Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 377
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377: La civilización perdida.
377: La civilización perdida.
Editor: Adrastea Works La cueva estaba muy oscura.
La única luz tenue que Lucien podía ver era del musgo nocturno.
No obstante, con su poder de sangre Luz de la Luna, al cual la Iglesia llamó Bendición, Lucien podía ver muy bien en la oscuridad.
En la oscura pupila de Lucien, estaba la vaga figura de Angwoods, titilando y temblando como una vela que había llegado a su fin.
A final se apagó.
—¿El Señor…
volverá?
—Lucien repitió en voz baja.
Aquello fue lo que encontró en el recuerdo más profundo de Angwoods, a excepción de su ira y odio ilimitados.
Cuando Lucien encontró esa información en la memoria de Angwoods, pudo sentir el gran respeto y emoción de Angwoods.
Lucien se preguntó si algo horrible estaba sucediendo en el Mundo de las Almas, si el verdadero inmortal se despertaría y volvería.
Por supuesto, el Señor al que Angwoods se refería no era el Dios de la Verdad al que seguía la Iglesia.
Zie debería ser el Dios en el que creían los espectros de rango sénior en el Mundo de las Almas.
No obstante, Lucien no tenía ni idea de si se trataba de un dios verdadero o algún tipo de representante abstracto, o si era como el antepasado de los vampiros: Alterna.
El poder de Lucien para leer la memoria no se parecía en nada al de Thanatos y, por lo tanto, aquella información ambigua era todo lo que pudo conseguir.
Lo único que sacó en claro de ello fue que tenía que tomar algunas medidas de inmediato, o algo muy horrible le sucedería al mundo principal sin lugar a dudas.
Mientras tanto, gracias a la información que Lucien adquirió de Angwoods, estaba más seguro con las palabras de Rhine.
No obstante, Lucien no iba a obligarse a completar todas las tareas para salvar el mundo.
Después de todo, él era solo un mago de rango sénior, y aquello era algo que requeriría, al menos, el poder de un grupo de legendarios.
Cuando fuera necesario, Lucien informaría de aquello al Alto Consejo sin dudarlo.
Lucien también sacó en claro que fue Felipe quien invocó a ese espectro de rango sénior, y en ese momento Felipe no se había percatado de la existencia del Mundo de las Almas y de dónde provenían los espectros invocados.
En el recuerdo más profundo de Angwoods, existía un desprecio por la arrogancia de Felipe y su deseo de que otro rango sénior llamado Adol acabara siendo torturado y asesinado por un archimago legendario.
De acuerdo con la información general que adquirió, Lucien supuso que la Mano de la Palidez era muy consciente de la existencia del Mundo de las Almas, pero eligieron guardar la información para explorarla por su cuenta, sin embargo, fue usado solo por los archimagos de rango sénior.
Un brillante cúmulo de llamas surgió de la palma de Lucien y quemó por completo los restos de Angwoods.
Entonces, con mucho cuidado, Lucien borró todos los rastros de lucha en esa cueva, por si acaso otros espectros de rango sénior descubrieran qué pasó ahí.
Al acabar el trabajo, con la ayuda de Ojo Espía, Lucien siguió avanzando hacia el subterráneo.
En la oscuridad, salpicada de puntos de luz tenue, Lucien caminó en ese laberinto subterráneo durante más de diez minutos.
Poco a poco, Lucien sintió que el aire se había vuelto un poco más cálido, y entonces escuchó el sonido de un río fluyendo.
Lucien sabía que ya estaba muy cerca de la antigua ciudad subterránea de los enanos.
Se volvió aún más cauteloso.
Al doblar una esquina con mucho cuidado, lo que Lucien vio lo sorprendió.
Lo que estaba frente a él era un enorme pasillo, de siete u ocho metros de altura y veinte o treinta metros de ancho, y el suelo y las paredes a cada lado estaban construidas con grandes bloques de piedra gris, con pilares negros en el medio, sosteniendo el techo.
A partir de los pilares, el pasaje se dividía en tres caminos.
De un vistazo, la gran sensación de grandeza se apoderó de la mente de Lucien.
Como el pasillo subterráneo ya era tan magnífico, se preguntó cómo sería la ciudad de los enanos.
