Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 171
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171: Instrucción.
171: Instrucción.
Editor: Adrastea Works Ante la actitud de los aprendices, Tom se dio cuenta de cuán rebeldes podían ser esos adolescentes a esa edad, por lo que rápidamente aclaró.
—Quiero que entiendan que el Congreso de Magia no es como el pasado antiguo imperio mágico, y la mayoría de los hechiceros del congreso estarán dispuestos a aceptarles como sus aprendices incluso después de que hayan estudiado con el Señor Evans, siempre y cuando no sean aprendices registrados del Señor Evans.
Al escuchar las palabras de Tom, algunos aprendices levantaron la cabeza.
—Sé que muchos de ustedes escucharon una vez del Señor Astar que muchos hechiceros, dado que no podían mantener una mente abierta hacia la arcana, fallaron en lograr un avance significativo hacia el nivel rango medio o alto de mago.
No obstante, como pueden ver, el Señor Evans ya es un verdadero hechicero antes de los veinte años, y este talento es bastante valioso incluso en el congreso.
Comparado con esos hechiceros de la vieja escuela, el Señor Evans podría proporcionaros nuevas ideas geniales y, quizás algún día, ¡el Señor Evans se convierta en mentor!
El título de mentor se usaba especialmente para respetar a los magos de alto rango.
En todo el continente, los magos de alto rango eran muy raros, incluso en el Ducado de Violet.
Las palabras de Tom mostraron claramente que vio el gran potencial de Lucien, especialmente debido a la tarea que Lucien había cumplido a la perfección con anterioridad.
Como muchos de ellos eran bastante tímidos, algunos aprendices jóvenes comenzaron a susurrar entre ellos de nuevo.
En ese momento, Sprint, quien se veía a sí mismo como el líder de los aprendices, respondió con una actitud bastante firme.
—Aún prefiero estudiar arcana por mi cuenta.
—Estoy de acuerdo.
Todos tenemos nuestros propios horarios —Katrina asintió con la cabeza.
La cara de Tom parecía un poco sombría ahora.
Más bien parecía incómodo por Lucien.
Cuando Tom estaba a punto de decir algo más, Lucien comenzó a hablar con los aprendices.
—Todos deben tomar sus propias decisiones, y lo entiendo.
¿Qué pasa con los demás?
¿Alguno quiere estudiar arcana conmigo?
Los seis o siete adolescentes que estaban cerca de Sprint y Katrina intercambiaron una mirada entre ellos y agacharon la cabeza otra vez, y el resto de los aprendices se quedaron callados también.
Incluso los adolescentes que querían darle una oportunidad parecían vacilar de nuevo.
En ese momento, por fin, un adolescente dio un paso adelante y dijo con respeto.
—Señor Evans, ¿puede ser mi maestro?
—¡¿Annick?!
—El resto de aprendices estaban muy sorprendidos.
—¿Estás seguro, Annick?
—Lucien sonrió.
Annick era un adolescente de aspecto sencillo, no obstante, en ese momento, sus ojos azules brillaban de esperanza.
—Sí, Señor Evans —respondió sinceramente Annick—.
Vengo de una familia de magos, y me han infundido toda clase de leyendas apasionantes de los grandes hechiceros desde que era un niño.
No obstante, han pasado cien años desde que nuestra familia produjera el último hechicero auténtico.
Confío en su talento en la magia, Señor Evans…
Convertirse en un verdadero hechicero a una edad tan temprana me hace creer en su sabiduría.
Espero poder tener el placer de convertirme en su estudiante, aunque sea por un corto período de tiempo.
La familia de Annick había estado en declive en los últimos años.
El potencial del poder espiritual de Annick era mayor que el de sus homólogos familiares y, por lo tanto, cargaba con la gran esperanza de sus padres y parientes.
No obstante, el talento en la arcana de Annick no era tan impresionante como el de su poder espiritual, así que comprendió que necesitaba aprovechar todas las oportunidades posibles que encontraba.
—Bueno… Bienvenido, Annick —Lucien asintió—.
Trabajaremos juntos.
Luego, siguiendo a Annick, otros dos aprendices adolescentes se ofrecieron como voluntarios.
—Señor Evans, quiero aprender de usted también —la voz de Layria era nítida y sus grandes ojos parecían muy sinceros.
—Yo también.
Señor Evans —Heidi, con su rostro un poco regordete y algunas pecas, también se unió a ellos.
Mientras hablaban, los dos tiraron ligeramente de la camisa de Annick por detrás, como si le estuvieran mostrando su apoyo.
Lucien estaba algo conmovido por la pureza de su amistad.
Sonrió y le dijo a Annick, Layria y Heidi.
—No hay problema.
Tres estudiantes son suficientes.
No puedo tratar con más para enseñar.
Subconscientemente, Lucien usó la palabra “enseñar”, ya que nunca sintió que su comprensión de la arcana fuera inferior a la de la mayoría de sus compañeros.
Al escuchar eso, unos pocos aprendices más comenzaron a sentirse arrepentidos al no aprovechar la oportunidad rápidamente.
—Les felicito a los tres —Tom aplaudió suavemente—.
El resto, deberían seguir trabajando duro.
