Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 162
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162: La pesadilla de Grace.
162: La pesadilla de Grace.
Editor: Adrastea Works En el segundo piso de Tiburón.
En ambos extremos de una larga mesa de comedor, Había un lujoso candelabro del cual la incandescente luz de las velas hacía que todo el lugar pareciera romántico de una forma ambigua, junto con la suave melodía interpretada por una pequeña banda.
Cogiendo de forma elegante una pequeña cantidad de estofado, Grace deseó que el hombre que estaba sentado en la mesa esta noche no fuera Granneuve, quien, a los ojos de Grace, era feo y grosero.
Levantó la cabeza y miró a Granneuve, y su cara hinchada y su cabeza calva la hicieron sentir mal.
Cogiendo la fina copa, Granneuve, en cambio, confiaba bastante en su propio encanto.
—Grace, debo decir que tu temperamento artístico es incluso más impresionante que tu belleza, especialmente cuando estás tocando el piano…
Es realmente hermoso.
A pesar de que a Grace no le gustaba mucho, tenía que admitir que disfrutaba la sensación de sentirse halagada.
A sus cuarenta años, Granneuve estaba en el TOP 20 de las personas más ricas de Sturk, y estaba muy cerca de los nobles más importantes de la ciudad, como el Vizconde Wright.
A pesar de que a ella no le gustaba Granneuve, ser perseguida por un hombre como él era algo de lo que sentirse orgullosa indudablemente.
Desde que Grace comenzó a promocionarse como estudiante del Señor Evans y por consiguiente comenzó a ser respetada como músico, muchos hombres que no tenían ningún interés en ella la perseguían ahora.
A sus ojos, a todos los hombres les gustaba conquistar.
—Gracias, Señor Granneuve —respondió Grace con una sonrisa educada.
Entonces, tomó la servilleta blanca y golpeó suavemente su boca—.
Disculpe, necesito usar el baño.
Cuando se levantó, uno de los guardias de Granneuve dio un paso adelante y dijo.
—Lo siento, Señorita Grace, el baño en el segundo piso no está disponible en este momento.
Quizás quiera ir al que está en el primer piso.
—¿Qué demonios están haciendo en este restaurante?
—Preguntó Granneuve muy enfadado.
De hecho, era dueño de este restaurante.
—Está bien, señor Granneuve.
Es solo un accidente —dijo Grace de forma artística—.
Puedo ir abajo.
Granneuve asintió con satisfacción.
—Creo que ahora eres aún más encantadora, Grace.
Grace forzó una sonrisa en su rostro y asintió.
Siguiendo las instrucciones del camarero, entró en el lavabo del primer piso.
Fuera del baño de damas y caballeros, había un gran espejo, en frente del cual había dos lavabos buenos y limpios.
Al salir del baño de damas, Grace comprobó su maquillaje frente al espejo.
Al ver su hermoso rostro, no pudo evitar tararear alegre una pieza de melodía.
La melodía era como su humor alegre en este momento.
Después del largo y amargo viaje de Sturk a Aalto, su vida cambió totalmente.
El dinero, la reputación y los elogios fueron, de repente, llegando a ella como un sueño.
—El año pasado, eras una niña normal y pobre todavía, quien necesitaba confiar en los ahorros de sus padres y de su hermano mayor para llegar a Aalto y cumplir tu sueño —mirándose al espejo, Grace murmuró para sí misma—.
Mírate ahora…
Tú eres el Tulipán de Sturk.
Eres uno de los músicos más famosos de Sturk.
Has comprado una casa de tres pisos para tu familia.
Estás siendo perseguida por muchos nobles y empresarios adinerados.
Estás viviendo una vida de lujo que ni siquiera te atreviste a soñar antes.
Tienes que recordar, Grace.
Todo esto se debe a que eres la única pianista en tu banda, ni Piola, ni Sharon, ni Green o Leslie.
Tienes que recordar cómo llegaste hasta el final del camino a través de las dificultades a donde estás justo ahora.
Nunca olvides tu música y tu piano.
Y además…
No olvides el hecho de que tu reputación proviene de ese talentoso músico en Aalto.
La voz de Grace era aún más baja, casi imposible de escuchar.
Aunque en realidad no pensaba que Lucien Evans viniera de Aalto hasta Sturk para visitarla, a menudo se sentía muy preocupada.
Se sentía muy insegura, como si su vida de ensueño se fuera a estrellarse en cualquier momento.
Respiró hondo y estaba lista para salir del baño.
No obstante, cuando levantó la vista, Grace vio entrar a un joven de cabello y ojos negros.
Aunque el joven era bastante guapo, Grace parecía muy asustada y su bolso cayó al suelo.
—Señor…
Señor Evans…
—la voz de Grace tembló.
Lucien recogió su bolso del suelo y se lo entregó cortésmente.
Él sonrió.
—Hola Grace, encantado en verte de nuevo.
