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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 180

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180: Una oferta del Demonio.

180: Una oferta del Demonio.

Editor: Adrastea Works Cuando los aprendices pensaron que ya todo estaba bien, otra ronda de peligro llegó inmediatamente.

En ese instante, puesto que la tormenta se había despejado casi completamente, lanzar un hechizo podía ser bastante riesgoso.

Lucien y los aprendices volvieron a entrar en un dilema.

Lucien dio palmadas suavemente en los hombros a cada uno de sus estudiantes para consolarlos.

Sosteniendo Amboula con una mano, él escuchó con atención la conversación mientras pensaba rápidamente en una posible solución.

—Clérigo Cody, apesta aquí abajo —Tom seguía hablando en voz alta a propósito—.

No hay necesidad de que usted, mi lord, haga esto.

Por favor…

Solo disfrute el agradable té negro en su propio camarote y yo me encargaré de esto por usted, mi lord.

—Bueno, aún estoy en entrenamiento…

¿Sabes?

De acuerdo a las leyes de la Iglesia, aún no puedes llamarme lord en este punto.

—Había una sonrisa imperceptible en el rostro de Cody mientras decía esto.

Realmente disfrutaba los cumplidos de Tom—.

Aprecio tu amabilidad, Tom, pero tú y tus marineros de verdad no pueden notar los lugares en los que los círculos de poder divino están realmente dañados.

Tengo que hacer esto yo mismo; lo lamento.

Tom era el contramaestre, un caballero oscuro que servía al Vizconde Wright.

Esta era la identidad conocida por las personas en aquel barco.

Aunque un caballero oscuro no podía convertirse ni en un primer oficial ni en un capitán, Cody de todas formas quería mantener el respeto básico hacia el caballero.

Al oír las palabras de Cody, Tom no supo qué decir.

—De acuerdo.

Ustedes dos: Lohman y Boer…

Vayan por ese lado.

Jacques y Summy, ustedes vayan por allá —Cody, un pastor superior en entrenamiento, de verdad disfrutaba mucho dar órdenes.

Sin embargo, Tom sabía que aún les tomaría algo de tiempo antes de que encontraran la habitación en la esquina en donde Lucien y los aprendices estaban escondidos.

Él estaba sudando.

Por su mente pasaron a toda velocidad horribles escenas.

No podía permitirlo.

No podía permitir que aquellas horribles escenas de verdad sucedieran.

Tom estaba listo para entrar en acción.

Iba a matarlos a todos, y pretender que fueron unos múrlocs escondidos en el barco los que los que lo hicieron.

En aquel instante, sintió que alguien tocó suavemente su brazo.

—¿¡…!?

—Tom quedó más que sorprendido cuando vio a Evans parado justo a su lado.

En ese momento, Lucien llevaba puesta una sucia camiseta de marinero, y su rostro estaba cubierto de algunas marcas de pintura, justo como las que les gustaba hacerse a la mayoría de marineros.

Él estaba mirando hacia el suelo, con la cabeza baja.

Tom no podía creer lo que veía, sintiéndose afortunado de no haber dicho en voz alta el nombre de Evans.

—Allí abajo…

Muy mal —dijo Lucien con su fingido tono ronco.

Mientras hablaba, él estaba escribiendo algo en secreto en el brazo de Tom.

Cody no sintió que hubiera nada raro allí.

Desde su punto de vista, solamente se trataba de un marinero que estaba informando a Tom.

Y había muchísimos marineros que Cody no conocía en aquel barco.

Después de todo, clérigo y marinero eran dos niveles totalmente diferentes.

No se acercaban para nada.

Tom, mientras intentaba mantenerse tan calmado como podía, sintió una única palabra corta escrita en su brazo.

«¿Jacques…?» Pensó, pero no entendió realmente las intenciones de Lucien inmediatamente.

Este último jaló el brazo de Tom un poco hacia el camarote, y él se dio cuenta inmediatamente.

—¿Dejarlo ir…?

—Le preguntó a Lucien en voz muy baja.

Este asintió con seriedad.

Tenía confianza en que Tom confiaría en él.

Y dicha confianza estaba en lo cierto.

—Lord Cody, el piso del fondo es donde la batalla acaba de darse, y también la sección más dañada.

¿Qué tal si envía algo de gente allí abajo primero para que reparen las grietas más grandes?

Mi hombre acaba de decirme que todo está bastante mal allá abajo ahora mismo.

—Había una sonrisa halagadora en el delgado rostro de Tom.

—Umm…

—Cody estaba algo indeciso.

Él no quería realmente escuchar la sugerencia de un contramaestre.

—Sabe…

Tal vez unos cuantos clérigos más también bajarán allí más adelante.

Su trabajo definitivamente puede impresionarlos —Tom continuó persuadiéndolo.

Y eso era lo que realmente le importaba a Cody.

Si él podía obtener más atención de los clérigos de mayor rango, ciertamente tendría mejores oportunidades de ser promovido.

—Pienso que tienes razón, Tom.

¿Podrías ayudar a los otros clérigos en entrenamiento y escuderos a revisar las cabinas superiores?

—Cody tomó la decisión rápidamente.

—Por supuesto, mi lord —Tom asintió apresuradamente antes de que Cody cambiara de parecer, y luego se acercó caminando a Jacques y habló—.

Señor Jacques, tal vez podemos ir a revisar las cabinas allí abajo.

Jacques era un joven rubio y bien parecido.

