Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 164
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164: Probando.
164: Probando.
Editor: Adrastea Works Lucien nunca pensó que Sturk había estado en tal caos durante los últimos dos meses.
Obviamente, había otro obstáculo inesperado justo al frente, impidiéndole avanzar y dirigirse a su mundo soñado.
Sin embargo, él nunca ha sido alguien que se rinda fácilmente.
En aquel punto, se encontraba solamente a un estrecho de distancia del congreso, y nada lo podría detener.
—¿Cómo sabe que él era el que traicionó a su gente?
—Preguntó Lucien con tranquilidad—.
¿Cuál es su nombre?
Si no tenía más opción que ser usado como una herramienta por el intermediario, necesitaría tener todo claro primero.
—Harrison Brown.
Ese es su nombre —dijo el Barquero muy seriamente—.
Como dije, él ya ha despertado su Bendición, y es un caballero.
Hace dos semanas, fue recompensado con una Cruz de Caballero por el hecho de “haber defendido la gloria de Dios en la oscuridad al purificar cerca de cincuenta corderos extraviados…” Eso es lo que comentó el periódico.
Puedes encontrar el reporte en Noticias Sturk si no confías en mí.
Entonces, pausó un momento, como si estuviera por decir algo muy duro para él.
—En su discurso durante la ceremonia, no sintió culpa.
Aquellos aprendices que murieron debido a él…
Eran aún niños…
La mayoría tenía solo doce o trece años, y acababan de ser expuestos al maravilloso mundo de la arcana.
Ellos murieron junto a sus esperanzas y fe en la magia.
Al ver la expresión del Barquero, Lucien asintió.
—Claramente revisaré si lo que acabas de decir es cierto, pero aún tengo una pregunta más.
—Adelante —el Barquero observó el rostro ligeramente rígido de Lucien.
—De acuerdo a mi experiencia, con el fin de proteger a los traidores, la Iglesia solo les recompensa en secreto, o les permite unirse directamente a los Vigilantes Nocturnos.
Nunca escuché de un traidor siendo recompensado en una ceremonia pública realizada por la municipalidad…
Quizá…
¿Esto es una trampa?
—Supuso este último.
—Muy bien —el Barquero aplaudió suavemente—.
¿Pero alguna vez te dije que esto no era una trampa?
—…
—Lucien se quedó sin palabras.
—Necesitamos matarlo, y tenemos que matarlo —el tono del Barquero se tornó amargado—.
Para disuadir a posibles traidores.
Si no estuvieras aquí, de igual forma intentaríamos matarlo.
Es mejor hacer que alguien que no pertenece a nuestra organización se encargue del trabajo.
—Así, si fracaso, ustedes no se verían afectados —Lucien lo puntualizó directamente.
—Eso es cierto; tómatelo como quieras —el Barquero se encogió de hombros—.
Puedes rechazar la tarea.
Si ese es el caso, me darás una forma de contactarte, y cuando alguien que pueda probar que estás limpio venga a Sturk, sencillamente me avisarás.
Pero si quieres ir a Allyn lo más pronto posible, diría que aceptar la tarea es tu mejor opción.
—¿Qué apoyo me puede brindar?
—Preguntó Lucien—.
Usted sabe cuán peligroso es el trabajo.
—Nosotros tenemos nuestra propia forma de distraer a los vigilantes nocturnos cuando sea necesario, para así dejarte enfocarte en matar a Harrison Brown —respondió el Barquero, y luego continuó—.
Si es que logras matarlo, te daremos la bienvenida, querido amigo, a unírtenos con el mayor entusiasmo posible.
—¿Cuál es la Bendición de Harrison?
¿Tiene algún arma extraordinaria u objeto mágico?
¿Cuál es su rutina diaria?
—Preguntó Lucien—.
Estoy seguro que ya cuentan con bastante información.
Normalmente, un hechicero debería ser capaz de matar a un caballero del mismo nivel sin mucha dificultad, así que Lucien estaba bastante confiado en que podría manejar la tarea.
