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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 391

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391: Avaricia 391: Avaricia Editor: Adrastea Works Al contemplar el pergamino en la mano, Beaulac sintió que eso era una simple broma.

El denominado ritual mágico era demasiado simple y ridículo.

Parecía que ese ritual mágico procedía de una leyente.

¿Cómo podría alguien invocar al demonio más poderoso así?

A pesar de que Beaulac nunca aprendió magia, tenía una comprensión básica de los rituales mágicos.

Como una de las familias más prósperas con una larga historia en el Sacro Imperio de Heilz, la familia Gorse había reunido muchos documentos valiosos relacionados con la magia, así que los miembros de la familia podrían ser lo bastante fuertes para aventurarse fuera del imperio.

Hubo rumores que decían que la familia Gorse era descendiente de Thanos, el Rey Sol, del antiguo Imperio Mágico de Sylvanas.

No obstante, si bien a primera vista el ritual mágico parecía bastante ridículo, era espeluznante desde luego.

Quizás algo poderoso y misterioso se escondía detrás de eso.

Tras unos diez minutos, Beaulac empezó a hablar consigo mismo, como si se estuviera insuflando valor.

—No haría daño alguno si lo intentara…

Quizás sea solo una broma, pero quizás…

estoy listo para firmar el pacto de todos modos.

Apretó los puños y la expresión de su rostro se deformó bastante.

Sus ojos estaban llenos de entusiasmo y crueldad.

Al mirar el reloj, Beaulac se dio cuenta de que ya eran casi las once y media de la noche.

Se dio prisa en buscar la vela, el espejo, la manzana y el cuchillo.

No obstante, cuanto más prisa se daba, más difícil le resultaba recoger todos los materiales.

Después de más de diez minutos, al final encontró un espejo y un cuchillo, pero la vela blanca y la manzana no se encontraban por ningún lado.

Lamentó mucho haber expulsado a todos los sirvientes y darles un día libre.

¡Jamás tuvo que rebuscar por su cuenta!

Su frente estaba cubierta de sudor, ¡y hasta quiso darse un guantazo porque iba a perder esa gran oportunidad aquella noche!

¡Eran casi las doce de la noche!

No obstante, al final, logró encontrar una vela blanca y una manzana en la cocina.

Jamás se había sentido más afortunado en el pasado.

Sosteniendo la vela y la manzana en sus manos, sintió una alegría sincera.

Regreso corriendo a toda velocidad al estudio, apagó el resto de las velas y solo dejó una para iluminar.

Después, colocó todos los objetos sobre el escritorio.

Solo faltaban dos minutos para la medianoche.

Beaulac se despeinó su pelo rubio y en ese momento parecía un mago cruel de las leyendas.

Después de acabar todo el trabajo, se sentó detrás del escritorio y esperó.

De repente, un pensamiento le preocupó bastante.

Se preguntó si el reloj estaba en hora.

Sacando su elegante reloj de bolsillo, Beaulac comprobó la hora dos veces, pero entonces empezó a dudar de si su reloj de bolsillo seguía funcionando debidamente.

A pesar de que Beaulac sabía que quizás no tenía que ser tan preciso, estaba muy nervioso de todas formas.

Sintió que aquel era su último rayo de esperanza.

“Tick-tack…” “Tick-tack…” El sonido del reloj hacía mucho ruido.

El corazón de Beaulac latía con fuerza, como si fuera a saltar de su pecho.

Su sangre fluía cada vez más rápido.

“Dang…” El reloj dio las doce.

La espalda de Beaulac se enderezó de repente.

Apagó la vela a toda prisa y encendió la blanca.

Bajo tal sensación de presión, estuvo a punto de romper la vela.

La tenue luz de la vela parecía bastante misteriosa y onírica en el espejo, como si incontables demonios estuviesen escondidos en la sombra.

En la oscura habitación cerrada, Beaulac se estremeció debido a la atmósfera.

En ese momento empezó a creer en aquel ritual mágico.

Con sus temblorosas manos, cogió el cuchillo y la manzana verde y comenzó a pelarla.

Aunque nunca pelaba una manzana, con su poder equiparable al de un escudero de nivel alto, Beaulac era bastante bueno controlando sus manos.

Estuvo a punto de fracasar algunas veces, pero de todas formas logró hacer el trabajo.

Cuando se miró en el espejo, vio su rostro cubierto por su pelo desordenado.

La luz de la vela iluminó parte de su rostro.

Nunca se vio a sí mismo de aquella forma, y Beaulac ni siquiera se atrevió a reconocerse en el espejo, como si ya se hubiera caído al infierno.

La larga y delgada cáscara de manzana cayó sobre el escritorio.

Beaulac levantó la vista a toda prisa, esperando que la invocación hubiera funcionado.

No obstante, todo lo que pudo ver en el espejo fue a sí mismo.

Beaulac estaba muy enfadado.

No tenía ni idea de qué paso era erróneo.

De repente, una fría corriente se elevó en el estudio cerrado, haciendo que la luz de la vela parpadeara.

Beaulac volvió a mirarse a toda prisa en el espejo y vio que había una sonrisa espeluznante en su rostro.

El “Beaulac” del espejo, con esa sonrisa cruel, empezó a tirar de la piel de su cara, y reveló la carne ensangrentada de la parte interna.

