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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 296

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296: Gloria.

296: Gloria.

Editor: Adrastea Works En la plaza municipal, alrededor de los muros de cristal, cuando varios cantantes famosos salieron de entre bambalinas junto con el coro de adultos y niños y se detuvieron detrás de la banda en semicírculo, la gente se sorprendió mucho.

—¿Qué es esto?

¿Por qué el señor Fabbrini está aquí también?

¿Es un coro?

La gente no tenía idea de lo que estaba sucediendo al enterarse que la última pieza era Sinfonía en Re Menor Betty le preguntó a Joanna.

—¿El Señor Evans añadirá la parte del coro?

—Imposible.

Nunca había visto algo así —un hombre que era un fan de la sinfonía intervino.

Joanna respondió.

—El Señor Evans es conocido por ser un reformista.

Su Sinfonía Destino y Sinfonía de un Nuevo País tampoco siguen estrictamente la estructura típica de una sinfonía.

La gente hablaba entre ella y sentía aún más curiosidad.

En el Salón del Salmo, cuando Christopher vio aparecer al Señor Fabbrini y al coro en el escenario, dijo con una sonrisa en su rostro.

—Va a añadir una parte cantada en la última pieza de la sinfonía…

Qué bravía, innovación.

Aunque Lucien trató de mantenerlo en secreto, fue imposible ocultar el hecho a los muchos músicos de la asociación.

Muchos músicos e instrumentistas ya tenían una breve idea de lo que Lucien iba a hacer.

Acostumbrados a que a Lucien le encantaba buscar cambios, la mayoría de los músicos adoptaban un punto de vista neutral.

En el fondo de su corazón, esperaban algunas nuevas formas sinfónicas, especialmente aquellos de mente abierta como Christopher.

—¡He oído que es una pieza sinfónica excelente!

—Dijo Natasha con confianza, quien siempre estaba a favor de Lucien.

En su mente, culpaba un poco a Lucien por no contarla nunca nada sobre las nuevas sinfonías en las cartas.

Después de todo, no había posibilidad de que Lucien pudiera terminar de componer Sinfonía del Nuevo País y Oda a la Alegría en los pocos meses posteriores a su regreso a Aalto.

Othello sacudió la cabeza.

—Nadie ha intentado esto antes.

Ya veremos.

En aquel momento, Lucien, quien estaba muy guapo con su esmoquin negro, salió de entre bambalinas y se inclinó ante el público.

Toda la plaza municipal y el Salón del Salmo se callaron de inmediato.

Aquel era el poder de un gran músico.

Al darse la vuelta, Lucien se detuvo en el centro del semicírculo.

Levantó las manos y se preparó.

De nuevo, cerrando los ojos un poco, Lucien se sumergió en los recuerdos.

Recordó el día en el que se sentó en la caja y vio a Lazar vestido con su abrigo negro de doble botonadura dándole la bienvenida, el día en que por fin llegó a Holm.

¡Ese día fue como un poderoso rayo de sol que alejó las nubes oscuras del cielo!

Sin suficiente experiencia en la vida, a un músico le resultaría muy difícil presentar una pieza musical de la manera que él o ella quisiera.

La batuta y la mano izquierda de Lucien se elevaron y cayeron suavemente en el aire como si trataran de atrapar las emociones y sentimientos primigenios desde la lejanía.

Entonces, siguió la profunda e intensa melodía, y la parte del vibrato le llevó al público la imagen borrosa de un paisaje distante.

Victor se sintió emocionado con el vibrato, ya fuera por la emoción cuando escuchó la melodía o por la veneración en su mente hacia las emociones profundas que yacían en las notas musicales.

Víctor no estaba solo ahí.

Toda la audiencia, incluyendo a los cardenales, tenía en su mente aquel esencial, profundo y directo sentimiento hacia la música.

La música era grandiosa y seria, como si hubiera un poder creciente en ella, y también como si hubiera algún tipo de tristeza escondida en ella.

¡Eran las grandes dificultades que todos debían experimentar desde el nacimiento hasta la muerte!

Entonces, el poder creció más y más.

El poderoso ritmo sacudió el corazón del público como el oleaje.

El tema secundario los hizo sentir retenidos, justo como la sensación de que a nadie le gustaría enfrentarse las dificultades y al destino.

Los dos temas juntos presentaban el espíritu de lucha en el primer movimiento, el cual también fue la idea principal de Destino y Pathetique.

De vez en cuando, se usaban algunas piezas melódicas más pacíficas y suaves de forma alternativa, ¡lo que se traducía en la creencia de que la oscuridad sería superada!

