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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 186

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186: Insignia Mágica.

186: Insignia Mágica.

Editor: Adrastea Works —Por supuesto.

Y de esta forma es mucho más rápido en comparación a entregar un trabajo.

Por lo general, solo lleva unos veinte minutos realizar el examen —asintió Lazar.

Simeón, que estaba parado al lado de Lazar, agregó.

—Pero Evans, debes recordar que aunque puedes activar tu insignia esta vez haciendo tal cosa, si quieres avanzar en tu nivel de arcana, cada vez que quieras mejorar necesitas tener este punto de arcana básico que Lazar acaba de mencionar, dado que el congreso quiere ver a todos los hechiceros y arcanistas con una base sólida de conocimiento, y solo puedes elegir tu investigación de interés después de convertirte en un verdadero arcanista.

—Encontraré algo de tiempo para aprobar el examen de arcana en el Departamento Administrativo de Hechiceros —respondió Lucien con tono indiferente, como si estuviera hablando sobre qué cenar esta noche.

Tanto Simeón como Lazar pensaron que Lucien realizaría la prueba después de pasar un tiempo estudiando magia y arcana primero para compensar la brecha entre su conocimiento actual y lo que ofertaba el congreso.

Después de despedirse de los aprendices, liderados por Lazar, Lucien se dirigió a la zona cuatro.

—El Señor Simeón acaba de convertirse en un arcanista de nivel dos.

Con suerte, pronto podrá hacer otro gran avance —mientras caminaban, Lazar le dijo a Lucien—.

No sé cuándo tendré treinta puntos de arcana.

—¿Cuántos puntos de arcana necesitas para cada mejora?

—Preguntó Lucien confundido—.

¿Treinta?

—Al principio, para llegar a un nivel más alto, se requería diez veces más puntos que el último nivel de arcana, pero resultó ser poco práctico, ya que solo había de diez a veinte mil arcanistas en total en este mundo.

Más tarde, un archimago legendario cambió la regla, y ahora, necesitas diez puntos de arcana para convertirte en un arcanista de nivel uno, treinta para el nivel dos, cien para el nivel tres, trescientos para el nivel cuatro, mil para el nivel cinco, tres mil para el nivel seis, diez mil para el nivel siete, treinta mil para el nivel ocho y cien mil para el nivel nueve —explicó Lazar en detalle.

Disfrutaba responder preguntas.

Cuando estaban caminando por el pasillo, había luces tratando de acercarse a ellos.

Las dos insignias que llevaba Lazar brillaban para evitar que las luces se acercaran a ellas.

…

Había una sala abierta en el Departamento Administrativo de Hechiceros, donde había sofás de color amarillo claro, mesas de café, vinotecas y muchas otras instalaciones para relajarse, haciendo que ese lugar se pareciera más a un salón o un club que a una oficina administrativa.

Había un mostrador de recepción hecho de metal plateado y gris junto al corredor principal, detrás del cual había dos encantadoras muchachas.

A muchos hechiceros, que no eran tan sombríos como la mayoría de los nigromantes, les gustaba molestar un poco a las chicas, y entre ellos había también algunos hombres jóvenes que iban tras ellas en serio.

—Bienvenido de nuevo, Señor Lazar —saludó con una sonrisa la chica más alta de cabello rubio.

Con un vestido amarillo largo, parecía bastante hermosa.

—Gracias, cariño —Lazar tenía una gran sonrisa en su rostro y luego los presentó—.

Cindy, este es el Señor Evans, un hechicero de veinte años.

Evans, estas son Cindy y Dona, dos encantos en este departamento.

Ambas están trabajando para convertirse en auténticas hechiceras mientras trabajan aquí.

A sabiendas de que Lazar siempre era así, a Cindy no le importaba, pero se giró hacia Lucien.

—Bienvenido, Señor Evans.

Un hechicero de veinte años que sigue el antiguo sistema mágico…

Guau…

Tengo que decir que eres un genio.

Si cuando te conviertas en un hechicero de rango medio, todavía no he logrado ningún avance, ¿puedes pedirme que sea tu aprendiz?

¿Una aprendiz de verdad?