En aquella situación, alguna pieza de equipo del enemigo, como un arma o cualquier objeto extra sería el factor más incontrolable durante una pelea.
—Muy bien —comentó el Barquero, pues le gustaba hablar con un hechicero inteligente—.
Regeneración, ese es el poder de la Bendición de Brown, que tiene su origen en el poder existente en la sangre de los trolls.
Fuerte, veloz…
Y siempre y cuando no sea decapitado, su cuerpo podrá seguir regenerándose hasta que se agote su energía vital.
Sus debilidades deberían ser el ácido y el fuego.
Estos pueden impedir que sus órganos vuelvan a crecer.
Lucien asintió, pues estaba escuchando con mucha atención.
—Con respecto a sus armas, sí, él tiene una lanza corta de primer nivel y calidad extraordinaria llamada Languidez, con daño colateral de veneno, otorgada por la municipalidad.
Además, fue recompensado por la Iglesia con un escudo de segundo nivel y calidad extraordinaria llamado Cazador de Demonios, el cual incrementa su defensa hasta igualar la de un caballero de segundo nivel.
El escudo también puede absorber cierta cantidad de daño elemental.
No tenemos idea sobre otro objeto mágico o divino.
Y su rutina diaria es…
—Explicó el Barquero.
De aquellas palabras, Lucien analizó toda la información que obtuvo e intentó identificar sus posibles oportunidades para matar al sujeto: Brown rara vez dejaba que alguien lo visite, al menos que dicha persona pertenezca a la Iglesia o sea un noble importante; casi nunca salía; le gustaban las artes como la pintura y la escultura en cera; e iba a mudarse a Lance, la Ciudad Santa, en cinco meses…
Cuando el Barquero le contó toda la información, Lucien le hizo una pregunta: —Entonces, déjeme confirmarlo…
Brown va a asistir a la ceremonia de apertura del Museo de Cera Saugus pasado mañana, ¿verdad?
—Sí, en la mañana.
Va a asistir porque su propia estatua será expuesta también —el Barquero asintió—.
Si necesitas que distraigamos a los vigilantes nocturnos cuando entres en acción, por favor avísanos con tiempo.
—Lo haré —dijo Lucien con su rígida expresión facial.
Luego de acordar la manera en la que se contactarían en secreto, Lucien subió a un bote y utilizó métodos de hechiceros y caballeros para deshacerse de cualquier posible rastreador.
…
Al día siguiente, a la medianoche, Lucien apareció encima de un puente arqueado de piedra vistiendo una larga túnica negra.
Aquel puente era uno de los dos que necesitaban cruzarse para ir desde el hogar de Brown hasta el Museo de Cera Saugus.
Comparando ambos, el puente en el que se encontraba era mucho mejor que el otro, pues la ruta que pasaba por el segundo era mucho más larga.
Además, de acuerdo a la información de Lucien, la apertura del museo de cera del día posterior llamó mucho la atención en Sturk, por lo que varios nobles y hombres de negocios adinerados también iban a asistir a la ceremonia.
A dicha hora, todos los canales cercanos iban a estar ocupados por sus botes.
Así, incluso si Brown también decidiera llegar en bote, necesitaría bajarse cerca del puente y cruzarlo para llegar al museo.
El cielo era estrellado.
La brillante luz reflejándose en las olas se parecía a la de un sueño.
Lucien presionó las manos contra el puente, luego abrió la boca y gritó en silencio.
Sus manos produjeron ondas hacia el puente de piedra, y luego estas regresaron hacia él.
Basándose en la frecuencia de vibración, él ajustó el ritmo de las ondas poco a poco, y en un instante, el puente empezó a temblar con fuerza.
La Mano Oscilante del Profesor.
Cuando el puente estaba casi a punto de derribarse, Lucien se detuvo repentinamente.
Luego de que el puente volviera gradualmente a estar inmóvil, se veía exactamente igual que antes.
De hecho, la estructura interna de dicha construcción de piedra se había dañado severamente.
Aunque no iba a derrumbarse en aquel momento, cuando tuviera que soportar cierto peso, Lucien esperaba que algo diferente seguramente ocurriría.
