Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 172
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- Capítulo 172 - 172 Estudiar ayuda a uno a progresar
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172: Estudiar ayuda a uno a progresar.
172: Estudiar ayuda a uno a progresar.
Editor: Adrastea Works Al ver que el Señor Evans estaba hablando en serio, Annick, Layria y Heidi asintieron, aunque sin saber qué iban a hacer exactamente.
No obstante, sintieron que pasaría algo no tan bueno.
—Seño Evans, dado que esta es la primera vez que lee esos libros de arcana, lo dejaremos solo ahora para que pueda estar concentrado.
Cuando tenga una mejor comprensión de ellos, por favor háganoslo saber—Annick se levantó y le dijo cortésmente a Lucien—.
Podemos practicar la meditación ahora mismo.
Aunque Lucien era capaz de enseñarles algo sobre ciencia, o, usando la expresión de este mundo, arcana, en ese momento, decidió hacer todo más razonable, ya que sería muy extraño si su instrucción comenzara inmediatamente después de haber hojeado las páginas.
—Buena recomendación —Lucien sonrió y asintió—.
Mañana a esta hora debería ser capaz de poder empezar a enseñar.
—¿Mañana?
Vaya… Eso es muy rápido —Layria estaba muy sorprendida.
—Mañana les enseñare lo que descubriré para entonces —respondió Lucien— Esa es mi forma de enseñar.
Estudio y luego les enseño el conocimiento a los tres, lo cual es también una buena forma de presionarme un poco.
—Eso es muy amable de su parte, Señor Evans —respondió alegremente Heidi.
Cuando los tres aprendices regresaron a sus propias habitaciones para practicar meditación, Lucien eligió un rincón tranquilo para concentrarse en su propio aprendizaje.
El libro que Lucien estaba leyendo ahora era Principios Matemáticos en la Filosofía de la Magia, el cual se leía bastante parecido a una de las obras más conocidas de Newton.
De acuerdo al contenido de la página, el libro también se centraba en discutir toda clase de fuerzas en este mundo usando el cálculo, mientras que la principal característica diferenciadora del libro era que, dentro de las expectativas, las investigaciones mencionadas sirvieron para el propósito de desarrollar magia, así como resolver algunas preguntas en la escuela de Astrología.
Entonces, Lucien se dirigió al prólogo del libro y comenzó a leer las palabras dejadas por el autor: «Hacemos todo el esfuerzo de llevar a cabo toda clase de investigaciones para buscar las respuestas definitivas para algunas preguntas abstractas, tales como: ¿Qué es el ‘yo’?
¿Cuál es la esencia del mundo?
¿De dónde viene el mundo?
¿Cómo se desarrollaron e integraron todas las cosas del mundo en un hermoso sistema?
¿Qué tengo que ver ‘yo’ con el mundo?
Y es por eso que decidí usar la palabra ‘filosofía’ para ponerle nombre al libro.
Exploramos la palabra, tratando de resumir y decidir leyes de fenómenos comunes, y en base a las leyes, explicamos, construimos y creamos magia.
Tu amigo, Douglas.» Lucien no estaba para nada sorprendido de que el cálculo estuviera inventado en ese mundo, ya que todas las estructuras mágicas complicadas requerían formas precisas de cálculo.
Cuando Lucien comenzó a leer el libro cuidadosamente, una pluma se levantó por sí sola sobre el escritorio y comenzó a escribir algo en un trozo de papel de forma automática siguiendo los pensamientos de Lucien.
Lucien descubrió que, en comparación con esos libros similares escritos en su mundo original, ese libro era aún más sistemático y evidente, y por lo tanto, era más fácil de entender para Lucien.
El tiempo pasó volando, y cuando la luz del sol comenzó a hacerse cada vez más tenue, Lucien se dio cuenta de que ya se había saltado su comida.
Encontró el libro muy fascinante ya que lo que esa obra maestra intentaba hacer era conectar la magia y las leyes del mundo juntas.
