Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 298
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- Capítulo 298 - 298 El Payaso enojado
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298: El Payaso enojado.
298: El Payaso enojado.
Editor: Adrastea Works En la Catedral Dorada, Aalto.
—¿Qué?
¿Condenar a muerte a Payaso?
¡Es el líder de la Guardia Nocturna!
—Aunque Gossett, el cardenal con túnica roja, sabía que Natasha se enfadaría después de ver el miasma negro, no esperaba aquello.
Los ojos plateados y violetas de Natasha miraron al cardenal con seriedad.
—Sí, Payaso debe ser condenado a muerte.
Como cardenal, Gossett era bueno controlando sus emociones.
Aunque sabía que Natasha no estaba ahí para negociar, le dijo a la princesa de buenas formas.
—Su Alteza, el Señor Evans estará bien.
No quedarán efectos secundarios.
Quizás pueda dejarlo pasar.
Después de todo, no podemos asegurar de que fuera Payaso quien atacó al Señor Evans.
Muy posiblemente fuera un hereje que quiso incriminar a Payaso.
—Cardenal Gossett, esto es sencillo.
Si cree que Lucien acusó a la persona equivocada deje que le haga unas preguntas a Payaso y use los hechizos divinos para probar si Payaso miente, para así aclarar todo —dijo Natasha de forma insistente.
Después de todo, ambos eran de rango sénior.
Gossett se quedó sin palabra alguna ante la propuesta de Natasha.
Debido a que, de hecho, todos los clérigos y cardenales creían que fue Payaso quien hizo eso, y podría ocasionar malas opiniones a la reputación de la Iglesia si el hecho fuera probado.
—De acuerdo —Gossett usó la misma voz suave y dijo—.
Supongamos primero que Payaso lo hizo.
¿Por qué lo haría?
La única posibilidad es que el Señor Evans tenga algo que ver con el Profesor, el malvado hechicero en el Lista de limpieza, así que Payaso decidió ponerlo a prueba…
—¿Tiene alguna prueba?
—Natasha dio un paso al frente y había majestuosidad en sus ojos—.
No está en la Guerra del Alba, y no puede acusar por casualidad a alguien de tener “algo que ver con” un hechicero.
Payaso casi mata a Lucien Evans por su terrible conjetura, entonces, ¿puedo decir que la Iglesia puede matar a un noble directamente por una sospecha infundada?
Ningún noble querría vivir con esta clase de miedo.
Además, aunque los caballeros no se preocupen tanto por sí mismos, ¡seguirían preocupándose por la seguridad de sus familias!
Gossett sintió una intensa presión.
—En nombre de todos los nobles de Aalto, insisto en que Payaso sea condenado a muerte para prevenir a todos los vigilantes nocturnos.
¡Nadie puede romper el pacto entre la Iglesia y los nobles!
Gossett deseaba que hubieran vivido hace unos cientos de años solo para poder ignorar la inadmisible petición de Natasha.
No obstante, el poder de los nobles había aumentado mucho, y cuando se unieron, su poder fue lo bastante fuerte como para repercutir en la decisión tomada por la Iglesia.
Además, lo que dijo Natasha no era una simple tontería.
—Su Alteza, es una devota seguidora del Dios de la Verdad.
Por suerte, el Señor Evans está bien.
Y aunque Payaso cometiera un grave error, sentenciarlo a muerte no es la única solución, ¿verdad?
—Gossett suavizó su tono—.
Podemos enviar a Payaso a la Inquisición, donde recibirá el castigo que merece.
Natasha se santiguó.
—Solo la verdad vive para siempre —entonces dijo con seriedad—.
Soy una devota seguidora, así que no quiero ver a nadie arruinando la relación entre la Iglesia y los nobles como lo hizo Payaso.
La voz de Natasha se tornó muy rigurosa.
—Payaso debe morir.
Gossett permaneció en silencio por un momento y dijo.
—Enviaré su petición a los grandes cardenales.
Lamento no poder tomar la decisión por la Inquisición.
