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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 154

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154: El Festín de la Muerte.

154: El Festín de la Muerte.

Editor: Adrastea Works Entonces, apareció una sonrisa sofisticada en el pálido rostro de Felipe.

—Profesor, claramente usted posee un entendimiento extraordinario y una perspectiva única del campo de los Elementos.

Alguien como usted definitivamente debería gozar de una gran reputación y de un alto estatus en la comunidad académica.

Así, disculpe mi curiosidad, pero realmente me pregunto: ¿es una de las personas que conozco?

Al oír el comentario de Felipe, Lucien supo que la suerte le sonrió nuevamente y pasó a duras penas su evaluación, al menos en aquella oportunidad.

Por tanto, rio con una voz falsa.

—Quizá cuando me convierta en un mago de alto rango, y si es que nos encontramos nuevamente en Allyn, se lo diga, Felipe.

Frente a su actitud directa y llena de confianza, Felipe se sintió un poco irritado.

Lucien también sintió dicho cambio en su aura.

Habiendo escuchado en numerosas ocasiones que los nigromantes estaban aún más dementes que hechiceros de otras escuelas, su corazón estaba latiendo muy rápido, aunque nadie podía notar su gran nerviosismo a partir de su apariencia.

Incluso el vizconde bajó lentamente su copa de vino y se puso alerta.

Aunque no quería involucrarse en el conflicto interno del congreso, Carendia obviamente tampoco quería presenciar la ruina de su castillo.

En aquel preciso momento, Lucien levantó con tranquilidad la taza de té de la mesa y dio un sorbo.

—Felipe, si no tiene otras preguntas respecto a mi campo de investigación, me gustaría intercambiar algunas ideas con usted sobre algunos antiguos y singulares hechizos nigrománticos.

Como un visitante que no había sido invitado personalmente por Felipe, el anfitrión principal del Festín de la Muerte, sintió que debía vengarse y contraatacar luego de haber sido evaluado.

Además, una pregunta como aquella debería ser idónea para distraer por un momento al nigromante.

A pesar de que Felipe se sintió desafiado, justo como Lucien esperaba, olvidó por un segundo el hecho de que iba a perder los estribos.

Aparentemente, el ingenioso y misterioso Profesor quería saber cuán poderoso y conocedor era.

Sus ojos se estrecharon gradualmente.

Aprovechando la oportunidad, el vizconde intervino en el intercambio.

—Pienso que nos estamos quedando sin tiempo, Señor Felipe y Señor Profesor.

El Festín de la Muerte está a punto de empezar.

¿Qué tal si intercambian ideas cuando este finalice?

—De acuerdo —respondió instantáneamente Lucien.

Felipe también se sintió aliviado de que su conversación con Profesor fuera finalizada por el vizconde.

Así, se puso de pie y se disculpó: —Lo lamento, pasé por alto la hora.

—No hay problema —Carendia agitó la mano con indiferencia y luego le habló a su amo de llaves—.

Nied, ¿puedes acompañar al Señor Profesor al salón primero?

Aún necesito quitarle un par de minutos al Señor Felipe.

Luego de esperar a que Lucien y Nied salieran del estudio, el vizconde le habló al nigromante: —Señor Felipe, tal vez a usted no le importe, pero este castillo me lo dejó mi abuelo, y lo valoro muchísimo.

Siendo así, si de verdad desea pelear, le pido que escoja otro lugar.

Felipe bajó la cabeza y sonrió.

—Aunque a veces me siento fuera de control, aún recuerdo cómo respetar al dueño de un lugar.

Vizconde mío, puede quedarse tranquilo.

Solamente decidiría iniciar una pelea con Profesor si es que lo pudiera matar en treinta segundos o menos, o si este se metiera en mi camino.

En el diccionario de aquel nigromante demente, la premisa de “respetar al dueño de un lugar” era que dicho dueño sea lo suficientemente poderoso para merecer respeto.

Así, Felipe le guardaba respeto al vizconde pues el poder de este último no era inferior al suyo, incluso cuando Carendia aún no era un vampiro de rango superior.

—Eso será bueno —El vizconde levantó nuevamente su copa—.

Y también informaré de ello al Señor Profesor.

Entonces, Carendia se retiró del estudio para ir a la reunión, y Felipe y Cleveland lo siguieron lentamente.

—Maestro, ¿por qué no atacó directamente a Profesor para probarlo?

Cualquiera podría notar por sus prendas que está asustado de usted —Aunque el tamaño Cleveland, el hombre de mediana edad, era el doble del de Felipe, él respetaba mucho a su maestro—.

Él definitivamente nos traerá problemas más adelante, en medio del festín.

Felipe sacudió lentamente la cabeza y respondió: —Me alegro de haberlo evaluado de una manera diferente.

Pienso que su poder ha incrementado mucho desde el momento en que fue registrado en la Lista de Limpieza de la Iglesia.