Según los registros históricos, ¡los enanos de la antigüedad no tenían magia ni grandes poderes de sangre!
Las parcelas de musgo nocturnos que crecían impúdicamente a ambos lados de las paredes proyectan una tenue luz sobre el pasaje.
Bajo la tenue luz, todo parecía muy borroso y onírico.
En esa clase de ambiente, donde residía el silencio y la tristeza, Lucien sintió que, en cualquier momento, un cadáver saldría arrastrándose, o quizás flotaría un fantasma.
Después de comprobar los alrededores usando los ojos, Lucien entró en el pasillo.
Si bien trató de ser muy cuidadoso, sus pasos aún resonaban y permanecían en el espacio vacío mientras caminaba por el pasillo de piedra.
Lucien activó su poder de sangre y aumentó su velocidad de movimiento.
Sus pasos no podían ser escuchados en ese momento, y Lucien se estaba moviendo muy rápido pero, al mismo tiempo, se asegurabaa de que todavía estuviera en el alcance de detección de los nueve ojos.
Ambos lados del pasillo estaban alineados con un par de vías de metal negro, las cuales parecían ser las vías de algunos vehículos especiales para transportar mercancías.
Lucien aceleró por ellos y vio la salida del pasillo en breve.
Lucien disminuyó la velocidad y, por las imágenes que sus ojos vieron, frente a él pudo ver que yacía un vasto complejo arquitectónico abandonado.
La cueva estaba naturalmente dividida en más de una docena de calles por las paredes de roca y los pilares que sostenían el techo.
Las altas casas de piedra, medio derrumbadas, cubiertas de maleza, miraban hacia las calles desocupadas durante miles de años.
Lo que puso a Lucien un poco nervioso fue que las casas de piedra estaban unidas por una serie de tuberías de metal, las cuales sobresalían de cualquier parte de las casas y luego se conectaban a las enormes tuberías de metal en la parte superior de la cueva.
Al salir del techo de la cueva, nadie sabía a dónde iban.
Caminando a través de las frías y espantosas calles, Lucien pudo ver en algunas ocasiones unas partes metálicas conocidas como cojinetes, resortes, pistones y engranajes en el suelo, como si hubiera regresado a la tierra y entrado en una fábrica.
Por el rabillo del ojo vio algo que brillaba en la hierba.
Lucien se inclinó y lo recogió.
Era un enorme rifle de vapor tan grueso como una bazuca.
Todos los engranajes estaban oxidados y corroídos, pero Lucien aún podía distinguir su sofisticación.
Además, el rifle de vapor estaba conectado a una mochila de vapor de alta presión hecha de acero, la mitad del tamaño de un humano.
Acariciando el rifle oxidado con suavidad, Lucien lanzó un suspiro ya que representaba la pérdida de una antigua civilización.
Antes de la evolución de los seres humanos, los enanos, que eran buenos en todo tipo de artesanías, inventaron muchas máquinas de vapor y construyeron una espléndida Civilización de Vapor.
Si bien los enanos eran bastante bajos, las enormes aeronaves que podían cubrir el cielo, el barco de vapor que podía viajar en el Estrecho de Tormenta y el Océano Infinito, los cañones que podían albergar a varias personas en el interior, los poderosos rifles de vapor, las fábricas de acero y las obras de ingeniería que liberaban humo negro día y noche eran colosales, como si estuvieran diseñados por dragones.
Los enanos no tenían mucha orientación teórica.
Confiando en su talento y experiencia, desarrollaron el vapor mágicamente, y resumieron el conocimiento del diseño mecánico en muchos campos.
Incluso el legendario alquimista, Klaus, tuvo que aprender de los enanos para mejorar el tren de vapor basado en las aeronaves.
Los inventos de Klaus se parecían más a mejoras basadas en las creaciones originales de los enanos, pero logró usar la magia o el poder divino para abastecer a los vehículos y bajar el coste al reducir su tamaño.
Por desgracia, esa civilización se había perdido.
Lucien lo supo por la Biblioteca Superior de Magia y Arcana.