—Lo haremos, Señor Tom —Sprint echó un vistazo a los tres estudiantes de Lucien, se dio la vuelta y continuó estudiando otra vez, y Katrina también.
Tom se encogió de hombros hacia Lucien.
—Niños…
De todos modos, Señor Evans, por favor, escoja una habitación en el tercer piso, cualquiera que le guste, para quedarse durante la semana.
En siete días, nos iremos a Allyn.
Durante los siete días, evite salir tanto como sea posible.
Lucien asintió con la cabeza.
—Estoy deseando que llegue el viaje en siete días.
Después de que Tom se marchara, Lucien les pidió a sus tres estudiantes que se sentaran en un sofá con forma de semicírculo para presentarse.
—Soy Evans, provengo de la zona oeste del continente.
Estoy más versado en la Escuela del Elemento y Astrología, pero aún no la domino.
Siéntanse libres de tratar cualquier pregunta que tengan conmigo, por favor.
—Señor Evans, encantado de conocerle —dijo la chica de cara regordeta—.
Soy Heidi y vengo de Syracuse.
Un hechicero de mi país me recomendó al Señor Astar y entonces llegué a Sturk.
En un par de semanas de estudio, ya soy una aprendiza en prácticas.
Actualmente estoy con Elementos de Meditación, pero también estoy estudiando el resto de escuelas.
Heidi era la más extrovertida entre los tres aprendices, por lo que fue la primera en presentarse.
Como una adolescente, no pudo evitar mostrar un poco de su talento.
Después de Heidi, Layria le dijo a Lucien con respeto.
—Señor Evans, soy Layria de una familia común en Gusta.
Dado que mi referente es un caballero del congreso, estoy practicando la Meditación de Resonancia Magnética en la actualidad.
El Señor Astar nos dijo que, sin importar en qué escuela elijamos especializarnos, el conocimiento básico de la arcana siempre es indispensable, así que espero con ansias su enseñanza.
—Soy de un pequeño pueblo en el ducado de Violet, Señor Evans —dijo Annick—.
Yo también estudio Astrología y Elemento.
Después, antes de que Lucien pidiera los libros de la arcana, Heidi ya le llevaba todos sus libros.
—Señor Evans, ¿puede entenderlos todos?
No tengo ni idea en absoluto en la mayoría de los casos.
—Yo tampoco —coincidieron tanto Layria como Annick.
Cogiendo los libros de Heidi, Lucien comenzó a hojearlos.
El primer libro era El Significado del Modelado, y su prologó anotado: «En tiempos del antiguo imperio mágico, la creencia que prevalecía es que entender los diferentes significados de las partes correspondientes de un modelo mágico es innecesario e inapropiado, en su lugar, copiar los modelos existentes en el interior de las criaturas mágicas es suficiente.
No obstante, siempre y cuando hay una leyenda, debería haber una respuesta; mientras haya una respuesta, debe haber una forma de descubrirla.
Y si no podemos encontrar el camino, es porque no estamos en la senda correcta.» Lucien estaba totalmente de acuerdo con el autor del libro.
Creía que los principios básicos de la ciencia deberían ser compartidos tanto por la Tierra como por ese mundo.
Aunque debe haber diferencias, siempre debe haber formas de identificarlas, siempre y cuando uno esté dispuesto a hacer hipótesis con valor y verificarlas cuidadosamente.
Lucien volvió a pasar el libro a la portada y se sorprendió mucho al encontrar un nombre familiar en él: el autor del libro era Yaroran Hathaway, el creador del Trueno de Natasha.
Como sus tres estudiantes todavía estaban esperando, Lucien no dedicó el tiempo adicional en explorar quién era Yaroran Hathaway.
A una velocidad razonable, Lucien hojeó todos los libros y los copió en su biblioteca espiritual.
—Señor Evans, ¿qué piensa?
—Al ver que Lucien dejó el último libro, tanto Heidi como Layria preguntaron al mismo tiempo.
Lucien descubrió que, a pesar del hecho de que todo el contenido era sobre el mundo mágico, los principios básicos de ciencia y conocimiento subyacente se referían al nivel de secundaria o bachillerato, por lo que asintió levemente y explicó.
—La razón por la que ustedes tres pueden no entenderlo es por la ausencia del conocimiento básico correspondiente, dado que la información en estos libros se basa en otros libros más básicos.
Y entre estos libros básicos, ustedes tres deberían trabajar primero en Geometría Básica de la Magia y Álgebra Común.
—¿Estos dos libros son también difíciles de entender?
—Layria preguntó un poco preocupada.
—Los leeré con ustedes —Lucien trató de animarlos—.
Los dos libros no deberían ser demasiado complicados si estamos dispuestos a dedicar mucho tiempo a los ejercicios.
—¿Mucho tiempo en… los ejercicios…?
—Murmuró Layria confundida.
Evidentemente, no captaba la idea de “ejercicio”, y Annick y Heidi tampoco.
Como estudiante universitario que había experimentado el horripilante examen de ingreso a la universidad en el país de su mundo original, Lucien comenzó a rezar por los tres adolescentes por simpatía.
Obviamente, aún no tenían idea de cuánto trabajo se les pediría que hicieran en breve.
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