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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 213

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213: Discusión.

213: Discusión.

Editor: Adrastea Works Como si el tiempo se hubiera detenido en el Departamento Administrativo de Hechiceros, Eric quedó desorientado durante unos cuantos segundos.

Finalmente recobró la compostura cuando algunos otros hechiceros ingresaron al salón, y empezó a leer con prisas el artículo que tenía al frente, sobre el mostrador.

Él recordaba a aquel joven, Lucien Evans X, quien había empezado a estudiar arcana solamente tres meses atrás.

¡Eric no podía creer que se trataba del mismo joven que desarrolló aquél revolucionario artículo!

Es más, parecía incluso menos realista que la extremadamente generosa recompensa, trescientos créditos y dos mil puntos, había sido otorgada a un arcanista de primer nivel y hechicero de primer círculo.

Tanto Cindy como Dona estaban también ansiosas de ver por qué su amigo Lucien pudo ganar tal recompensa.

A pesar de que Eric se emocionó mucho con la primera mitad del artículo, quedó confundido con los puntos de Lucien afirmando que los pesos atómicos de unos cuantos elementos fueron medidos incorrectamente, y así también quedaron las dos chicas.

No era una sorpresa que la información de algunos elementos nacida de estudios realizados muchos años atrás pudiera no ser muy precisa debido a los límites de las técnicas usadas, pero ellos no podían creer que incluso los pesos atómicos de los elementos descubiertos poco tiempo atrás tampoco eran correctos.

Después de todo, dichos elementos recién descubiertos habían sido examinados por varios arcanistas cada vez que un nuevo método de medida salía a la luz.

—Pero el Señor Gaston y el Señor Overee hicieron comentarios similares hablando maravillas del artículo…

—le dijo Cindy a Dona—.

Quiero decir…

Esta clase de artículo discutiendo la periodicidad existente entre los elementos usualmente podría obtener uno o dos créditos.

Cindy había estado trabajando allí durante casi dos años, y ella conocía los estándares.

—Así es —Dona asintió—.

Publicar un artículo sin tener ninguna evidencia concluyente que lo apoye…

Esa no es una práctica común de Elementos.

—Esperen…

—Eric dio vuelta a la página y vio el reporte de experimentos de Lucien sobre cómo él volvió a examinar los pesos atómicos de unos cuantos elementos y demostró que los datos anteriores eran incorrectos.

Leyendo mientras asentía, Eric tenía que admitir que aquel artículo era de mayor valor que aquellos que solo hablaban de las suposiciones de los autores.

Sin embargo, él aún no podía comprender por qué debería darse trescientos créditos al trabajo.

—Las Características de Un Nuevo Elemento Descubierto Basado en la Tabla Periódica de los Elementos…

De Woods, arcanista de cuarto nivel, hechicero de cuarto círculo…

—Cindy no leyó el artículo de Lucien tan meticulosamente como Eric.

Por curiosidad, ella le dio un vistazo al artículo que seguía al de Lucien—.

¿Qué significa esto…?

¿Señor Eric?

Un nuevo elemento…

¿Descubierto?

—¿¡Qué!?

—Eric quedó impactado, y ubicó rápidamente el artículo de Woods.

Luego de leer el resumen, tomó con brusquedad otra copia de Elementos con su temblorosa mano y empezó a comparar los artículos de Woods y de Lucien.

Cindy y Dona pudieron ver que el rostro del Señor Eric se tornó rojo mientras leía el trabajo de Woods, y las venas azules en su frente estaban bastante marcadas.

—Cómo es esto posible…

—Eric agitó ligeramente la cabeza— Este no es un artículo…

Es una profecía…

El gran valor del artículo de Lucien fue respaldado aún más por el hallazgo de otro nuevo elemento por parte del Señor Raventi y por los artículos reportando los pesos atómicos corregidos de algunos elementos por parte de Lazar y unos cuantos más arcanistas.

Varios autores presentaron sus suposiciones y opiniones respecto a por qué los datos de algunos elementos fueron medidos incorrectamente.

Luego de hojear la revista de vuelta a la página con la tabla periódica, Eric fijó la mirada en esta última durante un largo tiempo, sin tener idea de qué decir.

Cindy y Dona, las dos aprendices, no podían comprender la gran importancia que poseía aquella tabla, así que no estaban tan impactadas al compararlas con Eric.

