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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 170

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170: Los Aprendices.

170: Los Aprendices.

Editor: Adrastea Works La disposición del tercer piso era muy diferente de la del segundo.

Lucien vio una sala espaciosa de color azul y blanco.

A cada lado de esta había una serie de ventanales, a través de los cuales ingresaba la luz solar, iluminando intensamente todo el espacio.

A pesar de que la sala era bastante pequeña a comparación del salón del primer piso, todo allí se veía bastante alegre y vigoroso: sofás que podían moverse; mesas de té pequeñas por todo el lugar; pequeñas pizarras negras colgando en las paredes; plantas verdes; etcétera.

Había algunos adolescentes en el lugar.

El mayor de todos parecía tener catorce o quince años, y el más joven tal vez solo tenía doce.

Algunos estaban sentados en los sofás, calculando y anotando cosas con mucha dedicación, mientras que otros estaban parados frente a las pequeñas pizarras, discutiendo seriamente sobre algo.

A primera vista, Lucien pensó que estaba de visita en un salón de estudio o algo por el estilo.

Debido al singular diseño del lugar y al grueso alfombrado del suelo, la llegada de Lucien y Tom no atrajo la atención de los adolescentes en lo más mínimo.

—Annick, encontré este libro: Principios Matemáticos en la Filosofía de la Magia; muy interesante.

A pesar de que las tres leyes fundamentales del campo de fuerza parecen bastante simples, cuando uno piensa en ello, todas se acercan mucho a nuestra vida diaria, cuando lanzamos un hechizo —le dijo en voz baja una jovencita a su amigo sentado en el sillón vecino.

Otro muchacho adolescente con cabello rubio rizado levantó la vista y habló: —Layria, concuerdo contigo.

Sabes que, una vez, el Señor Astar mencionó que «Principios Matemáticos en la Filosofía de la Magia» es una de las dos teorías principales que hacen de base para el sistema mágico contemporáneo, y que, si llegas a tener un entendimiento completo de ella, ¡probablemente podrás convertirte en un verdadero hechicero pronto!

La chica con cabello color de lino sentada a su lado se unió a la conversación.

—Annick, Layria, ¿aún están leyendo el primer capítulo?

El otro día le di una hojeada rápida al libro y descubrí que el tercer capítulo va más allá de la imaginación.

Este intenta explicar toda clase de movimientos que se dan en este mundo, incluyendo los de las estrellas y mareas, al introducir el concepto de gravedad, una fuerza que existe entre las estrellas y la tierra.

Y es por ello que se hace posible predecir los senderos estelares.

Pienso que eso es muy importante para nuestro estudio a profundidad de la Astrología.

La bonita cola de caballo de Layria se agitó ligeramente mientras esta asentía.

—Sí, sí…

Pero no puedo entender la derivación de aquí, y tampoco entiendo el método matemático llamado…

Cálculo.

¿Qué hay de ustedes, Heidi, Annick?

—No tengo idea…

No lo entiendo en lo más mínimo —respondió con indiferencia Heidi—.

Pero, tal como nos dijo el Señor Astar, antes de convertirnos en verdaderos hechiceros, solamente necesitamos recordar unos cuantos principios y fórmulas, en vez de entender el porqué de las cosas.

—Aun así…

Tenemos que leer muchos libros de acuerdo al Señor Astar…

—Layria suspiró—.

«Geometría Básica de la Magia», «La Aplicación de Principios Mágicos y Construcción de Modelos» y…

Y…

—Y «La Importancia del Modelado», «Ecuaciones de Elementos detrás de Fórmulas Mágicas», «Elementos Básicos», «Álgebra Común», «Clasificación de Meditaciones de Bajo Rango», «Análisis Sencillo de la Esencia del Frío y del Calor», «Movimiento y Fuerza en la Magia» —Heidi continuó las palabras de Layria y mencionó todos los libros que necesitaban leer.

—¿Lo ves?

Ni siquiera puedo recordar los libros —Layria se encogió de hombros—.