—Señor Evans, ¿puedo yo también?

—Dona, la joven regordeta, preguntó también mientras jugaba con su cabello castaño rojizo.

El entusiasmo de las chicas estaba más allá de la imaginación de Lucien.

Por un momento, Lucien fue demasiado tímido como para decir algo.

—Jaja…

Evans…

puedo asegurar que no tienes mucha experiencia hablando con mujeres —Lazar rio—.

De acuerdo.

Esta es solo su forma de dar la bienvenida a los recién llegados.

Cindy y Dona también tienen bastante talento.

Como ya eran aprendices sénior cuando solo tenían diecisiete años, a muchos hechiceros les gustaría que fueran sus estudiantes, además, en lo que ellas quieren especializarse es diferente de aquello en lo que eres bueno, Evans.

—Ja, pensé que me había vuelto popular de repente de alguna forma —bromeó Lucien.

—Lo eres, Señor Evans.

Eres guapo y parece bastante fiable.

Mejor que el Señor Lazar —Cindy miró a Lucien con sus hermosos ojos.

—Oh…

eso duele —Lazar puso una mirada triste y luego trató de ponerse un poco más serio—.

¿Hay alguien disponible en este momento?

—Solo está el Señor Eric —Dona sonrió y señaló el corredor detrás del mostrador de recepción—.

Les está esperando a los dos.

Quejándose por el hecho de que se estaba volviendo menos atractivo, Lazar llevó a Lucien a la tercera oficina bajo la mirada de las chicas.

El letrero que colgaba en la puerta decía: “Eric, director del Departamento Administrativo de Hechiceros”.

Lazar tocó suavemente la puerta.

Una voz dominante llegó desde el interior de la oficina.

—Entra por favor, la puerta está abierta.

Cuando Lazar abrió la puerta, Lucien vio en la oficina filas de estanterías.

En las estanterías no había libros, sino trozos de papel plateado como hojas de metal que brillaban de una forma misteriosa.

Surgieron multitud de líneas plateadas de esas hojas y se extendieron para forjar un vínculo con la pared azul claro que brillaba a su alrededor.

Además de las estanterías, había un armario negro, una jaula de hierro con una campana y un escudo de metal.

Frente a las estanterías había un escritorio, detrás del cual había un hombre calvo con traje negro, y un sombrero de copa al lado de su mano derecha.

El hombre, de cuarenta y tantos años y aspecto corriente, levantó la cabeza.

Sus ojos grises claros eran como piedras de cristal que podían ver a través del corazón de una persona.

Echó un rápido vistazo a Lucien y luego comenzó a escribir algo.

—Señor Eric.

Este es Evans —Lazar se inclinó respetuosamente ante el hombre.

—Bienvenido, nuestro nuevo amigo.

Vamos a realizar tu registro para que consigas tus insignias —Eric asintió, entonces miró a Lazar y dijo—.

Hiciste tu trabajo, Lazar.

Lleva esta nota contigo para conseguir tu recompensa en la Zona de Ejercicios.

Según hablaba, el pequeño trozo de papel que Eric acababa de escribir voló en dirección a Lazar.

Después de recibir la nota, Lazar le dijo a Lucien alegremente.

—Me caes bien, Evans.

Me pregunto si podemos cenar juntos más tarde.

Creo que podemos ser amigos.

Talentoso, confiable y de buen trato, esa fue la impresión de Lazar sobre Lucien.

Sintió que Lucien era alguien con quien podría llevarse muy bien.

—Por supuesto —Lucien sonrió—.

No tengo idea de dónde comer esta noche.

—Genial —Lazar agitó un poco ese trozo de papel en su mano—.

Te veré más tarde.

Buena suerte con tus insignias.

Después de que Lazar se marchase de la oficina, Lucien se sentó frente a Eric.

Al mirarlo más de cerca, Lucien notó que había tres estrellas plateadas y cuatro círculos negros en cada una de sus insignias.

«Arcanista de nivel tres, hechicero del cuarto círculo…» Lucien pensó para sí mismo.

Mientras Lucien pensaba, Eric sacó un trozo de papel plateado y se lo entregó a Lucien.