Hasta un gran hechicero como Lazar, quien creció en el Congreso, no tendría ni idea de que fueron los enanos quienes inventaron el tren de vapor y lo usaron para transportar mercancías.
Para él, Klaus fue quien inventó el tren de vapor mágico.
En la etapa posterior de la Civilización de Vapor de los enanos, el ritmo que tenían al hacer ese progreso empezó a disminuir.
La invasión periódica de las criaturas oscuras de la Cordillera Oscura hizo que los enanos lo pagaran caro.
El poder de las horribles criaturas de rango sénior estaba completamente fuera de las previsiones de los enanos, y los rifles de vapor y los cañones no funcionaron cuando se enfrentaron a las criaturas malvadas.
En unos veinte años, la espléndida civilización se había retirado al subterráneo.
No obstante, bajo la tierra, la Civilización de Vapor no tenía espacio para crecer.
La civilización se extinguió al final ante el ataque de muchas criaturas y cazadores malignos después de presenciar el desarrollo de la era del Dragón, la era de los Elfos de la Naturaleza, el apogeo de los Hombres Lobo.
En ese momento, el antiguo imperio mágico empezó a ganar poder.
Solo un pequeño porcentaje de enanos que eligieron permanecer en la superficie, al final, lograron adquirir el poder de la sangre y el poder espiritual gracias a los experimentos realizados por los brujos locos.
Poco a poco, esos enanos que vivían en la superficie construyeron sus propios países de nuevo.
Aunque los enanos de la actualidad aún eran buenos en las técnicas de alquimia, su civilización era diferente en ese momento.
Sin el poder de proteger una civilización, uno solo podía ver extinguirse a la civilización a medida que pasaba el tiempo.
Aquellos que fueron recordados fueron los grandes hechiceros, los vampiros longevos y los dragones.
El resto serían olvidados con el tiempo.
Lucien tenía algunos sentimientos encontrados en su mente.
Se preguntó cuántas civilizaciones espléndidas y grandes personalidades habían sido olvidadas por la historia.
Soltó el enorme rifle de vapor y siguió adelante.
De vez en cuando, se inclinaba para recoger algunas otras cosas al azar, incluida una moneda de plata forjada con el patrón de un extraño martillo y un set de equipamiento, libros como Forja Mecánica Básica, Producción del Rifle de Vapor, la Ilustración de los Motores de Vapor, la Ilustración de los Aero-botes, etc., y los muchos objetos mecánicos de estilos singulares.
Por suerte, el idioma enano estaba relativamente bien conservado y no era muy diferente del idioma que los enanos usaban en la actualidad.
Lucien hojeó algunos libros y los copió en su biblioteca espiritual.
Después de unos minutos más de caminar en la civilización perdida, Lucien vio un enorme golem de metal medio tirado en el suelo y medio apoyado contra un edificio alto de una fábrica.
Se detuvo para mirar más de cerca su estructura mecánica interior expuesta.
Golems: el último trozo de pajita al que los enanos podrían agarrarse para proteger la civilización en derrumbe.
Los enanos intentaron vencer a las horribles criaturas mágicas mediante el uso de aquella poderosa arma, pero los golems, que se movían muy lentamente, no lograron lo que esperaban.
No obstante, inspiró a los hechiceros más tarde y, por lo tanto, lograron inventar golems más poderosos.
De repente, se escuchó una voz aguda en el alma de Lucien.
Una parte de la esfera de cristal en su palma se atenuó de repente.
¡Un ojo mágico se había ido!
Se escuchó el sonido de gritos fúnebres, seguidos del sonido de bulliciosos pasos que ponían los nervios de punta a Lucien.
Lucien levantó la vista y vio a lo lejos grandes tentáculos pálidos saliendo de una fábrica, y después salió un monstruo enorme y repugnante.
El monstruo tenía la parte superior del cuerpo de una anciana regordeta y fea, y sus pequeños ojos eran básicamente dos pequeños huecos que parpadeaban con una luz feroz y furiosa.
Los enormes pechos desnudos del monstruo estaban cubiertos con muchos ojos blancos y negros, y la parte inferior de su cuerpo era como un pulpo blanco, el cual tenía muchos tentáculos con ventosas.
¡Madre de la Colmena!