Aunque el Señor Astar dijo que, si podíamos comprender completamente «Principios Matemáticos en la Filosofía de la Magia» y luego pasar un año estudiando cálculo, podríamos trabajar para convertirnos en hechiceros de rango medio cuando tengamos suficiente poder espiritual, no sé cuánto tiempo me tomaría todo este proceso sin tener un maestro…

Tal vez quince años…

Como Astar dijo, todos los aprendices en aquella sala eran más talentosos de lo normal y, claramente, tenían sus propios objetivos.

Annick se rascó la cabeza un poco y habló: —No vamos a estar por nuestra cuenta por mucho tiempo, ¿verdad?

El Señor Astar dijo que tendríamos mentores que nos enseñen en Allyn.

Tal vez en cuatro o cinco años, podamos convertirnos en verdaderos hechiceros, y cuando eso pase…

—Cuando eso pase, seremos concejales del municipio.

Tendremos sirvientes —dijo Heidi, llena de esperanzas.

—En ese momento, también podremos encontrarnos con nuestras familias —añadió Layria.

Los tres aprendices permanecieron callados por un instante y luego suspiraron al mismo tiempo.

Había una sonrisa extraña en el rostro del Barquero mientras este observaba a los tres adolescentes.

—Esos tres, junto a Sprint, Oimos y Katrina; ellos fueron los niños más sobresalientes en la última evaluación.

Especialmente Sprint y Katrina; ambos tienen poder espiritual con bastante potencial y mucho talento en la arcana.

Mientras hablaba, Tom señaló al jovencito con cabello rojo oscuro, al otro muchacho que estaba sentado calculando en el sillón y a la chica rubia que estaba dialogando seriamente con sus pares.

—Todos son jóvenes prometedores —respondió Lucien con el tono de un verdadero hechicero.

La conversación de ambos captó la atención de los aprendices.

Estos se giraron e hicieron una reverencia educada.

—Señor Tom.

Tom aparentemente se veía mucho menos sombrío de lo usual cuando estaba frente a los adolescentes.

Él asintió y sonrió.

—Estoy muy contento de verlos a todos ustedes trabajando tan duro, pero al mismo tiempo, quiero que ustedes, damas y caballeros, comprendan que el autor de «Principios Matemáticos en la Filosofía de la Magia», y también el inventor del cálculo, el Señor Douglas, es el presidente del congreso y el más grande arcanista hasta ahora, por lo que aún les queda un largo camino por recorrer, muchachos.

Esfuércense y sean pacientes.

—Gracias, Señor Tom.

Lo haremos —Sprint dio un paso adelante y habló con orgullo—.

Convertirme en arcanista siempre ha sido mi objetivo, y finalmente me volví un aprendiz de rango bajo ayer.

Algunos de los adolescentes quedaron muy sorprendidos.

A Sprint no le tomó mucho tiempo lograr dicho avance.

—Tienes talento, Sprint —Tom asintió, estando también bastante sorprendido—.

También vi que estabas ayudando a tus compañeros.

—Obviamente; todos somos amigos —respondió Sprint con la alegría de un niño.

Luego, le dio un vistazo a Lucien—.

¿Es este nuestro nuevo amigo, Señor Tom?

Se ve un poco mayor que nosotros.

A continuación, él se giró hacia Lucien.

—¿Sabes algo sobre arcana?

Puedo brindarte algo de ayuda, si gustas.

—Sí, puedes preguntarme a mí también —dijo Katrina.

Aquella chica de catorce años llevaba puesto un vestido blanco y ya se veía como una hermosa jovencita—.

Y yo también me convertiré en una aprendiz muy pronto.

Tanto Sprint como Katrina habían llegado allí recientemente, y cuando fueron elegidos, ninguno de los dos era un aprendiz, sino solamente niños talentosos.

Para ese momento, Sprint ya había logrado su avance, y parecía que Katrina se encontraba en camino a lograr el suyo.

Sin duda alguna, Sprint y Katrina eran el par más prometedor entre todos los aprendices y niños jóvenes que estaban trabajando para convertirse en uno.

Y, como siempre es el caso con las personas inteligentes, Sprint y Katrina competían entre ellos todo el tiempo.

En la mente de Katrina, aquel joven, que probablemente tenía algo de veinte años, no debía ser más que un aprendiz de alto rango que no sabía nada de la arcana.

La charla le hizo algo de gracia a Tom.

—Este es el Señor Evans.

Él es un verdadero hechicero.

—¿¡Un verdadero hechicero!?