Su nariz era recta y elevada, y sus ojos eran verdes.

Cody no dijo nada al respecto.

Siendo honestos, a él no le agradaba mucho Jacques, pues este era bastante popular, pero también arrogante en su opinión.

Obviamente, Cody no quería dejarle a Jacques la oportunidad de impresionar a los otros clérigos.

Luego de pedirle a Jacques y a los demás clérigos en entrenamiento y escuderos que no le agradaban que revisen los camarotes de los marineros, Cody dirigió al resto de su gente hacia el piso del fondo.

Aunque Jacques y las otras personas sabían por qué fueron dejados allí, de todas formas bajaron las escaleras y empezaron a revisar escrupulosamente.

Después de todo, su propia seguridad iba de la mano con la seguridad del barco.

Intencionalmente, Tom guio a Jacques al camarote precisamente al final del corredor, en una esquina, acompañado de Lucien.

Mientras caminaban, Lucien escribió nuevamente a escondidas varias palabras en la mano de Tom.

«Activa tu poder, cúbreme cuando veas mi puño izquierdo apretado.» Esta vez, Tom entendió a Lucien inmediatamente, pues ambos trabajaron juntos de esta manera antes, cuando estaban intentando matar a Brown.

Lucien quería usar el Poder de Sangre de Tom para cubrir las ondas mágicas producidas por su lanzamiento de hechizos.

Sin embargo, a él le preocupaba mucho el plan de Lucien.

Puesto que las ondas mágicas no serían cubiertas completamente, y que la tormenta ya casi se despejaba, sería bastante posible que los cardenales en el barco noten el poder mágico de su compañero.

En aquel punto, ellos llegaron al frente del pequeño camarote ubicado en una esquina.

Al ver que el joven y extraño marinero abrió la puerta educadamente para él, Jacques asintió satisfecho y luego entró caminando al camarote.

Como se esperaba, no había nadie en la habitación.

Justo cuando Jacques estaba a punto de revisar las tablas de madera cercanas a la ventana, él escuchó una suave voz hablando: —Señor Jacques, si usted aún es un don nadie dentro de tres años, ¿cómo tratará con su relación con la Señorita Chely?

Jacques dio la vuelta bruscamente y observó al joven y atrevido marinero, sintiéndose anonadado.

—¿¡Qué!?

Su mano derecha se tensó sobre su espada.

—Dije, usted y la Señorita Chely —Lucien miró directamente a los ojos a Jacques—.

Usted no necesita saber dónde oí esto, pero dígame, ¿de verdad tiene tanta confianza en que podrá despertar su Bendición en tres años?

Los ojos del marinero eran tan oscuros como una sombra, y tan profundos como el cielo estrellado.

Luego de varios segundos, Jacques le habló a Lucien en un tono molesto pero forzado: —¿¡Quién eres!?

¡Eso no es de tu incumbencia!

Jacques sabía que no tenía nada de confianza en despertar su Bendición.

Aunque de verdad se lo prometió a Chely, su amada, él temía nunca ser capaz de lograrlo.

Después de todo, muchísimos escuderos habían fallado y nunca logrado sobrepasar aquella barrera en todas sus vidas.

—Supongo…

Que no es de mi incumbencia —Lucien tenía una sonrisa astuta en la cara—.

El que la Señorita Chely se case con alguien más tampoco es de mi incumbencia.

Sin embargo, tengo el poder que puede ayudarlo a despertar su Bendición.

—¿A qué te refieres?

¿Por qué me estás hablando así?

—Preguntó Jacques, impulsado por la molestia y la furia.

Cuando vio que Tom estaba parado frente a la puerta, él se dio cuenta rápidamente de que el contramaestre estaba del lado de aquel extraño marinero.

—Porque quiero ayudarlo —bromeó Lucien de manera muy calmada—.

Porque soy un buen hombre.

—No hay almuerzo gratuito —dijo Jacques sin rodeos.

—Inteligente.

Solo pido una cosa —la cabeza de Lucien se inclinó ligeramente—.

Quiero que usted pretenda no haber visto nada aquí abajo más adelante.

—Tú eres…

¿un hechicero?

—Jacques miró de reojo a Lucien.

—Y también un caballero, Señor Jacques.

Como puede ver —Lucien extendió la mano derecha en frente de Jacques y le mostró su Poder de Sangre, Luz Lunar—, yo ya desperté la mía.

Si usted no puede despertar su poder en tres años, podrá acudir a mí.

Si está dispuesto a ayudar, firmaré un pacto mágico con usted.

Siempre podrá encontrarme con el pacto, y yo nunca podré incumplir lo que prometí con este.

—…

—Jacques no respondió inmediatamente.

Inconscientemente, él presionó sus dientes superiores contra su labio inferior mientras pensaba.

—No estamos haciendo nada malo —Lucien siguió presionándolo—.

Solamente queremos llegar a Holm a salvo.

No está traicionando su fe como caballero, Señor Jacques.

Jacques tensó ambas manos con fuerza.

Frunció el ceño.

—O, digamos, ¿quiere usted que la Señorita Chely se case con alguien más, esté en los brazos de otro hombre, y tenga sus hijos?

Había unas cuantas venas azules en la frente de Jacques, y su cuerpo entero estaba temblando.

Él sintió que, en lugar de un ser humano o un hechicero, era un demonio el que estaba parado frente a él en aquel instante; un demonio del pozo del pecado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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