Una madre de la colmena podría producir cientos de miles de criaturas malvadas.
Sin la comida suficiente, las criaturas malvadas se comerían entre sí o tratarían de llegar a la superficie.
Siguiendo a la madre de la colmena, las muchas criaturas malvadas llegaron a Lucien como las olas de una marea viniendo de todas direcciones.
Su número era difícil de calcular, y entre ellos había incluso muchos asesinos y hechiceros.
Lucien levantó su mano derecha y acarició la insignia en su pecho.
De repente, un halo de luz brillante se extendió al exterior y cubrió un radio de unos quinientos metros rápidamente.
Una poderosa tormenta empezó a soplar, y las muchas criaturas malvadas degeneradas fueron congeladas en pedazos al instante y arrastradas por el fuerte viento.
Tan pronto como las flechas de piedra entraron en el rango de acción, cayeron directamente al suelo ya que estaban congeladas con una gruesa capa de hielo.
Lo mismo sucedió con los proyectiles, las telas de araña y los rayos mágicos.
Lucien avanzó muy rápido, y el halo se movió siguiéndolo.
Los altos edificios estaban congelados con hielo y escarcha.
Ninguna de las criaturas malvadas podía detenerlo.
La madre de la colmena se percató de lo que estaba pasando.
Al estirar sus tentáculos, empezó a trepar y saltar.
Los muchos ojos blancos y negros dispararon ácido, telas de araña y gases tóxicos.
No obstante, una vez que llegaron al halo de hielo y nieve, el líquido y el gas se congelaron y después se rompieron en pilas de polvo.
Unos segundos después, Lucien alcanzó a la madre de la colmena y la atrapó en el halo.
El movimiento de la madre de la colmena empezó a disminuir ya que sus tentáculos se congelaron y se volvieron muy pesados.
Al mismo tiempo, bajo el poder de la tormenta, el cuerpo de la madre de la colmena empezó a agrietarse debido a la temperatura extremadamente baja.
Tan pronto como salió el líquido negro, se convirtió en hielo negro.
“¡Bang!” Treinta segundos después, la madre de la colmena murió al romperse en pedazos.
Cuando Lucien dejó de correr y el halo desapareció, toda la ciudad enana estaba cubierta de hielo y escarcha.
Algunos eran negros y otros blancos.
La ciudad se tornó vacía y silenciosa de nuevo.
El hechizo mágico funcionó muy bien sin lugar a dudas, pero también era muy probable que hiriera a los compañeros de equipo de Lucien.
… Tras más de diez minutos, Lucien encontró al final una unión espacial en la ciudad subterránea.
Era una brecha espacial distorsionada, rodeada por los altares de los enanos, los cuales fueron diseñados de una forma bastante sencilla.
Parecía que, en la etapa final de la Civilización de Vapor, los enanos también empezaron a aprender de las criaturas mágicas, pero obviamente, no funcionó muy bien.
Como gran arcanista, Lucien estaba sumamente conmovido al ver cómo la gran civilización se derrumbó al final.
Lucien echó un vistazo al pobre altar mágico, sacó los materiales y empezó a preocuparse por su propia seguridad.
Se preguntó si se perdería al entrar en otra dimensión usando un altar como ese.
Después de todo, cerca de las uniones espaciales bajo el control del Congreso de Magia, el Congreso había establecido muchas puertas espaciales utilizando la magia del noveno círculo, Portal.
Tras comprobar cuidadosamente la brecha espacial y asegurarse de que la brecha fuera relativamente estable, Lucien sacó los materiales y reorganizó la unión espacial del círculo de teletransportación.
Estaba feliz de que la mala calidad del círculo de teletransportación estuviera dentro de sus previsiones.
Lucien tardó tres días en restablecer el círculo de teletransportación.
Se puso de pie e hizo algo de ejercicio para calentar y luego conjuró muchas capas de hechizos de defensa sobre sí mismo.
No tenía ni idea de lo que había al otro lado.
Después de todo, la última vez que Rhine utilizó esa unión espacial fue hace varios cientos de años.
Entonces, Lucien entró en la dimensión que los vampiros le arrebataron a los enanos, ¡Tierras Altas de la Noche!
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