Si no hubiera sido por la escasa fuerza del alma de Lucien, ya podría haber comenzado a analizar algunos hechizos del segundo o incluso del tercer círculo después de leer algunos de esos libros.
Lucien deseaba poder aprender la mejor forma de meditación mencionada por Felipe que solo estuviera accesible para magos de alto rango más pronto que tarde.
Mientras estiraba un poco su cuerpo en el sofá, Lucien se levantó y miró a su alrededor.
—Buenas tardes, Señor Evans —saludaron algunos de los aprendices con asombro.
Después de todo, el Señor Evans era un verdadero hechicero al que se suponía que debían mostrar respeto.
Lucien quemó el borrador de su cálculo y asintió.
—¿Dónde puedo cenar?
—El comedor, en la primera planta —respondió Katrina respetuosamente.
Vio cómo se aplicaba a fondo al trabajo el Señor Evans, y siempre respetó a las personas trabajadoras.
Deseó convertirse pronto en hechicera, para poder ayudar a sus padres, quienes habían estado en problemas durante mucho tiempo.
…
El comedor, en la primera planta.
—Evans, he escuchado tu diligencia.
No es de extrañar que ya seas un auténtico hechicero antes de los veinte —comentó Astar—.
Después de convertirte en un mago de rango medio, y si tienes una buena comprensión de la sombra y la luz, te tendré en cuenta para que te conviertas en uno de mis asistentes de investigación.
A pesar de lo que Astar había dicho, no fue muy serio, ya que incluso a lo largo de todo el congreso, solo muy pocos Arcanistas podían cumplir con sus requisitos en ese momento.
Al lado de Astar, Mercedes, con un trozo de servilleta blanca alrededor de su esponjoso cuello, estaba aplicándose a fondo en el pescado frito del plato.
De vez en cuando, Mercedes maullaba y rozaba el brazo de Astar con su cola.
Lucien sonrió y asintió.
—Gracias, señor Astar.
El Arcana es muy nuevo para mí todavía, y todo lo que puedo hacer ahora es aplicarme a fondo.
—Aunque tu actitud es genial— Astar cambió su tono—, el trabajo duro no resuelve todos los problemas.
Debes progresar gradualmente, Evans.
Lo que quiero decir es que…
Los Principios Matemáticos en la Filosofía de la Magia y el cálculo también podrían ser demasiado para ti en este momento.
Te sugiero que comiences con algunos libros básicos de arcana, además de La Enciclopedia de Criaturas Mágicas.
—En realidad…
he terminado de leer la mayor parte del contenido de Principios Matemáticos en la Filosofía de la Magia y, por supuesto, como acaba de mencionar, comenzaré a leer Geometría Básica de la Magia y Álgebra Común para instruir mejor a mis tres aprendices mañana —respondió Lucien en un tono cortés.
Lucien todavía tenía muchas preguntas sin resolver en su mente, pero también tenía la sensación de que estas preguntas involucraban a los secretos definitivos del mundo.
Cuando Lucien comparó los dos libros, Geometría Básica de la Magia y Álgebra Común, en su biblioteca de espíritus más temprano aquel día, estaba seguro de que ambos eran libros que presentaban geometría Euclidiana, geometría analítica y ecuaciones, y los principios de los conceptos eran básicamente los mismos con el conocimiento de la Tierra, excepto el hecho de que la geometría Euclidiana se llamaba geometría de la Torre en ese mundo.
No obstante, al mismo tiempo, Lucien encontraba todavía muchas cosas inexplicables si intentaba entender ese mundo basándose en su conocimiento, por ejemplo, del alma, del poder espiritual, de esas estrellas perdidas y el elemento único llamado Tai.
Lucien suponía que algo micro o macro en ese mundo era muy diferente de su comprensión.
El último número de Arcana, por supuesto, había sido copiado y guardado en la biblioteca de espíritus de Lucien.