El primer movimiento duró dieciséis minutos y el público se perdió por completo en la música.

Estalló un caluroso aplauso.

La gente aplaudió con intensa pasión para mostrar su aprecio al movimiento.

—¡Gran apertura!

¡Profunda y llena de concepto!

¡Muy sobresaliente!

—Othello habló muy bien de la música por fin.

Natasha estuvo de acuerdo con orgullo.

—Si los próximos tres movimientos pueden ser del mismo nivel, Oda a la Alegría podría compararse, sin duda alguna, con otras obras maestras clásicas como Destino y Guerra del Alba.

¡Qué gran concierto!

No obstante, el gran duque dudaba un poco.

—Aunque el primer movimiento es ciertamente impresionante, siento que aquí falta algo…

por ejemplo, un clímax.

—Es cierto.

La estructura, las técnicas, la melodía…

son perfectas.

Pero no es tan imponente y abrumador como Destino, ni tan conmovedor como Claro de Luna y Pathetique —dijo Christopher—.

Aún necesita un punto que la gente pueda recordar.

En este momento, el primer movimiento es como un volcán extinto con magma hirviendo por debajo.

Las emociones deben estallar.

—Estoy totalmente de acuerdo —Víctor asintió, ya que también sintió la sensación de opresión—.

Espero que Lucien pueda impulsarlo en los movimientos siguientes.

Al Conde Hayne, al Conde Rafati y al Cardenal Gossett les resultó difícil añadir algún comentario, pero también tenían el mismo sentimiento.

El sentimiento fue, de hecho, compartido por todos.

El segundo movimiento empezó pronto.

Extrañamente, el segundo movimiento no siguió la tradición de usar Lento, sino que adoptó un ritmo alegre y animado, como si un ejército persiguiera a su enemigo con el ánimo de la victoria bajo el cielo azul y la luz del sol.

—Otra vez, no está siguiendo nuestras expectativas —Christopher tenía una sonrisa ansiosa en su rostro.

Othello no se sintió cómodo con ello en primera instancia, pero aceptó el cambio en breve ya que, de acuerdo con el tema del segundo movimiento, no tenía una forma mejore de presentar la música que no fuera usando Allegro, y además la forma circular de los movimientos de Lucien era bastante aceptable para él.

Los que estaban en la plaza, quienes tenían un poco de comprensión sinfónica, habían notado la diferencia, pero se centraron más en la música en sí, en lugar de en su estructura.

Para ellos, el segundo movimiento fue simplemente hermoso, por lo que el cambio en la estructura se consideraba necesario a sus ojos.

La victoria continuó, pero la oscuridad se acercó de nuevo.

Los enemigos volvían de todas las direcciones.

La gente volvió a sentirse nerviosa con el ritmo rápido de la música.

El segundo movimiento llegó a su fin con una sensación de nerviosismo.

El público aplaudió calurosamente de nuevo para animar a Lucien y a ellos mismos, como si cuánto más cálidos fueran los aplausos, más poderosos podrían ser para luchar contra la oscuridad y el mal.

Nadie habló.

Estaban en silencio saboreando la sensación de opresión y ansiedad en lo más profundo de sus corazones, donde el volcán en lo profundo aún estaba acumulando un poder más aterrador…

Después de un breve receso, Lucien volvió a agitar su batuta y empezó el tercer movimiento.

La dulce y gentil melodía hizo pensar a la gente.

Nadie intentó debatir si aquel movimiento debería ser Lento o Allegro.

En cambio, solo estaban pensando.

Necesitaban algo de tiempo después de los dos primeros movimientos.

Necesitaban tiempo para pensar: ¿por qué estaban luchando?

¿Cuál era el significado de pelear?

¿Qué quiso decir con victoria?

¿Cómo llegaron hasta aquí?

¿Alguna vez encontraron dificultades?

¿Alguna vez sintieron la honesta alegría tras superar las dificultades?

¿Alguna vez sintieron que las dificultades en la vida parecían ser infinitas?

¿Alguna vez quisieron rendirse cuando se enfrentaron a las dificultades?

Victor recordó el difícil momento que experimentó.

Nunca le resultó fácil convertirse en músico.

Tenía que olvidar todo y encerrarse en la habitación para trabajar en su música, y tuvo que obligarse a socializar con otros músicos y nobles para tener la oportunidad de celebrar un concierto.

No obstante, su primer concierto fue un fracaso, durante el cual muchas personas dejaron sus asientos…

En aquel momento, estaba rodeado de burlas resentidas y una gran presión.

Por fortuna, tuvo el ánimo de Winnie y entonces trabajó diez veces más duro.