Natasha asintió con la cabeza.
—Estoy segura de que el gran cardenal y el cardenal Amelton son conscientes de lo grave que es esto, y estaré esperando la decisión final.
…
En una casa corriente en Aalto.
Payaso estaba leyendo la información recopilada, tratando de encontrar pistas para descubrir la relación entre Lucien Evans y el Profesor.
De repente, la puerta se abrió de golpe.
Juliana, la clériga de batalla, entró corriendo y dijo en estado de pánico.
—¡Tienes que irte ahora, ahora mismo!
—¿Qué?
Cálmate, Juliana —Payaso miró a Juliana con su cara de aspecto ridículo.
Juliana respiró hondo.
—La Inquisición ha decidido condenarte a muerte.
Tienes que huir ahora.
—¡¿Qué?!
—Payaso no podía creer lo que oía.
Sintió que todo el mundo le había abandonado.
No podía creer que todo el esfuerzo que había hecho para derrotar al mal por el Señor, por la Iglesia y la Inquisición, no significara nada en absoluto en ese momento.
Juliana dijo con mucha prisa.
—Lucien Evans se desmayó al final de su concierto hace una hora.
El cardenal Gossett dijo que fue por el daño recibido anteriormente.
La princesa está muy enfadada.
Al representar a los nobles, ha ejercido una gran presión en la Iglesia.
Según lo que ha dicho Lend, parece que la Iglesia ha llegado a un acuerdo.
Están planeando arrestarte y condenarte a muerte en secreto para apaciguar a los nobles sin dañar la reputación de la Iglesia.
—¿Condenarme…
a muerte?
—La cara de payaso de aspecto ridículo seguía sonriendo, pero la voz detrás de la máscara estaba muy desesperada.
Juliana pensó que Payaso no creía en sus palabras, por lo que explicó para profundizar.
—Deberías confiar en Lend.
Sé que no nos llevamos bien con él después de lo que sucedió en el Bosque Negro, pero tan pronto como fue seleccionado para ser el elegido para arrestarte, asumió un gran riesgo y me dijo esto.
Necesita que abandones Aalto en este momento.
Puedes volver algún día usando otra identidad.
¡Varios cardenales en la Inquisición siguen estando de tu parte!
Payaso empezó a murmurar, pero se quedó ahí quieto, como si le hubieran robado el alma.
Cuando Juliana estaba a punto de rogarle otra vez para que se fuera, Payaso se echó a reír.
—Jajajaja…
¡Jaja!
La risa sonaba demente.
—¿Estás bien?
—Juliana preguntó preocupada.
La carcajada se detuvo de repente, y Payaso respondió de una forma extremadamente tranquila.
—Estoy bien.
Me parece gracioso.
Un músico que es íntimo de un malvado hechicero y una princesa que tiene conexiones especiales con el Congreso de Magia pueden forzar a la Iglesia para matar a su servidor más leal.
Me pregunto si la Iglesia ha pertenecido a esos hechiceros.
¿Cómo pueden los grandes cardenales…?
¿Cómo pueden Sard, Amelton y Gossett permitir que esto suceda?
—No importa.
Confío en ti, Minsk confía en ti, Lend confía en ti y además muchos vigilantes nocturnos están de tu parte.
¡Dos de los tres líderes de la Inquisición se apiadan de ti!
Esto es solo temporal.
¡Un día la oscuridad será expulsada!
Payaso negó con la cabeza.
—Estoy bien, Juliana.
Tienes que confiar en mi fuerza de voluntad, o no podría controlar mi poder de Bendición.
Me esconderé como es debido hasta que encuentre una prueba irrefutable.
Entonces acusaré a Lucien Evans de estar vinculado con el malvado hechicero justo delante de la Inquisición, o… será aún mejor si puedo matar a Lucien Evans justo delante de los ojos de Natasha.
—¡No!
Lucien Evans debe estar bajo una gran protección en este momento —Juliana le recordó a toda prisa—.
¡Quizás te tiendan una trampa!
