Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 392
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- Capítulo 392 - 392 El nuevo Beaulac
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392: El nuevo Beaulac 392: El nuevo Beaulac Editor: Adrastea Works Cuando le estaba contando todo al demonio, Beaulac tuvo una sensación de alivio, como si estuviera soltando todas las emociones que habían estado ocultas por tanto tiempo.
Al final, él sintió que su mente estaba más limpia, como si hubiera encontrado el poder para seguir adelante.
Era una noche muy silenciosa.
Beaulac sintió que su alma estaba siendo llevada por el viento para luego volverse parte de la oscuridad lentamente.
Dentro de ella, se sintió muy soñoliento.
—Has firmado el pacto.
Cuando despiertes, notarás que te has convertido en un verdadero caballero —la voz de Codicia hizo que Beaulac se sintiera aún más adormilado.
Este último estaba muy emocionado y finalmente se sintió realmente relajado.
Entonces, cayó dentro de la infinita oscuridad.
…
El guardia secreto fuera del estudio tembló debido a la fría brisa del mes de noviembre, y luego escuchó una tenue voz al interior de la habitación.
—Has firmado el pacto.
Me darás diez años de tu vida como pago, y te convertirás en un caballero que aún posee el potencial para convertirse en un gran caballero.
Frederick, el guardia secreto, que era un gran caballero de quinto nivel, asintió ligeramente al escuchar que Beaulac no escogió vender su alma o traicionar a la familia.
No obstante, no tenía idea de por qué, por un corto tiempo, se sintió muy mareado y perdió el conocimiento.
Al no haber un reloj en el pasillo, y también por olvidar revisar su propio reloj de bolsillo, Frederick pensaba que su mareo solamente duró aproximadamente diez segundos, por lo que en su mente todo estaba bien.
Cuando extendió su fuerza de voluntad al interior de la habitación, él sintió el fuerte pulso de Beaulac.
Pudo notar que los latidos pertenecían a un caballero.
Parecía que el joven, quien acababa de convertirse en un caballero, aún no era capaz de controlar el estado de su cuerpo, por lo que Frederick fue capaz de detectar la diferencia.
Este último no podía creer que el ridículo rito mágico realmente funcionó, pero era la verdad.
Impulsado por la codicia, sintió ganas de intentar el rito mágico también, ¡pues había estado intentando convertirse en un caballero radiante por casi treinta años!
…
En el estudio, Lucien se miró al espejo ante la tenue luz de la vela.
Su reflejo mostró que se había convertido en un joven rubio y bien parecido de ojos azules.
Se sabía que todos los miembros de la familia Gorse eran bastante atractivos.
El Lucien rubio sonrió y se cepilló desinteresadamente con la mano el cabello que tenía hasta los hombros.
El pesimista y deprimido Beaulac se había ido, y en ese momento se veía confiado y lleno de energía, tal y como era cinco años atrás.
De las varias historias y poemas populares sobre la familia Gorse, si bien varias eran inventadas o exageradas, había una que contaba la verdad: ciertamente, la familia era descendiente de Thanos, el Rey del Sol.
Bajo una de sus viejas villas en Antiffler se ubicaba el palacio de Thanos, protegido constantemente por un caballero de oro.
Lucien tenía que ir a aquel palacio, pero no había forma en que pudiera forzar su ingreso.
Las buenas noticias para él eran que existía una antigua e importante tradición en aquella familia: cuando el tiempo fuera el adecuado, más de diez candidatos a sucesor serían enviados al palacio subterráneo secreto y pelearían o cooperarían entre ellos para explorar el lugar.
El primero que completara la misión impuesta se convertiría en el primer sucesor.
En el palacio, los poderosos caballeros de la familia no interrumpirían la competencia.
Solamente aquellos que estaban moribundos serían enviados fuera a través de círculos mágicos.
Por lo tanto, el juego era bastante cruel: algunos elegían pelear cara a cara; otros escogían utilizar métodos deshonestos; unos mentían; otros traicionaban, y puesto que el propio palacio era bastante misterioso y peligroso, el ganador de cada generación era o muy poderoso o muy habilidoso.