Al final, logró su sueño, pero nunca pudo volver a ver a Winnie…

Natasha recordó su propio pasado.

A pesar de que procedía de una noble familia de alta alcurnia y tenía la Bendición más poderosa, como si hubiera sido especialmente bendecida por el Dios de la Verdad, su vida como princesa tampoco estaba libre de dolor.

En poco tiempo, su hermano mayor murió en el campo de batalla y falleció su madre.

Por lo tanto, cerró su corazón y se dedicó al duro entrenamiento de caballeros para huir del dolor.

Cuando por fin encontró su propio espíritu de caballero y decidió ser valiente por su amor, la persona que amaba la traicionó y tuvo que matarla con sus propias manos.

Su primo trató de matarla por poder, pero, por suerte, fue salvada por su amigo, Lucien…

Mientras dirigía, Lucien también estaba pensando en las grandes dificultades que encontró en el pasado, así como en cómo surgió su poder en el proceso.

En la oscuridad, nunca dejó de correr hacia la luz del sol y al éxito con esperanza y fe.

¿Alguna vez se sintieron deprimidos ante la infinita oscuridad en la vida?

¿Alguna vez consiguieron poder y conocimiento de ello y avanzaron con una voluntad aún más fuerte, o acabarían hundiéndose?

¿Alguna vez anhelaron inteligencia y éxito?

¿Estaban preparados para enfrentarse a los desafíos y el dolor que los perseguía en su camino?

En la dulce y gentil melodía, la gente estaba pensando y se hacían aquellas preguntas.

Seguían esperando, aunque sus sinceras emociones estaban casi listas para desatarse.

Estaban esperando el momento en el que el próximo movimiento les ayudara a dejarlos salir.

El tercer movimiento acabó.

La gente no podía esperar más.

El movimiento de ondeo de batuta de Lucien se intensificó de repente.

¡El comienzo del cuarto movimiento comenzó como un volcán en erupción, dando a todos los pensamientos y emociones un gran poder para explotar y vencer a la oscuridad y a todos los enemigos!

¡La audiencia en la plaza y en el Salón del Salmo se animó y emocionó de inmediato, como si pudieran ver la victoria y el sol delante de ellos!

No obstante, la oscuridad aún persistía, y las grandes dificultades no desaparecieron por sí solas.

El cuarto movimiento repitió los tres primeros movimientos en fragmentos, y así le dio a la gente aquella poderosa sensación de tensión otra vez.

La victoria no había llegado todavía.

¡Todavía tenían que marchar hacia adelante!

¡Aún necesitaban correr hacia la luz!

La melodía principal de Oda a la Alegría fue interpretada por contrabajos, reconfortando a la gente y dándoles esperanza.

¡Pero todavía no era suficiente!

¡No era suficiente!

La gente se esforzó, y ya estaban justo al borde de la oscuridad y la luz, ¡pero aún no habían llegado!

La melodía de Oda a la Alegría empezó a convertirse en el tema principal del movimiento.

Las diferentes partes de la banda se unieron y tocaron la misma canción, como innumerables arroyos uniéndose en una gran corriente.

¡Pero todavía no era suficiente!

¡No era suficiente!

Fue como cuando Lucien llegó por primera vez al puerto de Holm, pero la tapa de la caja en la que estaba aún no estaba abierta.

Todo seguía siendo desconocido y seguía en la oscuridad.

Todo el público, Natasha incluida, apretaba los puños, esperando el momento de la victoria final.

En aquel momento, un barítono cantó con su profunda e intensa voz.

«¡Oh amigos, basta de estos sonidos!

¡Cantemos canciones más alegres!

¡Más canciones repletas de alegría!

¡Alegría!

¡Alegría!» Como ser golpeado por la luz, como ver caer a un ángel, la emoción en las profundidades del alma de todos surgió y cubrió todos sus cuerpos.

Todo el lugar estaba lleno de apasionados elogios y la melodía alegre y sagrada.

¡Y la música iba a superar y conquistar todo!

«¡Alegría!

¡Alegría!» «Alegría, brillante chispa de divinidad, hija del Elíseo, Inspirados en el fuego hollamos, Dentro de tu santuario.» …

La gente pudo liberar al fin sus muchas y poderosas emociones de su corazón, y así el alma de todos se tornó ligera y relajada, llena de la definitiva y sagrada alegría.

Fue como después de atravesar una oscuridad aparentemente interminable y ver por fin el primer rayo de sol atravesando las nubes e iluminando el mundo.