Deteniéndose, le dio un vistazo a su estudiante, Cleveland, y estaba a punto de contarle algo.

Pero luego de abrir la boca, cambió de opinión y solamente siguió en silencio al vizconde.

…

Mientras seguía al amo de llaves, Lucien se sintió exhausto.

Enfrentar al demente de Felipe fue una gran prueba a su voluntad y alma.

Al mismo tiempo, él también obtuvo algo de información a partir de la conversación.

De cierto modo, descubrió que la facción que era hostil a la Voluntad de los Elementos y a la Real Academia Mágica de Holm parecía ser la organización llamada la Mano de la Palidez.

Tomando en cuenta su nombre, supuso que se trataba de un grupo de nigromantes, y basado en ello, sospechó que la intención de Felipe al organizar el festín era reclutar a más nigromantes para expandir la facción a la que pertenecía.

Era imposible que Lucien le preguntara directamente a Felipe la identidad del intermediario en Sturk, pues un hechicero de rango medio debería ser capaz de simplemente volar por encima del Estrecho de Tormenta.

La última cosa que podía permitir que Felipe descubra era el hecho de que en realidad Profesor era solamente un hechicero de primer círculo.

Había muchos pensamientos pasando por la mente de Lucien, pero este se mantuvo callado durante todo el camino hacia el salón.

Cuando dio un paso en dicha habitación, él notó el olor de la muerte.

Aunque el salón era grandioso y estaba bien iluminado, y las largas mesas estaban llenas de vino y platillos deliciosos, Lucien no tenía el más mínimo apetito.

Mientras que algunos de aquellos sombríos nigromantes y aprendices estaban sosteniendo copas de vino y platos de comida, otros estaban intercambiando con entusiasmo tejidos cerebrales, globos oculares, cráneos, corazones podridos y cuerpos de infantes por otros materiales y reactantes que necesitaban o por dinero; todo esto justo al lado de las mesas.

A pesar del hecho de que Lucien no le temía a los cadáveres y los órganos no le eran completamente extraños, de igual manera sintió fuertes nauseas.

No obstante, varios de los nigromantes y aprendices aún estaban disfrutando casualmente sus bebidas.

«Tiene sentido que todo el continente considere a los hechiceros como un símbolo de la maldad…», pensó.

«Debe ser debido a estos nigromantes, al menos en gran parte.» —Buenas noches, Señor Profesor.

—Señor Profesor.

Al ver a Lucien caminando a su lado, varios aprendices bajaron sus cabezas y lo saludaron para mostrar su admiración a su gran poder.

Lucien les asintió y tomó una copa de agua que ofrecía el mesero.

Mientras caminaba por el salón, él estaba pensando en una manera de lidiar con Felipe más adelante.

—Señor Profesor…

—Alguien lo saludó con una voz que le resultaba ligeramente familiar.

Era Gordinflón.

Él y un par de aprendices más estaban de cuclillas formando un círculo en una de las esquinas del salón, intercambiando unas ideas.

—¿Qué sucede aquí?

—Preguntó Lucien con tranquilidad, pero también con algo de curiosidad.

—Señor Profesor…

Estamos estudiando el cuerpo humano —Los otros aprendices se pusieron de pie con prisas y respondieron su pregunta.

El nigromante de cuarto círculo, Cessy, también estaba allí.

—Señor Profesor, los aprendices no solamente están estudiando los órganos del cuerpo humano , sino que también intentan identificar los cambios en estos y en los huesos ocasionados por diferentes enfermedades utilizando magia —explicó.

—Interesante.

¿Son ellos sus estudiantes?

—preguntó Lucien.

—No —Cessy agitó la cabeza—.

Solamente los guie aquí.

Señor Profesor, ¿existe algún estudio similar en el congreso?

—…

—Lucien no sabía qué decir.

Luego de unos segundos, respondió de forma ambigua—.

De un nivel mayor.

Los otros aprendices intentaron acercarse un poco más a Profesor, esperando que este pudiera compartir más información del congreso.

—Como Profesor acaba de decir, el Congreso de la Magia está trabajando en estudios muy detallados del cuerpo humano, y la Mano de la Palidez, que es la organización a la que pertenezco, se especializa en dicha área.

Además, nosotros también hemos desarrollado muchos hechizos nuevos basándonos en nuestros conocimientos, como por ejemplo Maldición de Neumonía —La voz de Felipe provino desde detrás.

—Señor Felipe —Los nigromantes y los aprendices saludaron.

Felipe observó a Lucien con una mirada sofisticada y luego se giró hacia el resto.

— Tengo algo que declarar.

Luego de subir al escenario al frente del salón, él se aclaró la garganta un poco.

—Damas y caballeros, soy Felipe de la Mano de la Palidez, del Congreso de Magia.

Estamos reunidos aquí esta noche para una cosa —anunció.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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