Cuando entraste al restaurante, casi no te reconocía.
Tienes un aspecto genial.
—Señor Evans…
¿por qué…
por qué está aquí en Sturk?
—Grace sonrió nerviosa—.
Quiero decir…
Si viniera, el periódico debería…
—¿Debería contárselo a todos en Sturk?
—Lucien la miró—.
Hablando del periódico…
Acabo de leer el último número de Noticias de Sturk, su banda llevará a cabo el….
Grace estaba rezando a Dios para que Lucien Evans no supiera nada de lo que estaban haciendo en este momento.
Tan pronto como escuchó que Lucien estaba hablando de su banda, sintió un repentino mareo y casi se cayó al suelo.
Una mano fuerte le sostuvo el brazo y la ayudó a tenerse en pie.
Al elevar la vista, Grace miró fijamente a Lucien Evans y se echó a llorar.
—Señor Evans, lo siento.
Lamento mucho haber robado su nombre y reputación y afirmar que soy su estudiante.
Por favor, perdóneme…
Mañana les diré la verdad a todos.
Después de decir esto, Grace sintió que estaba demasiado débil para apenas tenerse en pie, ya que su mano estaba sosteniendo su cuerpo sobre el lavabo.
Grace supo que, tan pronto como emitiera esta disculpa en Noticias de Sturk, todo su dinero, su reputación y su status desaparecerían por completo, o incluso peor.
Ella sufriría el gran desprecio de la gente.
Ella sería llamada mentirosa.
No obstante, también entendió que solo una disculpa sincera podría ayudarla a evitar consecuencias aún más amargas, como ser encerrada en la prisión de la ciudad por el delito de fraude.
Lucien escuchó sus palabras, y entonces sonrió.
—Grace, has estado reivindicándote como mi estudiante de piano y hasta ahora nadie ha dudado de ti, lo que significa que eres una pianista bastante talentosa.
¿Me pregunto por qué no confías en ti misma, pero quieres mentir a la gente?
Sabes que las mentiras nunca duran mucho.
Al escuchar las amables palabras de Lucien, Grace estalló en lágrimas de nuevo.
—Vengo de una familia ordinaria.
Con el fin de ayudarme a aprender música, mi familia se gastó todos nuestros ahorros para enviarme a Aalto.
Cuando regresamos de Aalto, nuestro plan original era utilizar la pieza de fantasía dirigida por usted para promocionarnos.
No obstante, desde que tuvimos nuestro primer gran éxito, nos volvimos codiciosos.
En ese momento, la pequeña empresa de mi familia se metió en problemas, y necesitaba dinero, o mis padres serían encarcelados.
Al final, simulé ser su alumna, Señor Evans, ya que soy la única pianista de la banda.
E incluso desde entonces, me sumergí más y más profundamente —Grace continuó sollozando.
—Ya veo…
—la actitud de Lucien no estaba clara.
—Señor Evans…
—Grace hizo una breve pausa y dijo con gran determinación—.
¡Estoy dispuesta a hacer lo que quiera mientras me perdone!
Incluso…
incluso…
Grace no quería que su vida de ensueño se convirtiera en burbujas, así como así.
¡No quería retroceder otra vez!
Viendo que su plan marchaba bien, Lucien sintió que su esfuerzo por dañar el lavabo del baño en el segundo piso valió la pena.
Él asintió.
—Entiendo las dificultades que sufriste, pero decir mentiras nunca es bueno —Cuando Grace parecía desesperada, Lucien cambió de tema—.
Grace, ¿conoces al señor Granneuve?
—Sí, es el Señor Granneuve quien me invita a cenar esta noche —respondió Grace confundida.
No obstante, ella quería estar lo más dispuesta a cooperar en este momento para hacer el esfuerzo de conseguir el perdón del Señor Evans, por lo que le explicó.
—El Señor Granneuve va detrás de mí.
—Tengo un amigo que quiere que le envíe un mensaje al Señor Granneuve, Grace —Lucien sonrió—.
Está escrito en este pequeño pedazo de papel.
¿Puedes hacerme el favor?
—Por supuesto —Grace asintió apresuradamente.
—Pero no puedes decirle al Señor Granneuve que soy yo quien te ha entregado el papel.
Dile solo que te encontraste con alguien en el baño que no conoces —añadió Lucien.
Aunque Grace quería preguntar el motivo, decidió aceptar lo que fuera que el Señor Evans le había pedido.
—No lo abras.
No lo leas —Lucien le entregó un trozo de papel bien doblado—.
Si el resultado es bueno, podría considerar el compartir contigo algunas de mis habilidades para tocar el piano.
—¿De Verdad?
—Grace estaba muy sorprendida.
Asintió apresuradamente con la cabeza de una manera seria.
Cuando Grace salió del baño después de calmarse, Lucien pagó su cuenta y salió del restaurante de buen humor.
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