En otras palabras, poseía una sangre capaz de que la familia se mantuviera fuerte por cientos de años.
Sin embargo, desde hace varias décadas, los nobles relativamente lejanos de la familia Gorse también empezaron a enviar a sus hijos al palacio para desafiar a los demás aspirantes.
Durante el juego, ellos también podían volverse más cercanos con el posible futuro sucesor.
Algunos nobles jóvenes de otras familias grandes también podrían unirse al juego, pues sencillamente buscaban algo de emoción en sus aburridas vidas.
En aquel juego, las habilidades sociales eran muy importantes.
Solamente la sangre de la familia Gorse podía abrir la recámara interna en donde estaba guardada la Dimensión de Thanos.
Por lo tanto, basándose en sus observaciones, Lucien escogió a Beaulac, un joven sucesor con varios fuertes deseos en su mente, lo que hacía muy vulnerable a esta última.
Debido a que el hechizo para abrir la recámara era realmente complicado, Lucien no podía cautivar a Beaulac para que hiciera le trabajo en su lugar.
Tenía que ir por sí mismo.
Frente al espejo, él se aseguró de que su comportamiento fuera el típico de Beaulac.
Luego, observó a este último, quien estaba dormido en la recámara secreta que Lucien construyó en los últimos dos días.
Esbozó una sonrisa y le habló: —Cuando tenga algo de tiempo libre, cambiaré tu poder de sangre.
Si alguien aún deseara desarrollarse hasta ser un gran caballero después de volverse un caballero con apoyo externo, existía una manera: un vampiro de rango superior podía cambiar el poder de sangre de una persona utilizando otra clase de Abrazo.
Y en ese momento, Lucien era un vampiro superior gracias a la máscara, ¡por lo que era capaz de hacerlo!
Al comienzo, fue el Abrazo de los vampiros el que inspiró a los hechiceros cuando estaban estudiando cómo cambiar poderes de sangre.
En aquel tiempo, ellos descubrieron que el Abrazo de un vampiro podía otorgarle al objetivo el poder de un caballero, y este aún sería capaz de incrementar sus poder.
Si bien el proceso sería mucho más lento, aquella era definitivamente un método fácil para obtener poder.
Los hechiceros pensaron que habían encontrado la mejor manera de volverse poderosos, y utilizaron el método en algunos seres humanos.
Sin embargo, más tarde descubrieron que sin una fuerza de voluntad muy grande, uno nunca podría convertirse en un gran caballero solamente con ayuda externa.
Incluso si la magia podía impulsar el cuerpo de un ser humano al límite de un caballero radiante o incluso uno de oro, dicha persona de cualquier forma moriría por el colapso del poder, y su cuerpo explotaría.
A Lucien no le importaba lo que le pasaría a Beaulac luego de que obtuviera el poder de sangre de un vampiro.
A veces, él podía ser tan artero como un demonio.
Y si Beaulac podía ser realmente cuidadoso, sería muy poco probable que la familia lo notara, a menos que alguien lo atrapara al momento de succionar sangre y lo analizara escrupulosamente.
El poder de la familia provenía de Thanos, el Rey del Sol, y por lo tanto cualquier poder de sangre, o Bendición, como lo llamaba la Iglesia, que estuviera relacionado a las estrellas en el cielo podía ser despertado, incluyendo a los mejores, como Sol, Luna de Plata y Estrellas, y a los relativamente inferiores, como Thanos y los que llevaban los nombres de las demás constelaciones.
Por lo tanto, el poder de sangre de Luna de Plata era muy similar al poder de los vampiros.
Luego de soplar la vela, Lucien caminó al dormitorio a oscuras, con sus ojos brillando tenuemente con un resplandor parecido al de la luna.
En la oscuridad, Frederick asintió ligeramente.
Él había reconocido el poder: Luna de Plata.
Luego de la transformación, Lucien seguía siendo capaz de utilizar su poder de sangre, Luz Lunar, el cual funcionaba especialmente bien con el poder de la familia Gorse.
Su plan funcionó muy bien.