…
El bote con proa puntiaguda de Harrison Brown redujo la velocidad y fue atado al poste en la calle paralela al canal, y luego, el hombre bajó de la embarcación bajo la protección de sus guardaespaldas.
Al darle un vistazo a otro bote de lujo atracado al otro lado de la calle, no pudo evitar sentirse celoso.
Deseaba poder tener el mismo estatus social que el del dueño de aquel bote.
Luego, él se encaminó hacia el puente de piedra a aproximadamente cien metros de donde estaba.
Todo era normal, como siempre.
Sin embargo, Brown de todas formas estaba extremadamente alerta.
Aunque sabía que había unos cuantos vigilantes nocturnos protegiéndolo en secreto en el área, aún se mantuvo perceptivo y cauteloso.
Él odiaba el hecho de que la Iglesia requería que se muestre en público de vez en cuando, pero no tenía más opción que obedecer.
Solamente deseaba poder aguantar los varios meses que seguían, para luego mudarse a Lance y disfrutar de su vida allí.
Mientras Brown pensaba, él y sus guardias empezaron a caminar por el puente.
Cerca de este último, Lucien, vestido con un traje negro, asintió hacia el hombre sentado en un carruaje.
—Por favor, envíe este hierro al centro de comercio; esta es su paga.
La sonrisa del joven cochero era sencilla y honesta.
—No hay problema, señor.
Mientras el carro se movía lentamente, Lucien entró con rapidez a un bote que estaba a su lado.
Cuando el cochero condujo el pesado carro cargado de hierro a través del puente de piedra, Brown aún se encontraba a mitad de cruzarlo.
Harrison estaba pensando en su viaje a Lance dentro de cinco meses.
Estaba preocupado de que la gente del congreso pueda tratar de matarlo en aquel momento.
Repentinamente, la piedra bajo sus pies empezó a agitarse con fuerza.
«¡Emboscada!» Ese fue el primer pensamiento de Brown.
Luz blanca salió despedida de su cuerpo cuando el hombre se cubrió instantáneamente con muchas plumas blancas.
Pluma de Ángel, un hechizo divino de tercer nivel.
Al mismo tiempo, una lanza corta de color verde apareció en su mano derecha, mientras que en la mano izquierda había un sólido escudo.
Todo esto fue realizado en un par de segundos.
Claramente, Harrison Brown tenía mucha experiencia en la batalla.
Sin embargo, el temblor del puente de piedra desapareció gradualmente, y no sucedió nada.
«¿El puente demasiado viejo?» Pensó Brown.
Al mirar a su alrededor, la construcción se veía como siempre, como si el temblor jamás hubiera sucedido.
Bajo el puente había varios botes navegando a través de sus arcos.
Entre aquellos botes, sobre uno estaba parado un atractivo joven, el cual estaba mirándolo a él.
Harrison se avergonzó un poco.
Solamente él sabía lo mucho que realmente sufría debido al miedo y preocupación desde que traicionó al Congreso de la Magia.
En aquel momento, sintió que debía verse como un idiota desde la perspectiva del joven.
…
El bote de Lucien navegó a través del puente.
Observando el agua, él pensó en su apacible y tranquila mente: «Cuando el puente empezó a temblar, hubo cerca de diez personas que reaccionaron totalmente diferente a la gente ordinaria.
Excluyendo a algunos caballeros que estaban protegiendo a sus señores, deberían haber…
Cinco vigilantes nocturnos en los alrededores para proteger a Brown: el aventurero caminando a su lado sobre el puente, el hombre de negocios en la calle, la pareja, y el barquero que estaba justo detrás mío.» Él nunca planeó destruir completamente el puente.
Necesitaba más información sobre Brown y los vigilantes nocturnos que lo protegían en secreto antes de entrar seriamente en acción.
«Brown tiene esa lanza corta, el escudo…
Y un objeto divino de tercer nivel.» Lucien se frotó ligeramente la barbilla.
Todo aquello fue simplemente una prueba.
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