—La periodicidad se ve tan asombrosa —Cindy aún estaba bastante emocionada—.

Comparte una belleza similar con la de la Ecuación de Brook, el Poema de la Diosa.

Dona estaba de acuerdo.

—Sí, me pregunto si los dioses que controlan todas las cosas como estas de verdad existen, o por qué hay una periodicidad tan hermosa en el mundo.

A pesar de que el poder de la Iglesia fue sofocado por el Congreso de la Magia, aún era relativamente influyente entre la gente común.

Las dos muchachas plebeyas, una proveniente de la familia de un granjero y la otra de un pueblo pequeño, antes de ser seleccionadas como aprendices, fueron influenciadas hasta cierto grado por la religión.

Sin embargo, luego de presenciar cuán asombrosa y poderosa podía ser la magia, la religión nunca volvió a funcionar de la misma manera para ambas.

—Tiene sentido que esos comentarios hablen tan bien de este artículo, y que se le otorgue una recompensa tan generosa —Eric se tranquilizó lentamente y soltó un suspiro—.

A excepción del artículo del Señor Brook que demostraba que la luz es una clase de onda electromagnética, el cual le hizo ganar incluso más créditos que estos, solo podría recordar muy pocos artículos en los recientes años que puedan competir con el de Lucien.

Incluso el trabajo del Señor Donald presentando que el análisis espectral puede ser usado para el descubrimiento de nuevos elementos y el artículo del Señor de la Tormenta sobre la onda electromagnética solamente le dieron aproximadamente cien créditos a cada uno.

La mayoría de arcanistas de rango superior nunca dependían en ganar créditos del consejo para sus mejoras, y la manera en que podían obtener más eran las citaciones.

Y es por ello que, en la mayoría de casos, sus niveles de arcana eran inferiores a sus niveles mágicos.

Solamente los arcanistas realmente influyentes y poderosos podían alcanzar el balance entre sus dos niveles.

—El nivel de arcana de Lucien…

—Cindy pausó un instante y luego se corrigió sola— Del Señor Evans está ahora muy por encima de su nivel mágico…

Wow…

Recuerdo que solo hay ocho personas con la misma situación en los trescientos años de historia del congreso, y más de la mitad de ellos son ahora grandes arcanistas o archimagos legendarios.

Cindy pasó a sentirse un poco nerviosa respecto a decir directamente el nombre de Lucien.

Cuando alguien aún era de rango inferior, no era muy difícil para esa persona obtener un nivel de arcana más alto que su nivel mágico, pues de vez en cuando, un mago de rango inferior podría ser capaz de publicar algunos buenos artículos para así ganar algunos créditos.

Pero el caso de Lucien seguía siendo muy raro, ya que su nivel de arcana pasó a encontrarse muy por encima de su nivel mágico.

De las ocho personas mencionadas antes, en aquel momento dos eran grandes arcanistas y una un archimago legendario; otra murió por una enfermedad y dos murieron en batalla.

Las últimas dos se convirtieron en mediocres más adelante, y eran sencillamente como los demás.

Los ojos grises de Eric miraron a su alrededor y finalmente se detuvieron nuevamente en el artículo de Lucien.

—Ahora él es un arcanista de cuarto nivel, y logró esto en menos de tres meses…

Qué muchacho —le tomó a Eric treinta años convertirse en un arcanista de tercer nivel.

Luego, una sonrisa imperceptible apareció en su cara.

—Este joven no necesitará más poner una X al final de su nombre.

…

Sede principal de Arcana, oficina del jefe de redacción.

Drummond, el jefe de redacción de Arcana, no estaba feliz en lo más mínimo.

Viéndose bastante sombrío, él arrojó la edición más reciente de Elementos sobre la mesa.

El hecho de que Arcana no aprovechó la oportunidad de publicar el influyente artículo resultaba humillante para él, y también daño la reputación de primera de la revista.

Drummond era un arcanista de séptimo nivel especializado en Fuerza y Astrología.

Si él no hubiera elegido Arcana, definitivamente poseería las calificaciones suficientes para ser un miembro del Consejo de Revisión de Arcana.

En aquel momento, su ira estaba quemándolo por dentro.

Aunque sabía que perder aquel artículo no era realmente su error, Drummond definitivamente quedó mal al encontrarse a Gaston y Overee, quienes se burlaron de él y le dijeron que el autor en realidad vino a la sede principal de Arcana en persona para presentar su artículo, ¡pero fue echado a regaños por el personal!