—Rellena el formulario para que pueda activar tu insignia mágica.

Lucien leyó rápidamente el formulario.

Solo se requería informar sobre el nombre, la edad, el nivel y las escuelas de magia en las que uno era bueno, y no se mencionó nada relacionado con los antecedentes personales del hechicero.

Al ver que Lucien no empezó a escribir de inmediato, Eric le dijo a Lucien sin emoción.

—Si tienes más información que ofrecer, puedes pedir otro papel.

Cuanta más información proporciones, más fácil será para el congreso conseguir una identificación para ti en Holm o en otros países.

Por cierto, si quieres casarte en un futuro, registra eso también en el Departamento Administrativo de Hechiceros.

Lucien asintió y empezó a rellenar el formulario.

«Lucien Evans, veinte años, interesado en la escuela de Astrología y Elemento, hechicero de primer círculo.» Y luego se inventó información personal falsa para rellenar el papel.

Eric cogió la hoja plateada y leyó cuidadosamente, luego hubo una pequeña sonrisa en su rostro.

—Lucien Evans…

Qué nombre común…

Hay un famoso músico en Aalto llamado Lucien Evans, y varios días antes, el nombre de un hechicero elemental de rango junior que acababa de hacer su descubrimiento también era Lucien Evans.

¿Por qué le gusta tanto a la gente este nombre?

—Sinceramente, nunca pensé mucho en eso…

—respondió Lucien sorprendido, a pesar del hecho de que Natasha le dijo más de una vez cuán común era su nombre.

Eric no se atuvo a ese tema, sino que señaló al escudo de metal al otro lado de la oficina.

—Conjura un hechizo de primer círculo.

Necesito verificar tu nivel.

Lucien asintió y disparó dos proyectiles de magia oscura al escudo.

Cuando la cubierta mágica del escudo absorbió el poder, surgieron ondas de luz.

Eric asintió.

—El poder no es de un objeto mágico, sino de tu alma.

En efecto, eres un hechicero de primer círculo.

Mientras hablaba, Eric se dio la vuelta y sacó dos insignias del armario negro.

Puso una de las insignias junto con el trozo de papel plateado en la jaula, y entonces tiró de la cuerda de la campana.

La campana comenzó a sonar y la jaula comenzó a brillar.

Un minuto después, la luz desapareció.

Cuando Eric sacó la insignia y el papel, había un círculo negro en la insignia y una línea plateada brillante que conectaba el papel metálico con la luz de la pared.

—La insignia mágica registra tu nombre, edad, nivel, tu marca de poder espiritual y tus puntos de arcana.

Necesitas esta insignia cuando ganes o pagues los puntos.

A excepción de ti, nadie puede usarla —Eric le entregó dos insignias a Lucien y le pidió que dejara su marca de poder espiritual en ellas.

—Toda la información —dijo Eric— la guardamos yo y la oficina de artículos del alto consejo.

No intentes cambiar tu nivel y puntos para cualquier finalidad por tu cuenta.

Con esta insignia, puede aceptar misiones en la Zona de Ejercicios y recibir los libros básicos de arcana y magia, así como métodos de meditación.

Además, como hechicero de primer círculo, puedes pedirle al congreso materiales o pociones que cuestan un Thale cada mes, o puede usarlo para pedir prestados los libros.

Lucien colocó la insignia mágica activada en el lado izquierdo de su pecho, y luego miró la tenue insignia arcana.

—Señor Eric, ¿qué pasa con esta?

¿Mi insignia arcana?

—Escribe tu magia singular y entrégamela, si es que tienes alguna —respondió Eric—.

Así puedo enviarla a la Junta de Revisión de Arcana.

Me llevará alrededor de media hora conocer el resultado.

No te preocupes, no lo leeré.

Lucien sonrió.

—Ya veo, gracias Eric.

Entonces, ¿qué pasa con los documentos de arcana?

Además de enviar mi artículo a la junta, ¿lo enviaré yo también a los periódicos?

—¿Tu artículo?

—Eric levantó la cabeza y miró a Lucien muy sorprendido con sus ojos grises.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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