—Pero, ¡se ve muy joven!

Los adolescentes se quedaron muy asombrados.

Aunque ellos habían escuchado que, de vez en cuando, había adolescentes muy talentosos que pudieron convertirse en verdaderos hechiceros luego de cumplir dieciocho años, cuando sus almas se volvieron más estables, nunca habían conocido a un hechicero que fuera tan joven como Lucien.

Sospecharon que, probablemente, el llamado Señor Evans estaba utilizando alguna clase de magia para mantener su apariencia joven.

—Cuando lleguen al congreso, verán hechiceros de tan solo quince o incluso catorce años —Tom agitó la cabeza ligeramente y sonrió—.

Desde mi punto de vista, el Señor Evans es bastante inteligente, y en realidad no me sorprende su hazaña.

—Señor Evans —todos los aprendices se inclinaron educadamente, con las manos derechas en sus frentes.

Aquella era la tradición de que un aprendiz debía mostrarle un gran respeto a un hechicero.

Lucien sonrió.

—Somos compañeros ahora.

—¿Quiere estudiar arcana con ellos?

—le susurró Tom a Lucien.

—Quiero empezar a leer los libros que acaban de mencionar —respondió este último—.

Podemos conversar sobre ellos si es necesario.

Lucien creía que su conocimiento de arcana no era menor al de la mayoría de magos de rango medio.

—Entonces, tendrás que cumplir una tarea del congreso por adelantado, —Tom esbozó una sonrisa— pues los libros son solamente para los aprendices.

Los hechiceros solo los pueden obtener cuando lleguen al congreso.

—¿Qué tarea?

—preguntó Lucien.

—Deberás volverte el maestro de un aprendiz —explicó Tom con paciencia—.

Con el fin de obtener los libros y toda clase de apoyo por parte del congreso, un hechicero necesita ayudar a un aprendiz a alcanzar el nivel superior.

Debido a las limitaciones de este ambiente, la posibilidad de que ellos puedan avanzar hasta alcanzar dicho nivel es cercana a cero, pero puedes intentar ayudar a un aprendiz en entrenamiento a convertirse en uno de nivel bajo.

¿Qué te parece eso?

¿Realizar de antemano la mitad de la tarea del congreso, justo aquí?

—Entonces, ¿qué pasará luego de que lleguemos a Allyn?

—Preguntó Lucien—.

¿Seguiré siendo su maestro?

—No se preocupe —Tom agitó las manos—.

En aquel punto, todos los aprendices serán enviados a escuelas secretas para estudiar.

No lo molestarán.

—Ya veo.

Suena bastante razonable —Lucien asintió.

Él estaba de acuerdo con el énfasis que el congreso ponía en entrenar aprendices.

Tom aplaudió para atraer la atención de los adolescentes.

—Damas y caballeros, tengo una oportunidad para ustedes.

Puesto que el Señor Evans necesita estudiar arcana, él quiere trabajar con algunos de ustedes.

¿Quién quiere ser voluntario?

Muchachos, ¡deben saber que la oportunidad de trabajar junto a un verdadero hechicero es valiosa!

La reacción de los aprendices varió.

Algunos se emocionaron bastante y empezaron a murmurar entre ellos, mientras que otros permanecieron bastante dudosos respecto a un hechicero que no sabía nada de arcana.

Nadie sabía cuánto podía ayudarlos aquel joven hechicero con sus estudios de arcana.

Además, siguiendo la tradición del antiguo imperio mágico, algunos hechiceros eran bastante estrictos al entrenar a nuevos aprendices.

Aquellos que habían tenido otros maestros anteriormente a veces serían ignorados completamente, por lo que podrían perder la oportunidad de convertirse en estudiantes de algún hechicero más poderoso.

Y eso era lo que más les preocupaba.

—¿Quién se ofrece?

—preguntó Tom nuevamente.

Sprint respondió primero: —Temo que el Señor Evans no puede brindarme la guía que necesito respecto a la arcana.

Lo lamento.

—Yo también.

Perdone, Señor Evans —Katrina bajó la cabeza—.

Quiero apegarme a mi propio horario de estudio.

Los otros seis o siete aprendices que estaban cerca de Sprint y Katrina también tenían sus dudas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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