—¿Quién hizo esto?

—Los ojos de Drummond miraron a su alrededor—.

Pregunté…

¡Quién hizo esto!

¡Si no están seguros del valor de un artículo, se supone que lo entreguen a los editores especiales!

¡O a mí!

Al ser la revista más influyente, Arcana tenía buenas relaciones con la mayoría de arcanistas de rango superior, quienes se convertían en los editores especiales de la revista mencionados anteriormente cuando surgía la necesidad, con el fin de evitar lo más posible que Arcana pasara por alto aquellos artículos realmente valiosos.

Bajo su mirada, todos los editores estaban muy nerviosos.

Nadie se atrevió a decir una sola palabra.

Luego de un momento de silencio, alguien habló en voz baja.

—No fui yo…

Y más editores lo imitaron: —Yo no vi el artículo…

—Interesante…

—dijo Drummond con desprecio.

Detrás del mostrador de recepción ubicado afuera, el rostro de Garvin estaba tan pálido como una hoja de papel.

Heidi agitó un poco la cabeza.

—Podrías sencillamente haber seguido las reglas y dejarle entregar su artículo.

Se supone que uno nunca haga más que sus obligaciones laborales.

Aquí, nosotros seguimos estrictamente las reglas, pues mientras más cosas hagamos, es más fácil que cometamos errores.

Garvin observó a Heidi confundido.

Él nunca supo que ella era tan familiar con el politiqueo…

Erguida en el Distrito Noble de Rentato había una gran torre mágica con el estilo del Palacio de Tria.

Sobre la fachada de la torre estaba escritas palabras doradas: Real Academia Mágica de Holm.

En el noveno piso, más de diez arcanistas superiores de la Voluntad de los Elementos y de la Academia se reunieron temprano en la mañana del lunes.

Luego de que alguien se convirtiera en un arcanista o hechicero superior, no hacía falta decir que se hacía posible ingresar al nivel más alto de su organización.

Sin embargo, solamente autoridades como Gaston y Overee, quien realizaron grandes logros en sus propios campos, podían convertirse en alguien de aquellos que de verdad podían tomar decisiones.

Raventi llegó al lugar desde Rose Garden incluso más temprano.

Al ver que todos ya se encontraban allí, les habló en voz alta y energicamente: —Damas y caballeros, luego de leer el artículo de Evans y aquellos trabajos apoyando sus hallazgos, ¡pienso que todos estamos de acuerdo en que Evans debería ser el ganador del premio de la Corona de Holm de este año!

—Bueno…

No realmente…

—refutó Morris Hoffenberg, presidente de la Real Academia Mágica de Holm; presidente de la sucursal de Holm del Congreso de la Magia; uno de los presidentes de la Voluntad de los Elementos; arcanista de octavo nivel y hechicero de noveno círculo—.

Quiero decir…

No estoy negando la importancia y valor de este descubrimiento, pero, en mi opinión, este no proviene de una base sólida y profunda de conocimiento de arcana.

Me parece más…

Un destello de inspiración.

Algunos arcanistas asintieron levemente.

—Además, Evans acaba de aprobar su evaluación de arcana básico.

Si se le otorgara el premio de la Corona de Holm, temo que esto pueda tener un impacto negativo en la reputación del premio —añadió.

Morris Hoffenberg tenía pupilas de un gris plateado, algo típico en la familia real de Holm, y su perfil se parecía de cierta manera al de Natasha.

Era un hombre bien parecido de mediana edad.

A Raventi definitivamente no le importaba aquello.

Mientras lo observaba, él repentinamente se enfureció, gritando: —¿¡Solamente un destello de inspiración!?

Morris, ¿es una broma?

¿Estás intentando decir que todos los arcanistas que intentaron encontrar la ley en la distribución de los elementos, pero fallaron, son unos idiotas?

¿¡Estás diciendo que yo, o el Señor de la Tormenta, somos unos idiotas!?

Gaston y Overee sonrieron en silencio.

Cada vez que necesitaban discutir sobre algo, si es que podían tener a Raventi de su lado, sus trabajos serían mucho más fáciles, pues solamente tendrían que ponerse a un lado y observar a Raventi mientras les gruñía a otras personas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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