Beaulac quiso gritar pero se vio incapaz de hacerlo.

Quería mantenerse alejado del espejo, pero descubrió que había quedado atrapado en el asiento.

La sangre y la carne empezaron a retorcerse y al final se convirtió en un demonio de cara blanca con una larga lengua roja colgando.

—Me has invocado, desde los lugares más profundos del infierno.

Ahora, puedes decir tu petición.

La voz, extremadamente fría, hizo que Beaulac temblara pero, al mismo tiempo, se dio cuenta de lo que estaba sucediendo: ¡había invocado al demonio!

¡El ritual funcionó!

—¡Quiero…

quiero convertirme en un caballero!

¡Un gran caballero!

¡No…, quiero ser el duque de Gorse!

—Estalló Beaulac, muy emocionado.

¡En ese momento, a su juicio, el feo y horrible demonio era su última esperanza!

—Consigues; pagas.

Esa es la regla de los demonios.

¿Estás listo para pagar?

—Con su larga lengua colgando, el demonio puso una sonrisa fría.

Cuando Beaulac estaba a punto de asentir, un pensamiento cruzó por su mente y se detuvo.

En su lugar, preguntó.

—Los precios son diferentes, ¿no?

Para cosas diferentes.

—Por supuesto.

Soy uno de los siete demonios más poderosos del infierno, y mi nombre es Avaricia.

Tu pago debe satisfacerme —dijo el demonio.

Las palabras del demonio le recordaron a Beaulac la historia más antigua contada en su familia.

En esa historia antigua, había siete demonios misteriosos de los tiempos antiguos, por ejemplo, Avaricia e Ira.

Por consiguiente, Beaulac creyó por completo en el pacto y preguntó con respecto.

—Su Excelencia, Avaricia, ¿cuánto me costaría ser duque y cuánto un gran caballero?

¿Qué pasa si solo me convierto en un caballero?

Cuando se comerciaba con un demonio, uno tenía que ser muy cuidadoso.

Beaulac recordó la nota que dejó su padre.

Avaricia respondió.

—Si quieres convertirte en duque, tienes que darme tu alma cuando mueras.

No te preocupes.

Tu alma aún podrá disfrutar de felicidad eterna en mi reino.

Si eliges convertirte en un gran caballero, tienes que darme el resto de tu vida tras llegar a los cincuenta.

No importa quién seas y cómo de poderoso te vuelvas, solo puedes vivir hasta los cincuenta años.

Si solo quieres convertirte en caballero, me darás diez años de tu vida.

Beaulac respiró profundamente y empezó a dudar.

Por supuesto, no quería vender su alma al demonio.

¿De qué valía convertirse en duque si tenía que morir a los cincuenta?

No obstante, el demonio, Avaricia, parecía bastante diferente.

No le estaba mintiendo acerca de nada, y estaba siendo muy claro con las consecuencias.

Tras un rato largo, Beaulac preguntó en voz baja.

—Tras tomar esta decisión, si por algún motivo no consigo mi objetivo final, ¿puedo invocarte y tomar otra decisión?

—No hay problema.

Pero eso será otro intercambio — dijo Avaricia.

—Entonces… —Beaulac respiró profundamente—, elijo convertirme en caballero que aún tiene el potencial de convertirse en gran caballero.

—Como desees.

No obstante, para eso, tengo que cambiar ligeramente tu destino.

Así que, tienes que contarme con todo detalle lo que te haya ocurrido.

Cuanto más detallada sea tu descripción, más podré asegurar que te puedas convertir en un gran caballero en el futuro —dijo el demonio de forma muy educada.

Beaulac no podía esperar a ser caballero y no dudó de las palabras del demonio.

Una vez le dijeron que cuanto más supiera un profeta de una persona, más precisa sería la adivinación.

—Mi primera vez… ocurrió cuando fui seducido por la amante de mi padre.

Ahora está envejeciendo, y me estoy alejando de ella… —Beaulac confesó su vida con todo detalle, incluyendo su personalidad y sus costumbres.

Fuera del estudio, el guarda secreto miraba al otro extremo del pasillo.

Según la tradición familiar, los guardas no podían interferir con los asuntos de los herederos.

Siempre que los herederos no vendiesen sus almas y traicionasen a la familia, podían hacer cualquier cosa para convertirse en duque, incluso buscar el poder de los demonios.

Él mismo había encontrado la vela blanca y la manzana y las coloco en un lugar de la cocina donde Beaulac pudiera verlas.

El lema de la familia era: el poder y los medios forman los cimientos de todo.

Por tanto, el guarda no detuvo a Beaulac en el mercado negro, solo protegió al joven maestro y más tarde se disponía a informar de aquello al viejo duque.

Cuando supo que el joven maestro buscaba velas blancas y manzanas, el guarda se preguntó por qué era tan extraño el ritual mágico.

Al poco de empezar el ritual, el guarda se sintió mareado y perdió el conocimiento.

…

En otra habitación de la villa, vistiendo una capucha negra y sonriendo, Lucien contemplaba en silencio el espejo frente a él y escuchaba la vida de Beaulac.

¡La mejor forma de conseguir información detallada de alguien era dejar que esa misma persona la contase!

¡A veces, hasta sin usar magia, se podía robar la memoria de otra persona siempre que se encontrase la mayor debilidad de su mente!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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