A pesar de que era consciente de que Payaso podía controlar sus emociones para evitar cometer errores estúpidos, Juliana sabía que una Bendición oscura podría volver loca a la gente en mayor o menor grado.
Payaso miró por la ventana y dijo con desprecio.
—Lo sé.
Sé cómo de grave herí a Lucien Evans.
No tuve tiempo para dañarlo en realidad.
Como caballero, incluso sin esas pociones, debería poder recuperarse dentro de unos días.
Fue el propio Lucien Evans quien convirtió esto en una grave enfermedad, y así Natasha pudo encontrar la razón para matarme usando la mano de la Iglesia.
Tendré cuidado al investigarlo.
Esta vez, lo conseguiré.
Sus ojos en la máscara de payaso parecían fríos.
…
En la villa con jardín.
—Lucien, ¿estás seguro de que alguien le contará a Payaso la noticia?
—Preguntó Natasha con incertidumbre—.
No me digas que has sabido esto por medio de tu bola de cristal mágica.
—¿Cómo lo has sabido?
—Lucien fingió estar sorprendido, entonces dijo—.
Es un razonamiento simple.
Lo que pediste fue excesivo, y los cardenales y los líderes de la Inquisición deben simpatizar con Payaso en mayor o menor grado, por no mencionar que en base al número de vigilantes nocturnos que sobrevivieron en el Bosque Negro, debe haber otras personas que odian mucho al Profesor, como Payaso, y esas personas deben estar de su parte.
Lo que Natasha le dijo a Gossett fue acordado previamente por ellos dos —Ya veo, pero este es solo tu razonamiento.
Esos cardenales y la Inquisición siempre han tomado una postura implacable cuando se trata de mantener su relación con los nobles, por lo que quizás Payaso sea asesinado, y entonces tu plan no podrá continuar —a pesar de que Natasha estaba impresionada por la resolución de Payaso en la lucha contra la oscuridad y lo diabólico, estaba firmemente de parte de su amigo.
Ella sabía bien cuándo debía tener piedad y cuándo no.
—Aun así, esos vigilantes nocturnos van a estar tan exaltados que no dejarán marchar al Profesor.
Además, Lucien pensó para sí mismo que, si esa persona se percataba de algo, no desperdiciaría aquella oportunidad.
Después de que Payaso lo atacara, Lucien encontró otra forma de usar esa oportunidad y eso fue, además, los cimientos de su razonamiento.
—Eso espero —Natasha sonrió—.
Tienes los datos de esa persona.
Deberías irte ahora.
Me quedaré aquí por ti.
…
A pesar de que falló en despertar su Bendición, el Vizconde Klein seguía siendo muy enérgico a sus cincuenta años.
Su cabello negro estaba bien cuidado y sus ojos verdes eran como lagos profundos.
Era un arconte en el ayuntamiento de Aalto.
Después de asistir al concierto de Lucien Evans en el Salón dele Salmo, estaba demasiado emocionado como para dormir.
Así que se levantó y comenzó a leer los libros que recogió en su sala de estar.
Se estaba haciendo tarde.
Al dejar el viejo libro que tenía en la mano, Klein estaba listo para irse a su habitación.
Cuando se puso el pijama frente al espejo, una misteriosa silueta apareció en él, como un reflejo.
El hombre del espejo le dijo con voz ronca: —Cuánto tiempo sin verle, señor Filósofo.
—¡¿Profesor?!
—Klein se sorprendió, y al momento siguiente activó la armadura de mago.
Se había convertido, por fin, en un hechicero en los últimos años.
El vizconde Klein era uno de los aprendices, Filósofo.
Dado que era un íntimo del padre de Silvia o, mejor dicho, el padre de Miel Blanca, Natasha consiguió su información, pero nunca le contó esto a nadie.
Klein miró cuidadosamente hacia atrás pero no vio a nadie detrás de él.
No obstante, el hombre que llevaba la túnica negra todavía estaba en el espejo.
¿El hechizo del cuarto círculo, Silueta en el Espejo?
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