Los treinta artículos en ese número trataban principalmente sobre la aplicación variada de funciones complejas en diferentes “campos”, por ejemplo, cómo dividir la esfera del poder espiritual en múltiples campos planos, mientras que un pequeño porcentaje de ellos trataba de encontrar nuevos elementos mediante el análisis del espectro.
Obviamente, esos temas han estado ganando gran interés entre los arcanistas.
Lucien era muy consciente del hecho de que aún estaban muy lejos de los secretos más importantes del mundo, así que le preguntó a Astar una de sus preguntas más sensatas.
—Señor Astar, ¿me pregunto si puedo aprender la meditación anunciada por el congreso por adelantado?
Lucien quería mejorar, eso seguro.
—Creo que tengo derecho a hacerlo, sí, como mago de alto rango —Astar sonrió—.
Pero tienes que mostrarme tu potencial, para que sepa que vale la pena romper las reglas por ti.
—¿Qué quiere ver expresamente, señor Astar?
—Lucien no estaba sorprendido.
Ya estaba acostumbrado a negociar y regatear.
—Sé que tienes un muy buen potencial de poder espiritual —Astar dejó su cuchillo y tenedor elegantemente—.
Si puedes hacer un buen trabajo dirigiendo a los aprendices, o progresar en el estudio de la arcana tú mismo, puedo considerar enseñarte la Meditación de Brook por adelantado antes de que llegues al congreso.
—Estoy bastante seguro de que puedo hacerlo —Lucien sonrió con confianza.
—Muéstramelo, entonces —Astar asintió con la cabeza.
…
Las diez en punto de la mañana, segundo día.
En su propia habitación, Lucien les dijo a los tres aprendices con una sonrisa en su rostro.
—¿Ustedes tres, me entienden?
Annick asintió con entusiasmo.
—¡Sí!
¡Sí, Señor Evans!
¡Ahora está mucho mejor!
—¡Yo también siento lo mismo, Señor Evans!
—Dijo Layria en un tono de admiración—.
¡Es usted un genio, Señor Evans!
—¡Es difícil creer que usted comenzara ayer a estudiar arcana!
—Coincidió Heidi en voz alta.
—Está bien…
Está bien, me siento halagado y gracias a todos —Lucien asintió con su amable sonrisa—.
Estos son algunos ejercicios para mejorar la comprensión.
Como estaba diciendo, Lucien sacó una hoja de examen de la pila y se la entregó a los aprendices.
Entonces, Lucien sacó los Principios Matemáticos en la Filosofía de la Magia y continuó leyendo el resto.
Con el paso del tiempo, Annick, Layria y Heidi parecían más y más serias mientras se aplicaban a fondo en sus ejercicios.
Cuando se acercaba el mediodía, Annick se levantó primero y le dijo a Lucien con una expresión de alivio.
—Señor Evans, terminé todas las preguntas.
—¿Cómo lo encuentras, Annick?
—Preguntó Lucien —Estas preguntas son difíciles, pero ahora siento que mi comprensión del conocimiento aprendido con anterioridad ha mejorado como usted dijo —respondió Annick, muy emocionada.
Después, tanto Layria como Heidi dejaron sus plumas casi al mismo tiempo y entregaron sus trabajos a Lucien.
Y ambas estuvieron de acuerdo con los comentarios de Annick.
Lucien dejó el libro que estaba leyendo y comprobó el trabajo de los aprendices.
Señaló algunos detalles en los que deberían haber prestado más atención.
Después de eso, los tres aprendices intercambiaron una mirada entre ellos y luego preguntaron juntos.
—Señor Evans, ¿hora de comer?
—Por supuesto.
Hora de comer —sonrió Lucien.
Al escuchar eso, los tres aprendices lanzaron un largo suspiro al mismo tiempo.
—Y tengo más para ustedes tres después de la comida —Lucien sacó otra pila de hojas de trabajo—.
Estudiar ayuda a uno a progresar.
Los tres aprendices pensaron por un segundo que vieron una sonrisa malvada en la cara del Señor Evans.
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