucien seguía escribiendo, Christie, que se aburría mucho, empezaba a sentir curiosidad.

Se preguntó cuántas cartas más escribiría este joven y a dónde las enviaría.

Echando un vistazo a los sobres junto a él, Christie identificó un nombre llamativo.

«Natasha Orvarit.» «Espera… ¿Es esa la Natasha Orvarit?

¿La princesa de Aalto?» Al pensarlo, Christie casi suelta una exclamación.

El nombre de Natasha aparecía con frecuencia en Crítica Musical y Noticias sinfónicas, así que este nombre era muy familiar para la gente de otros países.

Y además, Orvarit era un apellido único, no como Evans, y por eso Christie lo enlazó directamente con la princesa de Aalto.

«¿Qué relación tienen este hombre y la princesa en Aalto, la princesa de la familia Violet?» Se preguntó Christie con gran sorpresa y curiosidad.

«Espera… hace un momento el señor Mars le ha llamado señor Evans… es ese Evans?

¡¿El famoso y dotado músico, Lucien Evans?!» Evans, incluso en Korsor, no era un apellido raro.

De hecho, Christie también tenía un amigo que se apellidaba Evans.

Sin embargo, solo había un Señor Evans al que pudiera enlazar con la princesa del Ducado de Orvarit.

¡Estuvo a punto de gritar de la emoción!

Lucien captó los pequeños movimientos cuidadosos de Christie.

Le resultó entretenido pero no dijo nada.

En ese momento, la voz de Caspar vino de lo alto de las escaleras mientras salían de la sala del piano.

—¡Muy impresionante!

—Elogió Caspar— Señor Wise, eres verdaderamente un talento musical.

Solo te ha llevado un par de veces de práctica para mostrarnos el primer movimiento al completo de Sonata del Claro de Luna.

—La Sonata del Claro de Luna es definitivamente hermosa —sonrió Wise—.

Siento la conexión del movimiento.

Sinceramente, no me he esforzado mucho en la interpretación.

La música de por sí es lo bastante hermosa, ¿no cree?

—¿Qué tal si trata usted de componer los siguientes dos movimientos de Sonata Claro de Luna, señor Wise?

Apuesto a que a muchos hombres importantes de Korsor les encantaría leer su trabajo —sugirió Caspar.

La familia de Caspar entró en declive hace muchos años, y con su relativamente talento limitado en la música, recuperar el nombre de su familia solo era un sueño sin esperanza.

Por lo tanto, Caspar estaba trabajando en aprovechar cada oportunidad para establecer conexiones con las principales familias de la nobleza para recuperar su título, y la música era una buena forma indudablemente.

—Gracias por su apoyo, señor Caspar —Wise sonrió y sacudió la cabeza con suavidad—.

Pero no puedo compararme ni de cerca con el Señor Lucien Evans.

Preferiría no arruinar la obra maestra.

—Ya veo.

Estás siendo demasiado humilde —dijo Caspar, y las otras personas estuvieron de acuerdo.

Cuando bajaron las escaleras y llegaron al vestíbulo, Caspar le dijo a Wise—.

He encontrado una bonita villa para que pueda descansar y prepararse para el concierto.

—Muchas gracias, señor Caspar —Wise y el resto de la gente caminaron juntos hacia la puerta.

—¡Lucien Evans!

¡Tú eres el Señor Lucien Evans!

—En ese momento, la aguda voz de Christie llegó a sus oídos.

Christie sabía con seguridad que el joven que estaba frente a ella era el mejor músico, Lucien Evans, cuando vio que en realidad estaba escribiendo una partitura en su tercera carta.

En la tranquilidad de la sala, la voz de Christie era penetrante.

La gente que caminaba hacia la puerta se detuvo por sorpresa.

Entre ellos, Mars miró hacia atrás y preguntó.

—¿De qué estás hablando, Christie?

Christie casi se levantó de un brinco.

Señaló al joven que estaba de pie junto al mostrador y le dijo a Mars con cautela.

—Él…

él es EL Lucien Evans, de Aalto.

Estaba tratando de mantener su voz baja pero sus palabras aún sonaban muy claras.

—¿Qué?

¿Lucien Evans…?

—Betty estaba confundida.

—Lucien Evans, el gran músico.

Está escribiendo una pieza musical en este momento —Christie se esforzó por explicar.

—¡Ahhh…!

—Betty lanzó primero un grito de sorpresa y luego corrió hacia Lucien.

Cuando vio lo que Lucien estaba escribiendo, Betty casi no podía hablar correctamente—.

Evans…

¿Tú eres Lucien?

—Sí, lo soy.

Y te dije antes que sirvo a la princesa —Lucien sonrió simplemente mientras su mano derecha continuaba escribiendo.

Al escuchar la respuesta de Lucien, las dos chicas, Betty y Christie, casi se desmayaron debido a su gran emoción, mientras que Joanna y Simon se sintieron como en un sueño: no podían imaginar que el poderoso caballero y el gran músico fueran en realidad la misma persona.

La cara de Wise se sonrojó.

Se sintió avergonzado de haber tocado la música del Señor Evans delante de él.

Al pasar junto a Wise, Caspar corrió apresuradamente hacia Lucien.

—¡Señor Evans!

Si necesita ayuda aquí en Korsor, ¡solo dígamelo!

—Bueno…

—Lucien asintió a Caspar para saludarlo y le dijo.

—¿Puedo registrar esto en la asociación antes de enviarlo?

Le entregó la tercera carta a Caspar.

—¡Claro!

Espera…

Esto es…

—una gran sonrisa apareció en el rostro de Caspar.

— ¿Estos son el segundo y el tercer movimiento de la Sonata Claro de Luna?

—Caspar reconoció el estilo musical de inmediato.

—Sí —Lucien añadió otra hoja de papel en la tercera carta y le dijo a Caspar.

—Después del registro, debo enviar la carta al Señor Christopher lo antes posible.

El último trozo de papel era una nota de Lucien al Señor Christopher: «Por favor, asegúrese de que el resto de la sonata se publique en el séptimo número de Crítica Musical el 30 de julio.

Muchas gracias, señor.» —Nos encargaremos del registro de inmediato —Caspar hizo todo lo posible por agradar a Lucien— Señor Evans, ¿cabe la posibilidad de que podamos invitarlo para celebrar un concierto en Korsor?

—Lo siento, ya tengo otra cita, y me marcho mañana —respondió Lucien.

Solo el propio Lucien sabía cuál era la cita: el Festín de la Muerte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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