Fue como Víctor, que después de experimentar muchos contratiempos y dificultades, recibió un caluroso aplauso al fin y se ganó la victoria.

En ese momento, sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Fue como cuando la tapa de la caja se abrió y Lucien vio el cielo azul y la gran sonrisa de Lazar.

Su corazón estaba repleto de todo tipo de emociones y se dio cuenta de que por fin podría estar completamente libre de esas preocupaciones que tenía en Aalto.

Todo su arduo trabajo y el riesgo que tomó por fin valieron la pena.

Si no había un sabor amargo, no había un sabor dulce.

Si no había dolor, no había recompensa.

Si no había trabajo duro, no había éxito.

¡Si no había grandes sufrimientos, no había una alegría pura y definitiva como aquella!

En ese momento, las personas sintieron que estaban profundamente conmocionadas dentro de sus almas, y se perdieron en la melodía cantada por las cuatro secciones.

¡Encontraron la alegría definitiva con lágrimas en los ojos, alabando la bendición del Dios de la Verdad!

«Todas las criaturas beben de la alegría, En el seno de la naturaleza.

Justo e injusto, Igual al gusto de su don.» …

La gente creía que Oda a la Alegría era la alabanza al Dios de la verdad.

Fabbrini también se sintió conmovido por la grandeza y la divinidad de esa sinfonía.

Mientras cantaba, las lágrimas se derramaban por su rostro.

Desde que nació, sufrió la explotación inhumana y se forzó a practicar sin cesar.

Por primera vez, sintió la definitiva y pura alegría dada por el Dios de la Verdad.

Sus lágrimas eran de alegría.

Cuando pudo descansar un poco mientras los coros cantaban, Fabbrini miró al director de pie delante de la banda, observando cuán dedicado era ese joven músico al presentar aquella gran obra maestra a todos.

¡Qué gran músico!

Cuando fue su turno de nuevo, Fabbrini cantó de una forma aún más sincera y dedicada: «Con alegría, como los cuerpos celestes, A quienes Él envió sobre sus órbitas, A través del esplendor del firmamento, Así, hermanos, deberían recorrer su camino, ¡Como un héroe que va a la victoria!» Al escuchar la letra, todos los cardenales y clérigos presentes, incluido Gossett, empezaron a santiguarse ¡Una y otra vez, la combinación de voces y la banda fue simplemente perfecta!

Cuando los chicos del coro empezaron a cantar “¡Alegría!

¡Alegría!

Alegría, brillante chispa de divinidad, hija del Elíseo” otra vez, el público estaba desbordado por la emoción cuando dejaron ir todas sus cohibiciones y abatimientos de forma plena y placentera.

Se sintieron libres.

¡Era la libertad definitiva!

La luz del sol besó al mundo entero, y el mundo se llenó de alegría.

La batuta de Lucien hizo el movimiento final, y la sinfonía terminó ahí de una forma perfecta.

Después de unos segundos de silencio, la gente empezó a enloquecer.

El inconmensurable calor de los aplausos fue como un volcán en erupción, haciendo temblar todo el lugar.

No pudieron controlarse, sino que trataron de avanzar para estar más cerca del gran músico.

Tenían lágrimas en los ojos.

¡Querían besar al gran músico para mostrar su loca admiración y respeto!

Muchos nobles en el Salón del Salmo se levantaron a toda prisa y corrieron hacia el escenario.

La gente en la plaza se detuvo frente a los muros cristal y gritó en voz alta: —«¡Lucien Evans!» —«¡Lucien Evans!» —«¡Lucien Evans!» ¡Creían que sus gritos podían ser escuchados por aquel joven músico, para que él pudiera saber cuánto lo querían!

Ningún concierto había sido tan demencial como ese.

Por un segundo, Fabbrini sintió que era como un sueño, ¡pero pronto se dio cuenta de su gran éxito!

—Señor Evans…

Es hora de ofrecer sus respetos al público…

—Fabbrini le recordó a Lucien, ya que vio que el Señor Evans aún estaba ahí de pie con la cabeza gacha.

Lucien levantó la vista lentamente, pero su rostro estaba muy pálido.

Después de una gran sonrisa, Lucien se dio la vuelta.

Su mano derecha estaba sobre su pecho, y empezó a inclinarse.

Para gran sorpresa de Fabbrini y el público, vieron a Lucien caer al suelo como un cisne que había perdido toda la fuerza de sus alas.

La escena se volvió blanca y negra de repente ante los ojos de Fabbrini.

Por un lado, había gente que gritaba como una loca por el gran éxito del concierto; por otro lado, el cuerpo del joven músico se derrumbó lentamente al suelo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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