Al inicio, él había planeado todo.
La elección de Beaulac no afectaría el plan en lo mas mínimo.
…
Desde la perspectiva de Frederick, el joven maestro solamente pasó unos cuanto días acostumbrándose al poder antes de volver a estar activo.
Un lujoso coche adornado con un patrón delicado de aliagas estaba acelerando a lo largo de una amplia calle bajo la luz del sol.
Los ciudadanos conocedores viviendo en aquella capital que estaban a ambos lados de la calle estaban preguntándose quién estaba dentro del coche.
¿Era Arthen, quien estaba recibiendo toda la atención?
¿O era el pobre Beaulac?
Ellos sabían por la forma y el diseño del coche que la persona que este llevaba dentro no era un duque, marqués o conde.
En el Santo Imperio Heilz, donde las tradiciones eran firmemente respetadas, cualquier usurpación de títulos estaba estrictamente prohibida.
—Obviamente, es Beaulac, el sujeto pobre —dijo un ciudadano realmente confiado, como si fuera miembro de la familia Gorse—.
El Barón Arthen es un gran caballero.
Él tiene su propio sello.
Beaulac nunca logró despertar su poder de sangre.
No está ni siquiera cerca de mi vecino, Liddell.
Otro hombre negó con la cabeza.
—El Barón Arthen tiene total confianza en ganar el título de duque, por lo que nunca usa su propio sello.
Él ha estado esperando el día posterior a la competición del mes próximo, cuando podrá usar el sello de ojo de oro de la familia.
Al igual que el título de Condesa Violet de la familia Violet, el título de líder de la familia Gorse era el Conde de Tillis, y el centro de su sello era un ojo de oro.
Los residentes de la capital eran ciertamente bastante conocedores.
Incluso sabían que la competición familiar se llevaría a cabo el mes siguiente.
Sentado en el lujoso coche, Lucien, que llevaba puesta una camisa blanca totalmente nueva, se dirigía a una fiesta organizada por el hijo de un conde.
—Mira, mira…
¿No eres Beaulac?
Pensé que habías desaparecido.
Lucien escuchó el tono sarcástico proveniente del lado izquierdo del coche.
Él levantó la cortina y vio un coche rojo oscuro moviéndose al lado del suyo.
Desde la ventana, los ojos en un rostro pálido estaban observando a Beaulac con emoción y provocación.
—Lo lamento muchísimo, Duda.
Nunca desaparecí, para tu gran decepción —respondió con tranquilidad.
Al recordar la narración de Beaulac, él reconoció el pálido rostro.
Se trataba del hijo del Conde Porti, quien solía pasar mucho tiempo con Beaulac, pero que pasó a ser un simpatizante de Arthen.
Al ver la sonrisa confiada en el rostro de Beaulac, Duda recordó el tiempo cuando este estaba ganando el más grande impulso, hace varios años.
¿Qué le sucedió a Beaulac?
Duda no pudo evitar preguntarse aquello.
—No me digas…
¿¡Estás yendo a la fiesta de Deniz!?
¿Acaso no sabes que Arthen va a presentarse con Jocelyn esta noche?
—Duda odiaba ver al Beaulac de aquel día, y continuó intentando avergonzar a su anterior amigo.
—¿Y qué?
Arthen aún no es el Conde Ojo de Oro —respondió Lucien en un tono sencillo.
Beaulac amó a Jocelyn antes, que era la hija de un marqués.
Él había pasado muchísimo tiempo persiguiéndola, pero cuando estaban a punto de comprometerse, Arthen se la arrebató.
Al ver que Beaulac permaneció tan indiferente, Duda tensó su puño derecho.
No tenía idea de lo que le había ocurrido, pero lo que sí sabía con certeza era que Beaulac estaba aún más confiado y tranquilo que antes, ¡como si todo estuviera bajo su control!
Bajando la cortina, Lucien cerró los ojos.
Su coche continuó avanzando hacia la villa con jardín en donde Deniz estaba llevando a cabo la fiesta.
Duda se sentó en su coche con una expresión triste.
Él sabía que debía contarle a Arthen sobre esto.
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